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miércoles, 13 de diciembre de 2023

Convivir en el mercado laboral

(este artículo se publicó originalmente en la revista The Conversation el 13 de diciembre de 2023)

En la tercera edición del Mapa de Talento Sénior de la Fundación MAPFRE, publicado a finales de 2023, hemos contrastado la realidad laboral de las personas de entre de 55 y 70 años con la de los menores de 30. Con este análisis pretendemos participar en el debate público sobre la situación de ambos colectivos, defendiendo la necesidad de que haya colaboración entre ellos.

Si la economía plateada crece impulsada por el creciente consumo de los séniores, también lo hacen sus aportes al mercado laboral y las transferencias de conocimiento hacia los colectivos más jóvenes. Un motor de riqueza (y empleo) para ambos colectivos.

El gasto en pensiones es un ítem importante dentro del presupuesto público español. Por una parte, por el inevitable cambio demográfico que se viene produciendo desde hace unos años y que se afianza ahora que ya han comenzado a jubilarse los hijos del baby boom y, por la otra, por decisiones políticas destinadas a mantener el nivel de vida de los pensionistas. Estas circunstancias, junto a las dificultades económicas que enfrentan los menores de 30 años –altos niveles de paro, bajos salarios y grandes dificultades para acceder a la vivienda– alimentan la idea de que se está drenando hacia los mayores los recursos de los jóvenes.

También se dice que los mayores impiden que los jóvenes entren en el mercado laboral por su empeño en seguir activos y no retirarse. Esta creencia se basa en la falacia de que el número de empleos en una economía es fijo. El mercado laboral no es un juego de suma cero en el que si una persona encuentra un empleo, otra tiene que perderlo. Más bien al contrario, un aumento de la ocupación genera su propia demanda, incrementa el PIB potencial y supone un acicate para la contratación en todos los estratos de la población.

Al mismo tiempo, los datos en los países de referencia en dinamismo laboral en la OCDE indican una correlación positiva entre la evolución del empleo de los mayores y la de los jóvenes. Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda e Israel tienen las edades de jubilación efectiva más tardías de todos los países de la OCDE –todos por encima de los 70 años– pero también tienen bajas tasas de desempleo juvenil. En cambio, España y Grecia tienen las edades efectivas de jubilación más tempranas y se encuentran entre los de mayor paro juvenil.

Existe la creencia de que apenas hay trabajadores séniores en el mercado laboral español porque la mayoría ya se han retirado. La realidad es que hay más de 4 600 000 séniores trabajando –son el 20 % de la población activa–, dos millones más de los que había en 2008.

Como contraparte, también está la falsa creencia de que el mercado laboral está compuesto mayoritariamente por jóvenes. Lo cierto es que hay 800.000 menos que séniores trabajando. Desde 2008 se han reducido en casi 2 000 000 los menores de 30 años en activo, y suponen un poco más de uno de cada diez trabajadores.

También es un error vincular el fenómeno emprendedor exclusivamente con la juventud. La realidad es muy distinta: hay 1 000 000 de séniores autoempleados frente a algo más de 100 000 jóvenes. Los séniores que optan por ser autónomos son un 23 % del colectivo de mayores. En cambio, los autoempleados de entre 25 y 29 años solamente suponen un 6 % del total de jóvenes presentes en el mercado de trabajo español.

Con los datos que aporta la tercera edición del mapa del talento sénior en España defendemos una serie de actuaciones en materia de políticas públicas, pero también de cambio cultural en las empresas y los ciudadanos. La cuestión es convertir el cambio demográfico hacia una población envejecida en un dividendo para los jóvenes y los propios mayores mediante:

1. Un régimen fiscal amistoso con los séniores que atraiga tanto a profesionales como a jubilados sénior internacionales en busca de un buen entorno en el que envejecer.

2. El impulso de la economía sénior, favoreciendo la creación de empresas y la formación y empleabilidad de profesionales en las áreas de salud, cuidados, turismo, ocio, reformas y promoción inmobiliaria.

3. El fortalecimiento del talento sénior y su permanencia en el mercado laboral. En España, los séniores se forman menos y tienen tasas de actividad hasta 20 puntos por debajo de la media europea.

Iñaki Ortega. Profesor de Dirección de Empresas, UNIR - Universidad Internacional de La Rioja

Alfonso Jiménez. Profesor asociado, Universidad Europea

Rafael Puyol. Catedrático de Geografía Humana. Presidente de UNIR, UNIR - Universidad Internacional de La Rioja


sábado, 17 de junio de 2023

Como alcalde vuestro que soy

(este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el día 12 de junio de 2023)

Benigno, un amigo profesor, me cuenta que las elecciones han sido ganadas por candidatos de más de 60 años en la mayoría de las grandes ciudades españolas. En municipios tan atractivos para los jóvenes como Barcelona, Málaga, Bilbao, Vigo, Murcia o Alicante han arrasado “viejos políticos”. Los electores han confiado en seniors para gestionar el día a día de ciudades dónde no faltan problemas con el tráfico, el urbanismo o el medio ambiente. Los ven capaces de afrontar un oficio tan exigente en el que se trabaja los siete días de la semana durante cuatro años. Por encima de las siglas políticas ha pesado a la hora de votarles su experiencia acumulada y la confianza en que gobernarán con sentido común.

Esos valores de los mayores de 60 años que tanto han valorado los electores, en cambio caen en saco roto en nuestro mercado laboral. La edad media de retiro es 63 años y más de la mitad ni trabaja ni lo busca. Mi colega profesor me explica que el problema comienza en la frontera de los cincuenta años cuando te vuelves transparente para las empresas. Benigno tiene precisamente sesenta años, es un ingeniero con una trayectoria exitosa como directivo en empresas de tecnología que harto de ver en colegas de su generación que la edad fuese un demérito, creó el encuentro de economía senior. Consiguió que CaixaBank apoyase esta aventura quizás porque el presidente de esa entidad también supera con mucho los sesenta años. Desde ese foro, desde hace seis años nos recuerdan que envejecemos y que eso puede ser bueno para le economía. 

Y ahora a Benigno le ha tocado a él. Por esos giros caprichosos de la vida se ha visto obligado a dejar su trabajo de directivo y le toca demostrarse a sí mismo, a sus hijas y a todos los que le seguimos que es posible reinventarse a cualquier edad. Lo primero que ha hecho es matricularse por enésima vez en una escuela de negocios y está más activo que cuando era consejero delegado. Ojalá las empresas comiencen a pensar muy pronto como los votantes. En Estados Unidos, todo parece indicar que las elecciones presidenciales enfrentarán a Biden con 80 y Trump con 76. En nuestro país no hay encuesta que no dé como triunfador de las elecciones generales del 23 de julio a un Alberto Núñez-Feijóo que -aunque nadie lo diría- tiene 61 años. Xavier Trías en Barcelona,Abel Caballero en Vigo o Francisco De la Torre en Málaga, todos ellos con más de 75 años han vuelto a ganar la confianza de sus ciudadanos, y a nadie les preocupa su edad. Pero, qué ironía, aquí el desempleo senior no ha dejado de crecer hasta liderar las estadísticas europeas. Encontrar trabajo a partir de los sesenta es imposible salvo que se opte por ser autónomo.

Uno de los pasajes más recordados de Bienvenido Mister Marshall es cuando el actor José Isbert desde el balcón del ayuntamiento entra en bucle con la frase “como alcalde vuestro que soy os debo una explicación y esa explicación os lo voy a dar como alcalde vuestro que soy...” Han pasado 70 años desde que estrenó esa película y salta a la vista que la explicación ya no la deben los alcaldes sino esas empresas que todos los días tiran a la papelera los currículos de brillantes seniors.


Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

sábado, 27 de mayo de 2023

¿Puede presentarse Biden a la reelección?


(este artículo se publicó originalmente en el Periódico de Cataluña el día 17 de mayo de 2023)

A finales de abril el presidente Biden anunció su intención de presentarse a la reelección. Inmediatamente se abrieron las compuertas de un edadismo embalsado en nuestra sociedad que ha arrasado a su paso con cualquier otro argumento. “El presidente más anciano que ha ocupado la Casa Blanca”, “el mandatario con achaques” y hasta “el político con demencia” han opacado la carrera impecable de servicio público de Biden. Edadismo o discriminación por la edad es un término que la RAE ha reconocido hace menos de un año. De alguna manera al incluirlo en el diccionario se ha constatado la marginación que sufren los seniors en nuestros días. A partir de una edad son invisibles para los contratadores y para los publicistas. En los peores momentos de la pandemia se les aplicó el triaje y ahora -visto lo visto- tampoco van a poder ejercer sus derechos civiles como presentarse a unas elecciones.

Churchill selló la paz de Yalta con más de 71 años, Adenauer siendo octogenario estampó su firma en el acta fundacional de la Comunidad Europea y la premio nobel Teresa de Calcuta con 82 años seguía cuidando enfermos y liderando las Misioneras de la Paz. Todos ellos vivieron en el siglo pasado cuando las tasas de esperanza de vida eran por lo menos veinte años menores que la actualidad lo que nos llevaría a colegir que la edad biológica de Churchill en ese momento serían como los 90 años de hoy y más de 100 la de Adenauer y Teresa de Calcuta.

Y es que los científicos diferencian la edad cronológica de la biológica. La primera es la suma de años que han transcurrido desde el nacimiento. En cambio, la biológica es la edad que tienen los sistemas, tejidos y células de un organismo con relación a su normal funcionamiento, muy influida por el momento histórico en el que se viva. La escritora española Pardo Bazán muere con 69 años en 1921 pero la esperanza de vida entonces era de 40 años, de modo y manera que su edad biológica sería muy superior a la cronológica de entonces y si hubiese vivido hoy posiblemente alcanzaría los 100 años.

 

La Sociedad Geriátrica de Japón ha puesto sobre la mesa nuevos datos que cuestionan el umbral fijo de la ancianidad y ofrecen argumentos a quienes desde la economía abogamos por redefinir el concepto de vejez. Los gerontólogos nipones han analizado datos objetivos sobre el estado físico de las personas mayores y han comprobado que las de 75-79 años presentan la misma velocidad de marcha y la misma fuerza de agarre en la mano que las de 65-69 años de veinte años antes, por lo que no ven apropiado considerar como ancianos a los septuagenarios actuales. Por eso, en ese país, un comité ha propuesto reclasificar la vejez en tres grupos: la prevejez, referida a las personas entre los 65 y los 74 años; la vejez, para quienes están entre los 75 y los 90, y la supervejez, para el grupo de supermayores, los que cuentan con más de 90 años. Antonio Abellán, investigador del CSIC suscribe la tesis de que la entrada en la vejez esté marcada por un umbral móvil vinculado a la esperanza de vida, de modo que ser mayor no depende de la edad del DNI sino de la edad prospectiva, de los años que teóricamente a uno le queden por vivir. Abellán sostiene que, según las tablas de mortalidad oficiales, a los españoles de 65 años, por ejemplo, les quedaban 21 años de vida en 2015, exactamente los mismos que a quienes tenían 58 en 1976, que eran personas a las que nadie osaba considerar como «viejas».

 

Los septuagenarios de hoy están mejor que nunca. ¿Alguien se atreve a dudar de la fuerza de Josep Borrell que con 76 años ha parado los pies  desde Europa al tirano ruso Putin? Carmen Martín Gaite escribió sus mejores novelas con más de setenta años.


En la Encuesta Nacional de Salud quienes ahora están en los 74-75 años reportan niveles de salud como los de 65 de hace nueve años. Hemos ganado dos décadas de vida en apenas medio siglo. "La cuestión es si esos años ganados se los queremos añadir a la vejez o a la madurez». Yo lo tengo claro viendo a septuagenarios en activo como el psiquiatra Rojas Marcos o la catedrática Adela Cortina. ¿Acaso alguien ha dejado de ir a la consulta del doctor Guillen por mucho que supere los ochenta años? 

 

Es profundamente edadista, hablar solo de la edad de Biden y no de sus logros en este mandato. Poner el acento en sus arrugas y no en su experiencia. Fijarnos en su cojera y no en su resiliencia vital. Llamar la atención de sus equivocaciones, olvidando todos sus aciertos. La pregunta que tendríamos que hacernos no es si la edad incapacita al presidente sino si el mundo sería mejor sin Biden.

Todos los que defienden que los 80 años inhabilitan han de saber que con ese argumento Platón no hubiera enseñado a discípulos como Aristóteles, Miguel Ángel no habría terminado la Basílica de San Pedro, Saturno devora a sus hijos de Goya no existiría y muchas obras de Picasso o de Tapies no hubieran visto la luz. ¿De verdad queremos perdernos todo ese talento?

 

Iñaki Ortega es doctor en economía en La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y LLYC

jueves, 25 de mayo de 2023

España, la nueva Florida

 (este artículo en su versión original se publicó en el periódico ABC el día 24 de mayo de 2023)


Durante más de 300 años el hoy estado de Florida fue gestionado por el imperio español. De hecho, su nombre fue puesto por el explorador Juan Ponce de León cuando en el año 1513 avistó sus costas el día que se celebraba la Pascua Florida. Menos conocida es la razón por la cual desembarcó que no era otra que encontrar la fuente de la juventud eterna.

Jamás hubiera imaginado el descubridor español que más de 500 años después España y Florida seguirían unidas precisamente por la misma razón que le llevó a introducirse en los manglares de la península norteamericana, lograr ser el mejor lugar del mundo para no envejecer.

El estado de Florida es un símbolo para los seniors americanos. Su favorable clima unido a las ventajas fiscales son el sueño para cualquier persona mayor. Al mismo tiempo una potente industria del ocio, pero también de los cuidados y la salud ha hecho que en algunas ciudades la edad media sea más de 70 años y que la aportación al PIB estatal de los seniors se acerque al 50%. Ponce de León nunca descubrió la fuente de la vida, pero parece que los habitantes de La Florida sí lo han hecho.

Ahora los descendientes españoles de aquel marino vallisoletano, podemos beneficiarnos también de esa fuente de la juventud eterna. España tiene las mejores condiciones para ello con una esperanza de vida de las cinco mejores del mundo, un excelente clima y mejor dieta, así como unas infraestructuras a la altura del segundo destino turístico del planeta. La resiliencia de nuestro sistema sociosanitario -puesta a prueba en la pandemia- es el último elemento de esta fórmula mágica.

Pero esta posición de partida no garantiza alcanzar el objetivo de convertirse en la nueva Florida del mundo. Para ello urge tomar medidas en la dirección correcta que pasarían por el mayor apoyo público-privado para la conocida como la economía plateada o economía senior. Los mayores de 55 años ya suponen hoy en España más del 30% de la población y aportan a la riqueza nacional por lo menos uno de cada cuatro euros. También tienen en sus manos la mayoría del patrimonio y el consumo, precisamente por disponer de una mayor renta que cualquier otra cohorte generacional.

No obstante, es imprescindible promover una industria de la economía plateada en España que genere empleo y riqueza. Un nuevo sector económico a medio camino entre el turismo, los servicios -como el ocio y los cuidados- y la construcción. De ese modo podría diseñarse una oferta imbatible para atraer a los seniors de todo el mundo a nuestro país. Sin duda, somos uno de los mejores países del planeta para envejecer, ahora toca trasformar esa fortaleza en una fuente de bienestar. Convirtiendo España en la nueva Florida, florecerían nuevos trabajos con nuevos bienes y servicios para los mayores en campos como el antienvejecimiento o viviendas adaptadas alejadas del actual modelo institucional de las residencias.

Poner en marcha un país en esta dirección exigirá un gran pacto por la economía plateada que pasaría por diseñar un paquete de medidas desde las instituciones públicas. Medidas de carácter impositivo -vacaciones fiscales- para atraer a mayores de cincuenta años a nuestro país al estilo de las de Portugal o Grecia, que también aspiran a ser La Florida. Los nuevos nómadas no son solamente los jóvenes digitales sino seniors que buscan el mejor ambiente para envejecer y la competición por ellos es global.

Actuaciones en clave de nuestro mercado laboral serán imprescindibles. El derroche de talento senior en España con tasas de actividad 20 puntos por debajo de nuestros pares europeos está lastrando nuestra riqueza y la moral de millones de ciudadanos. Dejar en cero las cotizaciones sociales de los seniors o garantizar el 100% de la pensión si se sigue trabajando más allá de la jubilación irían en la línea adecuada para recuperar el tiempo perdido.

Por último, un apoyo a esta industria emergente con zonas francas para la economía plateada y el uso de los fondos Next Generation para incentivar la migración de empresas de salud, turismo, ocio y construcción hacia este vertical, sin duda ayudarían al objetivo. Como defiende el experto inmobiliario Bruno Bodega, estos nuevos modelos de vivienda favorecerían una jubilación amable -también financieramente- para cualquier ciudadano europeo y gracias a nuestra experiencia en estos sectores podríamos aspirar a ser la referencia del mundo en el diseño de espacios para disfrutar las últimas décadas de la vida. Igualmente, los cuidados -que todos acabaremos necesitando- deberían tener una deducción fiscal y un impulso en el sistema educativo patrio como fuente de empleo asegurada.

España y Florida son dos penínsulas, tienen un PIB muy parecido, pero nuestra superficie es el triple que la de ellos y en población más del doble. Queremos y podemos ser como Florida, el lugar soñado para retirarse. Conseguirlo está en nuestra mano y sus consecuencias cambiarían el destino de España. Encontraríamos la fuente de Ponce de León cinco siglos después.

Iñaki Ortega es consejero asesor del centro de investigación ageingnomics de la Fundación MAPFRE

 

 

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lunes, 24 de abril de 2023

Las canas olvidadas

(este artículo se publicó originalmente en El Periódico de Cataluña el día 22 de abril de 2023)

El FMI ha actualizado las previsiones macroeconómicas para España elevando unas décimas el crecimiento del PIB y dejando a la mitad la inflación. Buenas noticias que han ocultado la mención del organismo a nuestro mercado laboral. Según Georgieva seguiremos este año y el siguiente con una tasa desempleo que no bajará del 12% liderando las cifras de paro en Europa. Triste estadística que comparten los jóvenes españoles y los mayores de 55 años, ya que, en ambos, el paro juvenil y el paro senior, es de los más altos del continente.

A la vez que desde Washington se presentaba este informe, en Valencia la empresa Ford, los sindicatos y los gobiernos autonómico y estatal, daban el visto bueno a prejubilar con 53 años a 1124 trabajadores de la compañía de automoción. Fruto de un pacto tripartito, más de mil trabajadores pasarán los siguientes quince años sin trabajar, pero cobrando de la empresa y de la administración hasta que llegue la pensión pública. O lo que es lo mismo, treinta años por delante de ingresos asegurados sin trabajar. En la mayoría de los casos los trabajadores estarán muchos más años cobrando de lo público que años empleados. El caso de esos mil seniors es sintomático de lo que sucede en España con un colectivo de 6.588.873 personas (población entre 55 y 65 años) en el que apenas 3.600.000 están trabajando.

Esta penosa situación, empero, ayuda a poner foco en el camino que nos queda por recorrer. Por ejemplo, alcanzar las cifras de los suecos en tasa de empleo senior del 85% frente al 65% de los españoles, lo que supondría ganancias medidas por el PIB de entre cinco y diez puntos, conforme a estudios citados por el centro de investigación ageingnomics de la Fundación Mapfre. El discurso del ministro Escrivá de alargar la vida laboral, convertido ahora en papel mojado tras el acuerdo de Ford que él mismo ha defendido, pone de actualidad la apuesta de un grupo de docentes -entre los que me encuentro- por el talento senior. Con una legislación que contemple el retiro como un derecho no como un deber, facilite el trabajo -al menos voluntario- por encima de la edad de jubilación, mejore la fórmula para compatibilizar pensión y trabajo, acerque la edad real de salida del trabajo a la edad legal y penalice las jubilaciones anticipadas y las prejubilaciones.

En una suerte de acuerdo colusorio, la empresa y el sindicato UGT con la bendición del Estado han olvidado que la generación de las canas no se agota con los mil prejubilados de Ford, sino que millones de españoles padecen tener una carrera laboral más corta, hasta ocho años, que los suecos o los alemanes. Menos años trabajando es sinónimo de pobreza en la vejez y una mayor probabilidad de morir por el efecto de la soledad.

Para luchar contra el olvido de las canas urge el establecimiento de un gran pacto de país para el fomento del empleo senior que corte de raíz el derroche de talento de los mayores españoles. Este pacto, cuyo compromiso superaría los cinco años, debería firmarse públicamente por los principales representantes políticos, de trabajadores y empresarios. El acuerdo se incorporaría a los programas de gobierno, planes estratégicos empresariales e institucionales de los firmantes.

El gran reto laboral no es retirar con 53 años a empleados con plenas facultades sino trabajar más años, lo cual es posible en todas aquellas ocupaciones focalizadas en el sector terciario o en la servindustria que no demanden un gran esfuerzo físico. 

Al mismo tiempo el trabajo autónomo y el emprendimiento de los seniors ha de fomentarse desde los poderes públicos con atractivas bonificaciones fiscales, ayudas públicas y reducciones de las cuotas de autónomos. Las empresas siguiendo el ejemplo de compañías pioneras de otros lares han de propiciar esta fórmula como vía para alargar la vida laboral de sus antiguos empleados y hacer real “segundas carreras”.

La formación a lo largo de la vida de los trabajadores seniors españoles es una asignatura pendiente que las administraciones, pero también las empresas han de superar. Los datos del Banco de España sobre la distancia de los empleados mayores españoles respecto a sus pares europeos en actividades formativas realizadas, exige una actuación concertada para fomentar con instrumentos públicos nuevos programas de recualificación profesional (reskilling y upskilling)

La prolongación de la actividad exige cambios también culturales. Una nueva mentalidad por parte de todos los actores del mercado laboral para comprender que, en una próxima vida muy cercana a los cien años, la prolongación del trabajo se va a convertir en una necesidad ineludible. En especial los propios mayores han de concienciarse de que por muy atractivo que parezca adelantarse a la edad oficial del retiro, es inviable económicamente y perjudicial para su salud física y emocional, dejar de trabajar con más de treinta años por delante de vida. 

Por último, los seniors se han convertido en el más importante grupo en el campo económico (consumo y patrimonio) y político (censo electoral) pero esta realidad no es conocida por la opinión pública. Una suerte de activismo senior en España inspirado en la exitosa asociación americana de retirados (AARP) promovida desde la sociedad civil, no solo visibilizaría el colectivo, sino que haría inviables actuaciones flagrantemente edadistas. Un reciente experimento del Gobierno Vasco lo ha constatado al mandar a reclutadores idénticos currículos de mayores de 50 años y de menores de esas edades y obtenerse la mitad de entrevistas para los seniors. Propiciar la presencia en la opinión pública de españoles que superan los cincuenta años y siguen aportando a la sociedad con su trabajo en campos como la ciencia, el funcionariado, la docencia o el emprendimiento, ayudaría a desterrar esta discriminación. 

En definitiva, por mucha giga factoría de baterías que cree Ford y que la acabe inaugurando el presidente del Gobierno, es infinitamente más rentable económicamente para el país no olvidar las canas.

 

Iñaki es doctor en economía en La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y LLYC

lunes, 10 de abril de 2023

Talento senior y viejo continente

(este artículo se publicó originalmente en la revista Executive Excellence el día 4 de abril de 2023)


Hay cambios estrepitosos y otros lentos, silenciosos al mismo tiempo que imparables. El envejecimiento europeo es de estos últimos. Es sabido que el continente envejece por la confluencia del incremento de la esperanza de vida y la reducción de la natalidad. Pero quizás menos conocida es la evolución de las pirámides de la población laboral de los países europeos con cuatro grandes tendencias: un déficit cada vez mayor de efectivos jóvenes, un incremento de residentes y trabajadores no nacidos en el “viejo” continente, la mayor participación de la mujer en el trabajo y, sobre todo, cada día más personas mayores de 55 años en el mercado laboral.

Hay y habrá en el futuro más trabajadores seniors porque cada día esta población es mayor, los baby-boomers europeos ya son seniors. También debido a que los seniors pueden cubrir la ausencia de jóvenes en el mercado. Y, por último, porque es tremendamente beneficioso alargar las vidas laborales de la población activa y retrasar el momento de integrarse en las listas de beneficiarios de las prestaciones públicas de previsión social.

En el II Mapa de Talento Sénior, publicado recientemente por el Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre se ha comparado España con seis países europeos (Suecia, Alemania, Polonia, Francia, Italia y Portugal) obteniendo sorprendentes conclusiones. En todos los países analizados los seniors activos -mayores de 55 años que desean seguir trabajando- están aumentando, especialmente las mujeres seniors, siendo un colectivo cada vez más relevante en la población activa total de sus países, especialmente en la cohorte que va de los 55 a los 59 años. Cae la actividad sénior en el grupo de 60 a 64 y ya lo hace de manera muy severa a partir de los 65 años.

Una tendencia es, por tanto, el alargamiento de la vida laboral en todos los países europeos. Esta realidad en cuanto a actividad también se traslada a los trabajadores ocupados, así en los últimos años la ocupación senior en Europa se ha incrementado, siendo especialmente relevante entre los que tienen entre 55 y 59 años. La ocupación de seniors es mayor en hombres que en mujeres, aunque en el caso de las mujeres sénior el incremento es mayor, lo que está ayudando a reducir la brecha entre sexos.

En general hay más trabajadores seniors trabajando por cuenta ajena que por cuenta propia, aunque según se avanza en edad, los trabajadores por cuenta propia van ganando terrero. Esto es, lo trabajadores por cuenta ajena salen antes del mercado de trabajo que los autoempleados., A partir de los 55 años el trabajo por cuenta propia gana peso sobre el total del empleo, siendo un gran refugio para aquellos trabajadores que quieren seguir ocupados. Al mismo tiempo la tasa de emprendimiento de los seniors es menor que la de otros tramos de edad. España muestra la tasa de emprendimiento más alta, aunque en cualquier caso es menor que en otros tramos de edad. Podríamos afirmar que nuestros seniors son los europeos más abiertos a emprender.

 

Entre el 70% y el 90% de los trabajadores seniors europeos que están ocupados desarrollan su actividad a tiempo completo, lo cual es paragógico, ya que muchos seniors manifiestan que estarían abiertos a extender su vida laboral desarrollando trabajos a tiempo parcial.

El incremento de la población activa senior en Europa ha traído como consecuencia también un incremento del “paro senior” en casi todos los países excepto en Alemania y Polonia. España e Italia tienen el mayor índice de desempleo europeo. En nuestro país este drama se traslada en que la mitad de los nuevos parados es senior, uno de cada dos desempleados mayores es de larga duración y uno de cada tres parados españoles es mayor de 55 años.

Tendremos que cambiar el paradigma de que el trabajo es para los jóvenes y que los mayores han de descansar. Los países del norte de nuestro continente ya están desarrollando prácticas orientadas a alargar la vida laboral de todos los trabajadores que hace que trabajen más años de media que los españoles o que su población activa esté 20 puntos por encima de la nuestra.

La salida temprana del mercado de trabajo deberá reducirse e introducir mecanismos de no discriminación laboral por razón de edad hasta alcanzar las edades legales de acceso a la jubilación. Igualmente, se deberá premiar la extensión de la vida laboral, no solo porque como dice el II Mapa podría suponer varios puntos de mejora del PIB sino porque también es un mecanismo para paliar la brecha de jóvenes en el mercado laboral que ha producido la tremenda caída de natalidad sufrida en Europa.

Estos deberán ser temas clave de debate social, pero también empresarial y por tanto económico. Las políticas relacionadas con el talento senior y su aportación económica también una prioridad para los gobiernos. No dejaremos de recordarlo.

Rafael Puyol, Alfonso Jiménez e Iñaki Ortega son investigadores y autores del II Mapa de Talento Senior

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Trabajamos menos




 (este artículo se publicó originalmente en The Conversation el día 30 de noviembre de 2022)


Se dice, con razón, que los jóvenes son el futuro de un país, pero los séniores aseguran mejor ese futuro dentro del mercado de trabajo. Además, en España, a la luz de su pirámide demográfica, sin ellos, el futuro de la actividad económica va a estar muy comprometido. Sin embargo, el estudio de la situación del mercado de trabajo en España no es muy edificante para los mayores de 55 años, en comparación con Alemania, Francia, Italia, Polonia, Suecia y Portugal.

Antes de mostrar los resultados del II Mapa de Talento Sénior elaborado por el centro de investigación Ageingnomics, es importante resaltar que, frente a mitificaciones muy extendidas, los mayores no quitan puestos de trabajo a los más jóvenes, sino que ocupan algunos que estos nunca cubrirían por falta de capacitación o experiencia o por su insuficiente número.

Conforme a este estudio, España tiene una de las mayores tasas de desempleo sénior de Europa. La mitad de sus parados mayores son de larga duración y, además, es el país con más paro femenino de mayores. Además, junto a Portugal, España tiene el mayor número de empleos de baja cualificación.

La distancia en tasas de actividad con Suecia, el país a la cabeza en datos de ocupación de trabajadores séniores, es de casi 20 puntos.

En España hay menos séniores trabajando que en el país nórdico, pero también menos que en Alemania y Portugal, lo que supone que, de media, los españoles trabajan casi tres años menos que los portugueses, cuatro menos que los alemanes y están a siete años de distancia de los suecos.

Séniores y emprendedores

Pese a todo, los séniores españoles son los europeos que están más dispuestos a emprender (por oportunidad o por necesidad) y, con Polonia a la cabeza, España es uno de los países donde está más extendido el trabajo por cuenta propia en este colectivo.

Así, cerca de un millón de séniores, que ya suponen uno de cada tres autónomos españoles, ven en el trabajo por cuenta propia una vía para seguir activos.

El informe pone el foco en cómo España podría alcanzar, por ejemplo, la tasa de empleo sénior de Suecia (85 % entre trabajadores de entre 55 y 59 años), muy por encima del cerca del 65 % español, y así conseguir ganancias medidas por el PIB de entre cinco y diez puntos.

En un país en el que la mitad de los nuevos parados son séniores y uno de cada tres parados es mayor de 50 años, urge tomar cartas en el asunto.

A continuación, algunas de nuestras recomendaciones:

  1. Establecimiento de un gran pacto de país para el fomento del empleo sénior que corte de raíz el derroche de talento de los mayores españoles.

  2. Aprobación de una ley orgánica contra el edadismo laboral que mejore la fórmula para compatibilizar pensión y trabajo, penalice las jubilaciones anticipadas y las prejubilaciones y promueva un reconocimiento expreso de los derechos de igualdad generacional

  3. Medición y publicación, por parte de las empresas, de los datos sobre su impacto social no solo en los aspectos medioambientales y de género sino también en lo que concierne a la diversidad generacional.

  4. Fomento, desde las administraciones, del trabajo por cuenta propia y el emprendimiento de los séniores mediante bonificaciones fiscales, ayudas públicas y reducciones de las cuotas de autónomos.

  5. Promoción, desde las instituciones públicas y las empresas, de la formación continua de los trabajadores.

Además, los propios trabajadores séniores deben tomar conciencia de que, por muy atractivo que parezca adelantar la edad oficial de jubilación, es inviable económicamente y perjudicial para su salud física y emocional dejar de trabajar con más de treinta años por delante de vida.

Propiciar la presencia en la escena pública de trabajadores séniores que siguen aportando a la sociedad con su trabajo en campos como la ciencia, el funcionariado, la docencia o el emprendimiento, ayudaría a la tarea de dar una nueva visión de esta etapa vital en la que ha de seguir presente el trabajo remunerado

sábado, 13 de noviembre de 2021

El trabajo "silver"

 (este artículo se publicó originalmente en el periódico El Mundo el 9 de noviembre de 2021)

Nuestro país, al igual que una gran parte de Europa, está inmerso en un proceso claro e irreversible de envejecimiento como consecuencia tanto del incremento de la esperanza de vida, lo cual es un gran logro social, como de la importante caída de natalidad que se inició hace ya varias décadas.

Actualmente, nuestra población mayor de 55 años engloba a más de 15,5 millones de personas, que suponen el 32% del total de la población. Casi una de cada tres personas en España es sénior. De éstos, la población mayor de 55 años y menor de 70 años en España suma más de 8 millones de personas, que suponen un número similar al de jóvenes entre 15 y 30 años. Este proceso de envejecimiento de la población nos genera grandes retos a nivel macro, individual y empresarial

A nivel macro el envejecimiento será una amenaza para nuestro Estado de Bienestar, especialmente en cuanto al sistema de pensiones que nos hemos dado y a las necesidades de dependencia y tendrá consecuencias en cuanto a la configuración de nuestras ciudades y territorios, espacios, vías públicas, etc. A nivel individual supondrá que los ciudadanos tendrán que asumir vivir vidas más largas y, por consiguiente, la necesidad de tener rentas durante más atos Los ciudadanos tendrán que prepararse para vivir más años y trabajar hasta edades más avanzadas

A nivel empresarial tiene dos implicaciones. Por una parte la necesidad de ajustar la oferta de productos y servicios a un mercado silver, lo que está generando nuevas oportunidades. Y por otra parte, el asumir la gestión de equipos también más mayores que lo que era habitual hasta ahora (talento sénior). 

Y paradójicamente, llevamos décadas en las que hemos fomentado la salida muy temprana del mercado laboral, mediante fórmulas de prejubilación o de utilización de la fórmula legal de la jubilación anticipada. Esta salida temprana, pactada muchas veces entre las empresas y los trabajadores ha sido bendecida por las distintas administraciones

Para las empresas son un instrumento de ajuste, de rejuvenecimiento de la plantilla y en estos procesos los trabajadores de más edad han sido señalados prioritariamente a la hora de efectuar dichos ajustes con su propio beneplácito, de hecho, salir del mercado era una quimera deseada por muchos trabajadores y aprovechada por sus representantes.

Además, tenemos un claro problema de edadismo o discriminación por edad, de modo que aquellos trabajadores que eran expulsados del mercado laboral a partir de los 50 anos, e incluso antes, sus opciones de acce so al mercado por cuenta ajena se ven muy mermadas Así, se ha instalado la idea de que superar los cincuenta años es sinónimo de no tener futuro laboral. Durante décadas había muy pocas cares en el sistema productivo y hemos asociado erróneamente las canas a un mal desempeño y una baja productividad

Esto hace que muchos sénior que se quedan sin trabajo tienen grandes complicaciones de encontrar un nuevo puesto. Así, la población desempleada mayor de 55 años suma un total de 508.000 personas, esta cifra no ha dejado de crecer en la última década E paro senior casi se ha triplicado desde el año 2008 en España ya que los parados ese año eran 180.000 personas y casi la mitad de los sénior parados llevan más de dos años en esa situación.

Los trabajadores sénior que salen del mercado de trabajo si quieren seguir ocupados, prácticamente solo tienen la vía del trabajo por cuenta propia e incluso algunos se acercan por primera vez al emprendimiento, poniendo en marcha sociedades para ofrecer sus productos y servicios, generando cierta riqueza e incluso creando otros puestos de trabajo. Este trabajo por cuenta propia es la única via de seguir ejerciendo una actividad productiva.

La población mayor de 55 años que trabaja por cuenta propia (afiliados a la Seguridad Social) suma un total de 910.000 personas, que suponen un 27% de todos los autónomos españoles. Casi uno de cada tres autónomos en España es sénior.

El trabajo autónomo en España crece conforme cumpleaños la población ocupada y en el colectivo sénior está mucho más presente. De media uno de cada cuatro afiliados sénior a la Seguridad Social es autónomo, pero en algunos tramos supera el 50%. Ser autónomo es la opción mayoritaria para seguir activo en los últimos años de vida laboral.

Estos fenómenos se han incrementado en nuestro país desde 2008 por dos razones: por haber muchos más efectivos en esos tramos de edad al estar llegan do a esas edades las primeras cohortes de los babyboomers españoles y como consecuencia de los ajustes y reestructuraciones tras la crisis de 2008.

En resumen, hoy hay más sénior, hay más sénior que quieren trabajar, hay más sénior en términos absolutos que salen anticipadamente del mercado laboral, más sénior que saben que tienen que seguir teniendo rentas hasta su acceso a la jubilación más sénior en paro, y más sénior que acceden al trabajo por cuenta propia o al emprendimiento como única vía de seguir ocupados.

Nuestra radiografía del mercado de trabajo senior es bastante distinta de la de nuestros vecinos del norte y del centro de Europa y la principal diferencia es que en el resto de Europa un trabajador está socialmente activo hasta la edad de jubilación

Por tanto, no debería haber excusas para tomar decisiones urgentes que permitan que el talento sénior aporte más y mejora la economía española. Y esto afecta colegiadamente a todos los intervinientes

Las administraciones deben generar sistemas de incentivos para no anticipar la inactividad, e incluso para su prolongación cuando los trabajadores y las empresas estén de acuerdo en ello

Las empresas deberán desarrollar estrategias orientadas a disponer también del talento sénior, colaborando en su actividad sin pérdida de productividad para ello se tienen que aplicar políticas en diversos ejes y que están perfectamente descritas en múltiples prácticas internacionales. En este punto cabe destacar que es en Europa el entorno global que antes está siendo afectado por el envejecimiento y, por tanto, es en Europa donde tenemos que mirar

Tambien los trabajadores y sus representantes tienen que asumir que una sociedad sostenible requiere un compromiso de participación más amplio en el mercado laboral y que no deberíamos premiar modelos de salida temprana del talento senior o que se produzca discriminación por edad en los procesos de entrada

Muchas veces el debate se suscita erróneamente. Se debate sobre la edad de jubilación, sin embargo, el debate debería ser la edad real de salida del mercado.

La sociedad en su conjunto debería velar por una salida del mercado laboral del talento de manera sostenible. Y desde luego nuestro comportamiento en este tema, no lo es, lo único que hacemos con estas prácticas es poner en riesgo los sistemas de protección de nuestro Estado de bienestar y condenar a muchos trabajadores a no tener un propósito social de contribución al resto de la comunidad.

El trabajo es una manera de contribuir con la sociedad, da propósito a la persona y es un factor de bienestar psicosocial y, por tanto, no deberíamos consentir que nuestra sociedad pierda efectivos que pueden seguir aportando un gran valor, al menos hasta la edad legal de jubilación e incluso más allá de manera voluntaria

Rafael Puyol es presidente de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Alfonso Jiménez es socio de Exec Avenue e Iñaki Ortega es consejero asesor del Centro de Investigación Ageingnomics. Los tres son autores del Mapa Talento senior 2021, de la Fundación MAPFRE.


lunes, 4 de octubre de 2021

Un mapa para no perderse con el talento senior

 Este artículo se publicó originalmente en la revista Capital el 4 de octubre de 2021


Un reciente informe de Randstad afirma que la gran mayoría de empresas, un 64%, tienen problemas para contratar talento senior. Y al mismo tiempo otro estudio de Adecco constata que un 40% de los profesionales de recursos humanos descartan automáticamente los currículos de los mayores de 55 años.

 ¿Cómo no perderse antes estos datos aparentemente tan contradictorios? Esa es la razón por la que un grupo de investigadores aceptamos el reto de realizar un MAPA DEL TALENTO SENIOR por encargo del centro de investigación ageingnomics.

 La población senior en España tiene capacidad para aportar al mercado laboral y la economía. Más de cuatro millones de seniors forman parte de la población activa; casi un millón de seniors son autónomos y por lo menos 100.000 seniors son emprendedores. Los activos mayores crecieron desde 2008 en 1.600.000 efectivos. No solo hay más seniors ocupados en nuestro mercado laboral, sino que se mantienen empleados más años.

 El talento senior, por tanto, está muy presente en la economía española y no solo en términos absolutos sino también relativamente. Uno de cada cinco ocupados en España son seniors y uno de cada tres autónomos españoles tienen más de 55 años. Y su tasa de participación en la población activa total pasó del 11 % al 18,3 %.

Pero que los adultos mayores sigan aportando a la economía española no es motivo de satisfacción plena ya que este MAPA ha demostrado que más de medio millón de seniors queriendo trabajar no pueden hacerlo. A su vez, la mitad de los desempleados senior llevan más de dos años sin trabajar. Las cifras de parados senior casi se han triplicado desde 2008. También las tasas de emprendimiento senior están por debajo de las de otras cohortes de edad y lejos de nuestros pares europeos. Emprender o trabajar por cuenta propia en muchas ocasiones es la única vía para seguir activo siendo senior en España. Por último, se ha detectado una consolidada tendencia de los seniors a abandonar prematuramente el mercado laboral, en algunos casos puede llegar a producirse a una edad tan anticipada como los cincuenta y pocos años lo cual alarga el periodo de ociosidad a más de 30 años, un tiempo equivalente o incluso más largo al de la actividad.

 Lo anterior supone para la economía española una pérdida de oportunidades en términos de riqueza que diferentes estudios internacionales han tasado en varios puntos del PIB. Además, las ventajas de la conocida como economía plateada no son aprovechadas suficientemente por las empresas españolas. En este momento España tiene las mejores circunstancias para ser el país de referencia en la silver economy por su liderazgo en longevidad, sistema sanitario y de dependencia y apertura al exterior. No obstante, esta oportunidad se alejará, si los seniors no están presentes en el mercado laboral trabajando, pero también aportando una nueva perspectiva de diversidad en las compañías.

No hay excusas para tomar no decisiones urgentes que permitan que el talento senior aporte más y mejor a la economía española. Pero esta llamada de atención no afecta solamente al sector público que establece el marco del mercado laboral sino también a las empresas, a los representantes de los trabajadores y a los propios seniors.

En este MAPA se han recomendado una serie de reformas a la administración que pasan por hacer viables “segundas carreras” como autónomos de muchos seniors, después de recibir un salario durante la mayoría o la totalidad de la vida laboral. Pero también han de desincentivarse las prejubilaciones y la jubilación anticipada y promover la jubilación activa para que sea compatible el trabajo y la pensión.

 La experiencia de multitud de multinacionales en promover programas de talento senior ha de ser un incentivo para el tejido empresarial ya que estas grandes empresas han demostrado que puede hacerse, pero también que es una oportunidad económica.

Los representantes de los trabajadores han de entender que alargar la vida laboral de los seniors no lesiona a los más jóvenes. No hay suficientes efectivos jóvenes para el relevo generacional y disponer de más seniors trabajando es garantía de mayores ingresos para el estado del bienestar.

 Por último, urge concienciar a los propios seniors de que a pesar de lo atractivo que parece un futuro sin trabajo, la realidad indica que una de las mejores formas de envejecer con salud es seguir siendo útil trabajando. Así mismo, la disrupción demográfica hace inviable abandonar el mercado de trabajo prematuramente, por mucha confianza que nos dé el sistema de pensiones que nos hemos dotado.


Iñaki Ortega es profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y consejero asesor del centro de investigación ageingnomics de la Fundación MAPFRE