miércoles, 4 de julio de 2018

Es hora de que conozcas FORTNITE


(este artículo se publicó originalmente el día 2 de julio en el periódico La Información en la sección semanal #serendipia)


Este fin de semana Antoine Griezmann celebró de un modo muy especial el gol que permitió a Francia encarrilar su pase a cuartos de final del mundial de Rusia. Hace unas semanas se conoció que una niña de 9 años había sido ingresada en un centro de rehabilitación en Reino Unido tras jugar en su ordenador durante 10 horas diarias durante los últimos meses. El profesional con más seguidores del mundo, conocido como “Ninja”, lo es sin salir de su cuarto, -superó en abril a Cristiano Ronaldo en interacciones en redes sociales- y gana casi un millón al día con poco más de 20 años.

Si no has encontrado el elemento común a las tres noticias anteriores tienes que seguir leyendo este artículo porque te estás perdiendo uno de los fenómenos más importantes de los últimos tiempos por su rapidez de crecimiento y capacidad de impacto. Griezmann saltó, al meter el penalti a Argentina, como un personaje de Fortnite, mientras millones de personas en el mundo sabían lo que hacía pero otros muchos solo pensaron que era una excentricidad. La niña inglesa, ingresada en un hospital con ataque de ansiedad, bajó repentinamente su rendimiento escolar y comenzó a perder contacto con el exterior desde el día que se descargó este juego, seguramente con el permiso de sus padres. “Ninja” retrasmite desde su canal de youtube diariamente sus partidas de Fortnite lo que le permite ganar más dinero que el más reputado analista de Wall Street.

Parece una exageración pero si tienes cerca a alguien de menos de 30 años pregúntale por el juego y verás que todos lo conocen y está en todas sus conversaciones. En España tenemos hasta un programa de televisión dedicado a Fortinite y un héroe patrio, Lolito Fernández, que arrasa tanto en sus partidas y en los ingresos que obtiene de su canal online que hasta ha llamado la atención hasta Hacienda.

No hay duda que es el juego de moda. Más de 45 millones de personas en todo el mundo lo practican diariamente. Cada día de su corta historia, no tiene ni un año de vida, rompe un record. Hoy ya es el video juego que mas ingresa pero además lo hace sin pervertir la competición como Pokemon en el que pagando se tenían más probabilidades de ganar (aquí solamente pagas para estar más guapo). El secreto de Fortnite reside en su hibridación con las redes sociales y su carácter universal: es multiplataforma y multidispositivo lo que ha permitido que se haya viralizado rápidamente. Puedes jugar con quien quieras, como quieras y desde donde quieras y lo más relevante sino juegas te conviertes en un “marciano” porque todos hablan de Fortnite en el patio del colegio, en las redes sociales y hasta en las salidas nocturnas.

Hay quien incorpora otro elemento para explicar su éxito, que es parejo a su calidad que ningún reputado gamer duda, es la expectación. El juego se anunció en 2011 por sus fundadores apenas tres semanas después de idearse, pero no salió en abierto y gratuito hasta septiembre 2017, es decir seis años esperando a que viese la luz hizo que en apenas unas semanas rompiese todos los techos.

El argumento del Fortnite más popular, Battle Royale,  es sencillo. Por alguna razón el 98% de la población del mundo ha desaparecido repentinamente. Los escasos supervivientes se encuentran con una extraña tormenta de color morado que les mata. El juego comienza con el jugador llegando en paracaídas desde un autobús volador, junto a otros 99, a un paraje inhóspito donde su misión es salvar al mundo. Su única arma de inicio es un pico que le servirá para recolectar recursos con los que construir una fortificación que le proteja. El área donde se mueve el jugador poco a poco deja de ser segura porque esa tormenta se hace cada vez más grande. Aunque para ayudar al jugador, Fortnite, hace que aparezcan al azar “recursos” con los que defenderse de los peligros como armas o trampas. Ganas si eres el último que queda con vida antes de que se acabe el tiempo de tu partida.

Victoria Magistral. Es el mensaje que los jugadores leen en la pantalla de Fortnite cuando se convierten en el único superviviente y eres el ganador. Algo parecido pensé este domingo cuando me monté en un tren de cercanías y me puse a escribir este artículo y mi vecino de asiento, Virgilio, doctor en psicología treintañero, no pudo resistirse al leer la palabra Fortnite en la pantalla de mi portátil, y contarme todos los secretos que el juego tiene para él y sus amigos. Victoria Magistral. La casualidad me había ayudado.

Esa misma serendipia me pasó unas semanas antes con una compañera profesora en un claustro cuando nos sorprendimos, ambos dos, buscando información sobre el juego en internet, para intentar seguir las conversaciones de los adolecentes. Entonces le prometí escribir este artículo con el único fin de conocer un poco mejor el escenario donde con seguridad más horas van a pasar nuestros hijos este verano.

jueves, 28 de junio de 2018

Macron frente a la insolencia

(este artículo se publicó originalmente el día 26 de junio en el periódico La Información en la sección semanal #serendipia)


El monte Valerien es una colina al oeste de París sede del “Centro Memorial al Combatiente de Francia” porque en ese pequeño montículo fueron asesinados durante la segunda guerra mundial varios miembros de la resistencia francesa. El Presidente Emmanuel Macron visitó la semana pasada Mont Valerien, como lo han hecho todos sus antecesores, sin imaginarse que se iba a hacer viral su conversación con un adolescente que cantó a su paso “La Internacional” para después espetarle « ¿qué pasa Manu?».

La respuesta del Presidente de la República de Francia fue una regañina en toda regla al joven, grabada y luego tuiteada por el propio mandatario. Además de exigir respeto para su persona «a mi te diriges como Señor Presidente» le mandató tener en consideración a sus compatriotas homenajeados ese día, que dieron su vida por la libertad de Francia.

Casi a la vez conocimos que Brian Krzanich, el consejero delegado del gigante de la tecnología, Intel, había sido cesado por incumplir el código de «non fraternization» que la compañía exige en sus contratos de dirección, al igual que la gran mayoría de empresas americanas. Tras una investigación que demostró que el CEO tenía una relación afectiva con una colega de Intel, el presidente de la empresa de microprocesadores despidió inmediatamente a su primer ejecutivo. 

Es muy improbable que el insolente jovencito francés haya leído el último informe de INSEAD y Russell Reynolds sobre las características de los nuevos CEOs en el que el desafío a la autoridad aparece en primer lugar y ello le llevase a enervar a Macron.  Más factible podía haber sido que Krzanich o su pareja hubiesen ojeado ese mismo informe elaborado con técnicas de big data para concluir que los nuevos altos directivos de las empresas digitales disfrutan retando el status quo de la compañía. Sea como fuere, ambos, el muchachito y el directivo, midieron mal las consecuencias de sus actos o tomaron al pie de la letra el reputado estudio sin darse cuenta que los cambios culturales nunca son tan rápidos sino graduales.

La irreverencia es también uno de los rasgos que Deusto Business School junto a ATREVIA detectaron en su informe sobre la cohorte de edad siguiente a los millennials, la generación  z. Después de entrevistar a cientos de jóvenes nacidos entre 1994 y 2010 concluimos que ponían en cuestión lo establecido de un modo innato. Llevar la contraria a sus mayores, sean padres o madres, profesores o jefas es consustancial a su forma de ser y, no lo olviden si tienen un z cerca, no hay nada personal en ello. También la investigación argumentó que las características de estos jóvenes eran tan fuertes que estaban contagiando a las generaciones anteriores. De modo y manera que todos somos un poco z, es decir que somos más irreverentes que hace unos años.

Quién hubiera dicho hace apenas unas semanas que el Partido Popular que en 30 años de vida solo había tenido dos presidentes sin contestación alguna, hoy se enfrentase a unas primarias con siete candidatos en liza. Todos ellos, con sus candidaturas, ponen en cuestión la propia historia de su partido, pero nadie lo ha visto como tal sino como coherente con el tiempo que nos ha tocado vivir.

Otro informe universitario, en 2013, elaborado por la Universidad de California  y la London School of Economics demostró que una parte de los directivos de las más disruptivas compañías, compartían rasgos de personalidad que les llevaba a no tener miedo a romper las reglas, de hecho muchos habrían cometido comportamientos casi delictivos en su infancia.

Macron no fue objeto de ese estudio porque se elaboró 2013, año en el que acababa de entrar como polémico asesor del presidente Francoise Holland. Dejó una carrera en la banca de inversión por estar cerca del entonces Presidente de la República sin saber que le iba a sustituir. En esa fecha, hace cinco años, quizás Emmanuel no hubiera abroncado al niño porque tendría más presente al jovencito que él mismo fue y que también desafió el orden establecido iniciando un romance con una profesora casada, con la que años después se casó y hoy comparte residencia en El Eliseo. Brigitte Trogneux enseñaba literatura en un colegio de los jesuitas de Amines cuando tuvo como alumno a Emmanuel, de la edad de unos de sus hijos. La relación entre ambos no fue fácil ya que a la diferencia de edad, 24 años, se unieron las circunstancias familiares de Brigitte lo que llevó a Macron a calificarla “como incomprensible hasta para los que nos conocen”.

Incomprensibles también son muchas de las noticias de esta pasada semana que hemos repasado en este artículo si las analizamos con el prisma inadecuado, de modo y manera que para ser hijos de nuestro tiempo y entender lo que pasa a nuestro alrededor no vamos a tener más remedio que asumir algo de esa insolencia.

martes, 19 de junio de 2018

El Corte Inglés y Amazon. Tan diferentes, tan iguales.


(este artículo se publicó originalmente el día 18 de junio de 2018 en el diario La Información en la columna semana #serendipia)




Quizás los millennials no lo hayan vivido pero las generaciones anteriores pasábamos las horas muertas jugando a un sencillo pasatiempo llamado  las siete diferencias. El juego consistía en encontrar y marcar con un bolígrafo siete diferencias en dos imágenes prácticamente iguales situadas una junta a la otra. De hecho era difícil encontrar en las casas de los años 80 un periódico que no estuviese pintarrajeado en sus últimas páginas justo donde los editores situaban los pasatiempos en el que el crucigrama y la sopa de letras rivalizaban con nuestro juego. 

Estos días con motivo del cambio en la presidencia de El Corte Inglés me he acordado de las siete diferencias precisamente porque la perorata mediática ha sido confrontar nuestros grandes almacenes con Amazon. Por supuesto todo lo bueno para el gigante americano del comercio electrónico y los errores de bulto en la empresa patria. Por eso les propongo encontrar no las siete diferencias entre El Corte Inglés y Amazon sino las siete coincidencias entre ambos e intentar obtener algunas lecciones. 

1.Los orígenes de ambos comercios están en Cuba. Los fundadores de El Corte Inglés, Cesar Rodríguez y su sobrino Ramón Areces abren la cadena en el Madrid  de la posguerra tras trabajar en los almacenes El Paraíso de La Habana. En los felices años 20 del siglo pasado, Cuba, es de facto un estado más de los Estados Unidos de América y estos emigrantes asturianos aprenden rápidamente las vanguardistas técnicas del auge del comercio norteamericano. A su vez, Amazon es la creación de Jeff Bezos, presidente y fundador desde 1994. En ese año pudo nacer la compañía gracias a sus padres que le dieron el dinero (y por supuesto la educación en una universidad como Princeton). No son pocas las ocasiones en las que Jeff Bezos ha declarado que sin su padre, Miguel Bezos un emigrante cubano que llegó con lo puesto a Miami con 16 años, su trayectoria no hubiera sido posible. De hecho, Miguel es su padrastro que lo adopto con apenas cuatro años salvando a la madre y al propio Jeff de un futuro incierto. 

2. Inicios humildes de los fundadores de ambas megatiendas. Como acabamos de ver la emigración marcó las dos familias fundadoras de los retailers. Y hoy cuando Jeff Bezos es el hombre más rico del mundo y los herederos de Ramón Areces disfrutan de uno de los mayores patrimonios del país es bueno recordar que las dos cadenas nacieron desde muy abajo hasta el extremo que las familias de sus creadores tuvieron que abandonar sus ciudades de origen para poder sobrevivir.

3. Empresas bandera de sus respectivos países. El Corte Inglés es un orgullo para España y a pesar de las últimas noticias, no hay español que no presuma ante los turistas extranjeros de nuestros grandes almacenes. A su vez el incontestable liderazgo mundial de Amazon ha conseguido que Estados Unidos se olvide de la caída en desgracia de ToysRus y WalMart antiguos enseñas americanas del comercio.

4. Compañías sistémicas en sus naciones. El anuncio del establecimiento de una segunda sede de Amazon en USA a través de un procedimiento abierto de concurso entre ciudades en el que se han presentado 230 localidades norteamericanas, nos recuerda la importancia para los americanos de que la empresa con sede en Seattle siga en su país. En España los más de 100.000 empleos que dependen directamente de El Corte Inglés repartidos por más de 60 ciudades, sin olvidar una facturación que supera el PIB de países como Corea del Norte o Nicaragua, ha llevado a catalogarse por diferentes expertos como empresa sistémica para nuestra economía.

5. Sociedades con mala prensa local. Amazon lucha cada día en su país con noticias, algunas promovidas –al parecer- desde la mismísima Casa Blanca, que ensucian su nombre con acusaciones de precariedad o incluso hasta explotación de sus trabajadores. En nuestro país hemos vivido en los últimos meses un inédito proceso de desprestigio de la cadena de supermercados española con noticias más cerca del amarillismo que de la responsabilidad social que tienen los medios de comunicación. No recuerdo que se haya puesto el acento en la batalla que libra con Amazon por el liderazgo del comercio electrónico en España, ostentando El Corte Inglés la tercera posición detrás de Ebay y el propio Amazon, superando a Alibabá; pero sí podría citar una docena de medios que han hablado con profusión de los líos familiares de sus accionistas.

6. Pioneras y líderes en sus actividades. Nadie duda de con Amazon comenzó la era del comercio electrónico pero pocos recuerdan que El Corte Inglés fue pionero a la hora de introducir el dinero de plástico (los pagos electrónicos) con la mítica tarjeta verde de El Corte Inglés que evitaba pagar en efectivo. De igual manera son cientos los estudios que destacan la logística de Amazon pero no podemos olvidar que sin una logística igual de buena sería imposible abastecer a más de 200 tiendas de El Corte Inglés con cientos de miles de referencias.
                                 
7. Parecidos presidentes de ambas compañías. Si alguien piensa que me refiero a los estudios o aficiones de Jeff Bezos y el nuevo presidente de El Corte Inglés, Jesús Nuño de la Rosa, está muy equivocado. La similitud es más sencilla y se resuelve mirando la fecha de nacimiento y una foto de Jeff y Jesús. Los dos tienen hoy la misma edad y además exhiben una rasurada y bronceada caballera.


Por supuesto que hay muchas cosas que diferencian a las dos empresas. No sólo que una es nativa digital y la otra no. O que Amazon disfruta de un incontestable liderazgo en el nuevo comercio frente a los tardíos intentos de El Corte Inglés. Por no mencionar la experiencia de usuario en el online del uno frente al otro. Pero también en las diferencias, la balanza no siempre va a favor de Amazon, porque si miramos el compromiso con su entorno de El Corte Inglés frente al de Amazon, la comparación no resiste el más mínimo análisis ya que la enseña madrileña lleva casi un siglo sosteniendo a miles de familias y proyectos de mecenazgo. Sin olvidar que no todo España vive en las grandes ciudades o son menores de 45 años -estratos donde el comercio electrónico triunfa- lo que pone en valor la red a pie de calle de El Corte Inglés con más de 200 tiendas por toda la geografía española incluyendo un gran número de capitales de provincia.

La anunciada lección de este juego de las diferencias la encontramos precisamente en que no son tantas cosas las que alejan a El Corte Inglés del gigante americano del comercio electrónico, por eso más nos vale en este momento cuidar a nuestra cadena de tiendas y poner en valor todo lo que aporta a nuestra economía porque si seguimos poniendo el acento, todos, en lo negativo, lastraremos su reconversión y más pronto que tarde nos arrepentiremos como país.


lunes, 11 de junio de 2018

Pedro Sánchez, un jinete sobre un elefante


(este artículo se publicó originalmente el 11 de junio de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipia)

El profesor Jonathan Haidt de la Universidad de Nueva York es un psicólogo americano considerado por la revista Foreign Policy uno de los principales pensadores del momento. En el libro La rectitud de la mente explica su teoría de los fundamentos morales a través de un estudio muy detallado del comportamiento moral para concluir que los juicios morales basados en la rectitud del comportamiento no son una invención social, sino innatos al ser humano.

“Las intuiciones vienen primero, el razonamiento estratégico viene después”. Para explicar este principio usa la metáfora de un jinete (razonamiento) montado en un elefante (intuición). El jinete es la racionalidad consciente –la corriente de palabras e imágenes de las cuales somos del todo conscientes. El elefante es el otro 99% de nuestros procesos mentales que ocurren fuera de nuestra consciencia pero que en  realidad gobiernan la mayor parte de nuestro comportamiento.


Porque imaginémonos cómo sería nuestra vida si en cada momento, en cada situación, elegir lo correcto para hacer o decir fuese como elegir la mejor lavadora entre diez opciones, minuto a minuto, día tras día. Acabaríamos locos o dedicando tiempo increíble a decisiones que no lo merecen. Por ello el razonamiento requiere de las pasiones. Pero también, en sentido contrario, la gente sigue cometiendo estupideces como fumar o comer en exceso sabiendo que es perjudicial para la saludo. El profesor neoyorkino se inspira en  la escuela la economía del comportamiento de los premios nobeles Khaneman y Thaler para concluir que no siempre tomamos las decisiones más racionales a pesar de tener la información adecuada.

Ahora llevémoslo a la actualidad política española donde el lado emocional es un elefante (fuerte y pesado, compuesto por 171 escaños y ocho partidos unidos por su odio al PP) y por otro lado la parte racional, un jinete, de nombre Pedro Sánchez.  El jinete ha dirigido con  pericia al elefante estos días, nombrando un gobierno atractivo y capacitado. El paquidermo que es lento por naturaleza no ha reaccionado o por lo menos nadie se ha dado cuenta.

La metáfora de Haidt continúa un poco más que la hasta ahora breve historia del gabinete Sanchez y para el profesor, por muy hábil que sea el jinete que dirige al elefante, termina teniendo poco control sobre el animal, que es robusto e impulsivo.
En otras palabras, nuestras emociones suelen determinar nuestras decisiones, pero nuestro lado racional puede guiarnos en el camino correcto. La teoría de los fundamentos morales no nació para explicar las ideologías sino las variaciones en el razonamiento moral de las culturas a lo largo de la historia, pero la fascinación de Haidt sobre la política y sus análisis sobre los partidos americanos lo hicieron posible.

Jonathan Haidt se crió y educó rodeado de liberales (izquierdistas en el lenguaje político de los Estados Unidos) por eso es considerado como muy cercano al partido demócrata, sin embargo ha defendido que «hay que despertar bruscamente a los progresistas porque entienden mucho peor a los conservadores de lo que los conservadores les entienden a ellos». Haidt es un soplo de aire fresco que ayuda a ver más allá del humo del partidismo americano. La esencia de la democracia está en continuo intercambio de ideas opuestas, no con el objetivo de que una venza a la otra, sino de escuchar todas las perspectivas, respetar la pluralidad y lograr encontrar un punto medio donde todas las partes salgan satisfechas. Por eso Haidt nos pide que no perdamos el tiempo en discutir con el jinete sino más bien encontrar la manera de cautivar al elefante, porque si se mueve no hay quien lo pare, como se ha visto con la moción de censura. Hoy nos ciega todavía la destreza de Pedro Sánchez en sus primeros pasos como presidente del Gobierno pero no debemos olvidar el elefante que le ha llevado a la Moncloa. Ese elefante, como todos los de su especie, no olvida y si se pone en marcha se llevará todo por delante incluso al habilidoso jinete.




jueves, 7 de junio de 2018

Las mejores empresas no envejecen, cada vez son más jóvenes.

(este artículo se publicó originalmente el 3 de junio de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipias)

La vida media de las empresas más importantes del mundo ha pasado de los cerca de 65 años en 1955 a los apenas 15 años de hoy en día. El profesor Richard Foster de la Universidad de Yale lleva años investigando este fenómeno utilizando como muestra las 500 corporaciones que pertenecen al prestigioso índice Standard&Poors. En esta particular batalla por la esperanza de vida la tendencia en las grandes empresas es inversa a la del género humano. De hecho en ese año 1955 la esperanza de vida de un español medio era como la de las grandes empresas, 65 años, y hoy en cambio supera los 83 años. Las empresas y los humanos en cuanto a la edad seguimos tendencias contrarias. Y si los demógrafos nos confirman que las niñas que nacen hoy en Occidente vivirán 100 años, en cambio los economistas como Foster pronostican que la edad media de las mejores empresas seguirá cayendo porque las corporaciones no solo se ven forzadas a competir sino que “acabaran siendo aniquiladas por una nueva generación de empresas” que aprovechan el poder de las tecnología exponenciales.
Salim Ismail es el director del centro de estudios superiores creada en Silicon Valley por Google y la NASA, bajo el nombre de Singularity University (SU) y la tesis que usa para explicar este proceso de regeneración tan radical de las multinacionales se resumen en la palabra “exponencialidad”. Este término está traído del algebra y se refiere a esas curvas que tienen una forma que comienza creciendo poco pero termina siendo casi paralela al eje de ordenadas. Este crecimiento exponencial es el de las empresas más importantes del momento como Google precisamente porque usan tecnologías exponenciales. Hasta ahora las empresas se basaban en crecimientos lineales pero ahora con la llegada de la cuarta revolución industrial, la de la inteligencia artificial y el internet de las cosas, o creces exponencialmente o cerrarás, según los expertos de esta universidad. Para los que todavía no tengan claro la diferencia entre lineal y exponencial este breve cuento hindú les ayudará.
Un rey agradecido con un súbdito que había inventado un juego, el ajedrez, que le había hecho olvidar a un hijo muerto en la guerra le ofrece el regalo que quiera. El ingenioso inventor le pide solamente un grano de trigo que ha de situarse en la primera casilla y  multiplicarse por dos en cada casilla subsiguiente. El Rey acepta no sin antes regañar al sabio por ser tan poco ambicioso. A la mañana siguiente el contable real le informa a su monarca que no pueden hacer frente a la petición porque no hay suficiente grano en todo el mundo para ello. La cifra se convierte en inasumible porque tendemos a aplicar por defecto el crecimiento lineal, lo que llevó a pensar al Rey en una cifra no muy grande fruto de ir sumando un grano en cada casilla del ajedrez. Pero el astuto siervo no hablo de sumar, crecimiento lineal, sino de doblar, de crecimientos exponenciales. De modo y manera que ese primer grano se convierte en dos en la siguiente casilla y en cuatro granos en la otra, en ocho a continuación y así sucesivamente hasta la última casilla la número 64, donde el resultado de la suma supera los 13 trillones (que se necesitarían cientos de años para conseguir sumando la producción anual de trigo del mundo). Esa exponencialidad explica la expansión de los microprocesadores y que nos estemos beneficiando hoy de avances como el big data o el internet de las cosas.
Pero el fundador de la SU no  ha sido el primero en alertar de esta tendencia. A principios del siglo pasado se publicaron  los pioneros estudios de Schumpeter con su apuesta por la innovación como la fuerza de la “destrucción creativa”, es decir aquellas empresas que innovan acaban matando a las que no lo hagan. El profesor de Harvard Business School, Clayton Christensen en el año 2000 acuñó su famoso “dilema del innovador” que predijo que las empresas diseñadas para triunfar en el siglo XX estaban abocadas a fracasar en el XXI. Sin olvidar a Blank y Ries que con sus libros desde 2005 y 2010, respectivamente, llevan evangelizan para trasplantar la forma de hacer crecer las empresas de los emprendedores hacia las corporaciones.
Salim Ismail lo tiene claro. Vivimos en un momento basado en la información que se mueve exponencialmente pero las grandes empresas  se empeñan en mantener estructuras organizativas lineales. Solo las nuevas empresas basadas en tecnología disruptivas, como las startups, han entendido este movimiento y por ello o incorporan esa forma de pensar de los emprendedores o cerrarán. Amazon lo ha entendido perfectamente y por ello si eres director en esa compañía y un subordinado se acerca con una gran idea, la respuesta ha de ser por defecto SÏ. Porque si quieres decir NO (como haría cualquier directivo en cualquier multinacional con su pensamiento lineal)  se te exige redactar un informe de dos páginas explicando las razones por las que es una mala idea.
Para saber cómo estamos en nuestro país en este viaje hacia las empresas del futuro basta, por ejemplo, echar un vistazo a la alta dirección de nuestras grandes empresas y ver si los emprendedores están llegando al poder con esa savia que pare el irreversible proceso hacia la muerte prematura. No le gustaría Salim Ismail ver cada semana que los nuevos consejeros delegados de nuestras empresas bandera no son disruptivos emprendedores sino en su mayoría exitosos consultores deMckinsey. La explicación al enfado del profesor Ismail ha quedado muy clara en esta reflexión pero para los mas incrédulos les recomiendo que lean la página 41 de su libro “Las Organizaciones Exponenciales” en la que cuenta como esa misma consultora aconsejó a la empresa de telefonía AT&T que no entrase en el negocio de la telefonía móvil, porque según sus predicciones habría menos de un millón de teléfonos móviles en uso en el año 2000. Sin embargo llegó el 2000 y eran 100 millones de celulares en uso. Hoy son 5.000 millones. La predicción no solamente estaba equivocada en un 99% sino que su recomendación provocó que la empresa dejase pasar una de las mayores oportunidades de negocio de todos los tiempos. Así que ya saben si trabajan en una de esas empresas regalen lo antes posible a su presidente o presidenta el libro del fundador de Singularity University antes de que sea demasiado tarde.

martes, 29 de mayo de 2018

Blockchain Café


(este artículo se publicó originalmente el 27 de mayo de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipias)


El economista americano Nouriel Roubini desde su cátedra de la escuela de negocios Universidad de Nueva York (NYU) ha emprendido su enésima cruzada personal, esta vez contra las criptomonedas y la tecnología que la soporta, el blockchain. Confieso que a pesar de la corriente global a favor del blockchain, he leído varias veces sus tres últimos artículos, el último este mes de mayo, en el que de un modo inmisericorde ridiculiza las expectativas que se han puesto en la tecnología de la cadena de bloques y sus aplicaciones, en especial el bitcoin pero también en las ICO (initial coin offering) y los smart contrats. En estas reflexiones, todas escritas en este año 2018, el profesor de la Escuela Stern de NYU, hace méritos de nuevo para recuperar el apodo por el que durante mucho tiempo se le conoció: “doctor Fatalidad”.

Su conclusión es que el bitcoin es un gran fraude del que detrás solo hay, como poco, evasores fiscales. Tampoco queda bien parado el blockchain que es considerado como una gran tontería defendida por embaucadores puesto que no aporta ventaja alguna, y así lo demuestra Roubini, en campos como la desintermediación o la eficiencia. Un dinosaurio lento y derrochador,  termina el profesor una de sus frases sobre el particular, que por otra parte labró su prestigió precisamente por ser de los pocos que alertó de la crisis de las subprime en 2007.

Quizá porque el apellido del profesor Roubini es muy parecido al del famoso escapista del siglo XX, Harry Houdini; quizá porque el profesor y el mago ejercieron sus profesiones en Nueva York; quizá porque ambos nacieron en la vieja Europa pero encontraron su fama en Estados Unidos; quizá porque Houdini, el mago, nos asombró con sus trucos para salir indemne de una caja fuerte lanzada al rio Hudson y Roubini, el economista, nos sorprende con sus mágicos análisis o quizás por ninguna de las cuatro anteriores y simplemente porque me encantan las serendipias me he acordado del gran Houdini leyendo a Roubini.

Harry Houdini nació en Budapest en 1874 pero emigró con su familia a Wisconsin con cuatro años de edad. Muy joven abandonó su casa para enrolarse en un circo gracias a sus dotes atléticas que usó en el trapecio y toda su vida en la natación. Enamorado de la magia y del espectáculo ha pasado a la historia, a pesar de morir con apenas 50 años, por sus números escapistas de los que siempre salía vivo como estar atado con una camisa de fuera boca abajo en el Empire State o en pocos segundos liberarse de toda suerte de candados, cuerdas y baúles cerrados.

Roubini quiere que nos escapemos de la trampa del blockchain. El profesor es capaz, en los pocos minutos que tardamos en leer sus brillantes artículos, de desatar y abrir los candados que encierran las supuestas utilidades de la cadena de bloques para demostrarnos que estamos ante un gran engaño de charlatanes. Pero no todos tenemos las habilidades de los “primos” Roubini-Houdini y por ejemplo en mi caso si me encierran atado de pies y manos en un baúl solo podría salir con la ayuda de los bomberos. Como también, lo siento, tiendo a creer en aquellas empresas que admiran el blockchain y que se han asociado en un consorcio de nombre Alastria para que España disponga de la infraestructura necesaria para beneficiarse de esa tecnología. Banco Santander, Repsol, Endesa, Metrovacesa, BBVA, Sabadell, Gas Natural y Garrigues son algunos de los socios de esta red de empresas que defienden que el blockchain cambiará para bien el mundo de los negocios. Hoy ya se está aplicando esta tecnología (más allá de las polémicas criptomonedas) en seguros para cancelaciones de viajes, en la trazabilidad de la cadena de suministro, en votaciones electrónicas, en préstamos corporativos, en complejas operaciones de comercio exterior o en subastas online, por solo citar algunos ejemplos.

No tengo claro si otra vez el “doctor Fatalidad” volverá a acertar y el blockchain morirá, pero hasta entonces no veo mucho riesgo en invertir esfuerzos concertados entre tecnólogos, corporaciones y emprendedores para perseguir un loable objetivo: menos desintermediación. El  momento que vivimos exige salir del ensimismamiento y sumar fuerzas para mejorar las bases de nuestro sistema económico. La cadena de bloques parece que permite resolver el problema de la desconfianza de forma colaborativa, no podemos dejar de explorar esa oportunidad.

Hace unos días celebramos un seminario en Deusto Business School junto a Accenture sobre este asunto y entre las utilidades que ya se estaban aplicando, además de las ya citadas y otras como acreditación de pasaportes, títulos universitarios y expedientes sanitarios se habló de una cafetera. Una máquina para hacer café alimentada no por la corriente eléctrica sino por el calor de los millones de ordenadores que al día de hoy trabajan colaborativamente en el blockchain. Así que si Roubini nos asombra de nuevo desatando todos los candados que esconde el blockchain  por los menos nos quedará una taza de café caliente para afrontar con fuerza el siguiente reto económico.

domingo, 27 de mayo de 2018

Los 60 años de hoy son los nuevos 40

(este artículo se publicó originalmente el 21 de mayo de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipias)

Juan se disponía a abrir el regalo de sus hijos después de soplar las velas por su sesenta cumpleaños. No tuvo que fingir, su alegría era sincera, eran unas botas de fútbol, eso sí con tacos para césped artificial, el campo en el que semanalmente juega con una docena de colegas.

Diez años antes, Antonio, con la misma edad que hoy tiene Juan, contó a su familia que ya no tendría que volver a trabajar. Había sido prejubilado. Sus hijos se alegraron pero rápidamente le dijeron: “qué pena, Papá, que con lo bien que estás con sesenta años, tu empresa no quiera que sigas”.

Juan es uno de los principales directivos del sector seguros en España, practica un deporte tan exigente como el futbol y además no piensa en ningún momento en retirarse. Antonio volvió a trabajar en 2012 para formar parte del comité de dirección de uno de los principales cinco bancos de nuestro país, donde sigue al día de hoy con sus más de setenta años, y más contento que nunca.

Lucila en plena transición española ayudó a crear uno de los principales think tanks de nuestro país; en 1989 le tocó fundar otra asociación de directivos a la que sigue ligada con la máxima dedicación a pesar de que el calendario le exigiría no estar en activo.

Juan, Antonio y Lucila no son personajes inventados. Existen y son reflejo de una realidad que cada vez tiene más fuerza. De hecho si miramos a nuestro alrededor veremos que no son excepción y que la gran mayoría de sexagenarios no solo están en forma sino que les queda suficiente fuerza para seguir trabajando fuera o en casa –ayudando a la familia-.

La vida ha cambiado mucho en pocos años. Para los padres de nuestros protagonistas la vida activa comenzaba a terminar cuando entraban en la década de los sesenta y de hecho se hablaba de que pasaban a la tercera edad, después de la juventud y la madurez. La tercera edad era la última y además la más corta de esas etapas vitales, baste recordar que en 1960 la esperanza de vida al nacer  en España era de 67 años.  Hoy en cambio una persona que supera los 60 años tiene por delante un mínimo de 20 años de vida pero además con una calidad, economía y autonomía inimaginable el siglo pasado.

El prestigioso Instituto Max Planck propone acuñar el concepto de cuarta edad porque los 72 años de ahora equivalen a los 30 años de hace 2.000 años. Yo no me atrevo a ir tan lejos en el tiempo y simplemente quiero recordar que no son pocos los científicos que suscriben al respecto de la vejez la teoría de la edad prospectiva. Para Scherbov y Sanderson la clave son los años que nos quedan de vida, no los que ya hemos cumplido. La edad prospectiva, por tanto, no se fija en tu fecha de nacimiento sino que ,para estos expertos en demografía, la vejez comienza una docena de  años antes de morirte. Si en España la esperanza de vida hoy supera los 83, pero en apenas una década estaremos en los 90 años, estaremos en disposición de trabajar (porque no seremos viejos) hasta los 75 años.

No solo el indicador de la esperanza de vida nos lleva a la tesis que titula este artículo, también el progresivo aumento de la edad de jubilación, las cada vez mejores estadísticas sanitarias, la edad de los turistas y el protagonismo en el consumo de esta cohorte de edad. Cumplir hoy 60 años supone tener por lo menos una década por delante de actividad profesional y buena salud, exactamente igual que a mediados del siglo pasado suponía cumplir 40 años.

El barómetro VidaCaixa retrataba hace unos meses a los jubilados españoles en el que la edad media de jubilación es 62 años y siete de cada diez se sienten jóvenes para hacer todo tipo de actividades y aprender cosas nuevas. De modo y manera que las personas con más experiencia están en disposición de seguir aportando y mucho a la sociedad, también en la actividad profesional. La Fundación San Prudencio ha ayudado a ello con una reciente encuesta a directivos en la que demostró que los trabajadores seniors no son más absentistas, pero sí son más disciplinados, no tienen resistencia a aprender cosas nuevas ni son menos productivos ni tienen más accidentes. En cambio sí son más leales y tienen más experiencia y ética en el trabajo.

Es ya una tendencia en el Reino Unido y en Estados Unidos contratar a mayores de 55 años en las compañías, no solo se valora la experiencia, sus redes de contactos y conocimiento sino también las nuevas fórmulas de flexibilidad que abaratan sus costes para la empresas y sobre todo la motivación y fidelidad frente a otras generaciones.

Por todo lo anterior podemos afirmar con Juan, Antonio y Lucila, sin temor a equivocarnos, que los 60 de nuestros días son los nuevos 40.