miércoles, 14 de noviembre de 2018

Viejos debates que ocultan los nuevos

(este artículo se publicó originalmente en la revista Ethic el 13 de noviembre de 2018)



Estos días en Madrid con motivo de la polémica sobre el cierre al tráfico del centro ha reverdecido el anacrónico debate sobre la población ideal para una ciudad. Hace más de 2.000 años Aristóteles ya estudió este asunto y estableció la clave en el equilibrio; los territorios debían contener un número mínimo de grupos sociales, ciudadanos libre y siervos, para poder trabajar políticamente. De manera similar, la población de una ciudad tenía que ser equilibrada con el tamaño del territorio del que extraía sus recursos para permitir que cada ciudadano  tuviera lo que el filósofo de la Antigua Grecia llamó una "buena vida".

El físico Cesare Marchetti, hace más de veinte años, en 1994, publicó un trabajo  en el que formuló lo que luego se ha conocido como “la constante de Marchetti” o “regla de los 30 minutos". El científico italiano planteó que a pesar de que la planificación urbana y los medios de transporte pueden diferir enormemente,  los individuos parecen ajustar gradualmente sus vidas –así como la ubicación de sus hogares y oficinas- de modo que el tiempo medio diario dedicado a desplazarse permanezca constante. En su investigación explicó que el promedio total de tiempo de desplazamiento entre el hogar y la oficina no excede de una hora, en todas las sociedades e incluso a través de la historia. De hecho, calculó que los primeros seres humanos que viajaban a pie a unos 5 km/h se moverían en un radio de 2,5 km, y verificó esta hipótesis mediante la observación de los individuos que viajan a pie en aldeas ubicadas en zonas rurales de Grecia. 

Este simple concepto de que el trabajo cotidiano de la mayoría de las personas, las actividades educativas, de compras o recreativas deben ubicarse a 30 minutos caminando, en bicicleta o en transporte público desde sus hogares va a regir las smart cities y nos permite introducir el tema de la nueva movilidad y sus oportunidades en las ciudades. La movilidad es una necesidad de la sociedad, hoy pero también en el pasado. En 1800, las personas recorrían una media de 3 km al día y en la mayoría de los casos no con medios de transporte sino a pie; en nuestros días recorremos una media de 20 km al día en algún medio de transporte. Pero esa necesidad tiene una serie de impactos, siendo el más importante el medioambiental lo que vincula a las smart cities con la nueva movilidad en todas sus versiones, eléctrica, compartida, autónoma y conectadadigital. Este verano, representantes de grandes empresas, administraciones, tercer sector, académicos, startups y nuevos agentes debatimos en Deusto Business School sob$re este hecho en un encuentro organizado por Mapfre. Algunas de las reflexiones que escuché ese día han inspirado estos párrafos.

Urge abrir un nuevo debate de la mano de los emprendedores y la tecnología sobre las claves y soluciones para gestionar la movilidad de una forma distinta a la que estamos acostumbrados en las grandes ciudades. En Madrid circulan a diario más de 2 millones y medio de vehículos particulares que generan el 25% de las emisiones de dióxido de carbono, los ciudadanos dedican cuatro días al año atrapados en el tráfico y no dejan de producirse accidentes. Pero aunque parezca increíble las nuevas modalidades de movilidad urbana han surgido de abajo, de la $mano de nuevos agentes, sus innovaciones trufadas con las de grandes empresas que acumulan experiencia y fiabilidad en esta industria ayudará a entender esta prioridad para las ciudades inteligentes. Dos son las grandes tendencias al respecto, en primer lugar la multimodalidad y en segundo lugar la sostenibilidad, con los vehículos electrificados, autónomos y compartidos.

La multimodalidad es ya una realidad en las ciudades inteligentes del mundo con diferentes medios de transportes público como autobús, metro o tranvía que puede combinarse con coche, motocicletas, bicicletas o a pie. El futuro diseño de las ciudades debería beneficiar a los peatones, anticipando los cambios que serán necesarios para una población cada vez más envejecida. El caso de la capital danesa, se explica en el libro “¡Copenhaguízate!”, a través de algunos datos como que el 62% de sus habitantes van en bicicleta al trabajo o que 9 de cada 10 tienen bici frente a 4 de cada 10 con coche. Esto se ha conseguido gracias a inversiones (268 millones de euros en los últimos cinco años) para lograr una red integrada para ciclistas urbanos pero también como dice el autor del libro “no intentando que la gente use bici para salvar el planeta, sino haciéndoles ver que es el mejor sistema para su salud y su bolsillo”.  La bicicleta ha dejado de ser un elemento ornamental en la ciudad para convertirse en la solución a los problemas de la movilidad urbana.

En cambio el vehículo eléctrico (en sus diferentes modalidades: coche, moto, bicicleta y hasta patinete) está muy poco extendido todavía. Dentro de 20 años, a nuestros hijos les parecerá una rareza su escasa implantación hoy, igual que para nosotros ahora es una barbaridad que hace dos décadas se pudiese fumar en todas partes. Sin duda una de las tendencias que ha llegado para quedarse es pasar de una movilidad apalancada en el vehículo particular, a una donde poco a poco se vaya eliminando el uso del vehículo particular en favor de vehículos compartidos, que serán movidos por energías no fósiles y estarán coordinados de una manera inteligente mediante plataformas. Porque el coche compartido es racional. Los usuarios de este servicio entienden que existen alternativas inteligentes para hacer un uso sensato de un bien que está infrautilizado, que se utiliza menos de una hora al día y que al final está ocupando un espacio público en las ciudades.  De hecho ya se está produciendo; solo el 1% de los jóvenes se mueve en vehículo en propiedad, frente a un 80% que utiliza nuevas fórmulas. La gran transformación vendrá asociada a su hibridación con el vehículo eléctrico y su positivo impacto medioambiental, y la implantación del coche autónomo será donde confluyan las opciones de car sharing y demás soluciones, dentro de esta gran plataforma que moverá personas de una manera mucho más eficiente. El proceso de transformación está comenzando, pero las nuevas tecnologías lo están acelerando de forma vertiginosa. El impacto será positivo en todos los sentidos: menor contaminación al reducirse las emisiones de dióxido de carbono y de dióxido de nitrógeno, menos vehículos en la calle, mayor espacio disponible (los vehículos aparcados ocupan más del 35% del espacio en las ciudades), y reducción del coste por kilómetro. No es muy conocido el dato de que el 76% de los viajes que se realizan en Europa de entre 100 y 200 km se hacen en coche y con una ocupación media de 1,6 personas por vehículo, lo cual no parece muy eficiente. Los fabricantes han creado unas máquinas estupendas con cinco asientos para trasladar a la familia y los usamos para llevar una persona. 

Lo viejo es prohibir, poner trabas a la innovación o limitar el crecimiento y la movilidad. Mientras gastamos nuestras energías en discutir sobre si la decisión del Ayuntamiento de cerrar el centro de Madrid ha de vincularse a las elecciones municipales, el Gobierno de España aprueba decretos que estrangulan a iniciativas como Cabify que está presente en más de 14 países y es el primer “unicornio” español, con una valoración que supera los 1.400 millones de dólares. A la vez otros territorios, silenciosamente, sí han afrontado el nuevo debate. Hoy nadie duda que Tel-Aviv es la nueva capital mundial de la movilidad: grandes empresas como Volkswagen o Google han situado en Israel sus centros de innovación dedicados a este asunto, y de hecho Google adquirió por cerca de 1.000 millones de dólares una de las startups de mayor éxito: Waze, aplicación móvil de tráfico y navegación por GPS. Otras empresas punteras en Israel son Mobileye, adquirida por Intel por 15.000 millones de dólares, que desarrolla sistemas de asistencia para la conducción y tecnologías avanzadas de desarrollo de vehículos autónomos, o Moovit, una aplicación de transporte público que ha sido adquirida por BMW. En los centros tecnológicos de Tel-Aviv estiman que en el año 2050, más del 80% de la población mundial vivirá en ciudades, de ahí la gran necesidad de desarrollar y optimizar proyectos relativos a la movilidad. Unos discutimos si prohibir o no, otros trabajan sin trabas para liderar el futuro.

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

martes, 30 de octubre de 2018

De Madrid a Davos en Cabify

(este artículo se publicó originalemente el 29 de octubre de 2018 en el periódico La Información en la columna #serendipias)


Klaus Martin Schwab es un octogenario alemán desconocido para el gran público. El 2 de octubre visitó Madrid y los más importantes líderes de nuestro país le recibieron a pesar de que nadie le reconociese en el aeropuerto ni un sus paseos madrileños. Pero hasta el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y los presidentes del PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera se entrevistaron con él además de los más altos responsables de las principales empresas españolas. Schwab es tratado como un alto mandatario cada vez que visita un país aunque solamente sea un profesor basado en Suiza. La explicación reside en que este anciano a finales de los años sesenta, entonces recién doctorado como economista, promovió una serie de encuentros empresariales que dieron lugar, en 1971, a la creación del Foro Económico Mundial, WEF (World Economic Forum), por sus siglas en inglés. Desde entonces todos los años en la localidad suiza de Davos convocados por el viejo profesor acuden los personajes más poderosos pero también los más inspiradores del planeta. Schwab no solo creó un evento anual sino una organización que es capaz de atraer el mejor talento para producir documentos informes e índices de alta calidad sobre la economía, la empresa y las instituciones. El propio profesor ha dejado por escrito trascendentes reflexiones en el libro “La cuarta revolución industrial” (Editorial debate, 2016) que conviene releer estos días que tanto nos preocupa la coyuntura económica y el impacto de la tecnología en el futuro de nuestro país.

El profesor Schwab aprovechó su visita a Madrid para reunirse en la sede de Deusto Business School en Madrid con un grupo de jóvenes talentos que él mismo apadrina y que son conocidos en el WEF como global shapers. Tuve el honor de saludarle y escuchar cómo contaba a estos emprendedores millennials la historia del nacimiento del foro de Davos. Después de graduarse como ingeniero en Zúrich y economista en Friburgo fue contratado por la asociación de empresas alemanas de maquinaria e instalaciones para elaborar un informe. Los industriales alemanes querían saber en aquellos años sesenta qué estrategias debían acometer para mejorar su competitividad. El profesor puso negro sobre blanco en aquel informe que la respuesta no se la daría él sino los “agentes interesados” en sus empresas. Con ese concepto de agentes involucrados o interesados se refería a que los empresarios debían pensar más allá de sus intereses y los de sus accionistas para tener en cuenta la opinión de sus clientes, proveedores, competidores, trabajadores, medios de comunicación e instituciones públicas. La conclusión de su estudio para ese cluster alemán fue que era preciso organizar unas jornadas para juntar a todos esos “interesados”. Años más tarde este concepto se popularizó por el americano Freeman con el vocablo anglosajón stakeholders. Precisamente porque Schwab no buscó un interés académico sino uno más práctico optó por volcar todo su talento no en escribir la teoría de los “agentes interesados” sino en conseguir que los más importantes agentes pudiesen encontrarse y compartir experiencias una vez al año.

La tesis del fundador del Foro Económico Mundial sobre la trascendencia del momento actual se apoya en la conocida como cuarta revolución industrial que no se define solamente por un conjunto de tecnologías emergentes como el big data, la inteligencia artificial o el internet de las cosas. Va más allá porque impone una velocidad de cambio, alcance e impacto inédito en la historia de la civilización que modificará nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Pero nada de esto sería posible si no hubiera habido una primera revolución industrial entre 1760 y 1830 con la introducción de las máquinas en la cadena de montaje. O una segunda, a
mediados del siglo XIX que con la electricidad hizo posible la manufactura en masa. Finalmente la tercera, ya avanzado el siglo XX, permitió con las tecnologías de la información y comunicación, la llamada globalización. Schwab cree que esta revolución es radicalmente
diferente a cualquiera sucedida hasta ahora por tres razones. La primera es la exponencialidad frente al crecimiento lineal de las anteriores. La segunda por su alcance global “weltangchauung” en alemán y por último por las tensiones cada vez mayores que aparecerán causadas por los populistas nacionalistas. Poco halagüeño el panorama que nos espera sino seguimos los consejos que periódicamente el WEF nos traslada en sus informes y que se pueden resumir en más libertad y democracia para que la innovación y el emprendimiento aporten todo su potencial a los territorios que los promuevan.

El fundador de Davos invitó a su reunión aquella tarde del 2 de octubre en Madrid a la empresa Cabify presente en más de 14 países y primer “unicornio” español, con una valoración que supera los 1.400 millones de dólares. El economista alemán se congratuló que desde España surgiesen iniciativas de este tipo que aprovechan las nuevas tendencias de la movilidad y los puso como ejemplo del camino a seguir. Nunca pudo imaginarse que el mismo presidente del Gobierno que unas horas antes le había recibido tan calurosamente en el Palacio de la Moncloa, unos pocos días antes había firmado un decreto para impedir la libre competencia, que tanto defiende Schwab e impedirá que otros Cabify surjan en nuestro país. Pero quedémonos con la buena noticia de que todavía hoy puede viajarse de Madrid a Davos en Cabify.

Iñaki Ortega es profesor de Duesto Business School y la UNIR

martes, 23 de octubre de 2018

Iberoamérica Emprende

(este artículo se publicó originalmente en America Economía el dia 21 de octubre de 2018)

¿Qué tienen en común una universidad europea fundada en el siglo XIX, una tecnológica norteamericana que lleva varias décadas entre las cinco empresas más grandes del mundo y un joven organismo internacional cuyo foco es Iberoamérica? La pregunta podría hacerse hoy para muchas otras uniones, aparentemente entre desiguales, que están surgiendo al calor de lo que se ha llamado nueva economía.

En 2006 las cinco empresas más grandes del mundo eran por este orden, la petrolera Exxon Mobil, General Electric, Microsoft, Citigroup y Bank of America. En el verano de 2018, este mismo ranking elaborado por Bloomberg, solo mantiene a Microsoft en el cuarto lugar, siendo la primera Apple, Amazon la segunda, seguida de la matriz de Google y en quinto lugar, Facebook. El cambio no es únicamente de empresas veteranas a empresa jóvenes; tampoco hablamos solo del paso de empresas financieras a tecnológicas. El cambio más importante se ha producido hacia una nueva generación de empresas que parecen haberse hecho imprescindibles en nuestra vida y en el funcionamiento de la economía.

Parece, por tanto, que las empresas y los humanos seguimos tendencias contrarias en cuanto a la edad. Los demógrafos nos confirman que las niñas que nacen hoy en Occidente vivirán más de 100 años. En cambio, profesores como Salim Ismail y Richard Foster pronostican que la edad media de las empresas líderes seguirá cayendo porque las corporaciones no solo se ven forzadas a competir con una nueva generación de empresas, sino que son incapaces de aprovechar el poder de las llamadas tecnologías exponenciales. Este será un proceso de regeneración increíble de la población de las grandes empresas en las que solo sobrevivirán unas pocas que practiquen un nuevo liderazgo y una nueva capacitación.

Salim Ismail es el director del centro de estudios superiores creado en Silicon Valley por Google y la NASA, bajo el nombre de Singularity University y es uno de los expertos que más ha defendido la necesidad de que las empresas usen las tecnologías exponenciales. Este último término, traído del álgebra, se refiere a esas curvas que tienen una forma que comienza creciendo poco pero termina siendo una asíntota al eje de ordenadas. Crecimiento exponencial es el de las empresas más importantes del momento, como las que acabamos de mencionar, precisamente porque usan esas tecnologías exponenciales, pero también practican un nuevo liderazgo. Hasta ahora las empresas se basaban en crecimientos lineales pero ahora, con la llegada de la cuarta revolución industrial (la de la inteligencia artificial), o se crece exponencialmente o será muy difícil sobrevivir.

El fundador de la Singularity University no ha sido el primero en alertar de esta tendencia. A principios del siglo pasado se publicaron los pioneros estudios de Joseph A. Schumpeter sobre la fuerza de la innovación como “destrucción creativa”, es decir aquellas empresas que innovan acaban matando a las que no lo hacen. El profesor de Harvard Business School, Clayton Christensen publicó en el año 2000 su famoso libro El dilema del innovador que predijo que las empresas diseñadas para triunfar en el siglo XX estaban abocadas a fracasar en el XXI, a no ser que se reinventasen conforme al nuevo milenio. Sin olvidar a Steve Blank y Eric Ries que han desarrollado en los últimos diez años la metodología “lean startup” para evangelizar que la forma de crecer de los emprendedores puede ayudar a las corporaciones.

Efectivamente vivimos en un momento basado en la información que se mueve exponencialmente pero muchas grandes empresas se empeñan en mantener estructuras organizativas lineales. Por ello, o incorporan la forma de pensar de los emprendedores, o cerrarán, como pronostica Ismail. Se atribuye al fundador de Netflix la frase de que “las compañías raramente mueren por moverse demasiado rápido pero con frecuencias desaparecen por actuar muy lentamente”. Quizás por eso 8 de cada 10 empresas del índice Fortune 500 han desaparecido en los últimos 50 años. Por ello es imprescindible un nuevo liderazgo en la empresa que apueste por la colaboración, más que la competición entre emprendedores, grandes plataformas y los incumbentes.

La respuesta a la pregunta que se lanzaba en el primer párrafo de este artículo encuentra el sentido del viejo adagio latino vis unita fortior (la unión hace la fuerza) y se aplica porque todos los agentes: empresas, gobiernos, ciudadanos y centros de conocimiento han de trabajar juntos para superar el momento económico actual, y una forma de hacerlo es el emprendimiento. Los emprendedores son lo que ha unido a la Universidad de Deusto, a Microsoft y al Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica para analizar el estado del emprendimiento para los 21 países de esa comunidad. En el año 2017 se entrevistaron a más de 500 expertos con una participación de decenas de investigadores asociados a la red más potente de estudio de este fenómeno: la Global Entrepreneurship Monitor.

Las conclusiones de este estudio nos ponen como tarea pendiente conseguir una auténtica economía emprendedora que afronte con éxito los cambios de la nueva economía. Para ello, son necesarios menos programas públicos de apoyo a emprendedores pero más alineados y coordinados. La política emprendedora no puede ser un elemento retórico y en cambio se necesitan programas integrales, público-privados e insistentes frente a la provisión de servicios concretos o las ayudas coyunturales. Por ello disponer de mecanismos de evaluación para conocer el retorno de las políticas y su comparación con las mejores prácticas nacionales e internacionales se hace indispensable. También hay deberes para los empresarios, ya que han de huir de polémicas al respecto de minusvalorar el término emprendedor y su reciente auge. Frente a la errónea visión de que los emprendedores son aprendices de empresarios merece la pena aprender de los territorios más dinámicos donde esa figura goza de la mayor consideración social. De hecho, el uso masivo de la palabra emprendedor facilita que se rompa con los estereotipos negativos del término empresario.

Pero todavía vamos muy lentos para equiparar Iberoamérica con las regiones más dinámicas del mundo. Precisamente por el unilateralismo en las actuaciones se está impidiendo que bajen las lacerantes tasas de desempleo juvenil y de informalidad o que las condiciones de vida y los salarios de los más jóvenes sigan muy lejos de lo ideal; marcos regulatorios que desincentivan el emprendimiento en los jóvenes; la persistencia y creación de grandes infraestructuras para la innovación desconectadas de los emprendedores y sus necesidades; la sobreactuación gubernamental sin el mínimo análisis previo motivada por la agenda política o económica; el autismo de las grandes empresas a la hora de colaborar en sus programas de emprendimiento corporativo; la continua promoción de espacios para emprendedores desde lo público en claro ejercicio de competencia desleal; la inexistencia de una gran fundación público-privada de ámbito regional que permita que los jóvenes iberoamericanos más brillantes aspiren a emprender en un espacio de más de 500 millones de personas; la ausencia de programas exitosos para desarrollar las fuentes de financiamiento y las inversiones en fondos de capital semilla y emprendedor (venture capital, en inglés) o la utopía de disponer de una auténtica unidad de mercado en la región son ejemplos de actuaciones en la mala dirección.

En cualquier caso, quisiera terminar esta reflexión de un modo optimista, destacando dos cuestiones. Por primera vez un informe ofrece una fotografía completa y rigurosa del emprendimiento juvenil iberoamericano, sin dejar de lado ningún país, sean cuales sean sus circunstancias. El estudio ha analizado más de 10.000 datos sobre la juventud iberoamericana y sus oportunidades para empoderarse a través del emprendimiento. Lo ha hecho usando las fuentes de la encuesta GEM, pero también indicadores ex novo y los datos del Global Entrepreneurship Index (GEI) de modo y manera que podemos afirmar que estamos ante el esfuerzo más completo que nunca se ha hecho en la región para mapear el emprendimiento juvenil.

En segundo lugar, se han identificado buenas prácticas en la región destacando que los esfuerzos público-privados acompañados de un impulso del sistema educativo ya están en los estándares de los territorios emprendedores más dinámicos del mundo. Volando casi por debajo del radar nos hemos encontrado cómo el Estado de Yucatán en México tiene unas fortalezas en materia de programas del gobierno, dinámica del mercado interno y educación emprendedora por encima de las valoraciones obtenidas por el promedio de los 10 mejores ecosistemas emprendedores del mundo, conforme a datos oficiales de 54 países de los cinco continentes. Solamente una demostración palpable de que Iberoamérica Emprende no es una quimera.

Iñaki Ortega es economista y director de Deusto Business School

lunes, 15 de octubre de 2018

Yucatán (México), un ejemplo de ecosistema emprendedor que funciona


(este artículo se publicó originalmente en el periódico mexicano Diario de Yucatán el día 10 de octubre)


El emprendimiento goza de una buena salud en Yucatán y puede incluso servir de ejemplo para otras regiones. No es una aseveración gratuita. Por el contrario, está sólidamente basada en el estudio y análisis realizado por una serie de investigadores internacionales que cada año elaboran informes sobre temas monográficos tales como: emprendimiento y género, educación y formación emprendedora, emprendimiento rural, emprendimiento de alto potencial de crecimiento, financiamiento del emprendimiento, emprendimiento social o emprendimiento corporativo, entre otros, en el informe, denominado GEM (Global Entrepreneurship Monitor).

Este informe ha constatado en esta última edición, tal como lo ha venido haciendo desde 1999 y analizando más de cincuenta países del mundo, que el grado de madurez y las características del emprendimiento están relacionados con las fases de desarrollo y la competitividad de los países y que el estado de las condiciones del entorno para emprender, influyen en los valores, percepciones, capacidades y actitudes emprendedoras de la población.

Así, la actividad emprendedora viene condicionada y determinada por los factores del entorno en el que los emprendedores desarrollan su actividad. Estas condiciones o elementos determinantes pueden actuar como limitantes o potenciadores de la actividad empresarial y a la vista de los buenos resultados obtenidos en el GEM, parece obvio concluir que Yucatán goza de estos condicionantes. Para cerca del 60% de los encuestados en el estudio, el emprendimiento se considera como buena elección de carrera profesional. Un dato nada desdeñable ya que el simple hecho de que un tan alto porcentaje de la población lo perciba así supone la creación de mayores vocaciones emprendedoras, lo que se traducirá, sin duda, en mayor creación de empresas

Además de la contribución de la educación a esta percepción del emprendimiento como salida profesional, los resultados en los epígrafes Alto estatus de los emprendedores con éxito y la Atención de los medios a los emprendedores obtienen resultados tan notables que suponen elementos coadyuvantes claros en el impulso del ecosistema emprendedor.

Las principales fortalezas del ecosistema emprendedor yucateco son las Políticas del gobierno, los Programas del gobierno, la Dinámica del mercado interno y la Educación emprendedora en media, superior y universidad. De hecho, en estas categorías el ecosistema emprendedor yucateco se encuentra por encima de las valoraciones obtenidas por el promedio de los 10 mejores ecosistemas emprendedores del mundo. Es igualmente notorio que las distancias en Políticas del gobierno y Programas del gobierno son muy grandes, con respecto al promedio mundial, lo que sugiere una buena disposición de la política pública en Yucatán en favor de las actividades emprendedoras.

Por contra, las áreas de mejora las encontramos sobre todo en Impuestos y burocracia, en Educación emprendedora en edades tempranas y en Apertura del mercado interno.

En la comparación del ecosistema emprendedor yucateco con el promedio mundial, observamos que tan solo en tres categorías queda por debajo (Infraestructura comercial y de servicios, Impuestos y burocracia y Educación emprendedora en edades tempranas), quedando por encima en el resto.

Los resultados yucatecos se encuadran en la edición del GEM de 2017, que analiza un total de 54 países. La valoración global promedio de todos ellos ascendió en esta edición a un 4.60 (en una escala del 1 al 9), por lo que la valoración promedio de los ecosistemas emprendedores en el mundo es ligeramente negativa. En la muestra de 2017, solo hay 12 países que llegan al aprobado: Holanda (6.15), Indonesia (5.88), UAE (5.78), Estonia (5.66), Suiza (5.53), Canadá (5.41), China (5.08), Taiwán (5.06), Luxemburgo (5.05), Malasia (5.04), Francia (5.04) y Qatar (5.03). El estado de Yucatán ostenta el siguiente lugar en el ranking mundial, ocupando el décimo tercer lugar, con una valoración global de su ecosistema de 4.98.

GEM recomienda como de vital relevancia estudiar el ecosistema emprendedor, o lo que es lo mismo analizar la fotografía de las condiciones del entorno para emprender de cara al diseño de las actuaciones de las instituciones en este terreno. Y la cultura emprendedora yucateca juega un papel fundamental sobre la actividad empresarial incipiente ya que una percepción positiva de los empresarios y de su actividad favorece que más y más personas opten por iniciar una actividad empresarial y alienta a quienes han dado este paso a perseverar en sus esfuerzos.

A pesar de que es importante incidir en las áreas de mejora (que son como ya se ha señalado anteriormente Impuestos y burocracia, Educación emprendedora en edades tempranas y en Apertura del mercado interno, especialmente) hay motivos para el optimismo al recordar que el ecosistema emprendedor yucateco se encuentra en el 25% de mejores ecosistemas emprendedores, por delante de países como Alemania, el propio México, Japón o Reino Unido, por ejemplo.

No hay que olvidar, en todo caso, que la situación de Yucatán se ha visto favorecida por actuaciones público-privadas en México en los últimos años que como la creación en 2013 del Instituto Nacional Emprendedor (INADEM) o el impulso que grandes empresas, como CEMEX, han dado a sus estrategias de innovación de la mano del emprendimiento corporativo. Algunos estados mexicanos, como ha sido el caso de Yucatán, han imitado estas actuaciones y han dedicado recursos técnicos, humanos y financieros al desarrollo del ecosistema emprendedor que para los expertos de todo el mundo es la garantía de un mejor futuro.

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y miembro del equipo investigador GEM

lunes, 1 de octubre de 2018

Pedro Sánchez y los tokens


(este artículo se publicó originalmente el 1 de octubre de 2018 en el diario La Información en la columna #serendipia)

En los casinos de Las Vegas un token es el nombre usado para referirse a las fichas que intercambiables por dinero para apostar en las salas de juego de la mítica ciudad de Nevada. El termino token ha desbordado las tragaperras e incluso la numismática (se habla de tokens como aquellos objetos similares a las monedas, que se usan en lugar de estas sin serlo) para llegar al mundo de la economía. No se entiende el funcionamiento de las criptomonedas como el bitcoin sin entender este concepto. El blockchain, la tecnología llamada a cambiar los negocios, tiene su base en la creación de un token. De hecho se ha llegado a acuñar el término “tokeneconomía” para referirse a cómo los tokens están revolucionando nuestra economía. Por ejemplo hoy muchas empresas de emprendedores ya confían en las ICO, ofertas de tokens, para hacer crecer sus startups en detrimento de los clásicos fondos de inversión o venture capital. Se habla ya de que en muy poco tiempo, apenas unos años, hemos pasado de financiar las empresas en bolsa (con ofertas públicas de acciones), a usar para ello internet con el crowdfunding (cientos de inversores particulares que en red financian un proyecto) a en este momento a través de tokens conseguir inversiones más amplias y seguras. 

El Presidente Pedro Sánchez ha terminado esta semana su gira por Norte América que le ha llevado a recorrerse miles de millas desde New York a California pasando por Canadá. Seguro que el blockchain y los tokens han salido en sus conversaciones con otros gobernantes, analistas, estudiantes y fondos de inversión. Aunque en su gira oficial no había parada en Las Vegas y no ha tenido tiempo para visitar casinos, esas fichas para tragaperras –los tokens- y la cadena de bloques –blockchain- es hoy el asunto que ocupa a cualquier interesado en la economía. Lo demuestra por ejemplo que no hay escuela de negocio que se precie que no esté formando a directivos en este terreno. O que los países más dinámicos han puesto en marcha legislaciones, llamadas sandbox, para permitir con seguridad pruebas reales de operaciones basadas en tokens; en España  este campo de pruebas en breve llegará a las Cortes Generales para su tramitación y aprobación antes de noviembre. Pero países como Reino Unido o Australia ya disponen de esos areneros y hasta una nación a priori tan poco innovadora como Uzbekistán. Para el que no se enteró convendría recordar que hace unas semanas el presidente uzbeko, Shavkat Mirziyoyev, ordenó el establecimiento de un fondo estatal de desarrollo de blockchain. El objetivo del fondo público es integrar blockchain en diversos proyectos gubernamentales vinculados a salud, la educación y la cultura.

Si preguntásemos al presidente Sánchez, que además es economista, por los tokens nos respondería acertadamente que no son más que el nombre con el que se conoce una representación digital de un objeto que tiene un determinado valor. De modo y manera que detrás de cada token hay un valor real lo que permite, como las fichas de Las Vegas o en su día las acciones, operar con ellos solo que esta vez no se precisan casinos o mercados físicos ni de valores ya que gracias a blockchain pueden convertirse por ejemplo en criptomonedas como el bitcoin o ethereum que se expanden sin cortapisas por el mundo de un modo exponencial. 

Esta semana Julio Faura, presidente del partenariado de empresas españolas Alastria que apuestan por investigar las potencialidades del blockchain, ante la pregunta de un descreído alumno de Deusto Business School, explicó que los tokens están evolucionando tan rápido y tan íntimamente al mundo de la empresa que son el nuevo paradigma económico. Es normal que no confíes en su potencialidad, afirmó el experto financiero, porque va todo tan rápido que es difícil seguir su evolución. Terminó afirmado que el blockchain de hoy no se parece en nada al de apenas un año y medio.

Quizás el presidente Pedro Sánchez ya en España recuerde esas conversaciones en Estados Unidos sobre los tokens e incluso sueñe no sólo con implantarlos en los negocios patrios sino en su propio gabinete. Tener representaciones virtuales de sus ministros le haría pasar menos malos tragos como los que ha pasado este mes de septiembre. De modo que si un ministro defrauda a hacienda o si una ministra miente repetidamente no hace falta cesarles sino simplemente cambiar sus tokens. O incluso cuando no es uno sino, como ahora, media docena de miembros del consejo de ministros los imputados o salpicados, bastaría con hacer una nueva emisión de tokens-ministros y tener de la noche a la mañana un nuevo gobierno impoluto.

La tokeneconomía ya está aquí; esperemos, eso sí, que todos  la interpretemos correctamente.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Logroño y los emprendedores, a examen

(este artículo se publicó originalmente en el diario La Rioja el 19 de septiembre de 2018)

Tal como advertía a sus alumnos el físico y matemático lord Kelvin allá por el siglo XIX, “lo que no se define no se puede medir; lo que no se mide, no se puede mejorar; lo que no se mejora, se degrada siempre”. Con esta premisa en mente, un grupo de docentes e investigadores han evaluado a la ciudad de Logroño en una de las actuaciones más arraigadas en materia de políticas de emprendedores como son las subvenciones a nuevos empresarios. El compromiso con la transparencia del ayuntamiento de la capital riojana a la hora de medir sus actuaciones de apoyo al emprendimiento y una nueva herramienta desarrollada a tal efecto por Deusto Business School e Ibermática, con financiación de la Fundación COTEC, han hecho posible este examen, cuyas conclusiones se presentaron en la Universidad de La Rioja  el pasado 14 de septiembre en el XII Workshop de investigación basado en el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM).

Las políticas públicas de apoyo a la creación de empresas han experimentado desde el cambio de milenio un importante desarrollo en los países avanzados. La cada vez más nítida relación entre competitividad y actividad emprendedora reflejada, entre otros, por los trabajos enmarcados en el informe GEM ha llevado a los gobiernos a incrementar los instrumentos de impulso dirigidos al colectivo de los nuevos empresarios. España no ha sido una excepción, pues, impelidas por la necesidad de buscar soluciones al fuerte alza del desempleo que tuvo lugar durante la crisis, las administraciones públicas llegaron a poner en marcha más de 2.500 plataformas de apoyo a los emprendedores.

Son muchas las ocasiones en las que los gestores públicos reciben críticas desde diferentes sectores por las ayudas proporcionadas a incentivar el emprendimiento en detrimento de otros colectivos. Sin duda la ausencia de esfuerzos de una evaluación rigurosa destinada a valorar los resultados no ha ayudado a defender el gasto público en emprendimiento.

Siendo honestos, no es que hasta ahora las diferentes administraciones no hubieran realizado intentos de medir el retorno de sus ayudas al emprendimiento, pero lo cierto es que éstas, cuando se han realizado, no han contado con un marco homogéneo y verdaderamente cuantificable. A su vez en nuestro país y otros del entorno, la cultura anglosajona de la evaluación ha brillado por su ausencia cuando en cualquier área de intervención administrativa hoy se considera esencial tanto desde el punto de vista de la responsabilidad en la gestión pública como de la operatividad. Lo primero es una exigencia para el buen funcionamiento de un sistema democrático, pues sin información difícilmente la ciudadanía podrá enjuiciar la labor de sus gobernantes; lo segundo es un principio básico para buscar el alineamiento de los objetivos con los resultados, asegurando la mejora continua.

Conscientes de ello,  hemos querido diseñar una nueva herramienta destinada precisamente a cubrir este déficit en materia de rendición de cuentas y que es en gran medida la causa de que estas políticas de impulso a empresarial hayan sido puestas en tela de juicio en nuestro país. Bautizada como ROIpe (acrónimo de return on investment de las políticas de emprendedores), la herramienta está concebida para medir la eficiencia de las políticas públicas de apoyo a los emprendedores en base al impacto que estas tienen en los ingresos públicos. Accediendo a este instrumento a través del sitio web (www.roiemprendedores.com), los responsables de las administraciones públicas pueden identificar de una manera fácil e intuitiva los tributos, cotizaciones sociales y otros ingresos públicos que las nuevas empresas beneficiarias de sus programas generan y contrastarlos con los costes en incurridos en la gestión de los mismos. El resultado viene expresado en forma de razón matemática que sintetiza la contribución neta de las actuaciones de impulso empresarial al sostenimiento del gasto público. 

Como se ha señalado, uno de las primeras actuaciones enjuiciadas por la herramienta ROIpe ha sido la subvención para la creación de microempresas del Ayuntamiento de Logroño. Creada en 2012,  esta línea de ayudas se ha venido convocando anualmente hasta contabilizar en 2017 más de 2,7 millones de euros desembolsados. Los responsables municipales siempre han sido conscientes de que la medida tenía un efecto de estímulo notable en la creación de empresas -1.042 nuevos negocios desde la primera convocatoria- y  puestos de trabajo  –1.330 empleos–, y aunque hacían un seguimiento de la supervivencia de los proyectos -88% al final del primer año y en torno al 70% al final del segundo-, desconocían el impacto neto que esta tenía sobre las arcas públicas.

Precisamente el análisis presentado en el congreso científico de este mes en Logroño recoge los resultados de  ampliar la evaluación en términos de ROIpe. Lo cual ha supuesto poner en relación el incremento de la tributación y las cotizaciones sociales que han propiciado, a través de las nuevas actividades empresariales, las dos primeras convocatorias de la subvención con los costes que su gestión ha supuesto para las arcas municipales, a fin de poder valorarla no solo en términos de eficacia, sino también de eficiencia. A la luz de este ejercicio de evaluación, el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Logroño para apoyar a los nuevos empresarios ha tenido un retorno neto positivo en el erario público. Si en la primer convocatoria del programa el retorno de inversión de la primera convocatoria fue de 1:1, es decir por cada euro invertido por las arcas de Logroño se obtuvo un retorno económico de la misma cantidad; en la segunda convocatoria este ratio subió a 1:21.

De este modo, cabe concluir que la subvención es una medida sostenible para las arcas públicas de la capital riojana. Todo ello al margen del efecto dinamizador que tiene sobre el comercio de proximidad y sin entrar a evaluar otros aspectos de dimensión económica como el efecto multiplicador sobre otras actividades o el ahorro en el gasto público en caso de emprendedores o trabajadores que salgan del desempleo gracias a los nuevos negocios, aspectos extremadamente relevantes para cualquier administración bien gestionada. Enhorabuena al Ayuntamiento y a los emprendedores de Logroño no solo por ser pioneros en este ejercicio de evaluación, sino en demostrar que su actividad económica es muy rentable también socialmente.

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la UNIR

 Iván Soto  es el coordinador del informe ROIpe para COTEC, Ibermática y Deusto Business School
                

lunes, 10 de septiembre de 2018


Rosa María Mateo y el dataísmo. Un verano de homo sapiens, homo videns y  homo deus

(este artícul fue publicado originalmente en el diario La Información el día 3 de septiembre de 2018 en la columna #serendipia)

El científico Carlos Linneo en 1758 acuñó el término Homo Sapiens para referirse a nuestra especie humana. El botánico sueco que ha pasado a la historia por su taxonomía de los seres vivos, nos catalogó como sapiens porque ese es nuestro rasgo biológico más característico. Somos «sabios» y «capaces de conocer», es decir un «animal racional», a diferencia del resto de especies. El aumento del tamaño del cerebro y el desarrollo del lóbulo frontal del Homo Sapiens dio lugar a una capacidad de crear estructuras sociales y transmitir información y hábitos por imitación e instrucción, en vez de por herencia genética. Este verano, que parecía que informativamente iba a ser tan anodino como todos, nos ha sorprendido con dos noticias que apuestan por superar el consenso científico de tres siglos sobre el Homo Sapiens.

El nuevo libro del profesor israelí Yuval Hoah Harari presentado en castellano este mes de agosto nos ha hecho recordar a sus millones de lectores su tesis sobre el Homo Deus que sustituye al Sapiens: el hombre con la tecnología aspira a ser un dios y corremos el peligro de que el humanismo sea sustituido por el dataísmo.

A su vez el culebrón de la presidencia de RTVE y los cambios puestos en marcha con la nueva “administradora única provisional”, Rosa María Mateo, ha puesto de nuevo en la actualidad otro Homo, el Homo Videns con que el investigador italiano Giovanni Sartori tituló en 1997 su famoso libro en el que se quejaba de que la televisión estaba convirtiendo al ser humano en “una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero no entiende”.

Vuelve el curso no sólo colegial y laboral sino también político. Con ellos también nuestra cita semanal con los hallazgos casuales que llamamos serendipia, en recuerdo de aquel cuento persa “La isla de Serendip” dónde todos los problemas se resolvían de forma casual. 

Estas últimas semanas han rivalizando por ocupar minutos, páginas y tuits informativos el nuevo libro de Harari, el pensador más famoso de nuestro tiempo y los cambios en la corporación pública española de radio y televisión conocida por su acrónimo RTVE.

Por fin el 30 de julio, tras quedarse en la cuneta varios candidatos bendecidos por Podemos, la mítica periodista de informativos, Rosa María Mateos tomó posesión como máxima responsable de RTVE. Casi al mismo tiempo que Pablo Iglesias pactaba con el presidente Pedro Sánchez la nueva televisión pública, el historiador Harari como si de una estrella de rock se tratase concedía mil y una entrevistas para presentar su nuevo libro” “21 lecciones para el siglo XXI”. Su bestseller de 2015 “Homo Deus” confirmó al joven profesor de la Universidad Hebrea  de Jerusalén como el gurú del momento. Harari explica un hombre que casi se cree Dios. De hecho ha sustituido a Dios por una suerte de nueva religión conocida como dataísmo. El dataísmo es un término nuevo, se utilizó por primera vez en un artículo del New York Times en 2013 para definir una nueva “religión” basada en una nueva deidad: el dato. En el libro “Homo Deus” Harari considera el dataísmo, como ideología emergente, casi religión, «no venera ni a dioses ni al hombre: adora los datos». El nuevo término ha sido utilizado para describir la importancia absoluta que en este momento tiene big data ya que «el flujo de información es el valor supremo y la libertad de la información es el mayor bien de todos».

Rosa María Mateo con su gestión de unas pocas semanas puja por  ejemplificar una sociedad donde la televisión aspira a moldear al hombre casi como una religión. La nueva deidad se llama el pensamiento único y si te sales de él, como una suerte de inquisidor, la nueva RTVE, te lleva al destierro (los despidos de profesionales que hemos conocido estas últimas semanas) o incluso a la tortura (así nos hemos sentido muchos españoles que no olvidamos el terrorismo de ETA cuando la presentadora en aquel funesto telediario del domingo 5 de agosto llamó “presos políticos vascos a dos terroristas etarras condenados por delitos de sangre). Para Giovanni Sartori, que recibió el premio Príncipe de Asturias en el año 2005,  a los Homo Videns, la vida les pasa por sus narices y ellos no se dan cuenta, no piensan, no ven más allá, se adaptan a su ambiente adoptando automáticamente la ideología imperante gracias a la televisión.

Esperemos que el curso que empieza esta semana nos devuelva la cordura y la sapiencia que Linneo encontró en el ser humano en el siglo XVIII. Por eso, en esta primera columna después del descanso veraniego les ánimo a que como yo no se queden ni con el Homo Deus y el dataísmo de Harari ni el Videns adoctrinador por el que parece apostar la nueva RTVE, sino que volvamos a lo esencial, el humanismo del Homo Sapiens.

miércoles, 4 de julio de 2018

Es hora de que conozcas FORTNITE


(este artículo se publicó originalmente el día 2 de julio en el periódico La Información en la sección semanal #serendipia)


Este fin de semana Antoine Griezmann celebró de un modo muy especial el gol que permitió a Francia encarrilar su pase a cuartos de final del mundial de Rusia. Hace unas semanas se conoció que una niña de 9 años había sido ingresada en un centro de rehabilitación en Reino Unido tras jugar en su ordenador durante 10 horas diarias durante los últimos meses. El profesional con más seguidores del mundo, conocido como “Ninja”, lo es sin salir de su cuarto, -superó en abril a Cristiano Ronaldo en interacciones en redes sociales- y gana casi un millón al día con poco más de 20 años.

Si no has encontrado el elemento común a las tres noticias anteriores tienes que seguir leyendo este artículo porque te estás perdiendo uno de los fenómenos más importantes de los últimos tiempos por su rapidez de crecimiento y capacidad de impacto. Griezmann saltó, al meter el penalti a Argentina, como un personaje de Fortnite, mientras millones de personas en el mundo sabían lo que hacía pero otros muchos solo pensaron que era una excentricidad. La niña inglesa, ingresada en un hospital con ataque de ansiedad, bajó repentinamente su rendimiento escolar y comenzó a perder contacto con el exterior desde el día que se descargó este juego, seguramente con el permiso de sus padres. “Ninja” retrasmite desde su canal de youtube diariamente sus partidas de Fortnite lo que le permite ganar más dinero que el más reputado analista de Wall Street.

Parece una exageración pero si tienes cerca a alguien de menos de 30 años pregúntale por el juego y verás que todos lo conocen y está en todas sus conversaciones. En España tenemos hasta un programa de televisión dedicado a Fortinite y un héroe patrio, Lolito Fernández, que arrasa tanto en sus partidas y en los ingresos que obtiene de su canal online que hasta ha llamado la atención hasta Hacienda.

No hay duda que es el juego de moda. Más de 45 millones de personas en todo el mundo lo practican diariamente. Cada día de su corta historia, no tiene ni un año de vida, rompe un record. Hoy ya es el video juego que mas ingresa pero además lo hace sin pervertir la competición como Pokemon en el que pagando se tenían más probabilidades de ganar (aquí solamente pagas para estar más guapo). El secreto de Fortnite reside en su hibridación con las redes sociales y su carácter universal: es multiplataforma y multidispositivo lo que ha permitido que se haya viralizado rápidamente. Puedes jugar con quien quieras, como quieras y desde donde quieras y lo más relevante sino juegas te conviertes en un “marciano” porque todos hablan de Fortnite en el patio del colegio, en las redes sociales y hasta en las salidas nocturnas.

Hay quien incorpora otro elemento para explicar su éxito, que es parejo a su calidad que ningún reputado gamer duda, es la expectación. El juego se anunció en 2011 por sus fundadores apenas tres semanas después de idearse, pero no salió en abierto y gratuito hasta septiembre 2017, es decir seis años esperando a que viese la luz hizo que en apenas unas semanas rompiese todos los techos.

El argumento del Fortnite más popular, Battle Royale,  es sencillo. Por alguna razón el 98% de la población del mundo ha desaparecido repentinamente. Los escasos supervivientes se encuentran con una extraña tormenta de color morado que les mata. El juego comienza con el jugador llegando en paracaídas desde un autobús volador, junto a otros 99, a un paraje inhóspito donde su misión es salvar al mundo. Su única arma de inicio es un pico que le servirá para recolectar recursos con los que construir una fortificación que le proteja. El área donde se mueve el jugador poco a poco deja de ser segura porque esa tormenta se hace cada vez más grande. Aunque para ayudar al jugador, Fortnite, hace que aparezcan al azar “recursos” con los que defenderse de los peligros como armas o trampas. Ganas si eres el último que queda con vida antes de que se acabe el tiempo de tu partida.

Victoria Magistral. Es el mensaje que los jugadores leen en la pantalla de Fortnite cuando se convierten en el único superviviente y eres el ganador. Algo parecido pensé este domingo cuando me monté en un tren de cercanías y me puse a escribir este artículo y mi vecino de asiento, Virgilio, doctor en psicología treintañero, no pudo resistirse al leer la palabra Fortnite en la pantalla de mi portátil, y contarme todos los secretos que el juego tiene para él y sus amigos. Victoria Magistral. La casualidad me había ayudado.

Esa misma serendipia me pasó unas semanas antes con una compañera profesora en un claustro cuando nos sorprendimos, ambos dos, buscando información sobre el juego en internet, para intentar seguir las conversaciones de los adolecentes. Entonces le prometí escribir este artículo con el único fin de conocer un poco mejor el escenario donde con seguridad más horas van a pasar nuestros hijos este verano.

jueves, 28 de junio de 2018

Macron frente a la insolencia

(este artículo se publicó originalmente el día 26 de junio en el periódico La Información en la sección semanal #serendipia)


El monte Valerien es una colina al oeste de París sede del “Centro Memorial al Combatiente de Francia” porque en ese pequeño montículo fueron asesinados durante la segunda guerra mundial varios miembros de la resistencia francesa. El Presidente Emmanuel Macron visitó la semana pasada Mont Valerien, como lo han hecho todos sus antecesores, sin imaginarse que se iba a hacer viral su conversación con un adolescente que cantó a su paso “La Internacional” para después espetarle « ¿qué pasa Manu?».

La respuesta del Presidente de la República de Francia fue una regañina en toda regla al joven, grabada y luego tuiteada por el propio mandatario. Además de exigir respeto para su persona «a mi te diriges como Señor Presidente» le mandató tener en consideración a sus compatriotas homenajeados ese día, que dieron su vida por la libertad de Francia.

Casi a la vez conocimos que Brian Krzanich, el consejero delegado del gigante de la tecnología, Intel, había sido cesado por incumplir el código de «non fraternization» que la compañía exige en sus contratos de dirección, al igual que la gran mayoría de empresas americanas. Tras una investigación que demostró que el CEO tenía una relación afectiva con una colega de Intel, el presidente de la empresa de microprocesadores despidió inmediatamente a su primer ejecutivo. 

Es muy improbable que el insolente jovencito francés haya leído el último informe de INSEAD y Russell Reynolds sobre las características de los nuevos CEOs en el que el desafío a la autoridad aparece en primer lugar y ello le llevase a enervar a Macron.  Más factible podía haber sido que Krzanich o su pareja hubiesen ojeado ese mismo informe elaborado con técnicas de big data para concluir que los nuevos altos directivos de las empresas digitales disfrutan retando el status quo de la compañía. Sea como fuere, ambos, el muchachito y el directivo, midieron mal las consecuencias de sus actos o tomaron al pie de la letra el reputado estudio sin darse cuenta que los cambios culturales nunca son tan rápidos sino graduales.

La irreverencia es también uno de los rasgos que Deusto Business School junto a ATREVIA detectaron en su informe sobre la cohorte de edad siguiente a los millennials, la generación  z. Después de entrevistar a cientos de jóvenes nacidos entre 1994 y 2010 concluimos que ponían en cuestión lo establecido de un modo innato. Llevar la contraria a sus mayores, sean padres o madres, profesores o jefas es consustancial a su forma de ser y, no lo olviden si tienen un z cerca, no hay nada personal en ello. También la investigación argumentó que las características de estos jóvenes eran tan fuertes que estaban contagiando a las generaciones anteriores. De modo y manera que todos somos un poco z, es decir que somos más irreverentes que hace unos años.

Quién hubiera dicho hace apenas unas semanas que el Partido Popular que en 30 años de vida solo había tenido dos presidentes sin contestación alguna, hoy se enfrentase a unas primarias con siete candidatos en liza. Todos ellos, con sus candidaturas, ponen en cuestión la propia historia de su partido, pero nadie lo ha visto como tal sino como coherente con el tiempo que nos ha tocado vivir.

Otro informe universitario, en 2013, elaborado por la Universidad de California  y la London School of Economics demostró que una parte de los directivos de las más disruptivas compañías, compartían rasgos de personalidad que les llevaba a no tener miedo a romper las reglas, de hecho muchos habrían cometido comportamientos casi delictivos en su infancia.

Macron no fue objeto de ese estudio porque se elaboró 2013, año en el que acababa de entrar como polémico asesor del presidente Francoise Holland. Dejó una carrera en la banca de inversión por estar cerca del entonces Presidente de la República sin saber que le iba a sustituir. En esa fecha, hace cinco años, quizás Emmanuel no hubiera abroncado al niño porque tendría más presente al jovencito que él mismo fue y que también desafió el orden establecido iniciando un romance con una profesora casada, con la que años después se casó y hoy comparte residencia en El Eliseo. Brigitte Trogneux enseñaba literatura en un colegio de los jesuitas de Amines cuando tuvo como alumno a Emmanuel, de la edad de unos de sus hijos. La relación entre ambos no fue fácil ya que a la diferencia de edad, 24 años, se unieron las circunstancias familiares de Brigitte lo que llevó a Macron a calificarla “como incomprensible hasta para los que nos conocen”.

Incomprensibles también son muchas de las noticias de esta pasada semana que hemos repasado en este artículo si las analizamos con el prisma inadecuado, de modo y manera que para ser hijos de nuestro tiempo y entender lo que pasa a nuestro alrededor no vamos a tener más remedio que asumir algo de esa insolencia.

martes, 19 de junio de 2018

El Corte Inglés y Amazon. Tan diferentes, tan iguales.


(este artículo se publicó originalmente el día 18 de junio de 2018 en el diario La Información en la columna semana #serendipia)




Quizás los millennials no lo hayan vivido pero las generaciones anteriores pasábamos las horas muertas jugando a un sencillo pasatiempo llamado  las siete diferencias. El juego consistía en encontrar y marcar con un bolígrafo siete diferencias en dos imágenes prácticamente iguales situadas una junta a la otra. De hecho era difícil encontrar en las casas de los años 80 un periódico que no estuviese pintarrajeado en sus últimas páginas justo donde los editores situaban los pasatiempos en el que el crucigrama y la sopa de letras rivalizaban con nuestro juego. 

Estos días con motivo del cambio en la presidencia de El Corte Inglés me he acordado de las siete diferencias precisamente porque la perorata mediática ha sido confrontar nuestros grandes almacenes con Amazon. Por supuesto todo lo bueno para el gigante americano del comercio electrónico y los errores de bulto en la empresa patria. Por eso les propongo encontrar no las siete diferencias entre El Corte Inglés y Amazon sino las siete coincidencias entre ambos e intentar obtener algunas lecciones. 

1.Los orígenes de ambos comercios están en Cuba. Los fundadores de El Corte Inglés, Cesar Rodríguez y su sobrino Ramón Areces abren la cadena en el Madrid  de la posguerra tras trabajar en los almacenes El Paraíso de La Habana. En los felices años 20 del siglo pasado, Cuba, es de facto un estado más de los Estados Unidos de América y estos emigrantes asturianos aprenden rápidamente las vanguardistas técnicas del auge del comercio norteamericano. A su vez, Amazon es la creación de Jeff Bezos, presidente y fundador desde 1994. En ese año pudo nacer la compañía gracias a sus padres que le dieron el dinero (y por supuesto la educación en una universidad como Princeton). No son pocas las ocasiones en las que Jeff Bezos ha declarado que sin su padre, Miguel Bezos un emigrante cubano que llegó con lo puesto a Miami con 16 años, su trayectoria no hubiera sido posible. De hecho, Miguel es su padrastro que lo adopto con apenas cuatro años salvando a la madre y al propio Jeff de un futuro incierto. 

2. Inicios humildes de los fundadores de ambas megatiendas. Como acabamos de ver la emigración marcó las dos familias fundadoras de los retailers. Y hoy cuando Jeff Bezos es el hombre más rico del mundo y los herederos de Ramón Areces disfrutan de uno de los mayores patrimonios del país es bueno recordar que las dos cadenas nacieron desde muy abajo hasta el extremo que las familias de sus creadores tuvieron que abandonar sus ciudades de origen para poder sobrevivir.

3. Empresas bandera de sus respectivos países. El Corte Inglés es un orgullo para España y a pesar de las últimas noticias, no hay español que no presuma ante los turistas extranjeros de nuestros grandes almacenes. A su vez el incontestable liderazgo mundial de Amazon ha conseguido que Estados Unidos se olvide de la caída en desgracia de ToysRus y WalMart antiguos enseñas americanas del comercio.

4. Compañías sistémicas en sus naciones. El anuncio del establecimiento de una segunda sede de Amazon en USA a través de un procedimiento abierto de concurso entre ciudades en el que se han presentado 230 localidades norteamericanas, nos recuerda la importancia para los americanos de que la empresa con sede en Seattle siga en su país. En España los más de 100.000 empleos que dependen directamente de El Corte Inglés repartidos por más de 60 ciudades, sin olvidar una facturación que supera el PIB de países como Corea del Norte o Nicaragua, ha llevado a catalogarse por diferentes expertos como empresa sistémica para nuestra economía.

5. Sociedades con mala prensa local. Amazon lucha cada día en su país con noticias, algunas promovidas –al parecer- desde la mismísima Casa Blanca, que ensucian su nombre con acusaciones de precariedad o incluso hasta explotación de sus trabajadores. En nuestro país hemos vivido en los últimos meses un inédito proceso de desprestigio de la cadena de supermercados española con noticias más cerca del amarillismo que de la responsabilidad social que tienen los medios de comunicación. No recuerdo que se haya puesto el acento en la batalla que libra con Amazon por el liderazgo del comercio electrónico en España, ostentando El Corte Inglés la tercera posición detrás de Ebay y el propio Amazon, superando a Alibabá; pero sí podría citar una docena de medios que han hablado con profusión de los líos familiares de sus accionistas.

6. Pioneras y líderes en sus actividades. Nadie duda de con Amazon comenzó la era del comercio electrónico pero pocos recuerdan que El Corte Inglés fue pionero a la hora de introducir el dinero de plástico (los pagos electrónicos) con la mítica tarjeta verde de El Corte Inglés que evitaba pagar en efectivo. De igual manera son cientos los estudios que destacan la logística de Amazon pero no podemos olvidar que sin una logística igual de buena sería imposible abastecer a más de 200 tiendas de El Corte Inglés con cientos de miles de referencias.
                                 
7. Parecidos presidentes de ambas compañías. Si alguien piensa que me refiero a los estudios o aficiones de Jeff Bezos y el nuevo presidente de El Corte Inglés, Jesús Nuño de la Rosa, está muy equivocado. La similitud es más sencilla y se resuelve mirando la fecha de nacimiento y una foto de Jeff y Jesús. Los dos tienen hoy la misma edad y además exhiben una rasurada y bronceada caballera.


Por supuesto que hay muchas cosas que diferencian a las dos empresas. No sólo que una es nativa digital y la otra no. O que Amazon disfruta de un incontestable liderazgo en el nuevo comercio frente a los tardíos intentos de El Corte Inglés. Por no mencionar la experiencia de usuario en el online del uno frente al otro. Pero también en las diferencias, la balanza no siempre va a favor de Amazon, porque si miramos el compromiso con su entorno de El Corte Inglés frente al de Amazon, la comparación no resiste el más mínimo análisis ya que la enseña madrileña lleva casi un siglo sosteniendo a miles de familias y proyectos de mecenazgo. Sin olvidar que no todo España vive en las grandes ciudades o son menores de 45 años -estratos donde el comercio electrónico triunfa- lo que pone en valor la red a pie de calle de El Corte Inglés con más de 200 tiendas por toda la geografía española incluyendo un gran número de capitales de provincia.

La anunciada lección de este juego de las diferencias la encontramos precisamente en que no son tantas cosas las que alejan a El Corte Inglés del gigante americano del comercio electrónico, por eso más nos vale en este momento cuidar a nuestra cadena de tiendas y poner en valor todo lo que aporta a nuestra economía porque si seguimos poniendo el acento, todos, en lo negativo, lastraremos su reconversión y más pronto que tarde nos arrepentiremos como país.