viernes, 23 de octubre de 2026

Empezar es la mitad del camino.

 (este artículo se publicó originalmente en la revista Business Insider el día 23 de octubre de 2026)


Horacio en el siglo I a.C, quiso resumir en una frase un razonamiento complejísimo. El poeta tenía claro que el mayor obstáculo para llevar a cabo cualquier tarea era dar el primer paso y así vencer al miedo o la pereza. Defendía que eran muchos los retos que no se habían logrado simplemente por ver retrasado su inicio. Procrastinar, o lo que es lo mismo aplazar un deber sustituyéndolo habitualmente por tareas menos exigentes, es un mal que el romano quería evitar. Nuestro protagonista creía que al completar el primer paso de una tarea solo queda afrontar el resto con constancia. Una vez que una acción arranca, la resistencia inicial desaparece y lo que queda del proceso resulta mucho más abordable.

Por eso quería luchar contra ese comportamiento tan humano que tantas hazañas había evitado, con una sentencia corta que fuese recordable. Y es que Horacio no creía mucho en los manuales de filosofía, pensaba que cualquier verso de un poema adorado por el gran público era mucho más eficaz. Y un día lo consiguió. En una de sus cartas poéticas, conocidas como epístolas, escribió: «Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atrévete a saber, empieza».

Y para que no quedase duda alguna a continuación explicó una sencilla historia de un campesino que se sienta a la orilla de un río, esperando a que termine de pasar el agua para poder cruzar, sin darse cuenta de que el río siempre fluye. Somos como el paisano que queremos llegar al otro lado del río (a una vida mejor), pero nos quedamos paralizados en la orilla porque cometemos el error de pensar que las dificultades del camino (el agua que fluye) son temporales y que más adelante todo será más fácil. El paso más difícil es siempre empezar a actuar por muchos obstáculos que pueda haber después.

Hay quien dice que se inspiró en Marco Aurelio con su “no hay tarea que no empiece con un primer movimiento”, pero nos da igual porque la frase viajó en el tiempo primero con Cervantes que la puso en boca de Don Quijote «empezar es ya la mitad del camino» cuando se dirigía a Sancho al comienzo de sus andaduras. Luego con Kant que la usó para explicar la Ilustración casi como un grito de guerra "¡ten el valor de servirte de tu propio entendimiento!". Convirtiéndose en un pilar de la libertad de pensamiento del mundo contemporáneo. El filósofo la utilizó para espolear a una sociedad que consideraba perezosa y sumisa, instando a las personas a romper con los dogmas, el absolutismo y las tutelas, pensando de manera crítica y basándose únicamente en la razón.

La frase sigue vigente como si no hubiesen pasado dos milenios. Y en cualquier trayectoria profesional debería estar muy presente. Por muchos años de carrera que se lleven a las espaldas, aunque también aplica para los recién iniciados. Empezar es la mitad del camino. Cambiar de trabajo, formarse de nuevo, emprender por fin o dejar simplemente de hacer lo que no te gusta. Todo eso exige tomar la decisión y llevarla a cabo. Eso es lo importante no tanto si finalmente sale bien o mal. La clave es atreverte a empezar.

La advertencia de Horacio es clara: el río de la vida, el paso del tiempo o si se prefiere los problemas nunca se van a detener. Si esperamos al momento perfecto en que no haya incertidumbres moriremos esperando en la orilla. No queda otro remedio que dejar de procrastinar, atreverse y arriesgarse a empezar. Nunca es tarde.

Iñaki Ortega es doctor en economía, profesor en UNIR y CUNEF

martes, 13 de octubre de 2026

Lo que nos queda por vivir.

 (este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 minutos el 13 de octubre de 2026)


Christa Pike es una presa de Tennessee de la que todo el mundo habla. El 30 de septiembre entró escoltada en la cámara de ejecuciones de la cárcel estatal de máxima seguridad y se tumbó en la camilla. Le ajustaron las correas y delante de varios testigos le inyectaron el líquido letal. Unos minutos después perdió la consciencia, pero el monitor cardiaco detectó que su corazón seguía latiendo. Algo pasaba. Christa seguía viva por lo que el Alcaide pidió una nueva dosis. La jeringa con el veneno volvió a introducirse por segunda vez en las venas de la condenada y el resultado fue el mismo. La convicta se resistía a morir y tras el recurso de su abogado fue enviada de urgencia en una ambulancia al hospital de Nashville.
Pike había pasado los últimos treinta años en prisión condenada a pena de muerte por un asesinato que cometió siendo una adolescente. Su equipo legal pleiteó durante tres décadas para evitar la pena capital, incluso hasta el mismo día de la ejecución. Pero lo que no consiguieron en los tribunales lo han logrado en la enfermería. Todo parece indicar que la Constitución americana con su prohibición de un castigo inusual, le permitirá seguir viva el resto de su vida, aunque sea entre rejas. Ya no habrá más inyecciones letales porque la mala salud vascular de la presa impide que la toxina haga su efecto. Qué ironía.

El estricto protocolo de la pena de muerte establece que los presos tienen derecho a una última petición. Un menú especial para cenar el día anterior a la ejecución, Christa renunció a la cena. También es costumbre que el alcaide ofrezca un micrófono para unas últimas palabras que nuestra protagonista también rechazó.

Christa ha salido del hospital y vuelto a su celda. No tengo claro que lamente haber pedido una deliciosa pizza. Tampoco el no haber pronunciado un discurso que todo el mundo recordaría ahora. Sigue viva y eso es lo importante, pensará. De lo que estoy seguro es que la vida le ha regalado un tiempo que no esperaba y lo aprovechará. Leeremos sus memorias y la veremos en televisión. Ojalá que también lo que le queda por vivir sirva para evitar mas dolor como el que ella misma causó.

En nuestra vida en demasiadas ocasiones nos sentimos condenados y desahuciados como la convicta. La lección de estas semanas del presidio de Nashville podemos aplicarla casi a diario si le damos una pensada. Cada uno que la tome por donde quiera. Algunos que no hay que desaprovechar los buenos momentos aun en la adversidad, como una suculenta cena. Otros, que la justicia divina existe también para los que no se la merecen. Jamás decir que no a una oportunidad de trascender, aunque sea unas breves palabras. A mí me gustaría creer que somos muchos más los que pensamos que los años que nos quedan por vivir, no pueden dedicarse a esperar lo inevitable como Christa en el corredor de la muerte. Lo que nos queda es para luchar, para ilusionarnos, para cambiar, para empezar de nuevo, para dejar huella y para reír. También por supuesto para cenar y hacer discursos, que esperemos no sean camino del patíbulo.

Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor en UNIR y CUNEF

domingo, 4 de octubre de 2026

La mirada (y no la huelga) que necesitamos

 (este artículo se publicó originalmente en el diario La Información Económica el 4 de octubre de 2026)


El final del verano no ha sido tranquilo para los sindicatos y la patronal. La crisis de Ceuta les tuvo ocupados en plenas vacaciones porque las consecuencias en el empleo y la actividad de la Ciudad Autónoma eran evidentes más allá del drama migratorio. Pero cuando estaban volviendo a sus despachos, el gobierno aprobó el 25 de agosto el Real Decreto-ley 21/2026 para regular las actividades de los grupos de interés. Una norma largamente esperada pero que inopinadamente incluyó como lobistas a sindicatos y empresarios. Eso de facto les igualaba en requerimientos normativos con despachos de abogados, agencias de asuntos públicos, multinacionales o comisionistas varios. Un ataque frontal al artículo 7 de la Constitución que les otorga un papel clave en los asuntos socioeconómicos del país. Al exigirles este Real Decreto (RD) toda una batería de controles burocráticos a su labor de intermediación se ponían trabas al diálogo social consagrado en el artículo 37 de la Carta Magna. Garamendi, Sordo y Álvarez convertidos en sospechosos cuyas agendas y reuniones debían ser autorizadas y publicitadas.
La norma de obligado cumplimiento se aprobó el 27 de agosto, la plataforma para registrar cada reunión el 4 de septiembre y la CEOE anunció que suspendía todos los contactos institucionales hasta saber si el RD se convalidaba en el Congreso de los Diputados el 16 de septiembre. Los sindicatos tampoco dieron crédito a la nueva legislación y la calificaron de despropósito y pidieron públicamente a los partidos políticos que no aprobaran la ley. Todos ellos defendieron que son agentes sociales y no portavoces de intereses particulares como para que se les incluya en un registro y se les vigile desde el gobierno su labor constitucional.

La frenética actividad esos días de septiembre de los líderes del diálogo social funcionó y finalmente la norma no fue aprobada en las Cortes Generales. El miércoles 16 de septiembre, 179 diputados votaron en contra y hasta importantes socios del gobierno promotor del RD, a la sazón muy cercanos a sindicatos y empresarios respectivamente, se abstuvieron. La norma con su registro de marras decaía, pero los problemas no acabaron. La crisis de Ceuta se agudizaba cada día y los sindicatos criticaron la gestión gubernamental y el “devastador” impacto económico. Garamendi convocó en la Ciudad a los máximos órganos de gobierno de la CEOE e hizo un llamamiento público para apoyar el tejido local ceutí.

Así transcurrió el mes de septiembre y la agenda de los máximos responsables de la concertación social, pendientes del colapso en Ceuta y de la afectación a la vida y el trabajo de sus 80.000 habitantes. Las periódicas llamadas del gobierno a propiciar unos nuevos presupuestos no cesaron -como en los últimos ocho años-pero lo que acabó por reventar la vuelta al cole fue Maricarmen.

A las nueve de la mañana del 23 de septiembre los juzgados dieron la orden de desahucio de la anciana y se presentaron en su domicilio para proceder al alzamiento. Lo que sucedió después lo vivieron en directo los líderes sindicales y empresariales, pero también todos los españoles. Concentraciones, televisiones grabando la salida en silla de ruedas de su hogar y la ocupación de la Puerta del Sol por el sindicatos de inquilinas. Policías antidisturbios, hospital para Maricarmen y muchas declaraciones políticas que desembocan en dos reales decretos sobre vivienda aprobados por el consejo de ministros el 29 de septiembre. De nuevo normas de calado no se trabajaron con sindicatos y empresarios. Esta vez en un aspecto de gran impacto social como es la vivienda y con un contexto inequívoco de instrumentalización electoral. No obstante, las reacciones fueron muy diferentes. CEOE rechazó firmemente la acción legislativa por ser un ataque a la propiedad privada y generar inseguridad jurídica. UGT y CCOO respaldaron los RD y los valoraron positivamente deslizando una leve crítica al procedimiento usado para la aprobación. La semana fue de locos porque usando el trámite de urgencia se habilitó el viernes de esa semana, 2 de octubre, para convalidar en el congreso las normas. Las concentraciones y acampadas se reprodujeron en toda España con el aroma de un nuevo 11M, esta vez promovido desde el palacio de La Moncloa.

Por si fuera poco, CEOE que había convocado en junio su asamblea para reelegir a su presidente, celebró esa misma semana, el 1 de octubre, el cónclave empresarial. Garamendi subió al estrado después de que los cientos de asistentes vieran un escalofriante video de 20 minutos por los incontables ataques al diálogo social vividos durante los últimos años y proclamó solemnemente su defensa de la propiedad privada frente a los que juegan a ser Robin Hood.

Mientras tanto los acampados en Sol, empezaron a deslizar la posibilidad de una huelga general. Si finalmente sus protestas o la amenaza de rodear el congreso el viernes de la votación no provocaban el voto a favor de Junts, tocaría convocar una huelga general para arrancar su particular revolución contra la propiedad privada. Dicho y hecho. El congreso rechazó de manera contundente ambos reales decretos y la petición de los manifestantes se puso encima de la mesa: una huelga general por la vivienda. La pelota en el tejado de UGT y CCOO.  Porque los empresarios defendieron ipso facto la ilegalidad de esa huelga al no existir conflicto laboral alguno. Los sindicatos no tomaron la decisión inmediatamente. Eran conscientes de que se la jugaban: apoyar al gobierno con el que más complicidad han tenido en 50 años o defender su independencia. Estar con las protestas o respetar su papel constitucional.

Pero llegó el lunes de octubre y Pedro Sánchez convocó elecciones y los sindicatos desojaron la margarita: ¡todos a la huelga! El triste fallecimiento de Maricarmen unos días después les armó de razones para ratificar la llamada a parar el 11 de noviembre, ya no importó que el RD se aprobase finalmente en la Diputación Permanente.

Lejos queda ya la visita en el mes de junio del Papá Leon XIV así como el discurso conjunto de los líderes de CEOE, CEPYME, UGT y CCOO ante el Santo Padre y miles de feligreses en el Movistar Arena de Madrid. Esa defensa cerrada del diálogo social y de la lucha contra las desigualdades se va a poner a prueba estos próximos días. Aquel domingo 7 de junio mientras Garamendi, De Miguel, Sordo y Fernández apostaban por tejer redes, una canción sonaba en el multiusos. “Alza la mirada” repetía el estribillo una y otra vez. Seguro que todos ellos la recordarán (y añorarán) estas semanas en las que volveremos al siglo XIX y la lucha de clases.


Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor en UNIR y CUNEF