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domingo, 4 de febrero de 2024

Espejo roto

(este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el 22 de enero de 2024)

Son muchos, más de 16 millones, uno de cada tres españoles, que no entienden nada.  Se miran en el espejo y la imagen que les devuelve no es la suya. Tienen buen ánimo. salud y dinero, pero se ha instaurado un estereotipo sobre ellos de fragilidad y tristeza.

El filósofo José Luis Aranguren defendía que los medios de comunicación, la opinión publicada, son un espejo de la sociedad. Hoy la imagen que recibe la sociedad de los mayores de cincuenta y cinco años es muy diferente de la realidad. El espejo se ha roto y así lo sienten millones de mayores que no dan crédito a lo que ven. Cumplir años en nuestro país es una condena en el imaginario social que no se compadece con la realidad. Me explico.

Si pensamos en personas mayores inmediatamente nos viene a la cabeza obsolescencia tecnológica, enfermedad y miseria. Cuando lo cierto y verdad es que nunca en la historia de nuestro país los mayores han tenido mejor salud, más ingresos y más ganas de comerse el mundo. Hace unas semanas se conoció una nueva edición del barómetro de consumo sénior en la que se ha demostrado como el 78% de los mayores tienen una presencia activa en internet, 12 millones de internautas con canas que compran, se informan y socializan con amigos y familias en la red de redes. Cada año, desde hace cuatro, un millón más de mayores se digitalizan lo que llevará a cerrar la brecha digital en un lustro. Pero seguimos viendo a los mayores como incapaces de afrontar los cambios tecnológicos, vencidos por el progreso.

La misma encuesta explicaba que apenas van al médico porque se cuidan. El 79,7% van menos de una vez al mes a un centro sanitario y una mayoría cuida su alimentación y practica ejercicio físico. Muy coherente con el dato de que somos uno de los países del mundo con mayor esperanza de vida que ronda ya los ochenta y cinco años.  En cambio, la publicidad nos devuelve una imagen de mayores enfermos cuando no impedidos. Pero los gimnasios se abarrotan de mayores y es el grupo de edad que más ganas tiene de viajar.

Si hablamos ahora de su capacidad económica los datos vuelven a ser muy diferentes al mantra que se ha instalado sobre la precariedad de los mayores. Tienen casa en propiedad y pagada -qué sueño para el resto de generaciones-, dos ingresos en el hogar, lo que les lleva a poder ahorrar y ayudar generosamente a sus descendientes. Esta fortaleza en lo económico se ha trasladado en un optimismo abrumador de los mayores con su futuro con un 68% que cree que su situación será igual o mejor.

Por eso cada mañana al levantarse y ven ese espejo roto, piensan que la imagen que se refleja de ellos nada tiene que ver con lo que ellos sienten. Amanece un nuevo día y sin mirarse en ese cristal se lanzan a la calle con la idea en la cabeza de saber que viven en un país envidiado en todo el mundo por la calidad de vida de sus mayores.

Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Convivir en el mercado laboral

(este artículo se publicó originalmente en la revista The Conversation el 13 de diciembre de 2023)

En la tercera edición del Mapa de Talento Sénior de la Fundación MAPFRE, publicado a finales de 2023, hemos contrastado la realidad laboral de las personas de entre de 55 y 70 años con la de los menores de 30. Con este análisis pretendemos participar en el debate público sobre la situación de ambos colectivos, defendiendo la necesidad de que haya colaboración entre ellos.

Si la economía plateada crece impulsada por el creciente consumo de los séniores, también lo hacen sus aportes al mercado laboral y las transferencias de conocimiento hacia los colectivos más jóvenes. Un motor de riqueza (y empleo) para ambos colectivos.

El gasto en pensiones es un ítem importante dentro del presupuesto público español. Por una parte, por el inevitable cambio demográfico que se viene produciendo desde hace unos años y que se afianza ahora que ya han comenzado a jubilarse los hijos del baby boom y, por la otra, por decisiones políticas destinadas a mantener el nivel de vida de los pensionistas. Estas circunstancias, junto a las dificultades económicas que enfrentan los menores de 30 años –altos niveles de paro, bajos salarios y grandes dificultades para acceder a la vivienda– alimentan la idea de que se está drenando hacia los mayores los recursos de los jóvenes.

También se dice que los mayores impiden que los jóvenes entren en el mercado laboral por su empeño en seguir activos y no retirarse. Esta creencia se basa en la falacia de que el número de empleos en una economía es fijo. El mercado laboral no es un juego de suma cero en el que si una persona encuentra un empleo, otra tiene que perderlo. Más bien al contrario, un aumento de la ocupación genera su propia demanda, incrementa el PIB potencial y supone un acicate para la contratación en todos los estratos de la población.

Al mismo tiempo, los datos en los países de referencia en dinamismo laboral en la OCDE indican una correlación positiva entre la evolución del empleo de los mayores y la de los jóvenes. Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda e Israel tienen las edades de jubilación efectiva más tardías de todos los países de la OCDE –todos por encima de los 70 años– pero también tienen bajas tasas de desempleo juvenil. En cambio, España y Grecia tienen las edades efectivas de jubilación más tempranas y se encuentran entre los de mayor paro juvenil.

Existe la creencia de que apenas hay trabajadores séniores en el mercado laboral español porque la mayoría ya se han retirado. La realidad es que hay más de 4 600 000 séniores trabajando –son el 20 % de la población activa–, dos millones más de los que había en 2008.

Como contraparte, también está la falsa creencia de que el mercado laboral está compuesto mayoritariamente por jóvenes. Lo cierto es que hay 800.000 menos que séniores trabajando. Desde 2008 se han reducido en casi 2 000 000 los menores de 30 años en activo, y suponen un poco más de uno de cada diez trabajadores.

También es un error vincular el fenómeno emprendedor exclusivamente con la juventud. La realidad es muy distinta: hay 1 000 000 de séniores autoempleados frente a algo más de 100 000 jóvenes. Los séniores que optan por ser autónomos son un 23 % del colectivo de mayores. En cambio, los autoempleados de entre 25 y 29 años solamente suponen un 6 % del total de jóvenes presentes en el mercado de trabajo español.

Con los datos que aporta la tercera edición del mapa del talento sénior en España defendemos una serie de actuaciones en materia de políticas públicas, pero también de cambio cultural en las empresas y los ciudadanos. La cuestión es convertir el cambio demográfico hacia una población envejecida en un dividendo para los jóvenes y los propios mayores mediante:

1. Un régimen fiscal amistoso con los séniores que atraiga tanto a profesionales como a jubilados sénior internacionales en busca de un buen entorno en el que envejecer.

2. El impulso de la economía sénior, favoreciendo la creación de empresas y la formación y empleabilidad de profesionales en las áreas de salud, cuidados, turismo, ocio, reformas y promoción inmobiliaria.

3. El fortalecimiento del talento sénior y su permanencia en el mercado laboral. En España, los séniores se forman menos y tienen tasas de actividad hasta 20 puntos por debajo de la media europea.

Iñaki Ortega. Profesor de Dirección de Empresas, UNIR - Universidad Internacional de La Rioja

Alfonso Jiménez. Profesor asociado, Universidad Europea

Rafael Puyol. Catedrático de Geografía Humana. Presidente de UNIR, UNIR - Universidad Internacional de La Rioja


domingo, 27 de agosto de 2023

¿Qué comunidad autónoma española cuida mejor a sus mayores?

(este artículo se publico originalmente en la revista científica The Conversation el 20 de agosto de 2023)

Frente a los que ven en el envejecimiento un lastre para la sociedad, otros creemos que el aumento de la esperanza de vida puede ser una oportunidad para todos. Se estima que en 2050 más del 50 % de la población española será mayor de 50 años. Esta evolución demográfica debería dar más protagonismo a las personas mayores en el diseño y aplicación de políticas públicas.

En 2023, los mayores de 50 años son ya más del 40 % de la población. En términos económicos suponen, por lo menos, uno de cada cuatro euros del PIB y son el grupo con mayor renta per cápita. Además, son una fuente de conocimiento y experiencia y están en capacidad de seguir realizando actividades productivas. En su mayoría, son un grupo de población con rentas estables y menores cargas económicas, con tiempo para el ocio y con vivienda en propiedad. Todo ello los convierte en piezas clave para la economía.

Con una alta esperanza de vida –entre las cinco mayores del planeta–, una elevada calidad de vida, buenas infraestructuras y un sistema sociosanitario de alto nivel, España puede aspirar a convertirse en referencia mundial en la economía séniorNo obstante, el cambio demográfico hacia una población envejecida presenta una serie de retos:

A estos desafíos se suma el combate contra el edadismo. Es decir, contra la discriminación hacia las personas mayores basada en estereotipos negativos. Por ello, es prioritario eliminar los prejuicios relacionados con la edad con acciones que promuevan la participación activa de la población sénior. Para contribuir a ello, pero también para promover una sana competencia entre comunidades autónomas, el Centro de Investigación Ageingnomics publica, desde 2021, el informe Ranking de territorios por la economía sénior, una herramienta que permite que las autonomías, gestoras de gran parte de las políticas públicas que se aplican en España, puedan medirse y comparar sus actuaciones en torno a la población sénior.

El informe 2022 pone de manifiesto que las comunidades autónomas españolas no ofrecen las mismas condiciones y oportunidades a las personas mayores de 55 años en términos de empleo, acceso a servicios sociales y sanitarios y número de residencias y centros de día, entre otros. Revela, además, que también existen diferencias con respecto a otros indicadores, como la esperanza de vida, la edad media de jubilación, el importe medio de la pensión o el número de diputados autonómicos mayores de 55 años.

A través de 24 indicadores, este documento permite conocer la realidad de la economía sénior y ver su evolución en las 17 comunidades autónomas españolas. Para ello se comparan más de 530 datos de diferentes fuentes. En las conclusiones del estudio destacan País Vasco, Castilla y León y Navarra como las comunidades autónomas más preparadas y con más oportunidades para los mayores de 55 años. El indicador sintético del ranking les otorga las primeras posiciones porque son los territorios con más recursos, servicios y nivel de participación de los mayores de 55 años.

No obstante, al profundizar en algunos indicadores también se puede ver que:

  • Asturias es el territorio con más población sénior.

  • Baleares encabeza el ranking de tasa de actividad.

  • La Comunidad Valenciana es la región con mayor porcentaje de alcaldes mayores de 55 años.

  • Andalucía es la comunidad con más votantes séniores.

  • Extremadura dispone de más centros de día para la población sénior.

  • Castilla-La Mancha, ha atendido a un mayor número de séniores por teleasistencia.

El envejecimiento poblacional está transformando los modelos económicos y sociales, pero esta es una realidad que no está recibiendo toda la atención que merece. Los poderes públicos deben ser los entes encargados de configurar el marco de actuación para aprovechar la capacidad y potencial de los mayores de 55 años. Y aquellos territorios que antes asimilen esa realidad recogerán los dividendos de este nuevo bono demográfico.

Iñaki Ortega es profesor de la UNIR

jueves, 25 de mayo de 2023

España, la nueva Florida

 (este artículo en su versión original se publicó en el periódico ABC el día 24 de mayo de 2023)


Durante más de 300 años el hoy estado de Florida fue gestionado por el imperio español. De hecho, su nombre fue puesto por el explorador Juan Ponce de León cuando en el año 1513 avistó sus costas el día que se celebraba la Pascua Florida. Menos conocida es la razón por la cual desembarcó que no era otra que encontrar la fuente de la juventud eterna.

Jamás hubiera imaginado el descubridor español que más de 500 años después España y Florida seguirían unidas precisamente por la misma razón que le llevó a introducirse en los manglares de la península norteamericana, lograr ser el mejor lugar del mundo para no envejecer.

El estado de Florida es un símbolo para los seniors americanos. Su favorable clima unido a las ventajas fiscales son el sueño para cualquier persona mayor. Al mismo tiempo una potente industria del ocio, pero también de los cuidados y la salud ha hecho que en algunas ciudades la edad media sea más de 70 años y que la aportación al PIB estatal de los seniors se acerque al 50%. Ponce de León nunca descubrió la fuente de la vida, pero parece que los habitantes de La Florida sí lo han hecho.

Ahora los descendientes españoles de aquel marino vallisoletano, podemos beneficiarnos también de esa fuente de la juventud eterna. España tiene las mejores condiciones para ello con una esperanza de vida de las cinco mejores del mundo, un excelente clima y mejor dieta, así como unas infraestructuras a la altura del segundo destino turístico del planeta. La resiliencia de nuestro sistema sociosanitario -puesta a prueba en la pandemia- es el último elemento de esta fórmula mágica.

Pero esta posición de partida no garantiza alcanzar el objetivo de convertirse en la nueva Florida del mundo. Para ello urge tomar medidas en la dirección correcta que pasarían por el mayor apoyo público-privado para la conocida como la economía plateada o economía senior. Los mayores de 55 años ya suponen hoy en España más del 30% de la población y aportan a la riqueza nacional por lo menos uno de cada cuatro euros. También tienen en sus manos la mayoría del patrimonio y el consumo, precisamente por disponer de una mayor renta que cualquier otra cohorte generacional.

No obstante, es imprescindible promover una industria de la economía plateada en España que genere empleo y riqueza. Un nuevo sector económico a medio camino entre el turismo, los servicios -como el ocio y los cuidados- y la construcción. De ese modo podría diseñarse una oferta imbatible para atraer a los seniors de todo el mundo a nuestro país. Sin duda, somos uno de los mejores países del planeta para envejecer, ahora toca trasformar esa fortaleza en una fuente de bienestar. Convirtiendo España en la nueva Florida, florecerían nuevos trabajos con nuevos bienes y servicios para los mayores en campos como el antienvejecimiento o viviendas adaptadas alejadas del actual modelo institucional de las residencias.

Poner en marcha un país en esta dirección exigirá un gran pacto por la economía plateada que pasaría por diseñar un paquete de medidas desde las instituciones públicas. Medidas de carácter impositivo -vacaciones fiscales- para atraer a mayores de cincuenta años a nuestro país al estilo de las de Portugal o Grecia, que también aspiran a ser La Florida. Los nuevos nómadas no son solamente los jóvenes digitales sino seniors que buscan el mejor ambiente para envejecer y la competición por ellos es global.

Actuaciones en clave de nuestro mercado laboral serán imprescindibles. El derroche de talento senior en España con tasas de actividad 20 puntos por debajo de nuestros pares europeos está lastrando nuestra riqueza y la moral de millones de ciudadanos. Dejar en cero las cotizaciones sociales de los seniors o garantizar el 100% de la pensión si se sigue trabajando más allá de la jubilación irían en la línea adecuada para recuperar el tiempo perdido.

Por último, un apoyo a esta industria emergente con zonas francas para la economía plateada y el uso de los fondos Next Generation para incentivar la migración de empresas de salud, turismo, ocio y construcción hacia este vertical, sin duda ayudarían al objetivo. Como defiende el experto inmobiliario Bruno Bodega, estos nuevos modelos de vivienda favorecerían una jubilación amable -también financieramente- para cualquier ciudadano europeo y gracias a nuestra experiencia en estos sectores podríamos aspirar a ser la referencia del mundo en el diseño de espacios para disfrutar las últimas décadas de la vida. Igualmente, los cuidados -que todos acabaremos necesitando- deberían tener una deducción fiscal y un impulso en el sistema educativo patrio como fuente de empleo asegurada.

España y Florida son dos penínsulas, tienen un PIB muy parecido, pero nuestra superficie es el triple que la de ellos y en población más del doble. Queremos y podemos ser como Florida, el lugar soñado para retirarse. Conseguirlo está en nuestra mano y sus consecuencias cambiarían el destino de España. Encontraríamos la fuente de Ponce de León cinco siglos después.

Iñaki Ortega es consejero asesor del centro de investigación ageingnomics de la Fundación MAPFRE

 

 

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lunes, 10 de abril de 2023

Talento senior y viejo continente

(este artículo se publicó originalmente en la revista Executive Excellence el día 4 de abril de 2023)


Hay cambios estrepitosos y otros lentos, silenciosos al mismo tiempo que imparables. El envejecimiento europeo es de estos últimos. Es sabido que el continente envejece por la confluencia del incremento de la esperanza de vida y la reducción de la natalidad. Pero quizás menos conocida es la evolución de las pirámides de la población laboral de los países europeos con cuatro grandes tendencias: un déficit cada vez mayor de efectivos jóvenes, un incremento de residentes y trabajadores no nacidos en el “viejo” continente, la mayor participación de la mujer en el trabajo y, sobre todo, cada día más personas mayores de 55 años en el mercado laboral.

Hay y habrá en el futuro más trabajadores seniors porque cada día esta población es mayor, los baby-boomers europeos ya son seniors. También debido a que los seniors pueden cubrir la ausencia de jóvenes en el mercado. Y, por último, porque es tremendamente beneficioso alargar las vidas laborales de la población activa y retrasar el momento de integrarse en las listas de beneficiarios de las prestaciones públicas de previsión social.

En el II Mapa de Talento Sénior, publicado recientemente por el Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre se ha comparado España con seis países europeos (Suecia, Alemania, Polonia, Francia, Italia y Portugal) obteniendo sorprendentes conclusiones. En todos los países analizados los seniors activos -mayores de 55 años que desean seguir trabajando- están aumentando, especialmente las mujeres seniors, siendo un colectivo cada vez más relevante en la población activa total de sus países, especialmente en la cohorte que va de los 55 a los 59 años. Cae la actividad sénior en el grupo de 60 a 64 y ya lo hace de manera muy severa a partir de los 65 años.

Una tendencia es, por tanto, el alargamiento de la vida laboral en todos los países europeos. Esta realidad en cuanto a actividad también se traslada a los trabajadores ocupados, así en los últimos años la ocupación senior en Europa se ha incrementado, siendo especialmente relevante entre los que tienen entre 55 y 59 años. La ocupación de seniors es mayor en hombres que en mujeres, aunque en el caso de las mujeres sénior el incremento es mayor, lo que está ayudando a reducir la brecha entre sexos.

En general hay más trabajadores seniors trabajando por cuenta ajena que por cuenta propia, aunque según se avanza en edad, los trabajadores por cuenta propia van ganando terrero. Esto es, lo trabajadores por cuenta ajena salen antes del mercado de trabajo que los autoempleados., A partir de los 55 años el trabajo por cuenta propia gana peso sobre el total del empleo, siendo un gran refugio para aquellos trabajadores que quieren seguir ocupados. Al mismo tiempo la tasa de emprendimiento de los seniors es menor que la de otros tramos de edad. España muestra la tasa de emprendimiento más alta, aunque en cualquier caso es menor que en otros tramos de edad. Podríamos afirmar que nuestros seniors son los europeos más abiertos a emprender.

 

Entre el 70% y el 90% de los trabajadores seniors europeos que están ocupados desarrollan su actividad a tiempo completo, lo cual es paragógico, ya que muchos seniors manifiestan que estarían abiertos a extender su vida laboral desarrollando trabajos a tiempo parcial.

El incremento de la población activa senior en Europa ha traído como consecuencia también un incremento del “paro senior” en casi todos los países excepto en Alemania y Polonia. España e Italia tienen el mayor índice de desempleo europeo. En nuestro país este drama se traslada en que la mitad de los nuevos parados es senior, uno de cada dos desempleados mayores es de larga duración y uno de cada tres parados españoles es mayor de 55 años.

Tendremos que cambiar el paradigma de que el trabajo es para los jóvenes y que los mayores han de descansar. Los países del norte de nuestro continente ya están desarrollando prácticas orientadas a alargar la vida laboral de todos los trabajadores que hace que trabajen más años de media que los españoles o que su población activa esté 20 puntos por encima de la nuestra.

La salida temprana del mercado de trabajo deberá reducirse e introducir mecanismos de no discriminación laboral por razón de edad hasta alcanzar las edades legales de acceso a la jubilación. Igualmente, se deberá premiar la extensión de la vida laboral, no solo porque como dice el II Mapa podría suponer varios puntos de mejora del PIB sino porque también es un mecanismo para paliar la brecha de jóvenes en el mercado laboral que ha producido la tremenda caída de natalidad sufrida en Europa.

Estos deberán ser temas clave de debate social, pero también empresarial y por tanto económico. Las políticas relacionadas con el talento senior y su aportación económica también una prioridad para los gobiernos. No dejaremos de recordarlo.

Rafael Puyol, Alfonso Jiménez e Iñaki Ortega son investigadores y autores del II Mapa de Talento Senior

jueves, 1 de diciembre de 2022

La salud líquida

(este artículo se publicó originalmente en la revista E-Health Trends el día 1 de diciembre de 2022)

En España son 16 millones los mayores de 55 años que han vivido toda su vida considerando que los asuntos relacionados con la salud ocurrían entre cuatro paredes, además siempre con un olor muy característico. Ese aroma a desinfectante y medicamento marcaba la frontera entre estar sano y estar enfermo para los que peinamos canos. Si íbamos a una consulta, al practicante, a urgencias o al hospital el olor estaba ahí. Pero ahora la sanidad de las cuatro paredes está empezando a abandonar la clínica o la consulta.

Desde hace años nos tomamos el pulso o la tensión en casa, pero ahora con un reloj inteligente sabemos además el azúcar y el oxígeno en sangre, ya son habituales las consultas médicas por teléfono y desde la pandemia por videollamada. La telemedicina y la teleasistencia en el hogar han llegado para no irse ya nunca. Por eso se habla de una salud líquida, que rompe la barrera física del hospital y se derrama por doquier, como pusimos de manifiesto en el libro La Revolución de las Canas, el presidente de Mapfre Antonio Huertas y yo mismo.

También podemos hablar de salud líquida en la percepción que cada uno de nosotros tenemos sobre nuestra salud. Hace unos años, la definición de estar sano era no estar enfermo. Y había una frontera entre ambas situaciones, o estoy sano, o estoy enfermo. Hoy enfermo saludable es un oxímoron, porque el concepto de estar sano ha evolucionado hacia la sensación de estar o sentirse bien, es casi un estado de ánimo. Y así la frontera se empieza a resquebrajar por los dos lados. Se resquebraja por el lado de la enfermedad porque como reza un estudio a diabéticos sobre su estado de salud, un porcentaje mayoritario de ellos declaraba sentirse totalmente sano o muy sano. A pesar de su enfermedad. Y es que hoy, si se cumplen los hábitos y las prescripciones correspondientes, muchos enfermos crónicos pueden llevar una vida completamente normal. Y también se resquebrajan por el lado de la salud. Antes empezábamos a cuidarnos cuando enfermábamos y, por ejemplo, la dieta era algo que te recetaba un médico y que abandonabas cuando se acababa la enfermedad. Hoy estamos más sensibilizados, y entendemos que hay que empezar a cuidarse mucho antes y damos importancia a los hábitos saludables en alimentación y ejercicio.

Otro ejemplo del concepto de salud líquida tiene que ver con las personas que se dedican a esto. Hasta hace poco, la salud era sólo tema de médicos y enfermeros. Pero ahora, con este nuevo concepto de salud ampliada, se ha forjado el concepto de «profesionales de la salud», en el que tienen cabida nutricionistas, fisioterapeutas, entrenadores personales, expertos en antienvejecimiento y cuidadores.

Por último, esta salud líquida supera los sectores económicos clásicos y ha irrumpido, por ejemplo, en el turismo. Seniors que viajan para tratamientos “antiaging”, o miembros de la conocida generación silver (por el color de las canas de su pelo) que demandas largas estancias en hoteles para teletrabajar y disfrutar de ocio, pero monitorizados a distancia de su colesterol y con un buen fisioterapeuta in situ para seguir jugando al golf. Miren sino la brillante campaña de Turismo de Canarias que ha presentado estos días en Londres dedicada a los silver.

En resumen, vivimos en un mundo en el que la salud evoluciona rompiendo las barreras tradicionales. Y los seniors son la punta de lanza de esta revolución. Una oportunidad innegable para nuestro país.

Iñaki Ortega es profesor, doctor en economía y consejero asesor del centro de investigación ageingnomics de la Fundación MAPFRE.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Trabajamos menos




 (este artículo se publicó originalmente en The Conversation el día 30 de noviembre de 2022)


Se dice, con razón, que los jóvenes son el futuro de un país, pero los séniores aseguran mejor ese futuro dentro del mercado de trabajo. Además, en España, a la luz de su pirámide demográfica, sin ellos, el futuro de la actividad económica va a estar muy comprometido. Sin embargo, el estudio de la situación del mercado de trabajo en España no es muy edificante para los mayores de 55 años, en comparación con Alemania, Francia, Italia, Polonia, Suecia y Portugal.

Antes de mostrar los resultados del II Mapa de Talento Sénior elaborado por el centro de investigación Ageingnomics, es importante resaltar que, frente a mitificaciones muy extendidas, los mayores no quitan puestos de trabajo a los más jóvenes, sino que ocupan algunos que estos nunca cubrirían por falta de capacitación o experiencia o por su insuficiente número.

Conforme a este estudio, España tiene una de las mayores tasas de desempleo sénior de Europa. La mitad de sus parados mayores son de larga duración y, además, es el país con más paro femenino de mayores. Además, junto a Portugal, España tiene el mayor número de empleos de baja cualificación.

La distancia en tasas de actividad con Suecia, el país a la cabeza en datos de ocupación de trabajadores séniores, es de casi 20 puntos.

En España hay menos séniores trabajando que en el país nórdico, pero también menos que en Alemania y Portugal, lo que supone que, de media, los españoles trabajan casi tres años menos que los portugueses, cuatro menos que los alemanes y están a siete años de distancia de los suecos.

Séniores y emprendedores

Pese a todo, los séniores españoles son los europeos que están más dispuestos a emprender (por oportunidad o por necesidad) y, con Polonia a la cabeza, España es uno de los países donde está más extendido el trabajo por cuenta propia en este colectivo.

Así, cerca de un millón de séniores, que ya suponen uno de cada tres autónomos españoles, ven en el trabajo por cuenta propia una vía para seguir activos.

El informe pone el foco en cómo España podría alcanzar, por ejemplo, la tasa de empleo sénior de Suecia (85 % entre trabajadores de entre 55 y 59 años), muy por encima del cerca del 65 % español, y así conseguir ganancias medidas por el PIB de entre cinco y diez puntos.

En un país en el que la mitad de los nuevos parados son séniores y uno de cada tres parados es mayor de 50 años, urge tomar cartas en el asunto.

A continuación, algunas de nuestras recomendaciones:

  1. Establecimiento de un gran pacto de país para el fomento del empleo sénior que corte de raíz el derroche de talento de los mayores españoles.

  2. Aprobación de una ley orgánica contra el edadismo laboral que mejore la fórmula para compatibilizar pensión y trabajo, penalice las jubilaciones anticipadas y las prejubilaciones y promueva un reconocimiento expreso de los derechos de igualdad generacional

  3. Medición y publicación, por parte de las empresas, de los datos sobre su impacto social no solo en los aspectos medioambientales y de género sino también en lo que concierne a la diversidad generacional.

  4. Fomento, desde las administraciones, del trabajo por cuenta propia y el emprendimiento de los séniores mediante bonificaciones fiscales, ayudas públicas y reducciones de las cuotas de autónomos.

  5. Promoción, desde las instituciones públicas y las empresas, de la formación continua de los trabajadores.

Además, los propios trabajadores séniores deben tomar conciencia de que, por muy atractivo que parezca adelantar la edad oficial de jubilación, es inviable económicamente y perjudicial para su salud física y emocional dejar de trabajar con más de treinta años por delante de vida.

Propiciar la presencia en la escena pública de trabajadores séniores que siguen aportando a la sociedad con su trabajo en campos como la ciencia, el funcionariado, la docencia o el emprendimiento, ayudaría a la tarea de dar una nueva visión de esta etapa vital en la que ha de seguir presente el trabajo remunerado

viernes, 4 de noviembre de 2022

Los dueños del tiempo

 (este artículo se publicó originalmente en el blog del centro de investigación ageingnomics de Fundación Mapfre el 1 de noviembre de 2022)


El profesor americano Robert Pogue ha acuñado el término «juvenescencia». El investigador de la Universidad de Stanford pretende con esa nueva palabra acabar con la tradicional percepción negativa que hay sobre el proceso de alargamiento de la vida que vivimos en todo el planeta.  “No seremos viejos más tiempo, sino jóvenes más años”. El masivo envejecimiento de la población, en realidad supone una buena noticia que muchas veces se esconde en los titulares catastrofistas como los de estos días con motivo del debate de la subida de pensiones.  

Sin darnos cuenta, ha surgido un nuevo grupo social a medio camino entre la edad adulta y ser un anciano. Un proceso imparable de rejuvenecimiento de la población.  Los números no son complicados de hacer. Si cada año -nos dicen los demógrafos- ganamos tres meses a la muerte, porque eso es lo que, grosso modo, viene aumentando la esperanza de vida en las últimas décadas, podría calcularse exactamente cuánto es ese suplemento de vida y, de paso, obtener algunas conclusiones. Una persona de 60 años que se ha beneficiado de este extra durante las últimas cuatro décadas tendrá 120 meses nuevos a su disposición; es decir, 10 años de media para restar a la edad cronológica. 

Por eso cada vez son más los científicos que diferencian la edad cronológica (la edad que se tiene por el calendario o la suma de años que han transcurrido desde el nacimiento) de la biológica (la edad que tienen los sistemas, tejidos y células de un organismo con relación a su normal funcionamiento). Por lo tanto, en un mundo en el que la ciencia no duda de que haya mayor calidad de vida, la edad cronológica se está convirtiendo en una rémora del pasado.

Hay algunos científicos, como el profesor de la Universidad Harvard e ingeniero molecular George Church que incluso creen que seremos jóvenes hasta la muerte. Si ya podemos revertir una célula en el laboratorio, pronto lo podremos hacer dentro del organismo. En su libro Regénesis afirma que estamos en condiciones de afirmar que al menos hasta los 55 años, el ser humano se ha independizado de la edad como causa probable de fallecimiento. Es más, en las próximas décadas veremos que esta disociación será cada vez más elevada, y en el medio plazo, en términos de evaluación de riesgo de fallecimiento será indiferente tener 30 o 65 años; y, a largo plazo, podríamos incluso hablar de 85 años. 

En Japón, la Sociedad Gerontológica y Geriátrica ha puesto sobre la mesa nuevos datos que cuestionan el umbral fijo de los 65 desde el punto de vista de la biología y ofrecen argumentos a favor de redefinir el concepto de vejez. Los gerontólogos nipones han analizado datos objetivos sobre el estado físico de las personas mayores y han comprobado que las personas de 75-79 años presentan la misma velocidad de marcha y la misma fuerza de agarre en la mano que las de 65-69 años de veinte años antes, por lo que no ven apropiado considerar como viejos a los sexagenarios actuales. 

Antonio Abellán, investigador del CSIC, junto a otros demógrafos y estadísticos, suscribe la tesis de que la entrada en la vejez esté marcada por un umbral móvil vinculado a la esperanza de vida, de modo que ser o no ser viejo no depende de la edad que pone en el carné de identidad, sino de la edad prospectiva, de los años que teóricamente a uno le queden por vivir. En este sentido, y usando la línea argumental de los japoneses de que no hay razones biológicas para que la vejez comience a los 65 años, Abellán sostiene que, según las tablas de mortalidad oficiales, a los españoles de 65 años, por ejemplo, les quedaban 21 de vida en 2015, exactamente los mismos que a quienes tenían 58 en 1976, que eran personas a las que nadie osaba considerar como «viejas».

A nadie se le escapa que mantener el umbral fijo de la vejez a los 65 años o sustituirlo por uno dinámico en función de la edad prospectiva tiene importantes consecuencias económicas y jurídicas, también complicaría algunos análisis comparativos, económicos y poblacionales. En esta reflexión no quiero ir tan lejos sino simplemente poner negro sobre blanco estos datos para resaltar la oportunidad que puede suponer para algunos sectores tractores de la economía española, entre ellos el turismo. Quitar carga negativa al envejecimiento proporcionaría una imagen más realista de un amplio colectivo de personas que además como los sucesivos informes del centro de investigación ageingnomics han demostrado, disfrutan de una muy relevante capacidad económica acompañada de un profundo optimismo.

En España el sector turismo ha sido este año 2022 fuente de buenas noticias. Gracias a su dinamismo nuestro país terminará este año con crecimiento en el PIB porque han sido capaces de volver a los guarismos previos a la pandemia.  Ahora se abre un nuevo nicho para seguir creando empleo en el sector turístico español y es esta juvenescencia de la que estamos hablando.

Oxford Economics ha estudiado para España este potencial y ha aportado algunos datos sobre los que merece la pena reflexionar. Ya casi el 40% de todos los turistas que visitan España tiene más de 50 años y uno de cuatro directivos en nuestro país superan esa edad. Al mismo el catedrático Rafael Puyol en sus mapas del talento senior recuerda que son más de 4 millones de senior los que siguen trabajando y por lo menos hay un millón de profesionales autónomos que superan los 50 años en España. Al mismo tiempo y en gracias al acelerón que supuso el confinamiento pandémico y según diferentes analistas, en 2025, el 45 por ciento de las personas trabajará en remoto. Personas mayores que siguen viajando, tienen ingresos y además cada vez mayor libertad de movimientos, porque la salud, la tecnología y la independencia económica y profesional se lo permite. 

En el mundo anglosajón les han llamado los “time owners”. Los seniors son dueños de su tiempo, ya no dependen de servidumbres profesionales o familiares De estas cuestiones se debatió hace justo un año en el seminario de la Fundación MAPFRE Guanarteme dedicado al turismo senior con diferentes especialistas. La buena noticia es que las iniciativas pioneras en este campo ya no vienen de fuera de las fronteras de nuestro país, sino que ha sido Canarias quien ha lanzado una campaña para atraer a profesionales mayores de 55 años del Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Bélgica en otros. El argumento de Turismo de Canarias es el efecto antienvejecimiento del que gozan las islas y que para beneficiarse de ello se pueden pasar largas estancias en la que se concilie ocio, trabajo y salud. El anuncio de televisión que ilustra la campaña defiende que allí la vida se alarga y el reloj se detiene. La ciencia, como se ha demostrado en este artículo les da la razón porque estamos ganando años a la vida y frenando el envejecimiento; esperemos -por el bien de nuestra economía- que también consigamos demostrar con realidades que este proceso tiene consecuencias igual de positivas en nuestras empresas y en el empleo.

Iñaki Ortega es doctor en economía y consejero asesor del centro de investigación ageingnomics de la Fundación MAPFRE