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domingo, 24 de diciembre de 2017

Bienvenida la moda de emprender

(este artículo se publicó originalmente en la revista Corresponsables en el mes de diciembre de 2017)

El informe Global Entrepreneurship Monitor -la red de investigadores del fenómeno emprendedor más potente del mundo-, constata en su informe para España que los emprendedores se están configurándose como una palanca de empleo, desarrollo y prosperidad. Frente a los que durante demasiados años sugerían que los emprendedores retardaban la actividad económica porque eran menos eficientes y estaban fuera de la actividad innovadora por falta de recursos, hoy nadie duda de los beneficios que reportan a la sociedad los emprendedores. Ha hecho falta quizás la irrupción en la agenda mundial de disruptivas startups en sectores  como el turismo, el trasporte o la automoción. Pero en nuestros días, en España, es una realidad que la iniciativa emprendedora es el vehículo por el cual las ideas más innovadoras son implementadas. La explicación de este auge tiene su base en la globalización que ha hecho migrar la ventaja competitiva hacia actividades basadas en el conocimiento.  También los cambios tecnológicos han reducido el papel de las economías de escala, aumentado la competencia en los mercados y mejorando la capacitación de los agentes económicos, lo que ha beneficiado a la pequeña iniciativa empresarial. Y por último, las nuevas generaciones de millennials que no están dispuestos a malgastar su vida trabajando para otros en proyectos que no les ilusionan, han encontrado en el emprendimiento su válvula de escape.
La literatura económica ha incorporado el concepto de ecosistema desde la biología para explicar las características de los territorios más dinámicos. Los países con ecosistemas emprendedores egresan continuamente nuevas empresas con capacidad de crecer y crear empleos, innovando en bienes, servicios y modelos de negocio. Y lo hacen porque los gobiernos, instituciones de conocimiento y grandes empresas orquestan sus actuaciones para conseguir más actividad emprendedora en el país.
Pero para que en nuestro país no se quede este fenómeno en una efímera  moda es preciso tener en cuenta  las siguientes cuestiones. Los poderes públicos en España tienen todavía una magna tarea por delante para avanzar en la transición hacia una auténtica economía emprendedora. Lo cual pasa no tanto por crear más programas públicos como por conseguir alinearlos en sus objetivos y coordinarlos en su ejecución. Se necesitan programas integrales, público-privados e insistentes frente a la provisión de servicios concretos o las ayudas coyunturales. Por ello disponer de mecanismos de evaluación para conocer el retorno de las políticas y su comparación con las mejores prácticas internacionales se hace indispensable. Las grandes empresas y la sociedad en su conjunto también deben hacer su parte; a las primeras les corresponde integrar este colectivo no solo dentro de sus planes de responsabilidad social, sino también en el seno de su misma estrategia corporativa a través de fórmulas innovación abierta. La sociedad, por su parte, debe desterrar definitivamente viejos estereotipos que aún pesan sobre los empresarios y otorgar al emprendedor una consideración social acorde al importante papel que desempeña en la economía.
A su vez cualquier programa de fomento en materia de emprendimiento ha de fortalecer el ecosistema y no romper el equilibrio entre sus agentes. Actuar buscando el rédito a corto plazo y el protagonismo unilateral es síntoma de que no se está respetando ese equilibrio, lo que conduce al error de sustituir el ecosistema por un egosistema.
La persistencia y creación de grandes infraestructuras para la innovación desconectadas‎ de los emprendedores y sus necesidades. La sobreactuación gubernamental sin el mínimo análisis previo motivada por la agenda política o económica. El autismo de las grandes empresas a la hora de colaborar en sus programas de emprendimiento corporativo. La inexistencia de una gran fundación público-privada de ámbito nacional que permita que los jóvenes más brillantes  aspiren a emprender globalmente. La utopía de disponer de una auténtica unidad de mercado es también otro ejemplo de actuaciones en contra del ecosistema, como todos los anteriores.
Porque las personas con ideas están cada vez más presentes en las agendas de las instituciones y los medios de comunicación he querido titular este artículo Bienvenida la moda de emprender. Ciertamente la visibilización del fenómeno y de sus conexiones con el desarrollo económico y social es la primera condición para impulsar este talento en la buena dirección. Sin embargo, de todos depende que esta política pública no quede en algo pasajero como la primera acepción de la palabra moda lleva implícito, sino, muy al contrario, que perduren y se generalicen las mejores prácticas en este terreno. No en vano, la cuarta acepción de moda en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, esa que procede de la estadística y las ciencias sociales, se refiere al “valor que aparece con mayor frecuencia en una serie de medidas”.


Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja –UNIR-

domingo, 4 de septiembre de 2016

Los insurgentes



(este artículo fue publicado originalmente el domingo 4 de septiembre de 2016 en el diario ABC)

La palabra incumbente no existe en el idioma castellano, es un calco del inglés, se usa para referirse “a los que están”. En economía llamamos incumbentes a aquellas empresas que llevan años en un mercado y que disponen de una posición de dominio precisamente por ello. En cambio la voz insurgente sí aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE); dos son los significados sugeridos: levantado y sublevado, en ambos la acción o si quieren la reacción, esta muy presente.

La actual dirección de la RAE se ha caracterizado por su dinamismo para incorporar nuevas entradas cuando su uso es habitual. Más pronto que tarde incorporará a los incumbentes porque el fenómeno que define la situación económica del momento les ha puesto en el punto de mira debido a que unos agentes nuevos, los insurgentes -jóvenes emprendedores-, les están desplazando del liderazgo que han disfrutado en las últimas décadas.

Hoy los jóvenes tienen en su poder armas inéditas, hasta ahora, para su empoderamiento y han empezado a usarlas. La tecnología y el capital están a su disposición y por primera vez en la historia no importa donde nazcas o si dispones o no de dinero...si tienes talento puedes conseguir que tus ideas se hagan realidad. El vehículo de este fenómeno es el emprendimiento. En los años 70 si querías cambiar el mundo montabas una banda de rock, hoy los jóvenes idealistas crean una startup. Esta tendencia se ha convertido en global y Latinoamérica no es una excepción. Si repasamos los mejores expedientes de los egresados en las universidades de la región veremos que se han convertido en emprendedores, algunos ya creando cientos de empleos y recibiendo inversiones millonarias. Sus ámbitos de actuación son nuevos, modelos de negocios que nadie reparó antes pero que están funcionando. La venta de entradas online, las nuevas bebidas, los tractores autónomos, la segunda mano por internet…son ejemplos de sus disrupciones.

Los emprendedores están obligando a que la mayoría de las industrias se reinventen. Pronto serán todos lossectores los que habrán de cambiar hacia un nuevo modelo en el que quien no lo haga, verá como esosinsurgentes, revientan su mercado con sus innovaciones. Unos jóvenes suecos que con 24 años crearon Spotify cambiaron la industria de la música con las descargas online, dos startups de ventiañeros como Uber y AirnBnb han revolucionado el mundo del trasporte y el turismo; ¿tendríamos tarifa plana en nuestros teléfonos sin el talento de un valiente emigrante ucraniano que creó Whatsapp?; comunicarse nunca será lo mismo gracias a la empresa que fundo Marc Zuckerberg con 20 años y la seguridad en internet tiene un antes y después de que el emprendedor guatemalteco Luis Von Aul crease los captchats, esos números torcidos que tenemos que escribir antes de rellenar un formulario en línea. Podríamos seguir dando ejemplos de jóvenes emprendedores que amenazan años de tranquilidad de las empresas incumbentes, pero no tendríamos suficiente espacio en esteartículo.

El Foro Económico Mundial, reunido como todos los años en Davos, pronosticó este mes de enero que el 65% delos empleos del 2020 ni siquiera existen en este momento. Por ello si quieres predecir el futuro, habla con losemprendedores, visita las incubadoras y aceleradoras donde se alojan. Están muy cerca de tu lugar de trabajo o residencia y están inventando el futuro de la economía.

Si a estas alturas de la presente reflexión todavía hay algún incrédulo le animamos a que lea atentamente esta explicación: en los bolsillos de los chicos y chicas de hoy tienen en sus smartphones más capacidad de computación que todos los ordenadores de la NASA cuando el hombre llego a la Luna… y la están empezando a usar. Tienen acceso, de manera libre, a todo el conocimiento de la historia; pueden hacer llegar a los inversores de Boston, Israel o Londres sus planes de negocio porque todos quieren invertir en ellos; no hay gran empresa en el mundo que no esté detrás de su trabajo para acelerar sus startups y de paso "contagiarse" de sus innovaciones.

El estudio de los ecosistemas más dinámicos ha demostrado que papel de las instituciones en este terreno es clave con actuaciones concertadas de gobiernos, normas y sociedad civil. Así también lo han entendido los Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamerica que celebrarán en octubre de este año en Cartagena de Indias su XXV Cumbre que tendrá, como tema principal "Juventud, Emprendimiento y Educación"

La historia nos ha enseñado que se llega más lejos sumando fuerzas y no restando. No hagamos de este momento una batalla entre insurgentes e incumbentes, entre los nuevos y los viejos, entre los  emprendedores y las empresarios. Al contrario, el crecimiento será exponencial si trabajamos juntos. Esta ideal, asumida por el organismo internacional de juventud -OIJ- se traduce en el Pacto Iberoamericano por la Juventud que, entendido como un nuevo contrato social y estrategia regional, convoca a una alianza de diferentes actores que se concrete en políticas, programas y proyectos destinadas a las personas jóvenes.
Las startups están reinventando el capitalismo para volver a sus esencias. Mercados en el que no haya asimétricas de la información, con menos barreras de entrada y salida, en el que el talento sea lo que determine el éxito y no los "contactos". Pero si todo ello no fuera suficiente además estos jóvenes están consiguiendo con sus disrupciones que el mundo sea mejor, más decente.

Vivimos uno de los mejores periodos de la historia para ser joven. Aprovechar ese potencial al servicio de la humanidad nos exigirá a todos, con independencia de nuestra edad, una tarea: levantarnos de nuestra comodidad para  colaborar y cooperar con humildad.​


Por Max Trejo, secretario general del Organismo Internacional de Juventud (OIJ) e Iñaki Ortega, profesor y director de Deusto Business School

lunes, 23 de mayo de 2016

El Mundo se mueve

(este artículo se publicó originalmente en el periódico EL MUNDO el día 22 de mayo de 2016)

En el mes de mayo la asociación gallega de la empresa familiar celebró en Santiago de Compostela su XVI Asamblea. Consolidados empresarios que representan cerca del 20% del PIB regional  y de sectores tan variados como el transporte, la banca, el agroalimentario, la siderurgia o el gran consumo se reunieron presididos por un sugerente lema: el mundo se mueve.
La idea de que la Tierra se mueve alrededor del Sol no fue completamente asumida hasta el siglo XVI gracias a un modelo matemático  presentado por el astrónomo Nicolás Copérnico que a su vez se apoyó en observaciones hechas con un telescopio unos años antes por el “padre de la ciencia”, el italiano Galileo Galilei. La Tierra no solo se mueve alrededor del Sol -traslación- en una órbita que da la vuelta completa en 365 días sino que también  lo hace sobre su propio eje -rotación- siendo un giro completo 24 horas. Estos dos movimientos dan lugar a las estaciones pero también al día la noche que guían la actividad en la Tierra desde tiempos inmemoriales. La Grecia Clásica estudió estos fenómenos desde siglos antes de Cristo pero tuvo que ser el científico polaco Copérnico, muchísimos años después, en pleno Renacimiento, quien lograse demostrarlo.
Que el mundo de la empresa se está moviendo en este momento es tan obvio como el día y la noche. Que todos los sectores de la economía están siendo reinventados por las innovaciones de los emprendedores con el impulso de la tecnología, es algo evidente como lo es diferenciar el verano del invierno en Nueva York. Pero al igual que la astronomía necesitó una teoría matemática que lo certificase, la economía y las empresas incumbentes necesitan rápidamente  de un modelo que les convenza que su mundo también se está moviendo y de un modo profundo, antes de que los cambios se lleven por delante sus empresas y sus viejas teorías.
En la ciencia económica llamamos modelo  a una representación simplificada de la realidad, que ayuda a la comprensión de sistemas reales más complejos. A la espera de que llegue el Copérnico de la economía de la empresa, la humilde aportación del profesor firmante de este artículo es fácil de explicar porque es meramente descriptiva. La disrupción de la tecnología ha permitido acceder, de modo universal, a todo el conocimiento acumulado a lo largo de la historia y ponerlo a disposición de los emprendedores que se han empoderado  ideando nuevos productos y servicios, nuevos modelos de negocio y hasta de consumo.
En la venta minorista con el e-commerce, en la música con las descargas online, en el turismo y el transporte con la economía colaborativa, en la automoción con los coches conectados, en la industria con la tercera revolución también conocida como el internet industrial, en la energía con las baterías autónomas en muy breve espacio de tiempo, en los medios de comunicación con las redes sociales y los robots de noticias, en la banca y los seguros con fintech e insurtech respectivamente, en la educación superior con los nuevos agentes online y los MOOCs, en el sector primario con el agrotech que tiene ya robots-tractores funcionando en los campos vallisoletanos, en los despachos de abogados que ven como la e-litigation ha conseguido resolver sin su intermediación más de 60 millones de casos en Estados Unidos, incluso en el mundo del trabajo las discusiones sobre las reformas laborales se quedan obsoletas con la llegada de los nuevos empleos que, como nos recuerdan en el Foro Económico Mundial, ni siquiera atisbamos la cantidad de nuevas profesiones que surgirán en los próximos años.
En Galicia, esos empresarios familiares reunidos para hablar de un mundo en movimiento, demostraron que a pesar de estar muchos de ellos en la tercera generación y alguno superar los 80 años, siguen teniendo el olfato de sus antepasados para saber detectar las oportunidades.
En la historia de la astronomía se enfrentaron el geocentrismo, que colocaba en el centro a la Tierra y el heliocentrismo, según el cual la Tierra y los planetas se mueven alrededor del Sol  que está en el centro del Universo. Tenemos que aprender del pasado de esta ciencia y no convertir el momento tan importante que vivimos en la economía,  en una lucha entre los empresarios y los emprendedores, entre los que están   -incumbentes- y los que llegan dando guerra –insurgentes-. Ni la economía gira solo alrededor de los empresarios ni tampoco únicamente alrededor de los emprendedores. Ni emprender es, como decía el fundador de la CNN Ted Turner, “lo que dicen que hacen nuestros hijos cuando están en paro” ni los empresarios usan chistera y puro para pisotear a los trabajadores.  La economía y nuestro mundo se mueven porque hay ideas que se ponen en marcha gracias a innovadores que puedes ser empresarios o emprendedores. Vivimos en un momento inédito en el que nunca fue tan fácil poner en marcha las ideas. Conciliando la fuerza de las empresas ya establecidas y el vigor de los nuevos agentes conseguiremos solucionar viejos problemas y así el mundo seguirá moviéndose pero además lo hará en la buena dirección.



Iñaki Ortega es director de Deusto Business School en Madrid y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja.

jueves, 31 de marzo de 2016

El legado para los emprendedores

(este artículo se publicó en el periódico Cinco Días el día 30 de marzo de 2016)  
Los miembros de la llamada Generación Z, los chicos y chicas que están tomando el relevo a los millennials, son aquellos que nacieron en el entorno del año 2000. Están ahora mismo en los colegios y universidades y solo han visto como presidente de Telefónica a César Alierta. Cuando los Z nacieron, la compañía de telefonía española era lo más parecido a un ministerio y por tanto muy lejana de los valores emprendedores que encarna esta nueva generación.

Los 16 años durante los que César Alierta ha ostentado el cargo de presidente de Telefónica han coincidido también con una intensa transformación no solo del entorno empresarial en el mundo, sino también de la propia empresa que ha presidido y que durante ese tiempo ha pasado de ser una operadora de telefonía a convertirse en un gigante digital. Precisamente en este contexto de cambio permanente es en el que se enmarca el anuncio de la sustitución de Alierta en la presidencia de la compañía por su consejero delegado, José María Álvarez-Pallete, al que la operadora considera, según el comunicado remitido ayer a la CNMV como “el directivo más preparado para afrontar con éxito los retos que impone la revolución digital”.
Pero junto con la aportación de Telefónica y de César Alierta a la cabeza a la revolución digital que estamos viviendo, también ha sido notable la aportación realizada a otra de las revoluciones que aún se encuentran en marcha: la del radical cambio hacia una gran empresa con filosofía startup. Telefónica, que pasó de ser una empresa nacional para convertirse en una multinacional, ha sido protagonista del impulso del llamado ecosistema emprendedor, y no solo en España. Su contribución en otras partes del mundo y especialmente en Latinoamérica ha sido más que notable.



Bajo el mandato de César Alierta la operadora ha sido una de las empresas a nivel mundial que antes y más decididamente han apostado por apoyar a las startups como estrategia para afianzarse en la vanguardia de la economía digital y al mismo tiempo contribuir al desarrollo del ecosistema emprendedor en el que opera. El desafío tecnológico al que se han tenido que enfrentar las compañías de telecomunicaciones desde el cambio de Milenio ha sido mayúsculo, y la virtud de Alierta ha sido entender enseguida que los cambios que tenían que acontecer dentro de estas empresas, no ya para liderar sino para sobrevivir a la transformación digital, pasaban por hacerlas permeables al talento emprendedor. Con el paraguas de Telefónica Open Future, la multinacional ha sabido apoyar durante estos años a las nuevas empresas tecnológicas con generosidad y con inteligencia, creando oportunidades para ellas dentro y fuera de su organización. Los espacios de crowdworking, las incubadoras Wayra, las becas talentum, los fondos Amerigo y Telefónica Ventures… son iniciativas que han ido mucho más allá de las fronteras de la responsabilidad social corporativa, convirtiéndose en un pilar fundamental de la empresa para captar talento y generar innovación extramuros. Junto a las impresionantes cifras vinculadas a la matriz que deja Alierta, hay otras de las que probablemente no se hablará tanto estos días, pero que no pueden obviarse; son las más de 850 startups aceleradas, las cerca 600 compañías invertidas y los más de 350 millones de euros comprometidos en su lanzamiento.



Alfred Marshall, allá por el 1890, situó a los emprendedores como el cuarto factor de producción por encima del capital, la tierra y el trabajo. Para este economista la actividad del empresario era clave como proveedor de bienes para la sociedad pero también como fuente de innovación y progreso. El austroamericano Schumpeter dos décadas después consideró a los emprendedores vehículos de innovación puesto que generan nuevos productos, nuevos métodos de producción, nuevos mercados y nuevas formas de organización. Gracias a estos dos autores hoy sabemos que no existe capitalismo sin los emprendedores ya que son el vehículo en que las ideas se implementan y por ello, los agentes más importantes en la creación de nuevos empleos,  lo que les ha convertido en el motor del desarrollo económico-social y del progreso en la nueva economía. 
Aun siendo cierto que los cambios empiezan desde abajo y que los emprendedores no han dejado de ser los protagonistas de la actividad económica por su capacidad para prever el futuro, también lo es que para asegurar su crecimiento y el arraigo de su actividad los emprendedores necesitan un ecosistema adecuado y Telefónica, bajo el mandato de Alierta ha sido junto con muchas otras compañías punteras en España, uno de los agentes que han favorecido, y lo siguen haciendo, el ecosistema adecuado para el emprendimiento. Si tenemos en cuenta que la economía digital se está construyendo con ese cambio de enfoque desde lo grande a lo pequeño sin duda el trabajo con los emprendedores constituye el legado más valioso de Cesar Alierta. La presidencia de Telefónica queda ahora en manos de José María Álvarez-Pallete, precisamente la persona que ha implementado e inspirado la estrategia startup de la compañía. Buena señal, buen legado.



Iñaki Ortega es doctor en economía y Director de Deusto Business School

miércoles, 10 de febrero de 2016

Inconformismo

(este artículo se publicó en el periódico El Economista el día 10 de febrero de 2016)

Vivimos tiempos exponenciales. Todo va cada vez más rápido, la Humanidad atesora más y más conocimiento, la información fluye con una velocidad inimaginable hace apenas unos pocos años. A finales de los años sesenta, en California, varios científicos lograron conectar la primera red de computadoras en tres universidades, dando origen al internet que hoy conocemos. Casi al mismo tiempo y en la misma localización un joven tecnólogo llamado Gordon Moore formuló una ley que no ha dejado de cumplirse desde entonces. Su augurio, la conocida “ley de Moore”, alertaba que cada año la capacidad de los microprocesadores se doblaría, a su vez anualmente el precio de esos chips sería la mitad. Internet y tecnología “buena, bonita y barata” son las claves del momento que está permitiendo universalizar el acceso al conocimiento y al capital como nunca antes. Por primera vez en la historia los emprendedores tienen en sus manos las armas para cambiar el mundo.

Pero a pesar de lo anterior los problemas a nuestro alrededor son más grandes que nunca. El desempleo, la exclusión social, el terrorismo o la violencia de género por citar solo algunos. Y aunque en los últimos meses en España parece que solo atendemos a la crisis política, en una suerte de tregua mediática sobre la recesión económica, pocos expertos dudan que todavía queda mucho camino de esfuerzos y reformas por delante, para recuperar los niveles de bienestar de hace diez años.

Revelarse contra las injusticias, sin duda, está en las motivaciones de los llamados emprendedores sociales. En un reciente informe de Ashoka, se pone de manifiesto como la innovación social de estas personas es capaz de cambiar políticas nacionales y resolver problemas que parecían insalvables. Satyarthi en  la India luchando contra el trabajo infantil, Weetgens entrenando a ratas para detectar tuberculosis o minas antipersona. Jimmy Wales con Wikipedia, democratizando la información y abriendo las puertas al conocimiento colaborativo. Son todos ejemplos de cómo el inconformismo acompañado de talento, hoy, permite un mundo mejor.

De hecho, en los últimos años la llamada generación Y, los nacidos entre finales de los años setenta y finales de los ochenta, han ido cambiando todas las industrias con sus startups. Las finanzas, los medios de comunicación, el ocio o el trasporte están mejorando gracias a sus ideas disruptivas. Los millennials no quieren trabajar en grandes compañías, prefieren probar fortuna y crear ellos mismos las empresas de éxito del futuro, lo que está aportando una gran cantidad de nuevos emprendedores que están refundando los negocios hacia la llamada economía digital. En un mundo en el que muchas cosas son gratis o muy baratas, el tiempo y coste de transformar una idea en una realidad se ha reducido enormemente, lo cual permite a los emprendedores testar rápidamente en el mercado sus productos o servicios con prototipos de bajo coste sin hipotecar el resto de su vida. El salto al vacío que supone lanzar cualquier empresa se suaviza con el paracaídas de la tecnología que permite emprender en pequeño pero pensando a lo grande y sin grandes desembolsos. Esta nueva manera de ver las cosas, basadas en el inconformismo e inmediatez, está igualmente transformando la forma en la que las corporaciones  buscan crear valor, a través de la llamada innovación abierta que ha acelerado procesos de cambio en todo los sectores de la economía.

Ese inconformismo que se percibe en la sociedad y la economía proviene de personas que se salen fuera de la dinámica de la comodidad y que prefieren buscar nuevas formas de pensar y hacer. En un estudio reciente de la Universidad de Deusto sobre la generación z, llamada así porque son aquellos jóvenes que  van detrás de los millennials, nacidos entre mediados de los noventa y la primera década del nuevo siglo, son el grupo con mayores posibilidades de informarse y de transmitir información, de desarrollar proyectos de toda índole gracias a su conectividad global, de expresar su creatividad y de colaborar en proyectos sin que las distancias supongan una barrera.

Y es en el tratamiento de la información en lo que encontramos una de las mayores diferencias intergeneracionales. La Generación Z no ha sido entrenada para reconocer el principio de autoridad de los emisores de información. Han crecido en un entorno igualitario en el que todo tipo de voces discordantes tienen igual altavoz. Dan igual jerarquía a todos los emisores. Y a la vez, entienden la información como algo modificable y fusionable, y no conocen límites a la hora de transmitir información de forma masiva. Todo ello, unido a la masiva cantidad de información que reciben puede paradójicamente llevarles a ser una generación más desinformada en términos objetivos que la anterior.

Pero, en definitiva, estamos ante una generación que, con las oportunidades adecuadas, está en disposición de mejorar el mundo y sacar lo mejor del imparable desarrollo tecnológico. Están más preparados para trabajar globalmente en equipo, para aportar y trabajar en entornos diversos, para innovar y emprender desde su propia experiencia. Son tolerantes y más éticos y generosos por naturaleza, más abiertos a compartir el conocimiento y defensores del acceso generalizado a la información. Son conscientes de que deberán estar aprendiendo toda su vida, y de que es posible aprender de todo y de todos. El mundo, muy pronto, estará en sus manos. Su inconformismo hará posible un mundo mejor.

Iñaki Ortega es profesor, director de Deusto Business School


Pedro Irujo es consultor, Vicepresidente de Neoris

miércoles, 28 de octubre de 2015

El tren

(este artículo fue publicado originalmente en el periódico El Norte de Castilla el día 27 de octubre 2015)

Durante mucho tiempo pensamos que el éxito profesional era algo parecido a subirse a un tren. Por supuesto que no era fácil coger ese tren y para ello había que tener una buena titulación académica, idiomas o un contrastado desempeño profesional. Pero, eso sí, ‎una vez dentro, solo era cuestión de tiempo que alcanzases tus metas. Sin darnos cuenta, en 2007 llegó la crisis y lo cambió todo. Dejó congeladas las expectativas profesionales de toda una generación. El tren se paró y nunca más volvió a funcionar. Las vías se habían terminado, al igual que en las viejas películas del Oeste.


La buena noticia es que al mismo tiempo que irrumpió la crisis, la tecnología ha hecho posible una revolución inimaginable a principios del siglo XX: la universalización de los medios de producción. Hoy el acceso al conocimiento y al capital son más democráticos que nunca; gracias a Internet y a la financiación no bancaria están al alcance de todos. Esa combinación de crisis y tecnología está permitiendo nuevas soluciones a viejos problemas. La economía colaborativa de Wikipedia que consigue que tengamos una enciclopedia en el bolsillo. La innovación abierta de los juguetes de Lego que incorpora a los propios niños a su proceso de ideación para que Dinamarca gane por goleada en calidad y ventas a sus competidores asiáticos. La innovación social de la empresa alemana SAP que se ha comprometido a llegar a un 1% de empleados autistas por su gran capacidad de concentración para detectar fallos de programación. Todos son ejemplos de cómo hoy el mundo puede ser mejor. Un mundo que ha cambiado el enfoque con el que se analizaban las cosas, de lo grande a lo pequeño. Como lo son los nuevos líderes globales en industrias como la hotelera o la del trasporte, nuevos agentes que como David han vencido a Goliat. Esos nuevos micropoderes de los que alertó hace unos años Moisés Naim representan un nuevo activismo que utiliza sus startups para conseguir un mundo mejor y que actúan en sectores como la ecología y la defensa de derechos civiles, que creíamos solo abonados para las ONG o la política.

El tren que da título a este artículo se paró porque no había ya más vías sobre las que circular, pero la buena nueva es que ya no es necesario seguir los raíles de nadie para triunfar. Hoy gracias a la tecnología somos más libres, más autónomos para ir por donde queramos, para orientar nuestras vidas profesionales. Porque con la disrupción digital tenemos herramientas que nos empoderan y además permitirán hacer un mundo mejor.


Iñaki Ortega es director de Deusto Business School en Madrid y profesor de la UNIR


viernes, 29 de agosto de 2014

Millennials

(Este artículo fue publicado originalmente en el periódico El Ideal de Granada el día 27 de agosto de 2014)

Aquellos jóvenes que en plena burbuja inmobiliaria sobrevivían al mes con mil euros que a duras penas les alcanzaba para pagar la hipoteca, fueron bautizados como los mileuristas. Eran el símbolo de una época que se llevó por delante la llegada del paro masivo  y que dio lugar a los ni-nis, ni estudio ni trabajo, el dinero fácil les llevó a dejar colgada su formación  y por tanto su futuro.

Etiquetar las cohortes de edad  no es algo nuevo y de hecho España tuvo sus niños de la guerra. En pleno desarrollismo, nosotros como el resto del mundo occidental, gozamos de una explosión demográfica que dio lugar a  los baby boom, que nacieron en los años 50 y los 60. Con la crisis del petróleo en 1973 llegó la llamada generación X porque era como la letra, una incógnita, ante los cambios y las crisis que tuvieron que afrontar.

La propia Real Academia de la Lengua Española ha introducido como sexta acepción de la palabra generación “el conjunto de personas que por haber nacido en fechas próximas y recibido educación e influjos culturales y sociales semejantes, se comportan de manera afín o comparable en algunos sentidos”.
Hoy, en plena economía digital, si se teclea en google la palabra generación aparecerán inmediatamente los millennials.  Los jóvenes del milenio más que un término que está arrasando en la red y en todos los artículos de tendencias a lo largo y ancho del mundo, es un símbolo de los nuevos tiempos en los que vamos a tener que estar, queramos o no.

Los millennials tienen hoy entre 18 y 33 años, es decir son aquellos que se han hecho mayores con el nuevo milenio, son nativos digitales, se sienten ciudadanos del mundo y están muy preparados, adoran las matemáticas,  aunque estiren como un chicle su adolescencia  En 2025 constituirán el 75% de la fuerza laboral mundial y por ello están siendo objeto de estudio por los más prestigiosos informes como los de Mckinsey, Gartner o Deloitte.

Son los hijos de la generación del baby boom y aunque no lo van a tener tan fácil como los que les precedieron, son profundamente optimistas y sobre todo piensan y actúan de un modo diferente. Apuestan por la economía compartida, huyen del individualismo usando la co-creación. Con sus startups harán temblar a las grandes compañías.

Joaquín Muñoz es un jovencísimo abogado madrileño que sin estar en un gran despacho ha ganado a Google en el Tribunal de Luxemburgo la demanda del derecho al olvido,  el periódico Times le ha nombrado el abogado de la semana. Pablo Bautista es un ingeniero de León que dejó una envidiable posición en una multinacional para montar ferias con tribus urbanas que usan para su creatividad los tatuajes, el skate, el parkour, los bloggers, los makers, … arrasa en medio mundo y todas las grandes marcas de moda le persiguen. Susana Malón es una joven  física especializada en contaminación lumínica que ha conseguido que la UNESCO y la Organización Mundial del Turismo se fijen en su empresa de smartcities radicada en Vitoria. Antonio Zugaldia es un brillante desarrollador granadino que desde Washington promueve con su startup las apps más disruptivas.

Los millennials ya están aquí y están inventando y protagonizando nuevos empleos porque como ha dicho recientemente una universidad australiana, la mitad de los empleos de nuestros hijos hoy ni siquiera existen. De hecho en estos momentos el 47% de los perfiles que demandan las empresas no se cubren por falta de capacitación de los candidatos. Algo está pasando en la economía, los millennials se están inventado su propio empleo en el ámbito del big data, del 3D, de la genómica, de las weareble tech  pero también en sectores considerados tradicionales aplicando la tecnología por ejemplo a la atención a los dependencia  o a la agricultura.

Nuevos trabajos y nuevas formas de trabajar. Desde casa, a tiempo parcial, como freelance, con joint ventures… Los millennials a diferencia de los que hoy superan los cuarenta no viven solo para trabajar, tienen una profunda conciencia social y por ello trabajarán en muchas empresas pero también la mayoría querrá gozar de la libertad de ser emprendedor o autónomo.

A nadie se le escapa que este potencial de creatividad es una oportunidad para quien sepa aprovecharlo y por eso todas las grandes compañías han puesto el foco en los millennials no solo para contratatarles o usar sus innovaciones sino para conocer mejor a los nuevos clientes de sus productos y servicios. Ningún ámbito quedará fuera de la influencia de la nueva forma de pensar de la generación del milenio. La política, como se está viendo últimamente, no será la excepción y es todo un reto para los partidos y los gobiernos saber escuchar el nuevo mensaje de los millennials, quien no lo haga se quedará antiguo.

Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor de la universidad internacional de la Rioja (UNIR)

Carlos Rojas es portavoz de PP en el Parlamento de Andalucía y ex-alcalde de Motril.

jueves, 19 de junio de 2014

Madrid Emprende


Innovar , validar y pivotar. Esa misma filosofía lean que practican las startups a las que  dirige su actividad es la que mejor explica la evolución de Madrid Emprende a lo largo de sus nueve años de andadura.

Lo que empezó  siendo una pequeña agencia del Ayuntamiento de Madrid centrada en la construcción de infraestructuras empresariales, se ha convertido, gracias al aprendizaje y la iteración continuas, en un referente a nivel nacional e internacional en materia de emprendedores.
En 2005, cuando empezamos a poner en marcha Madrid Emprende, éramos conscientes de que otras ciudades nos sacaban una gran ventaja en el terreno de la promoción económica;  Nueva York, Londres y París ya contaban desde hacía tiempo con agencias de desarrollo similares –Barcelona Activa, sin ir más lejos, se había creado a finales de los 80-, y, de hecho, elaboramos nuestra estrategia aprendiendo de su experiencia.

Sin embargo, desde el principio tuvimos muy claro en Madrid Emprende dos cosas: que los emprendedores serían nuestra prioridad y que su apoyo debía ser un campo abierto a la innovación. Ese doble convencimiento  ha dado como resultado un modelo propio, basado en la generación de ecosistemas emprendedores, que el Banco Interamericano de Desarrollo ha tomado como buena práctica y está ayudando a exportar a América Latina.

Fruto de los esfuerzos volcados en las primeras etapas, en el momento en que la  crisis económica sacudió a España, Madrid se había convertido ya en  una de las ciudades de la Unión Europea con más espacios dedicados a los nuevos empresarios.  De la eficacia de la Red de Viveros de la Ciudad, da cuenta la tasa de supervivencia del 90% que las empresas instaladas presentan; y respecto de su eficiencia, cabe señalar que cada euro invertido en las incubadoras se ha recuperado multiplicado por dos en impuestos y contribuciones a la seguridad social.

El que la iniciativa privada tomara el relevo en la creación de espacios de coworking y aceleración en la capital, marcó un punto de inflexión en Madrid Emprende. La ausencia de una oferta especializada en este campo dejó de ser un problema acuciante y se empezó, entonces, a explorar nuevas vías para impulsar el emprendimiento, abriendo en algunos un camino que otras administraciones han acabado siguiendo.

El enfoque se hizo mucho más global, más acorde con la visión ecosistémica con la que se viene estudiando el fenómeno empresarial en lugares como Silicon Valley, Israel o los Países Bajos. El eje de acción dejó de ser exclusivamente la oferta servicios directos a los emprendedores, y se puso el foco en la mejora de las condiciones en las que prende y se desarrolla la iniciativa empresarial.

Así, redujimos a la mitad las cuotas a la seguridad social para jóvenes autónomos, anticipándonos en un año a  la ‘tarifa plana’ del Estado; convertimos un pequeño servicio de asesoramiento a inversores extranjeros en Madrid International Lab, una incubadora de proyectos internacionales única en su especie;  potenciamos la industria del venture capital, constituyendo un fondo de inversión público privada, y nos convertimos en una suerte de lobby dentro del Ayuntamiento, que ha impulsado importantes cambios normativos en beneficio de la actividad empresarial.

Recientemente, el carácter lean de Madrid Emprende ha quedado patente de nuevo en la iniciativa Madrid Tax Free; lo que se concibió como un pequeño incentivo para las industrias culturales y creativas del centro de la capital, ha ido escalando hasta convertirse en un completo programa de estímulo fiscal del que se puede beneficiar cualquier pyme de reciente creación.

Un ecosistema es la suma de muchos, y en nuestro caso han sido cerca de 150 entidades públicas y privadas las que han hecho posible que Madrid Emprende ya se esté asomando a la década de vida, habiendo apoyado a más de 150.000 emprendedores y empresarios.

Hemos procurado en todo momento que la colaboración mantenida con grandes empresas, universidades y otras administraciones fuese de ida y de vuelta, y que se tradujera no sólo en actuaciones concretas, sino también en la asunción de enfoques estratégicos; no en vano, Madrid Emprende  ha contribuido al diseño de programas de innovación abierta como los de Telefónica-Wayra o la Fundación Repsol, así como al de las iniciativas universitarias Compluemprende, Cunef Emprende y las incubadoras de la URJC.

Al hacer balance de estos años, uno se da cuenta de que Madrid Emprende se contagió enseguida del espíritu que guía a los destinatarios de cada una de sus actuaciones. Los intraemprendedores también pueden aparecer en el sector público si se dan las condiciones apropiadas; por este motivo, cuando echo la vista atrás, no puedo sino expresar todo mi reconocimiento hacia todos los que en el Ayuntamiento de Madrid han ayudado, desde arriba o desde abajo, a hacer posible este proyecto.


Iñaki Ortega es doctor en economía y ha sido director general de Madrid Emprende desde el año de su fundación 2005 hasta junio de 2014.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Runners y startups

(Publicado el día 27 de marzo en la revista Grazia)

Una de las cosas en las que me dio tiempo a pensar durante las más de tres horas y media que me llevó acabar el Maratón de San Sebastián es lo mucho que se parece emprender un negocio a una carrera de larga distancia.

Ambas actividades exigen preparación: uno no puede correr 42 kilómetros sin estar bien entrenado, pues de lo contrario se arriesga a no poder terminar, e incluso a  lesionarse. Pasa lo mismo con la formación cuando uno se lanza a montar su propio negocio; sin ella, es muy dificil que el proyecto llegue a buen término.


En el desarrollo de una carrera intervienen muchas personas: compañeros de entrenamiento, competidores, organizadores…Exactamente igual que en una nueva actividad empresarial, pues el emprendedor se apoya  en socios, inversores y profesionales cualificados, entre otros. Además, las administraciones públicas son importantes pues aseguran condiciones como el marco jurídico,  la fiscalidad y un acceso razonable a la financiación.

Asimismo, la normas sociales desempeñan un papel decisivo en la actual moda por el running y los emprendedores; cada vez más gente se pone en forma con este deporte porque ha calado en nuestra sociedad las bondades del ejercicio. Necesitamos lo mismo para las nuevas empresas, y eso es mas fácil con modelos sociales a los que imitar.

Pero la verdadera intersección entre crear tu empresa y una carrera de fondo está en la actitud que debe tener quien quiere llegar a la meta, que no es otra que querer, de verdad, terminar; o lo que es lo mismo, tener fe inquebrantable en tu idea. Asi terminé yo la maratón y así podrás tener éxito con tu negocio.


Iñaki Ortega es doctor en economía y autor del libro «Políticas Públicas para los Emprendedores»