martes, 19 de junio de 2018

El Corte Inglés y Amazon. Tan diferentes, tan iguales.


(este artículo se publicó originalmente el día 18 de junio de 2018 en el diario La Información en la columna semana #serendipia)




Quizás los millennials no lo hayan vivido pero las generaciones anteriores pasábamos las horas muertas jugando a un sencillo pasatiempo llamado  las siete diferencias. El juego consistía en encontrar y marcar con un bolígrafo siete diferencias en dos imágenes prácticamente iguales situadas una junta a la otra. De hecho era difícil encontrar en las casas de los años 80 un periódico que no estuviese pintarrajeado en sus últimas páginas justo donde los editores situaban los pasatiempos en el que el crucigrama y la sopa de letras rivalizaban con nuestro juego. 

Estos días con motivo del cambio en la presidencia de El Corte Inglés me he acordado de las siete diferencias precisamente porque la perorata mediática ha sido confrontar nuestros grandes almacenes con Amazon. Por supuesto todo lo bueno para el gigante americano del comercio electrónico y los errores de bulto en la empresa patria. Por eso les propongo encontrar no las siete diferencias entre El Corte Inglés y Amazon sino las siete coincidencias entre ambos e intentar obtener algunas lecciones. 

1.Los orígenes de ambos comercios están en Cuba. Los fundadores de El Corte Inglés, Cesar Rodríguez y su sobrino Ramón Areces abren la cadena en el Madrid  de la posguerra tras trabajar en los almacenes El Paraíso de La Habana. En los felices años 20 del siglo pasado, Cuba, es de facto un estado más de los Estados Unidos de América y estos emigrantes asturianos aprenden rápidamente las vanguardistas técnicas del auge del comercio norteamericano. A su vez, Amazon es la creación de Jeff Bezos, presidente y fundador desde 1994. En ese año pudo nacer la compañía gracias a sus padres que le dieron el dinero (y por supuesto la educación en una universidad como Princeton). No son pocas las ocasiones en las que Jeff Bezos ha declarado que sin su padre, Miguel Bezos un emigrante cubano que llegó con lo puesto a Miami con 16 años, su trayectoria no hubiera sido posible. De hecho, Miguel es su padrastro que lo adopto con apenas cuatro años salvando a la madre y al propio Jeff de un futuro incierto. 

2. Inicios humildes de los fundadores de ambas megatiendas. Como acabamos de ver la emigración marcó las dos familias fundadoras de los retailers. Y hoy cuando Jeff Bezos es el hombre más rico del mundo y los herederos de Ramón Areces disfrutan de uno de los mayores patrimonios del país es bueno recordar que las dos cadenas nacieron desde muy abajo hasta el extremo que las familias de sus creadores tuvieron que abandonar sus ciudades de origen para poder sobrevivir.

3. Empresas bandera de sus respectivos países. El Corte Inglés es un orgullo para España y a pesar de las últimas noticias, no hay español que no presuma ante los turistas extranjeros de nuestros grandes almacenes. A su vez el incontestable liderazgo mundial de Amazon ha conseguido que Estados Unidos se olvide de la caída en desgracia de ToysRus y WalMart antiguos enseñas americanas del comercio.

4. Compañías sistémicas en sus naciones. El anuncio del establecimiento de una segunda sede de Amazon en USA a través de un procedimiento abierto de concurso entre ciudades en el que se han presentado 230 localidades norteamericanas, nos recuerda la importancia para los americanos de que la empresa con sede en Seattle siga en su país. En España los más de 100.000 empleos que dependen directamente de El Corte Inglés repartidos por más de 60 ciudades, sin olvidar una facturación que supera el PIB de países como Corea del Norte o Nicaragua, ha llevado a catalogarse por diferentes expertos como empresa sistémica para nuestra economía.

5. Sociedades con mala prensa local. Amazon lucha cada día en su país con noticias, algunas promovidas –al parecer- desde la mismísima Casa Blanca, que ensucian su nombre con acusaciones de precariedad o incluso hasta explotación de sus trabajadores. En nuestro país hemos vivido en los últimos meses un inédito proceso de desprestigio de la cadena de supermercados española con noticias más cerca del amarillismo que de la responsabilidad social que tienen los medios de comunicación. No recuerdo que se haya puesto el acento en la batalla que libra con Amazon por el liderazgo del comercio electrónico en España, ostentando El Corte Inglés la tercera posición detrás de Ebay y el propio Amazon, superando a Alibabá; pero sí podría citar una docena de medios que han hablado con profusión de los líos familiares de sus accionistas.

6. Pioneras y líderes en sus actividades. Nadie duda de con Amazon comenzó la era del comercio electrónico pero pocos recuerdan que El Corte Inglés fue pionero a la hora de introducir el dinero de plástico (los pagos electrónicos) con la mítica tarjeta verde de El Corte Inglés que evitaba pagar en efectivo. De igual manera son cientos los estudios que destacan la logística de Amazon pero no podemos olvidar que sin una logística igual de buena sería imposible abastecer a más de 200 tiendas de El Corte Inglés con cientos de miles de referencias.
                                 
7. Parecidos presidentes de ambas compañías. Si alguien piensa que me refiero a los estudios o aficiones de Jeff Bezos y el nuevo presidente de El Corte Inglés, Jesús Nuño de la Rosa, está muy equivocado. La similitud es más sencilla y se resuelve mirando la fecha de nacimiento y una foto de Jeff y Jesús. Los dos tienen hoy la misma edad y además exhiben una rasurada y bronceada caballera.


Por supuesto que hay muchas cosas que diferencian a las dos empresas. No sólo que una es nativa digital y la otra no. O que Amazon disfruta de un incontestable liderazgo en el nuevo comercio frente a los tardíos intentos de El Corte Inglés. Por no mencionar la experiencia de usuario en el online del uno frente al otro. Pero también en las diferencias, la balanza no siempre va a favor de Amazon, porque si miramos el compromiso con su entorno de El Corte Inglés frente al de Amazon, la comparación no resiste el más mínimo análisis ya que la enseña madrileña lleva casi un siglo sosteniendo a miles de familias y proyectos de mecenazgo. Sin olvidar que no todo España vive en las grandes ciudades o son menores de 45 años -estratos donde el comercio electrónico triunfa- lo que pone en valor la red a pie de calle de El Corte Inglés con más de 200 tiendas por toda la geografía española incluyendo un gran número de capitales de provincia.

La anunciada lección de este juego de las diferencias la encontramos precisamente en que no son tantas cosas las que alejan a El Corte Inglés del gigante americano del comercio electrónico, por eso más nos vale en este momento cuidar a nuestra cadena de tiendas y poner en valor todo lo que aporta a nuestra economía porque si seguimos poniendo el acento, todos, en lo negativo, lastraremos su reconversión y más pronto que tarde nos arrepentiremos como país.


lunes, 11 de junio de 2018

Pedro Sánchez, un jinete sobre un elefante


(este artículo se publicó originalmente el 11 de junio de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipia)

El profesor Jonathan Haidt de la Universidad de Nueva York es un psicólogo americano considerado por la revista Foreign Policy uno de los principales pensadores del momento. En el libro La rectitud de la mente explica su teoría de los fundamentos morales a través de un estudio muy detallado del comportamiento moral para concluir que los juicios morales basados en la rectitud del comportamiento no son una invención social, sino innatos al ser humano.

“Las intuiciones vienen primero, el razonamiento estratégico viene después”. Para explicar este principio usa la metáfora de un jinete (razonamiento) montado en un elefante (intuición). El jinete es la racionalidad consciente –la corriente de palabras e imágenes de las cuales somos del todo conscientes. El elefante es el otro 99% de nuestros procesos mentales que ocurren fuera de nuestra consciencia pero que en  realidad gobiernan la mayor parte de nuestro comportamiento.


Porque imaginémonos cómo sería nuestra vida si en cada momento, en cada situación, elegir lo correcto para hacer o decir fuese como elegir la mejor lavadora entre diez opciones, minuto a minuto, día tras día. Acabaríamos locos o dedicando tiempo increíble a decisiones que no lo merecen. Por ello el razonamiento requiere de las pasiones. Pero también, en sentido contrario, la gente sigue cometiendo estupideces como fumar o comer en exceso sabiendo que es perjudicial para la saludo. El profesor neoyorkino se inspira en  la escuela la economía del comportamiento de los premios nobeles Khaneman y Thaler para concluir que no siempre tomamos las decisiones más racionales a pesar de tener la información adecuada.

Ahora llevémoslo a la actualidad política española donde el lado emocional es un elefante (fuerte y pesado, compuesto por 171 escaños y ocho partidos unidos por su odio al PP) y por otro lado la parte racional, un jinete, de nombre Pedro Sánchez.  El jinete ha dirigido con  pericia al elefante estos días, nombrando un gobierno atractivo y capacitado. El paquidermo que es lento por naturaleza no ha reaccionado o por lo menos nadie se ha dado cuenta.

La metáfora de Haidt continúa un poco más que la hasta ahora breve historia del gabinete Sanchez y para el profesor, por muy hábil que sea el jinete que dirige al elefante, termina teniendo poco control sobre el animal, que es robusto e impulsivo.
En otras palabras, nuestras emociones suelen determinar nuestras decisiones, pero nuestro lado racional puede guiarnos en el camino correcto. La teoría de los fundamentos morales no nació para explicar las ideologías sino las variaciones en el razonamiento moral de las culturas a lo largo de la historia, pero la fascinación de Haidt sobre la política y sus análisis sobre los partidos americanos lo hicieron posible.

Jonathan Haidt se crió y educó rodeado de liberales (izquierdistas en el lenguaje político de los Estados Unidos) por eso es considerado como muy cercano al partido demócrata, sin embargo ha defendido que «hay que despertar bruscamente a los progresistas porque entienden mucho peor a los conservadores de lo que los conservadores les entienden a ellos». Haidt es un soplo de aire fresco que ayuda a ver más allá del humo del partidismo americano. La esencia de la democracia está en continuo intercambio de ideas opuestas, no con el objetivo de que una venza a la otra, sino de escuchar todas las perspectivas, respetar la pluralidad y lograr encontrar un punto medio donde todas las partes salgan satisfechas. Por eso Haidt nos pide que no perdamos el tiempo en discutir con el jinete sino más bien encontrar la manera de cautivar al elefante, porque si se mueve no hay quien lo pare, como se ha visto con la moción de censura. Hoy nos ciega todavía la destreza de Pedro Sánchez en sus primeros pasos como presidente del Gobierno pero no debemos olvidar el elefante que le ha llevado a la Moncloa. Ese elefante, como todos los de su especie, no olvida y si se pone en marcha se llevará todo por delante incluso al habilidoso jinete.




jueves, 7 de junio de 2018

Las mejores empresas no envejecen, cada vez son más jóvenes.

(este artículo se publicó originalmente el 3 de junio de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipias)

La vida media de las empresas más importantes del mundo ha pasado de los cerca de 65 años en 1955 a los apenas 15 años de hoy en día. El profesor Richard Foster de la Universidad de Yale lleva años investigando este fenómeno utilizando como muestra las 500 corporaciones que pertenecen al prestigioso índice Standard&Poors. En esta particular batalla por la esperanza de vida la tendencia en las grandes empresas es inversa a la del género humano. De hecho en ese año 1955 la esperanza de vida de un español medio era como la de las grandes empresas, 65 años, y hoy en cambio supera los 83 años. Las empresas y los humanos en cuanto a la edad seguimos tendencias contrarias. Y si los demógrafos nos confirman que las niñas que nacen hoy en Occidente vivirán 100 años, en cambio los economistas como Foster pronostican que la edad media de las mejores empresas seguirá cayendo porque las corporaciones no solo se ven forzadas a competir sino que “acabaran siendo aniquiladas por una nueva generación de empresas” que aprovechan el poder de las tecnología exponenciales.
Salim Ismail es el director del centro de estudios superiores creada en Silicon Valley por Google y la NASA, bajo el nombre de Singularity University (SU) y la tesis que usa para explicar este proceso de regeneración tan radical de las multinacionales se resumen en la palabra “exponencialidad”. Este término está traído del algebra y se refiere a esas curvas que tienen una forma que comienza creciendo poco pero termina siendo casi paralela al eje de ordenadas. Este crecimiento exponencial es el de las empresas más importantes del momento como Google precisamente porque usan tecnologías exponenciales. Hasta ahora las empresas se basaban en crecimientos lineales pero ahora con la llegada de la cuarta revolución industrial, la de la inteligencia artificial y el internet de las cosas, o creces exponencialmente o cerrarás, según los expertos de esta universidad. Para los que todavía no tengan claro la diferencia entre lineal y exponencial este breve cuento hindú les ayudará.
Un rey agradecido con un súbdito que había inventado un juego, el ajedrez, que le había hecho olvidar a un hijo muerto en la guerra le ofrece el regalo que quiera. El ingenioso inventor le pide solamente un grano de trigo que ha de situarse en la primera casilla y  multiplicarse por dos en cada casilla subsiguiente. El Rey acepta no sin antes regañar al sabio por ser tan poco ambicioso. A la mañana siguiente el contable real le informa a su monarca que no pueden hacer frente a la petición porque no hay suficiente grano en todo el mundo para ello. La cifra se convierte en inasumible porque tendemos a aplicar por defecto el crecimiento lineal, lo que llevó a pensar al Rey en una cifra no muy grande fruto de ir sumando un grano en cada casilla del ajedrez. Pero el astuto siervo no hablo de sumar, crecimiento lineal, sino de doblar, de crecimientos exponenciales. De modo y manera que ese primer grano se convierte en dos en la siguiente casilla y en cuatro granos en la otra, en ocho a continuación y así sucesivamente hasta la última casilla la número 64, donde el resultado de la suma supera los 13 trillones (que se necesitarían cientos de años para conseguir sumando la producción anual de trigo del mundo). Esa exponencialidad explica la expansión de los microprocesadores y que nos estemos beneficiando hoy de avances como el big data o el internet de las cosas.
Pero el fundador de la SU no  ha sido el primero en alertar de esta tendencia. A principios del siglo pasado se publicaron  los pioneros estudios de Schumpeter con su apuesta por la innovación como la fuerza de la “destrucción creativa”, es decir aquellas empresas que innovan acaban matando a las que no lo hagan. El profesor de Harvard Business School, Clayton Christensen en el año 2000 acuñó su famoso “dilema del innovador” que predijo que las empresas diseñadas para triunfar en el siglo XX estaban abocadas a fracasar en el XXI. Sin olvidar a Blank y Ries que con sus libros desde 2005 y 2010, respectivamente, llevan evangelizan para trasplantar la forma de hacer crecer las empresas de los emprendedores hacia las corporaciones.
Salim Ismail lo tiene claro. Vivimos en un momento basado en la información que se mueve exponencialmente pero las grandes empresas  se empeñan en mantener estructuras organizativas lineales. Solo las nuevas empresas basadas en tecnología disruptivas, como las startups, han entendido este movimiento y por ello o incorporan esa forma de pensar de los emprendedores o cerrarán. Amazon lo ha entendido perfectamente y por ello si eres director en esa compañía y un subordinado se acerca con una gran idea, la respuesta ha de ser por defecto SÏ. Porque si quieres decir NO (como haría cualquier directivo en cualquier multinacional con su pensamiento lineal)  se te exige redactar un informe de dos páginas explicando las razones por las que es una mala idea.
Para saber cómo estamos en nuestro país en este viaje hacia las empresas del futuro basta, por ejemplo, echar un vistazo a la alta dirección de nuestras grandes empresas y ver si los emprendedores están llegando al poder con esa savia que pare el irreversible proceso hacia la muerte prematura. No le gustaría Salim Ismail ver cada semana que los nuevos consejeros delegados de nuestras empresas bandera no son disruptivos emprendedores sino en su mayoría exitosos consultores deMckinsey. La explicación al enfado del profesor Ismail ha quedado muy clara en esta reflexión pero para los mas incrédulos les recomiendo que lean la página 41 de su libro “Las Organizaciones Exponenciales” en la que cuenta como esa misma consultora aconsejó a la empresa de telefonía AT&T que no entrase en el negocio de la telefonía móvil, porque según sus predicciones habría menos de un millón de teléfonos móviles en uso en el año 2000. Sin embargo llegó el 2000 y eran 100 millones de celulares en uso. Hoy son 5.000 millones. La predicción no solamente estaba equivocada en un 99% sino que su recomendación provocó que la empresa dejase pasar una de las mayores oportunidades de negocio de todos los tiempos. Así que ya saben si trabajan en una de esas empresas regalen lo antes posible a su presidente o presidenta el libro del fundador de Singularity University antes de que sea demasiado tarde.

martes, 29 de mayo de 2018

Blockchain Café


(este artículo se publicó originalmente el 27 de mayo de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipias)


El economista americano Nouriel Roubini desde su cátedra de la escuela de negocios Universidad de Nueva York (NYU) ha emprendido su enésima cruzada personal, esta vez contra las criptomonedas y la tecnología que la soporta, el blockchain. Confieso que a pesar de la corriente global a favor del blockchain, he leído varias veces sus tres últimos artículos, el último este mes de mayo, en el que de un modo inmisericorde ridiculiza las expectativas que se han puesto en la tecnología de la cadena de bloques y sus aplicaciones, en especial el bitcoin pero también en las ICO (initial coin offering) y los smart contrats. En estas reflexiones, todas escritas en este año 2018, el profesor de la Escuela Stern de NYU, hace méritos de nuevo para recuperar el apodo por el que durante mucho tiempo se le conoció: “doctor Fatalidad”.

Su conclusión es que el bitcoin es un gran fraude del que detrás solo hay, como poco, evasores fiscales. Tampoco queda bien parado el blockchain que es considerado como una gran tontería defendida por embaucadores puesto que no aporta ventaja alguna, y así lo demuestra Roubini, en campos como la desintermediación o la eficiencia. Un dinosaurio lento y derrochador,  termina el profesor una de sus frases sobre el particular, que por otra parte labró su prestigió precisamente por ser de los pocos que alertó de la crisis de las subprime en 2007.

Quizá porque el apellido del profesor Roubini es muy parecido al del famoso escapista del siglo XX, Harry Houdini; quizá porque el profesor y el mago ejercieron sus profesiones en Nueva York; quizá porque ambos nacieron en la vieja Europa pero encontraron su fama en Estados Unidos; quizá porque Houdini, el mago, nos asombró con sus trucos para salir indemne de una caja fuerte lanzada al rio Hudson y Roubini, el economista, nos sorprende con sus mágicos análisis o quizás por ninguna de las cuatro anteriores y simplemente porque me encantan las serendipias me he acordado del gran Houdini leyendo a Roubini.

Harry Houdini nació en Budapest en 1874 pero emigró con su familia a Wisconsin con cuatro años de edad. Muy joven abandonó su casa para enrolarse en un circo gracias a sus dotes atléticas que usó en el trapecio y toda su vida en la natación. Enamorado de la magia y del espectáculo ha pasado a la historia, a pesar de morir con apenas 50 años, por sus números escapistas de los que siempre salía vivo como estar atado con una camisa de fuera boca abajo en el Empire State o en pocos segundos liberarse de toda suerte de candados, cuerdas y baúles cerrados.

Roubini quiere que nos escapemos de la trampa del blockchain. El profesor es capaz, en los pocos minutos que tardamos en leer sus brillantes artículos, de desatar y abrir los candados que encierran las supuestas utilidades de la cadena de bloques para demostrarnos que estamos ante un gran engaño de charlatanes. Pero no todos tenemos las habilidades de los “primos” Roubini-Houdini y por ejemplo en mi caso si me encierran atado de pies y manos en un baúl solo podría salir con la ayuda de los bomberos. Como también, lo siento, tiendo a creer en aquellas empresas que admiran el blockchain y que se han asociado en un consorcio de nombre Alastria para que España disponga de la infraestructura necesaria para beneficiarse de esa tecnología. Banco Santander, Repsol, Endesa, Metrovacesa, BBVA, Sabadell, Gas Natural y Garrigues son algunos de los socios de esta red de empresas que defienden que el blockchain cambiará para bien el mundo de los negocios. Hoy ya se está aplicando esta tecnología (más allá de las polémicas criptomonedas) en seguros para cancelaciones de viajes, en la trazabilidad de la cadena de suministro, en votaciones electrónicas, en préstamos corporativos, en complejas operaciones de comercio exterior o en subastas online, por solo citar algunos ejemplos.

No tengo claro si otra vez el “doctor Fatalidad” volverá a acertar y el blockchain morirá, pero hasta entonces no veo mucho riesgo en invertir esfuerzos concertados entre tecnólogos, corporaciones y emprendedores para perseguir un loable objetivo: menos desintermediación. El  momento que vivimos exige salir del ensimismamiento y sumar fuerzas para mejorar las bases de nuestro sistema económico. La cadena de bloques parece que permite resolver el problema de la desconfianza de forma colaborativa, no podemos dejar de explorar esa oportunidad.

Hace unos días celebramos un seminario en Deusto Business School junto a Accenture sobre este asunto y entre las utilidades que ya se estaban aplicando, además de las ya citadas y otras como acreditación de pasaportes, títulos universitarios y expedientes sanitarios se habló de una cafetera. Una máquina para hacer café alimentada no por la corriente eléctrica sino por el calor de los millones de ordenadores que al día de hoy trabajan colaborativamente en el blockchain. Así que si Roubini nos asombra de nuevo desatando todos los candados que esconde el blockchain  por los menos nos quedará una taza de café caliente para afrontar con fuerza el siguiente reto económico.

domingo, 27 de mayo de 2018

Los 60 años de hoy son los nuevos 40

(este artículo se publicó originalmente el 21 de mayo de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipias)

Juan se disponía a abrir el regalo de sus hijos después de soplar las velas por su sesenta cumpleaños. No tuvo que fingir, su alegría era sincera, eran unas botas de fútbol, eso sí con tacos para césped artificial, el campo en el que semanalmente juega con una docena de colegas.

Diez años antes, Antonio, con la misma edad que hoy tiene Juan, contó a su familia que ya no tendría que volver a trabajar. Había sido prejubilado. Sus hijos se alegraron pero rápidamente le dijeron: “qué pena, Papá, que con lo bien que estás con sesenta años, tu empresa no quiera que sigas”.

Juan es uno de los principales directivos del sector seguros en España, practica un deporte tan exigente como el futbol y además no piensa en ningún momento en retirarse. Antonio volvió a trabajar en 2012 para formar parte del comité de dirección de uno de los principales cinco bancos de nuestro país, donde sigue al día de hoy con sus más de setenta años, y más contento que nunca.

Lucila en plena transición española ayudó a crear uno de los principales think tanks de nuestro país; en 1989 le tocó fundar otra asociación de directivos a la que sigue ligada con la máxima dedicación a pesar de que el calendario le exigiría no estar en activo.

Juan, Antonio y Lucila no son personajes inventados. Existen y son reflejo de una realidad que cada vez tiene más fuerza. De hecho si miramos a nuestro alrededor veremos que no son excepción y que la gran mayoría de sexagenarios no solo están en forma sino que les queda suficiente fuerza para seguir trabajando fuera o en casa –ayudando a la familia-.

La vida ha cambiado mucho en pocos años. Para los padres de nuestros protagonistas la vida activa comenzaba a terminar cuando entraban en la década de los sesenta y de hecho se hablaba de que pasaban a la tercera edad, después de la juventud y la madurez. La tercera edad era la última y además la más corta de esas etapas vitales, baste recordar que en 1960 la esperanza de vida al nacer  en España era de 67 años.  Hoy en cambio una persona que supera los 60 años tiene por delante un mínimo de 20 años de vida pero además con una calidad, economía y autonomía inimaginable el siglo pasado.

El prestigioso Instituto Max Planck propone acuñar el concepto de cuarta edad porque los 72 años de ahora equivalen a los 30 años de hace 2.000 años. Yo no me atrevo a ir tan lejos en el tiempo y simplemente quiero recordar que no son pocos los científicos que suscriben al respecto de la vejez la teoría de la edad prospectiva. Para Scherbov y Sanderson la clave son los años que nos quedan de vida, no los que ya hemos cumplido. La edad prospectiva, por tanto, no se fija en tu fecha de nacimiento sino que ,para estos expertos en demografía, la vejez comienza una docena de  años antes de morirte. Si en España la esperanza de vida hoy supera los 83, pero en apenas una década estaremos en los 90 años, estaremos en disposición de trabajar (porque no seremos viejos) hasta los 75 años.

No solo el indicador de la esperanza de vida nos lleva a la tesis que titula este artículo, también el progresivo aumento de la edad de jubilación, las cada vez mejores estadísticas sanitarias, la edad de los turistas y el protagonismo en el consumo de esta cohorte de edad. Cumplir hoy 60 años supone tener por lo menos una década por delante de actividad profesional y buena salud, exactamente igual que a mediados del siglo pasado suponía cumplir 40 años.

El barómetro VidaCaixa retrataba hace unos meses a los jubilados españoles en el que la edad media de jubilación es 62 años y siete de cada diez se sienten jóvenes para hacer todo tipo de actividades y aprender cosas nuevas. De modo y manera que las personas con más experiencia están en disposición de seguir aportando y mucho a la sociedad, también en la actividad profesional. La Fundación San Prudencio ha ayudado a ello con una reciente encuesta a directivos en la que demostró que los trabajadores seniors no son más absentistas, pero sí son más disciplinados, no tienen resistencia a aprender cosas nuevas ni son menos productivos ni tienen más accidentes. En cambio sí son más leales y tienen más experiencia y ética en el trabajo.

Es ya una tendencia en el Reino Unido y en Estados Unidos contratar a mayores de 55 años en las compañías, no solo se valora la experiencia, sus redes de contactos y conocimiento sino también las nuevas fórmulas de flexibilidad que abaratan sus costes para la empresas y sobre todo la motivación y fidelidad frente a otras generaciones.

Por todo lo anterior podemos afirmar con Juan, Antonio y Lucila, sin temor a equivocarnos, que los 60 de nuestros días son los nuevos 40.






viernes, 18 de mayo de 2018

Blockchain "primus inter pares"



(este artículo se publicó originalmente en el diario Expansión el 16 de mayo de 2018)


Las redes «peer to peer»  o «entre pares» son una interconexión de diferentes ordenadores que comparten información entre ellos sin la necesidad de terceros. Esta forma de trabajar lleva décadas estudiándose en la computación aunque ha sido ahora cuando ha saltado a la fama. Es conocida por su acrónimo  en inglés P2P que alude a la idiosincrasia de la misma que no es otra que funcionar en pie de igualdad entre pares. Algunos ejemplos de este modelo son plataformas de compras en línea como Ebay pero también empresas como Spotify o Netflix que hacen la vida más fácil a sus usuarios debido a que usan esa tecnología P2P.

Estas redes no son nuevas, de hecho en el año 2000 la empresa Napster sorprendió a todo el mundo con su servicio de distribución de archivos de música que usaba la red P2P, con gran malestar en la industria discográfica. El asunto terminó en los tribunales y Napster indemnizó a los artistas por algo que hoy es considerado como la forma normal de escuchar música. Desde entonces suele asociarse a las P2P con redes que fomentan la piratería en internet, ya que periódicamente conocemos operaciones policiales para cerrar plataformas que usan este tipo de red por compartir ilegalmente películas, violando los derechos de autor. No obstante existen gran variedad de aplicaciones que utilizan el peer to peer para operar de manera legal como la empresa Skipe que ha revolucionado la industria de la telefonía aportando imagen además de voz, todo ello en Internet y sin costes para el usuario particular.

No son pocos los académicos que sitúan estas empresas que operan, gracias a las redes P2P, dentro de lo que se ha denominado como economía crowd. La madurez de la tecnología unida a la democratización en su acceso ha dado lugar en este momento a la aparición de estos nuevos modelos. Por ejemplo la economía colaborativa pero también la apuesta por la desintermediación del blockchain y todos los conocidos como crowd (crowdfunding, crowdsourcing o crowdlending entre otros). Precisamente por la profusión de nuevos modelos con el prefijo crowd y por lo gráfico que supone pasar de un sistema económico capitalista dominado por las grandes multinacionales a uno basado en la fuerza de la multitud, de muchos pares, que empoderados toman decisiones en clave económica, ha triunfado el término de economía crowd.

La cadena de bloques, como se acaba de mencionar, es otra expresión de lo anterior en el que a una red P2P se le une un protocolo criptográfico para conseguir una base de datos descentralizada inexpugnable. Ahora, por la influencia de una de sus aplicaciones más conocidas, el bitcoin que pasó de cotizar por cero doláres en 2009 a 20.000 en 2017, vuelven las voces que restan valor a su utilidad o incluso que la sitúan en la ilegalidad.

Por ello es momento de recordar que el blockchain, es una gran base de datos distribuida, replicada en millones de ordenadores –nodos- en el mundo, que registra la información en un bloque que se une al anterior en una secuencia inmutable. La información de cada bloque se registra con un hash - estructura criptográfica-. Esto permite que la información no se pueda manipular. Ni la información en sí misma, ni su secuencia. Es por tanto un sistema P2P, en el que todos los ordenadores conectados son iguales, lo que da lugar a un sistema descentralizado que funciona por consenso entre las partes, sin nadie que lo organice o dirija.

Más allá de su evidente aplicación en las finanzas, ya se está usando en la trazabilidad de bienes como diamantes, en el intercambio de energía, en las cadenas de suministro o en el voto electrónico. Y gracias a los smart contracts (programas informáticos que usando blockchain se ejecutan automáticamente cuándo se cumplen las condiciones escritas en código), podemos intercambiar títulos y valor directamente. Sin mediadores ni intermediarios. Es solo el comienzo. Gartner pronostica que las empresas podrían incrementar sus beneficios en 176.000 millones para 2025  utilizando esta innovación y prevé un crecimiento de más de 3,1 billones en 2030. Para Cisco en el año 2027 el 10% del PIB estará vinculado a blockchain.

“Primus inter pares”, es una expresión latina que ha llegado hasta nuestros días para referirse a aquel que lidera circunstancialmente una organización pero que se encuentra al mismo nivel que los que le eligen, sus pares. Por eso blockchain, ha de ser el “primus inter pares”, la primera gran apuesta de otras muchas innovaciones que va a requerir  un enorme esfuerzo conjunto de colaboración y sabiduría -tecnológica y regulatoria-, si queremos aprovechar todo su potencial.


Mirari Barrena es abogada fintech

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School

martes, 15 de mayo de 2018

Emprender es muy español


(este artículo se publicó originalmente el 14 de mayo de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipias)


Hace unas semanas se presentó en la sede de la Fundación Rafael del Pino de Madrid el informe global de medición del emprendimiento conocido por sus siglas en inglés GEM. El estudio, desde 1999, analiza con el apoyo de investigadores universitarios el fenómeno emprendedor, este año han participado 53 países lo que convierte al Global Entrepreneurship Monitor en el mejor observatorio internacional de la actividad emprendedora. La buena noticia del análisis del capítulo español es que por primera vez desde 2008 la actividad emprendedora en fase inicial ha rebrotado, rompiendo la barrera del 6% y acercándose a los niveles pre-crisis. Este aumento se debe en parte al continuo incremento del porcentaje de la población que percibe oportunidades de negocio, alcanzando este año el máximo de la serie histórica con un 32%.

Nuestro país es desde hace años el equipo más numeroso de este consorcio, 19 grupos investigadores  y más de 100 académicos, con una práctica inédita que es la existencia de un informe en cada comunidad autónoma, financiado por instituciones universitarias y entidades privadas. Las personas emprendedoras se han convertido, como se recordó en ese acto de presentación, en la herramienta con capacidad para demoler cualquier frontera y solucionar los grandes problemas de la humanidad. Que el estudio referente en el mundo, fuente imprescindible del conocimiento del emprendimiento, reconozca el liderazgo de los académicos españoles, es algo de lo que nunca se habla, pero que debe hacernos reflexionar.

Tampoco ningún manual de economía en castellano explica que la escuela de pensadores escolásticos españoles de los siglos XVI y XVII, desde la Universidad de Salamanca, impregnaron el ámbito universitario escocés del siglo XVIII inmediatamente anterior a la obra de Adam Smith (que sí ha pasado a la historia con el calificativo del primer economista moderno) como recuerda el profesor Vicente Montes. Tampoco nadie menciona en esos libros de texto que el gran economista del siglo XX, el austro-americano Joseph A. Schumpeter con sus pioneros estudios sobre la innovación disruptiva de los emprendedores, reconoció la influencia del jesuita toledano Juan de Mariana, también escolástico que murió en 1624, y que estudió el dinero y sus fluctuaciones en un escenario histórico en el que medio mundo se asombraba de los descubrimientos españoles y del poderío de nuestras instituciones.

No podemos achacar estas ausencias a la tradición anglosajona de esta ciencia social ni al endémico retraso español porque el primer manual de economía de Alfred Marshall editado en Cambridge, Reino Unido, solo data de 1890 y apenas unos años después, en 1916, nacen los primeros estudios universitarios de empresa en nuestro país con la creación en Bilbao de la Escuela Comercial de la Universidad de Deusto, hoy conocida como Deusto Business School. Más de 100 años de estudios superiores de empresa en nuestro país y no hemos sido capaces de explicar a los cientos de miles de egresados que los españoles estamos detrás del origen de la ciencia social más importante que explica los fenómenos más relevantes de los últimos dos siglos.

El veterano economista del estado, Carlos Espinosa de los Monteros, Alto Comisionado del Gobierno de la Marca España, y ex presidente de Mercedes-Benz explica muchos de estos olvidos con esta frase atribuida al Canciller Bismarck al ser preguntado por el país que más admiraba del mundo: “España. Porque los españoles llevan siglos queriendo destruirla y no lo han conseguido. Lo que da muestras de su fortaleza”.
Ahora que las universidades españolas no pasan por su mejor momento es imprescindible que recordar que a pesar de que no tenemos ningún nobel de economía, detrás de una gran mayoría de ellos está la influencia de los universitarios españoles de la Escuela de Salamanca como Juan de Mariana o Francisco de Vitoria. Y que tampoco hace falta viajar cinco siglos en el tiempo para encontrar referentes españoles en este terreno que hibrida emprendimiento y universidad. Por ejemplo dos de los grandes emprendedores de nuestros días, Amancio Ortega de Inditex y Juan Roig de Mercadona, no solo han revolucionado sus industrias sino que han devuelto a la sociedad parte de lo ganado con sus corporaciones a través de becas universitarias, el primero y una magnífica escuela de negocios el segundo. Pero tampoco ocupan los lugares más destacados de las noticias que dos de las empresas de bandera de nuestro país, Telefónica y Banco Santander, poseen dos de los programas de apoyo al emprendimiento más referenciados en todo el mundo. La incubadora global Wayra de Telefónica es visita obligada en Madrid para cualquier personalidad internacional del mundo económico que nos visita, como best practice de innovación abierta. Por no hablar del fondo de inversión de Telefónica, Amerigo, que fue catalogado hace unos años como el mejor venture capital del mundo. Por último el proyecto Santander Universidades (que sostiene el informe GEM) es la causa de que el banco español sea, según la UNESCO, la empresa del mundo que más invierte en educación con convenios con 1182 universidades y centros de investigación de todo el mundo.

El acto de presentación del informe GEM finalizó con el ranking de los países donde hay más emprendimientos, medido por la tasa de actividad emprendedora (TEA por sus siglas en inglés). España no aparecía entre los diez primeros. Pero estoy seguro que si preguntamos a los cientos de investigadores de más de 50 países que forman parte de este informe global que escriban una lista corta de países emprendedores, España con su historia, sus empresas bandera y sus profesionales emprendedores, no faltaría, a pesar de los españoles.