martes, 13 de septiembre de 2016

Panamá, Soria y los nuevos empleos

        (este artículo fue publicado originalmente el 13 de septiembre de 2016 en el diario El Economista)
"John Doe ‎finalizó su manifiesto destacando la importancia del acceso ciudadano al conocimiento y a la información, anunciando con optimismo que ha comenzado una nueva era y que la próxima revolución será digitalizada" Estas palabras podrían ser las de cualquier gurú de la llamada industria 4.0 que pontifica sobre cómo nuestro empleo lo ocupará un robot. Pero no es así. John Doe no es profesor de Harvard ni candidato al nobel de economía, es simplemente el pseudónimo que utilizó la fuente anónima que desveló los papeles de Panamá en abril de este año. Esa frase fue su motivación última para desatar una tormenta global causada por el descubrimiento de miles de empresarios y políticos que ocultaban bienes en sociedades opacas.
Los papeles de Panamá han vuelto estos días a la actualidad con el posible nuevo trabajo del ex ministro Soria en el Banco Mundial. Aprovechemos la polémica para poner algo de luz al sombrío panorama que se nos pinta, esta vez con la llegada de la inteligencia artificial y otras disruptivas tecnologías. Los primeros meses del 2016 estuvieron marcados por la difusión por parte del periódico alemán Süddeutsche Zeitung  de una gigantesca base de datos del bufete Mossack Fonseca con información de personalidades, entre ellas el señor José Manuel Soria, que presuntamente habrían defraudado al fisco usando sociedades residenciadas en el istmo centroamericano. Casi a la vez en el tiempo y en el espacio, el Foro Económico Mundial desde Davos, Suiza, alertaba de que la mitad de los empleos actuales serán sustituidos por robots‎ en menos de una década.
Pero qué tiene que ver los papeles de Panamá y un ministro cesante con la llamada tercer revolución industrial. Pues mucho y si continúan leyendo lo descubrirán. Porque para que los papeles de Panamá se convirtieran en noticia mundial fueron necesarias algunas cuestiones, inéditas hasta ese momento, que están muy relacionadas también con el nuevo empleo que viene y habrá que cumplir para no caer en el foso de la llamada brecha digital:
‎1. Manejo de la Tecnología‎. La cantidad ingente de información “robada” del bufete panameño solo pudo purgarse gracias al uso del big data. Los periodistas involucrados en la investigación han tenido que ser a la vez tecnólogos para responder con éxito al desafío de bucear en esas bases de datos con millones de registros.‎  En el futuro próximo la mayoría de profesiones se hibridaran con la tecnología, tendremos periodistas-tecnólogos así como abogados-programadores o economistas-matemáticos‎.
2. Autónomos, startups y grandes empresas trabajando juntos. 400 periodistas de 109 medios tan diferentes como la BBC o Le Monde pero también decenas de profesionales independientes y nuevos medios de comunicación todos movilizados en el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que lideró el trabajo de la exclusiva. El fenómeno wikipedia llegará a multitud de especialidades usando el potencial del crowdsourcing, también conocido como conocimiento abierto. Las empresas pasarán de tener sus laboratorios de I+D protegidos por patentes a fichar expertos en innovación abierta.
3. Economía colaborativa.  De igual a igual, P2P (peer to peer) lo llaman los expertos. En el proceso de descubrir estas sociedades off shore, no importó colaborar a medios que eran competidores o de lugares tan diferentes como Alemania y Nigeria o Canadá y Bolivia por citar solo algunos de los 76 países en los que se publicó la investigación de este fraude masivo. La economía colaborativa ha llegado para quedarse y desembarcará cada año a más industrias como ya estamos viendo que ha ocupado los medios de comunicación pero también la hotelera o la del trasporte. ‎La propiedad dejará paso al uso, y nos igualaremos con las empresas fabricando desde casa. Como ha pronosticado Jeremy Rifkin seremos "prosumidores", productores y consumidores a la vez y las grandes corporaciones querrán atraer a ese tipo de nuevos profesionales
4. Fin social. Ni la "garganta profunda" ni los medios de comunicación del casopanameño buscaban ganar dinero con la denuncia. Pero tampoco querían que les fuese gravoso y buscaron conjuntamente la vía de hacer sostenible económicamente el objetivo último de evitar la evasión fiscal. La innovación social será una potente fuente de generación de igualdad de oportunidades con los emprendedores sociales liderando el proceso. La RSC de las empresas dejará de ser asistencialismo para situarse en el core business de las compañías y los que tengan esas habilidades encontrarán trabajo rápidamente. Lo social vuelve a primera plana porque la sociedad se ha empoderado y el poder ya no podrá actuar a su libre albredio. La candidatura de Soria decayó por‎que hoy las sociedades tienen memoria.

5. Colaboración público-privada. Toda la información fue puesta a disposición de las autoridades competentes por parte del consorcio privado de investigación dando lugar a investigaciones gubernamentales en una treintena de países. La existencia de verdaderos ecosistemas de conocimiento en los territorios donde cooperen las administraciones públicas, las universidades y las empresas será sinónimo de dinamismo económico. Pasará a la historia el laissez faire pero también el colectivismo. 
En definitiva, nunca podrá sustituir una máquina a un trabajador que sea capaz de inventar eficiencias en procesos sobre la base de sus contactos y experiencias previas en otras empresas o sectores. La interacción entre personas será una barrera insalvable para robots frente a los trabajos manuales y repetitivos en los que será muy fácil irrumpir para la inteligencia artificial.

La desazón que sienten muchos ciudadanos en todo el mundo por el temor a perder su empleo ante la catastrofista amenaza de la irrupción de la tecnología llevó hace unas semanas al mismísimo presidente Obama a pedir calma y a armarse de conocimiento para esa batalla. Por mi parte solo me atrevo a pedir a los lectores preocupados que se apliquen el cuento de los papeles de Panamá ycomprueben si están a tiempo de adaptarse a ser tan buen profesional como tecnólogo,  a tener las habilidades necesarias para pactar con el diferente yconciliar lo económico con lo social. Pero también no olviden que mentir tiene siempre consecuencias porque está sociedad ya no olvida. Es el mundo que viene.

Iñaki Ortega es doctor en economía y Director de Deusto Business School

domingo, 4 de septiembre de 2016

Los insurgentes



(este artículo fue publicado originalmente el domingo 4 de septiembre de 2016 en el diario ABC)

La palabra incumbente no existe en el idioma castellano, es un calco del inglés, se usa para referirse “a los que están”. En economía llamamos incumbentes a aquellas empresas que llevan años en un mercado y que disponen de una posición de dominio precisamente por ello. En cambio la voz insurgente sí aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE); dos son los significados sugeridos: levantado y sublevado, en ambos la acción o si quieren la reacción, esta muy presente.

La actual dirección de la RAE se ha caracterizado por su dinamismo para incorporar nuevas entradas cuando su uso es habitual. Más pronto que tarde incorporará a los incumbentes porque el fenómeno que define la situación económica del momento les ha puesto en el punto de mira debido a que unos agentes nuevos, los insurgentes -jóvenes emprendedores-, les están desplazando del liderazgo que han disfrutado en las últimas décadas.

Hoy los jóvenes tienen en su poder armas inéditas, hasta ahora, para su empoderamiento y han empezado a usarlas. La tecnología y el capital están a su disposición y por primera vez en la historia no importa donde nazcas o si dispones o no de dinero...si tienes talento puedes conseguir que tus ideas se hagan realidad. El vehículo de este fenómeno es el emprendimiento. En los años 70 si querías cambiar el mundo montabas una banda de rock, hoy los jóvenes idealistas crean una startup. Esta tendencia se ha convertido en global y Latinoamérica no es una excepción. Si repasamos los mejores expedientes de los egresados en las universidades de la región veremos que se han convertido en emprendedores, algunos ya creando cientos de empleos y recibiendo inversiones millonarias. Sus ámbitos de actuación son nuevos, modelos de negocios que nadie reparó antes pero que están funcionando. La venta de entradas online, las nuevas bebidas, los tractores autónomos, la segunda mano por internet…son ejemplos de sus disrupciones.

Los emprendedores están obligando a que la mayoría de las industrias se reinventen. Pronto serán todos lossectores los que habrán de cambiar hacia un nuevo modelo en el que quien no lo haga, verá como esosinsurgentes, revientan su mercado con sus innovaciones. Unos jóvenes suecos que con 24 años crearon Spotify cambiaron la industria de la música con las descargas online, dos startups de ventiañeros como Uber y AirnBnb han revolucionado el mundo del trasporte y el turismo; ¿tendríamos tarifa plana en nuestros teléfonos sin el talento de un valiente emigrante ucraniano que creó Whatsapp?; comunicarse nunca será lo mismo gracias a la empresa que fundo Marc Zuckerberg con 20 años y la seguridad en internet tiene un antes y después de que el emprendedor guatemalteco Luis Von Aul crease los captchats, esos números torcidos que tenemos que escribir antes de rellenar un formulario en línea. Podríamos seguir dando ejemplos de jóvenes emprendedores que amenazan años de tranquilidad de las empresas incumbentes, pero no tendríamos suficiente espacio en esteartículo.

El Foro Económico Mundial, reunido como todos los años en Davos, pronosticó este mes de enero que el 65% delos empleos del 2020 ni siquiera existen en este momento. Por ello si quieres predecir el futuro, habla con losemprendedores, visita las incubadoras y aceleradoras donde se alojan. Están muy cerca de tu lugar de trabajo o residencia y están inventando el futuro de la economía.

Si a estas alturas de la presente reflexión todavía hay algún incrédulo le animamos a que lea atentamente esta explicación: en los bolsillos de los chicos y chicas de hoy tienen en sus smartphones más capacidad de computación que todos los ordenadores de la NASA cuando el hombre llego a la Luna… y la están empezando a usar. Tienen acceso, de manera libre, a todo el conocimiento de la historia; pueden hacer llegar a los inversores de Boston, Israel o Londres sus planes de negocio porque todos quieren invertir en ellos; no hay gran empresa en el mundo que no esté detrás de su trabajo para acelerar sus startups y de paso "contagiarse" de sus innovaciones.

El estudio de los ecosistemas más dinámicos ha demostrado que papel de las instituciones en este terreno es clave con actuaciones concertadas de gobiernos, normas y sociedad civil. Así también lo han entendido los Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamerica que celebrarán en octubre de este año en Cartagena de Indias su XXV Cumbre que tendrá, como tema principal "Juventud, Emprendimiento y Educación"

La historia nos ha enseñado que se llega más lejos sumando fuerzas y no restando. No hagamos de este momento una batalla entre insurgentes e incumbentes, entre los nuevos y los viejos, entre los  emprendedores y las empresarios. Al contrario, el crecimiento será exponencial si trabajamos juntos. Esta ideal, asumida por el organismo internacional de juventud -OIJ- se traduce en el Pacto Iberoamericano por la Juventud que, entendido como un nuevo contrato social y estrategia regional, convoca a una alianza de diferentes actores que se concrete en políticas, programas y proyectos destinadas a las personas jóvenes.
Las startups están reinventando el capitalismo para volver a sus esencias. Mercados en el que no haya asimétricas de la información, con menos barreras de entrada y salida, en el que el talento sea lo que determine el éxito y no los "contactos". Pero si todo ello no fuera suficiente además estos jóvenes están consiguiendo con sus disrupciones que el mundo sea mejor, más decente.

Vivimos uno de los mejores periodos de la historia para ser joven. Aprovechar ese potencial al servicio de la humanidad nos exigirá a todos, con independencia de nuestra edad, una tarea: levantarnos de nuestra comodidad para  colaborar y cooperar con humildad.


Por Max Trejo, secretario general del Organismo Internacional de Juventud (OIJ) e Iñaki Ortega, profesor y director de Deusto Business School

jueves, 1 de septiembre de 2016

Son los emprendedores, estúpido

(este artículo se publicó originalmente en el diario económico CINCO DÏAS el día 1 de septiembre de 2016)

Se cuenta que durante la campaña electoral de 1992 que enfrentó a George Bush y Bill Clinton en el  cuartel general de los demócratas había un cartel bien visible que mandó colocar James Carville y que fue clave para el desenlace final. El asesor del marido de Hillary Clinton asumió el reto de luchar contra el entonces invencible presidente texano usando unas armas modestas frente a los grandes éxitos en política exterior de Bush padre. Modestas porque se referían a la vida cotidiana de los votantes americanos y sus necesidades más inmediatas. “Es la economía, estúpido” era la frase puesta en ese cartel que se convirtió en una especie de eslogan no oficial de la campaña de Clinton que inopinadamente le llevó a la Casa Blanca al identificarse precisamente con las preocupaciones más acuciantes de los votantes americanos. Desde entonces la frase se ha instalado en la cultura electoral de todo el mundo para referirse en los debates políticos a poner la atención en lo esencial de determinados momentos históricos.

Hace unos meses unos profesores de las universidades de Deusto e ICADE Business School analizamos los programas electorales de los cuatro principales partidos españoles. Las conclusiones de este estudio fueron explicadas en un artículo en las páginas de este mismo periódico (26-2-16) y mostraban, sorprendentemente,  coincidencias mayúsculas en lo referido a las materias de emprendimiento e innovación en dichos programas y en los posteriores documentos base para los eventuales pactos. Los partidos de Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera apostaban por mejorar las condiciones de los emprendedores usando los resortes de lo público para ello y reconocían que sin la capacidad de innovación de los pequeños y nuevos empresarios no hay posibilidad de aumentar el bienestar en nuestro país.

Ahora la historia se ha vuelto a repetir y el debate de investidura del Congreso de los Diputados ha estado precedido por un acuerdo de 150 compromisos entre el Partido Popular y Ciudadanos en el que los emprendedores han sido los absolutos protagonistas con más de 40 medidas puestas negro sobre blanco. Pero es que el PSOE unos meses antes pactó con  el partido de Albert Rivera un similar acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez que en una clara declaración de intenciones comenzaba con un capítulo dedicado al emprendimiento y la innovación.

Por si fuera poco, ayer en el hemiciclo, el único nexo común en las broncas intervenciones de los representantes de PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos fueron sus menciones a los emprendedores, al esfuerzo de ser autónomo en  nuestro país y a la necesidad de apoyar más la ciencia y la innovación desde lo público. Repasen los documentos suministrados por los partidos con las transcripciones de los discursos de sus líderes y verán que no me equivoco.  Si James Carville  escuchase los ecos de la Carrera de San Jerónimo reformularía hoy su mítica frase para decir “son los emprendedores, estúpido”.

Porque los emprendedores son los creadores de la mayoría del empleo neto creado en nuestro país. Porque emprender es la vía para innovar y mejorar los mercados haciéndolos más eficientes. Porque emprender es generar riqueza para la sociedad y la forma de sostener el Estado de Bienestar. Porque emprender es luchar contra las injusticias de los oligopolios. Porque emprender es sinónimo de cohesión social y la vía para empoderar a muchísimos jóvenes españoles. Porque emprender es el vehículo más idóneo hoy para promover cambios sociales y estar preparado para el nuevo empleo que está llegando con la tercera revolución industrial.

“Espíritus animales” es un término acuñado en 1936 en el libro Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero. John M .Keynes utilizó en el manual ese símil para explicar que en ocasiones las decisiones de los agentes económicos están basadas en una irracional espontaneidad por actuar, en detrimento de un estudio ponderado de los beneficios o perdidas de esa decisión. Siguiendo la estela de ese consenso tácito por los emprendedores de las cuatro fuerzas políticas ahora toca no sucumbir a los espíritus animales que piden -como aquellos tambores de guerra- venganzas o desenterrar viejos odios. Más bien al contario toca usar lo que nos diferencia de los animales que es el sentido común. Hoy ese sentido común pide a los partidos políticos españoles de nuevo pensar en lo esencial, en lo que realmente importa que es mantener y mejorar las condiciones que hagan posible que España cree empleo y por tanto pueda ser un país donde vivir dignamente.


Iñaki Ortega es doctor en economía y Director de Deusto Business School

miércoles, 17 de agosto de 2016

270

(este artículo se publicó originalmente el día 17 de agosto en los periódicos del grupo Vocento)

Pitágoras situó en el número 7 un cúmulo de increíbles cualidades para ser considerado como mágico. El 666 solo con ser mencionado en una oscura sala de cine te provoca un demoniaco escalofrío. El 10, para los que disfrutamos hace muchos años viendo jugar al futbol a Maradona, nos evoca nuestra infancia y esa mítica camiseta albiceleste. Incluso algún colega matemático todavía se empeña, para demostrar su memoria, en recitar la interminable lista de decimales  del número π. Los números han generado atracción desde que alguien hace 37.000 años grabase en un hueso los primeros ordinales. Nuestra particular lista de números mágicos podría completarse con el 3, por la Santísima Trinidad o el 13 por la mala suerte entre otros muchos pero este año en el planeta Tierra vamos a tener que incorporar el 270.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos están alcanzando velocidad de crucero con las celebraciones de las convenciones del partido demócrata y el republicano en estas últimas semanas.  El número mágico con el que sueñan los candidatos y sus equipos de campaña es el 270.  Según la Constitución americana, cada uno de los Estados solo puede elegir a un candidato, de modo y manera que el total de los votos asignados al Estado y basados en los censos de población, irá a parar a una u otra candidatura ganadora.  Es decir, o consigues todos los votos o ninguno.

Según la última encuesta publicada por el Toss-up Map 2016, la candidatura de Hillary Clinton cuenta con 217 votos electorales a su favor. Entre los Estados que serán favorables a la candidatura de Clinton, destacan los de la costa oeste con California a la cabeza sumando 55 votos electorales, y el Estado de Nueva York con 29 votos, donde la señora Clinton fue senadora.  Le faltarían 53 votos para alcanzar el número mágico.

La candidatura de Donald Trump tiene 191 votos asegurados.  Prácticamente todo el sur con Texas a la cabeza con 38 votos, y todo el mid-west, con Estados grandes en extensión, pero bajos en población, como, Montana, Nebraska o Kansas.  Al polémico empresario le faltarían 61 votos para alcanzar los ansiados 270 votos.

Teniendo en cuenta lo anterior los equipos de campaña están dedicando todo sus recursos e imaginación a influir sobre los Estados indecisos que más peso tienen sobre los futuros votos electorales. El territorio con dudas por excelencia, que ya decidió pasadas elecciones presidenciales, y que tiene el mayor número de votos de este grupo es Florida con 39.  Le sigue Pensilvania con 20 votos, Carolina del Norte con 15 y Virginia con 13. 

Es ahí donde se va a desarrollar la batalla a pesar de lo que pensemos desde Europa con nuestra visión sesgada sobre la realidad americana que se circunscribe a ambas costas. A día de hoy y según diferentes estudios demoscópicos quedan 130 votos a repartir de dichos Estados indecisos.
No es casualidad que el equipo de Clinton haya celebrado su convención en Filadelfia, la capital de Pensilvania, en busca de protagonismo para alcanzar los 20 votos de los phillies.  La elección de Tim Kaine, en el ticket con Hillary Clinton como candidato a vicepresidente, tampoco es gratuita si tenemos en cuenta que fue gobernador de Virginia y al mismo tiempo un referente en la populosa y cada vez más influyente  comunidad hispana.                                                      
Por otro lado, la estrategia del equipo de Trump parece ir encaminada a robarle los Estados de Illinois y Michigan a los demócratas aprovechando los malos tiempos que atraviesa la industria de automoción en esos lares, culpabilizando de dicha situación a las decisiones tomadas por la administración Obama en la que Hillary fue Secretaria de Estado.

La pelea política por alcanzar los 270 se presenta apasionante.  Serán los temas escogidos para ganar la batalla en dichos Estados, los fallos ajenos así como la presencia física y en medios, los que decidan el futuro del país más influyente del mundo.

Una vez que el número 3 ha desaparecido como esperanza de los observadores europeos y se ha desvanecido absolutamente la opción del ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, como tercero en liza, solo nos queda encomendarnos a los poderes mágicos de los números y que quien alcance el 270 consiga que la capacidad de influencia de Estados Unidos de América sirva para conseguir un mundo más humano.


Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la Universidad Internacional de la Rioja UNIR.

Gregorio Bustos es directivo de empresa y  actualmente está cursando un posgrado en Harvard Kennedy School of Government

domingo, 14 de agosto de 2016

La economía de lo raro

(este artículo se publicó originalmente en el diario económico CINCO DÏAS día 12 de agosto de 2016)

Este verano en España, sin tener en cuenta el culebrón de los pactos, estamos sufriendo dos polémicas que tienen mucho que ver con el libro que el economista americano Steven Levitt público en 2005 con el título de Freaknomics. La negativa a ponerle el nombre de Lobo a un niño en un registro de Madrid y las meteduras de pata de un candidato a presidir la primera potencia del mundo que tiene el mismo nombre que un célebre, por torpe, personaje de Disney están protagonizando las noticias estivales. 

Steven D. Levitt, es un prestigioso economista de Harvard que junto al periodista Stephen J. Dubner publicaron un libro rápidamente se convirtió en un bestseller y que podríamos traducir como La economía de lo raro‎. En el libro dedicaron su sexto capítulo al original asunto de los patrones socioeconómicos de los distintos nombres de las personas. ‎Los autores defienden y demuestran en su manual infiriendo datos desde modelos económicos, la importancia que tiene el nombre en el futuro de un bebé.‎ Estudiando los nombres de miles de californianos llegaron a la conclusión que aquellos niños con nombres menos vinculados a la raza negra tenían más posibilidades de éxito, incluso si el análisis se hacía solo teniendo en cuenta a niños de color. Su conclusión es que Si un Estado quiere velar por el bienestar de un niño, más que prohibir ciertos nombres, tiene que procurar que todos los niños tengan acceso a las mismas oportunidades. Con una buena educación, hasta alguien llamado Lobo podrá hacer algo grande en la vida.


Lo que nos lleva a la segunda noticia del verano. Las supercherías de Donald Trump, siguiendo la teoría anterior, tienen mucho que ver con la decisión que tomaron sus padres cuando le bautizaron en el año 1946 con el mismo nombre que el famoso pato de Disney. Conviene recordar que la primera aparición del pato Donald fue en el año 1934 y que en los años 40 ya era todo un fenómeno en estados unidos del que no se pudieron abstraer los padres del polémico empresario al ponerle su nombre. El Pato Donald es un personaje de Disney, caracterizado como un pato blanco que generalmente viste una camisa de estilo marinero y un sombreroDonald suele intentar ver las cosas con positivismo y alegría, aunque la mayoría de las veces acaba montando en cólera cuando se le tuercen las cosas. Uno de sus movimientos más característicos es su singular manera de saltar sobre uno de sus pies cuando se enfada, a la vez que grita de manera incoherente.


‎Así ha debido reaccionar el candidato Trump en la intimidad al ver que sus colegas republicanos le afeaban en masa sus desprecios a la familia del soldado americano de origen musulmán o cuando los economistas cercanos al partido del elefante se han hartado de criticar sus alegatos en contra de la economía de mercado, por no mencionar lo que los cientos de miles de votantes latinos del partido de Bush le han hecho saber por sus xenófobos comentarios. Al igual que al personaje de la factoría Disney a Trump no le basta con ser ocurrente para que la gent‎e le siga sino que, como se está viendo y sin duda leeremos en lo que queda de campaña, sus frivolidades le están saliendo muy caras. La economía de lo raro también fructifica en nuestro personaje cuando vemos como inopinadamente toda la izquierda mundial acaba coincidiendo con el icono de la derecha ultramontana americana en su odio al nuevo acuerdo de libre comercio entre Europa y USA conocido por sus siglas en inglés TTIP

Es poco probable que el nombre marque diferencia alguna, pero los padres al menos pueden sentirse mejor al saber que, desde el principio, hicieron todo lo posible" concluyen Levitt y Dubner, en algún momento de su estudio. Así lo debieron de pensar los señores Rodham cuando pusieron a su hija el nombre de origen latino, Hilaria, que significa "la que es alegre", y que como pronostica esta "teoría de lo raro" puede ser todo un indicio de que nos alegrará con políticas a favor de la igualdad de oportunidades, la apertura de fronteras al libre comercio y la defensa de un orden mundial más humano. Lo raro no es malo per se sino que lo raro, por incoherente, sería echar por tierra años de envidiadísimas políticas de apoyo a la atracción de talento que han hecho de Estados Unidos de América desde hace más de un siglo el mejor lugar del mundo para poder poner en marcha un proyecto empresarial y personal. Lo raro crece en nuestro mundo, lo acabamos de explicar en el caso americano pero también con el Brexit, o con los millones de jóvenes persiguiendo pokemon por las ciudades o con nuevos partidos políticos como el Movimiento Cinco Estrellas en Italia. Pero lo raro siempre tiene explicación e incluso la economía puede ayudarnos a entender que en ocasiones la frivolidad tiene consecuencias irreparables.

Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor de la Universidad de Deusto


lunes, 8 de agosto de 2016

El vals se acabó

(este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días el día 8 de agosto de 2016)

‎El vals es un elegante baile del cual podemos disfrutar en la ópera y en el ballet, aunque desde hace unos años y gracias a las películas de Disney también con nuestros hijos en el cine viendo Blancanieves. La palabra vals es un galicismo valse, que a su vez procede del verbo alemán wälzen,  que significa girar o rodar. La clave del vals, desde que se convirtió en todo un fenómeno social entre la nobleza de Viena en el siglo XVIII, es ser capaz de girar armónicamente. El vals exige bailar a ritmo lento con tu pareja como si se tratase de un único cuerpo siguiendo los compases de las piezas musicales compuestas por Chopin o Tchaikovsky‎.

La legislación mercantil sitúa al Consejo de Administración como  el máximo órgano de gobierno de una sociedad, que opera como un instrumento de supervisión y control de la gestión de las empresas, con el ánimo de equiparar los intereses del equipo de dirección con los de los accionistas. Actuar a la vez, consejeros y directivos, pero sin estorbarse ha sido la norma en las grandes empresas desde que la propiedad se separó de la gestión. La empresa y sus consejeros han ‎acompasado sus actuaciones, como el vals, de un modo armónico auspiciado por las sucesivas recomendaciones de buen gobierno corporativo. La elegancia del baile vienés sirve para resumir estas relaciones y ni uno ni otro se han pisado durante sus mandatos. Ni la empresa decía que no a ninguna petición de los consejeros y ni mucho menos los miembros de los consejos eran capaces de poner en aprietos a las corporaciones que generosamente les acogían en sus máximos órganos de gobierno.

‎Pero la crisis del 2008 hizo que las melodías de Strauss dejasen de sonar y el vals de los consejeros y las empresas se acabase. La ausencia de control de los consejos de administración sobre las erróneas decisiones corporativas que cebaron la crisis; la falta de preparación de muchos consejeros para ejercer como tales y la consideración por parte de alta dirección como mero atrezo de esos órganos lo han cambiado todo. Sirvan como ejemplo ‎la reforma de la Ley de Sociedades del 2014 o la del Código Penal de 2015 que eleva las penas de los consejeros por la comisión de delitos en el seno de la empresa. Las últimas sentencias que no eximen de responsabilidad a los miembros de los consejos por las decisiones tomadas por sus directivos y también los últimos fichajes de consejeros ultraformados con brillante futuro profesional por delante nos ponen, de nuevo, en la pauta de cómo están cambiando las relaciones entre la empresa, sus directivos y los representantes de la propiedad de la misma.

La evolución de la tecnología nos puede ayudar a entender mejor este cambio de paradigma en el gobierno corporativo. La ciberseguridad se ha convertido en unos pocos años en una de las principales amenazas para las empresas. Da igual que sea grande o pequeña, de un sector u otro, todas están bajo el punto de mira de los cibercriminales. La candidata demócrata a la Casa Blanca ha sufrido este verano la peor crisis en su larga campaña porque según el FBI “envió  información clasificada a través de una cuenta de correo personal”. Para la agencia americana el problema residía en que Hillary Clinton dejó una puerta abierta a los terroristas de todo el mundo usando un correo sin seguridad. Si ahora pensamos en los consejeros de las empresas más importantes y la información que manejan en sus dispositivos móviles no daremos cuenta que, como sus nietos o sobrinos, cualquier hacker del mundo o la propia competencia podría acceder a ella sin mucha sofisticación.

De modo y manera que este nuevo riesgo va a impactar en la relación empresa y consejeros exigiendo, de nuevo, abandonar la armonía del vals. La empresa  va a obligar a los consejeros a cumplir con ‎protocolos muy estrictos  de ciberseguridad que eviten fugas de información incluso llegando a usar jaulas Faraday en las sesión del Consejo. Ya no bastará con ser nominado para formar parte del Consejo sino será imprescindible pasar un examen de la propia empresa que garantice que no es un potencial riesgo cibernético para la compañía por su falta de cualificación tecnológica. Pero también, a su vez,  el consejero deberá exigir a la empresa una auditoría de ciberseguridad antes de tomar posesión para calibrar la fiabilidad de la empresa que va a representar. Si acepta formar parte de consejo deberá pedir la comparecencia en el mismo del responsable de riesgos de la empresa para que informe del plan de seguridad.‎ Así mismo instará a la dirección a disponer de formación y un seguro específico en estas lides.‎ 

Los intereses de consejeros y empresa no tienen por que ser los mismos y de hecho en ese balanceo entre propiedad y gestión reside la buena gobernanza de las organizaciones. Ya nunca más volveremos a bailar vals sin pisarnos pero eso no quiere decir que la relación empresa y consejeros sea una guerra, simplemente cada uno ejercerá sus responsabilidades y ambos habrán de hacer posible que sean conciliables para el bien de la organización y por ende de la sociedad a la que prestan innumerables beneficios.


Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor en Deusto Business School
José Luis Moreno es director en EY

martes, 28 de junio de 2016

Ecosistema versus Egosistema

(este artículo se publicó originalmente en el periódico Expansión el  27 de junio de 2016)



El término ecosistema proviene de la biología y fue acuñado en 1930 por el botánico inglés Roy Clapham. Un ecosistema es un sistema de organismos vivos interdependientes que comparten el mismo hábitat.‎ La gran aportación del concepto a la ciencia de la naturaleza residía en la interrelación de los organismos que viven en el sistema; si se rompe un eslabón de esa cadena es muy difícil recuperar el equilibrio y afectará seriamente a su sostenibilidad.

La literatura económica ha incorporado ese concepto para explicar las características de los territorios más dinámicos. En coherencia con la escuela institucionalista del premio Nobel de economía Douglass North, los países con ecosistemas emprendedores egresan continuamente nuevas empresas con capacidad de crecer y crear empleos, innovando en bienes, servicios y modelos de negocio. Y lo hacen porque los gobiernos, instituciones de conocimiento y grandes empresas orquestan sus actuaciones para conseguir más actividad emprendedora en el país.

Los ecosistemas de la naturaleza son una serie de cadenas de interdependencia. También en economía. Por ello, cualquier programa de fomento en materia de emprendimiento ha de fortalecer el ecosistema y no romper el equilibrio entre sus agentes. Actuar buscando el rédito a corto plazo y el protagonismo unilateral es síntoma de que no se está respetando ese equilibrio sino que al contrario, del ecosistema estamos migrando a un egosistema.
Como documenta todos los años desde 1999 el informe GEM, actualmente ya en más de sesenta países, el cambio tecnológico y la innovación de la mano de los emprendedores son las formas principales en que la civilización ha progresado a lo largo de la historia.

GEM recomienda como de vital relevancia estudiar el ecosistema emprendedor, o lo que es lo mismo analizar la fotografía de las condiciones del entorno para emprender de cara al diseño de las actuaciones de las instituciones en este terreno. Los 36 expertos entrevistados este año en el informe español han vuelto a poner de manifiesto en una puntuación de 1 a 5, que seguimos por debajo del 3, y pese a una ligera mejoría todavía es difícil emprender en nuestro país.

En 2011, coincidiendo con la larga campaña electoral que llevó a Mariano Rajoy a ser presidente, irrumpió en la agenda pública de España el emprendimiento y los emprendedores. Desde entonces es difícil encontrar un gobierno, fundación, gran empresa o incluso un medio de comunicación que no haya lanzado un programa de apoyo a startups.

Pero todavía vamos muy lentos. El informe GEM  de 2015 sitúa en 5,7 la tasa de actividad emprendedora en nuestro país frente al 11,9 de USA o el 8,5 de media de las llamadas economías basadas en la innovación. Precisamente por el unilateralismo en las actuaciones que he bautizado en estas líneas como egosistema emprendedor. Una docena de leyes autonómicas‎ para apoyar a los emprendedores sin coordinarse entre ellas. La obsesión por patrimonializar el concepto de emprendimiento en los autónomos enfrentándolo a las llamadas empresas de base tecnológica. La persistencia y creación de grandes infraestructuras para la innovación desconectadas‎ de los emprendedores y sus necesidades.

La sobreactuación sin el mínimo análisis previo motivada por la agenda política o económica. El autismo de las grandes empresas a la hora de colaborar en sus programas de emprendimiento corporativo. La continua promoción de espacios para emprendedores desde lo público en claro ejercicio de competencia desleal. La inexistencia de una gran fundación público-privada al estilo de Startup América impulsada por el presidente Obama con la ayuda de las más importantes empresas americanas. La utopía de disponer de una auténtica unidad de mercado‎ es también otro ejemplo de actuaciones en contra del ecosistema.

No obstante soy optimista porque en materia de emprendimiento hay mucho más que nos une que lo que nos separa. Esta primavera un grupo de profesores de Deusto e ICADE Business School estudiamos los programas electorales de las cuatro principales fuerzas políticas y constatamos que es unánime el apoyo a esta figura. Eso mismo explica que Barack Obama haya decidido que su visita de julio a nuestro país esté dedicada a un tema que genera unidad y orgullo en España y USA: los emprendedores.

Por todo lo anterior las elecciones del 26 de junio son una oportunidad para recuperar ecosistema y huir de un egosistema donde sólo se piensa en los intereses particulares sino, como en las cadenas de la naturaleza, ser capaces de alinear todos esos intereses para lograr un país donde sea más fácil crear una empresa, escalarla y así crear empleo, riqueza y bienestar.


Iñaki Ortega es profesor de Deusto Business School e investigador del Global Entrepreneurship Monitor (GEM)