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miércoles, 30 de noviembre de 2022

Trabajamos menos




 (este artículo se publicó originalmente en The Conversation el día 30 de noviembre de 2022)


Se dice, con razón, que los jóvenes son el futuro de un país, pero los séniores aseguran mejor ese futuro dentro del mercado de trabajo. Además, en España, a la luz de su pirámide demográfica, sin ellos, el futuro de la actividad económica va a estar muy comprometido. Sin embargo, el estudio de la situación del mercado de trabajo en España no es muy edificante para los mayores de 55 años, en comparación con Alemania, Francia, Italia, Polonia, Suecia y Portugal.

Antes de mostrar los resultados del II Mapa de Talento Sénior elaborado por el centro de investigación Ageingnomics, es importante resaltar que, frente a mitificaciones muy extendidas, los mayores no quitan puestos de trabajo a los más jóvenes, sino que ocupan algunos que estos nunca cubrirían por falta de capacitación o experiencia o por su insuficiente número.

Conforme a este estudio, España tiene una de las mayores tasas de desempleo sénior de Europa. La mitad de sus parados mayores son de larga duración y, además, es el país con más paro femenino de mayores. Además, junto a Portugal, España tiene el mayor número de empleos de baja cualificación.

La distancia en tasas de actividad con Suecia, el país a la cabeza en datos de ocupación de trabajadores séniores, es de casi 20 puntos.

En España hay menos séniores trabajando que en el país nórdico, pero también menos que en Alemania y Portugal, lo que supone que, de media, los españoles trabajan casi tres años menos que los portugueses, cuatro menos que los alemanes y están a siete años de distancia de los suecos.

Séniores y emprendedores

Pese a todo, los séniores españoles son los europeos que están más dispuestos a emprender (por oportunidad o por necesidad) y, con Polonia a la cabeza, España es uno de los países donde está más extendido el trabajo por cuenta propia en este colectivo.

Así, cerca de un millón de séniores, que ya suponen uno de cada tres autónomos españoles, ven en el trabajo por cuenta propia una vía para seguir activos.

El informe pone el foco en cómo España podría alcanzar, por ejemplo, la tasa de empleo sénior de Suecia (85 % entre trabajadores de entre 55 y 59 años), muy por encima del cerca del 65 % español, y así conseguir ganancias medidas por el PIB de entre cinco y diez puntos.

En un país en el que la mitad de los nuevos parados son séniores y uno de cada tres parados es mayor de 50 años, urge tomar cartas en el asunto.

A continuación, algunas de nuestras recomendaciones:

  1. Establecimiento de un gran pacto de país para el fomento del empleo sénior que corte de raíz el derroche de talento de los mayores españoles.

  2. Aprobación de una ley orgánica contra el edadismo laboral que mejore la fórmula para compatibilizar pensión y trabajo, penalice las jubilaciones anticipadas y las prejubilaciones y promueva un reconocimiento expreso de los derechos de igualdad generacional

  3. Medición y publicación, por parte de las empresas, de los datos sobre su impacto social no solo en los aspectos medioambientales y de género sino también en lo que concierne a la diversidad generacional.

  4. Fomento, desde las administraciones, del trabajo por cuenta propia y el emprendimiento de los séniores mediante bonificaciones fiscales, ayudas públicas y reducciones de las cuotas de autónomos.

  5. Promoción, desde las instituciones públicas y las empresas, de la formación continua de los trabajadores.

Además, los propios trabajadores séniores deben tomar conciencia de que, por muy atractivo que parezca adelantar la edad oficial de jubilación, es inviable económicamente y perjudicial para su salud física y emocional dejar de trabajar con más de treinta años por delante de vida.

Propiciar la presencia en la escena pública de trabajadores séniores que siguen aportando a la sociedad con su trabajo en campos como la ciencia, el funcionariado, la docencia o el emprendimiento, ayudaría a la tarea de dar una nueva visión de esta etapa vital en la que ha de seguir presente el trabajo remunerado

martes, 18 de octubre de 2022

Las otras pensiones

(este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el día 17 de octubre de 2022)


Todos los días 1 de octubre se celebra el día de la persona mayor. La ONU en 1990 pensó que era bueno fijar un día al año para recordar que las personas, aunque envejezcan, siguen teniendo derechos.  La lucha contra la discriminación laboral, el mantenimiento de los servicios públicos presenciales, el trato digno en los últimos años de la vida o la denuncia de los triajes en la pandemia, han aparecido en la agenda otros años por estas fechas.

Pero en este octubre de 2022, las pensiones de los mayores han sido el monotema. No parece que el gobierno haya querido hacer coincidir la presentación de los presupuestos con el mes de los mayores, pero la realidad es que estos días se ha conocido que las pensiones subirán un 8,5%. Sea o no por lo anterior, ha surgido una polémica que en poco ayuda a defender los derechos de los mayores, a saber: los pensionistas están drenando ingresos del sistema que corresponderían a los jóvenes. Toda una batalla intergeneracional, inédita en nuestro país y que atenta contra las bases de nuestro actual bienestar, basado en la convivencia solidaria.

Lo curioso es que, al mismo tiempo, a unos pocos kilómetros, otro gobierno, el portugués, aprobaba sus presupuestos con una menor subida de las pensiones en especial para las más altas, pero con un paquete fiscal muy atractivo para que personas -mayores o no- de todo el mundo fijen su residencia en el país luso. Portugal daba un paso más para convertirse en el territorio del mundo más amable con los que vienen de fuera sobre la base de un sencillo argumento económico: si se quiere seguir creciendo, con tan bajas tasas de natalidad, ha de contarse con más mano de obra y personas que tributen en el país.

El plan busca atraer a profesionales que quieran trabajar en remoto desde Portugal ofreciendo un visado y un país estable con una presión fiscal menor que la española, por ejemplo. La medida se une a las que tomó en el pasado para atraer a retirados de todo Europa con bajos impuestos o aquella que busca que grandes patrimonios se instalen en la república portuguesa con una presión fiscal de risa comparada con la que por estos lares se quiere promover. Grecia ha seguido su estela y quiere beneficiarse de que cada vez hay más mayores de 55 años en Europa -150 millones- que tienen ahorros y ganas de ocio, mediante un plan de incentivos fiscales.

Por aquí seguimos pensando en los mayores como un grupo de edad a los que proteger en lugar de considerarlo una fuente de desarrollo económico. Ya hoy los que superan los 55 años son el 30% de la población, tienen más de la mitad del patrimonio patrio, quieren consumir y muchos -gracias a la tecnología que lo permite- seguir trabajando. Por suerte en España, no todos piensan así, esta misma semana el Gobierno de Canarias ha presentado un plan turístico enfocado solo a los seniors, mayores europeos que puedan pasar largas estancias en las islas, descansando, pero también trabajando. Su argumento es que los cincuentones son el 40% de los directivos continentales. Esos ingresos que buscan Canarias, Portugal y Grecia, pagarán las nuevas jubilaciones, pueden ser ya las otras pensiones que necesitamos.

Iñaki Ortega es doctor en economía en La Universidad de Internet (UNIR) y LLYC