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miércoles, 30 de noviembre de 2022

Trabajamos menos




 (este artículo se publicó originalmente en The Conversation el día 30 de noviembre de 2022)


Se dice, con razón, que los jóvenes son el futuro de un país, pero los séniores aseguran mejor ese futuro dentro del mercado de trabajo. Además, en España, a la luz de su pirámide demográfica, sin ellos, el futuro de la actividad económica va a estar muy comprometido. Sin embargo, el estudio de la situación del mercado de trabajo en España no es muy edificante para los mayores de 55 años, en comparación con Alemania, Francia, Italia, Polonia, Suecia y Portugal.

Antes de mostrar los resultados del II Mapa de Talento Sénior elaborado por el centro de investigación Ageingnomics, es importante resaltar que, frente a mitificaciones muy extendidas, los mayores no quitan puestos de trabajo a los más jóvenes, sino que ocupan algunos que estos nunca cubrirían por falta de capacitación o experiencia o por su insuficiente número.

Conforme a este estudio, España tiene una de las mayores tasas de desempleo sénior de Europa. La mitad de sus parados mayores son de larga duración y, además, es el país con más paro femenino de mayores. Además, junto a Portugal, España tiene el mayor número de empleos de baja cualificación.

La distancia en tasas de actividad con Suecia, el país a la cabeza en datos de ocupación de trabajadores séniores, es de casi 20 puntos.

En España hay menos séniores trabajando que en el país nórdico, pero también menos que en Alemania y Portugal, lo que supone que, de media, los españoles trabajan casi tres años menos que los portugueses, cuatro menos que los alemanes y están a siete años de distancia de los suecos.

Séniores y emprendedores

Pese a todo, los séniores españoles son los europeos que están más dispuestos a emprender (por oportunidad o por necesidad) y, con Polonia a la cabeza, España es uno de los países donde está más extendido el trabajo por cuenta propia en este colectivo.

Así, cerca de un millón de séniores, que ya suponen uno de cada tres autónomos españoles, ven en el trabajo por cuenta propia una vía para seguir activos.

El informe pone el foco en cómo España podría alcanzar, por ejemplo, la tasa de empleo sénior de Suecia (85 % entre trabajadores de entre 55 y 59 años), muy por encima del cerca del 65 % español, y así conseguir ganancias medidas por el PIB de entre cinco y diez puntos.

En un país en el que la mitad de los nuevos parados son séniores y uno de cada tres parados es mayor de 50 años, urge tomar cartas en el asunto.

A continuación, algunas de nuestras recomendaciones:

  1. Establecimiento de un gran pacto de país para el fomento del empleo sénior que corte de raíz el derroche de talento de los mayores españoles.

  2. Aprobación de una ley orgánica contra el edadismo laboral que mejore la fórmula para compatibilizar pensión y trabajo, penalice las jubilaciones anticipadas y las prejubilaciones y promueva un reconocimiento expreso de los derechos de igualdad generacional

  3. Medición y publicación, por parte de las empresas, de los datos sobre su impacto social no solo en los aspectos medioambientales y de género sino también en lo que concierne a la diversidad generacional.

  4. Fomento, desde las administraciones, del trabajo por cuenta propia y el emprendimiento de los séniores mediante bonificaciones fiscales, ayudas públicas y reducciones de las cuotas de autónomos.

  5. Promoción, desde las instituciones públicas y las empresas, de la formación continua de los trabajadores.

Además, los propios trabajadores séniores deben tomar conciencia de que, por muy atractivo que parezca adelantar la edad oficial de jubilación, es inviable económicamente y perjudicial para su salud física y emocional dejar de trabajar con más de treinta años por delante de vida.

Propiciar la presencia en la escena pública de trabajadores séniores que siguen aportando a la sociedad con su trabajo en campos como la ciencia, el funcionariado, la docencia o el emprendimiento, ayudaría a la tarea de dar una nueva visión de esta etapa vital en la que ha de seguir presente el trabajo remunerado

miércoles, 20 de octubre de 2021

El unicornio vasco

(este artículo se publicó originalmente en el diario El Correo el día 19 de octubre de 2021)


En la mitología los unicornios son animales invencibles luchando gracias a los poderes de su cuerno. Se les representa como un ser híbrido, con cuerpo de caballo y afilado cuerno de chivo. Las leyendas cuentan que todo aquel que bebiera de una poción mágica hecha con ese cuerno alcanzaba la vida eterna.

Los unicornios, en nuestros días han saltado de los cuentos a los manuales de economía. Un unicornio es una empresa emprendedora que consigue en los tres primeros años de su vida una capitalización superior a los mil millones de dólares. Esa “magia” la han logrado compañías como la chino-americana Zoom que hizo posible el teletrabajo y la enseñanza a distancia en pleno confinamiento o la alemana Zalando que hace fácil comprar moda por internet. Ambas son unicornios como también lo es AirBnB que ha revolucionado el turismo con su oferta de casas y habitaciones a precios asequibles. En España también tenemos unicornios que superan la valoración de un billón, usando la nomenclatura de dólares americanos. Cabify en el transporte de personas en las ciudades, Glovo en la comida a domicilio y Flywire en las transferencias de pagos internacionales, engrosan la lista de estos nuevos objetos de deseo a la que se ha unido recientemente Wallbox especializada en cargadores para coches eléctricos. Empresas con sede en Madrid, Barcelona y Valencia, pero a pesar de la querencia en estas latitudes a la mitología, todavía no hay unicornios vascos.

Se acaba de presentar el informe Spanish Tech Ecosystem que concluye que el ecosistema emprendedor español medido por la valoración de las nuevas empresas tecnológicas se ha quintuplicado desde 2015 precisamente por la aparición de unicornios españoles. Al extremo de que este estudio considera a España como el quinto país europeo con más potenciales unicornios. Seguro que en esa lista de futuras empresas milmillonarias hay algunas lideradas por emprendedores vascos pero los datos que arroja el informe es que Madrid y Barcelona están en el top ten de ciudades continentales con el mayor número de empresas que pueden convertirse en unicornios. Exactamente igual pasa con los fondos movilizados desde el capital riesgo para invertir en startups, Barcelona con 4.600 millones de euros acumulados desde 2015 lidera la lista en la que, tras Madrid, Valencia, Alicante y Palma de Mallorca, cuesta encontrar, pero aparece una ciudad vasca: Bilbao.

Para frotarse los ojos de incredulidad, pero la realidad es que ni en los cuentos de hadas podemos encontrar por aquí un unicornio vasco. La caída de las vocaciones emprendedoras -detectada por el informe GEM Euskadi desde hace muchos años, y la escasez de incentivos potentes para escalar globalmente los proyectos innovadores desde la CAPV explican este erial de empresas de altísimo potencial. Los casos de emprendedores vascos como Cesar Oteiza y José Poza que han conseguido exitosos desempeños, uno siendo cofundador de Idealista -expatriado en Portugal o Italia- y el otro con crecimientos no orgánicos hasta convertirla en MasMovil -con su sede social en San Sebastián-, nos animan a ser optimistas. A pesar de las leyendas, la magia no existe en la economía con los unicornios, pero sí las oportunidades. El País Vasco ha visto como nacían grandes bancos y reputados banqueros en su territorio. Tenemos la experiencia, el capital humano -pero también financiero- y un largo historial innovador para seguir siendo protagonistas. Hoy el BBVA es uno de los bancos más importantes de Europa, Kutxa es envidiada por su solvencia en todo el continente y el primer banco español CaixaBank es presidido por un vasco, ¿por qué no el primer unicornio de las finanzas tenga su sede en nuestra tierra?

Los casos de unicornios europeos de las finanzas en lo que se ha venido a llamar como fintechs, nos pueden inspirar. El neobanco Revolut desde el Reino Unido, Klarna en Suecia gestionando los pagos del comercio electrónico o los alemanes de N26 con su banco digital. Es verdad que emprendedores vascos como Asier Uribeechebarría de Finanbest han sido pioneros, pero para que no sea algo anecdótico, han de orquestarse de manera decidida todavía más acciones públicas y privadas que atraigan, retengan y escalen el talento local. Suecia tiene más unicornios que el Reino Unido, Spotify les abrió el camino con la música en internet. Ojalá que las finanzas abran la senda de decenas de unicornios vascos.

La Unión Europea se ha propuesto que esta década sea la “década digital” y esto conlleva un conjunto importante de inversiones en infraestructuras, capacitación y transformación de las administraciones y las empresas. Uno de los indicadores de cumplimiento del plan es que el número de unicornios debería duplicarse. Esperemos que las matemáticas no nos engañen y en el País Vasco cumplamos esas previsiones y no solamente porque el doble de cero es cero.

Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

viernes, 19 de marzo de 2021

¿Los seniors emprenden por necesidad o por oportunidad?


El principal estudio de medición del fenómeno emprendedor, el GEM (Global Entrepreneurship Monitor) distingue entre el emprendimiento de oportunidad y el de necesidad. El primero es aquel que se realiza para cubrir una situación perentoria, generalmente la necesidad de entrada de nuevos ingresos de manera rápida; frente al emprendimiento por oportunidad que busca capitalizar una idea innovadora en el mercado. Los territorios más dinámicos del mundo acumulan emprendimientos del segundo tipo con altos impactos en el empleo y la riqueza patria. 

Para España el aumento de la esperanza de vida ofrece una ventana de oportunidad única para convertir la nueva longevidad en empleo y actividad económica en sectores como la salud y el turismo, las finanzas, el urbanismo, la educación o la vivienda. Pero, además hay otra buena noticia, la tecnología y los nuevos empleos permiten alargar las carreras profesionales. Tímidamente ya se están dando pasos para que la oferta de bienes y servicios para los mayores se sofistique y los seniors son los que mejor conocen las necesidades de su grupo etario. Miles de negocios se crean todos los años por emprendedores mayores de 55 años que son conscientes del gran mercado que se ha abierto. Emprendimiento de oportunidad. 

Pero no sucede lo mismo con la demanda de trabajadores seniors. El mercado laboral, por desgracia, prácticamente se ha cerrado para los que superan los cincuenta años y las empresas han emprendido una triste carrera por anticipar la jubilación con lo ello supone de pérdida de talento. Solamente dos de cada 10 seniors trabajando, más de medio millón de desempleados en España que superar los 55 años y la mitad de ellos lleva más de un año buscando trabajo. Por ello, el trabajo por cuenta propia se ha convertido -para una gran mayoría de adultos mayores- en la única opción para que el talento sénior pueda seguir aportando a la economía. Emprendimiento de necesidad. 

Al mismo tiempo hay que decir alto y claro que el número de mayores que trabajan por cuenta propia en el mundo supera al de los jóvenes de entre 18 y 29 años, conforme a los datos del Informe Especial GEM sobre emprendimiento sénior. En Estados Unidos de América, las personas entre 55 y 65 están ahora un 65 por ciento más dispuestas a iniciar compañías que los de 20-34, según la Fundación Kauffman. En el Reino Unido, el 40 por ciento de los nuevos fundadores de empresas tienen más de 50 años, y casi el 60 por ciento de los mayores de 70 que aún trabajan, están autoempleados. España, con los datos de 2020, confirma que los seniors son la cohorte de edad que más creció en el régimen de autónomos. A su vez cada vez son más las investigaciones académicas que demuestran que la productividad no se pierde con la edad y con la disrupción tecnológica. Acemoğlu y Restrepo defendieron en 2018 una relación positiva entre implantación de la robótica y trabajadores longevos. En 2019 investigadores del MIT consiguieron demostrar que la edad de los fundadores de las empresas de más alto crecimiento en USA está más cerca de los 55 que de los 25 años. 

Por todo lo anterior no es casual que uno de los primeros trabajos del Centro de Investigación Ageingnomics sea un manual para fomentar el emprendimiento senior. La guía, elaborada por un equipo de docentes de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) busca movilizar el talento de las personas mayores a través del trabajo por cuenta propia. De modo divulgativo, sin renunciar al rigor, Fundación MAPFRE con esta guía, pretender incentivar a que cada vez más seniors encuentren en el emprendimiento una vía para poder seguir aportando su talento a la sociedad a la vez que encuentran una alternativa para obtener ingresos. Si es de necesidad o de oportunidad el emprendimiento, será algo a estudiar, pero ahora lo importante es apoyar que cuando los seniors emprenden eso es bueno para ellos y para la sociedad.

Puede ver el contenido completo de la Guía de Emprendimiento Senior en este enlace: https://ageingnomics.fundacionmapfre.org/publicaciones/guia-emprendimiento-senior/

 

Iñaki Ortega, director de Deusto Business School y profesor de la UNIR


viernes, 26 de febrero de 2021

Visibilizar un nuevo empleo

 (este artículo se publicó originalmente el día 25 de febrero de 2021 en el blog VidaSilver de IFEMA)



La demografía demuestra, con el imparable crecimiento de la conocida como esperanza de vida sana (healthspan), que las personas entre los 55 y 75 años gozan de buena salud y que pueden permanecer activos con todas las garantías. Otra ciencia, la de la vida, nos confirma que las neuronas no dejan de regenerarse a lo largo de nuestra existencia. A su vez, un economista como Daron Acemoglu ha descubierto la positiva relación entre implantación de la inteligencia artificial y la presencia de trabajadores longevos. Existen incontables evidencias, por ejemplo, en la Historia del Arte, sobre la capacidad de los seres humanos para seguir aprendiendo y creando durante la mayor parte de la vida.

Con esto, la ciencia de la población lo tiene tan claro que ha acuñado el concepto de “dividendo de longevidad”. Se trata de una cohorte de personas entre los 50 y los 70 años que constituyen una fuerza de trabajo potencial y que, en un momento determinado, puede hacerse efectiva mejorando con ello la producción de bienes y servicios.

Un artículo de 2006 en la revista The Scientist, escrito por cuatro experimentados investigadores de universidades americanas, llamó urgentemente a ralentizar el envejecimiento, ya que terminaría creando riqueza. Este nuevo concepto resumía los beneficios que suponen para una sociedad los aumentos alcanzados en la esperanza de vida; en concreto, defiende que “la gente se mantendrá más tiempo en el mercado laboral, los ahorros personales aumentarán, bajará el absentismo y habrá menor presión para el sistema de salud”.

A pesar de lo anterior, en nuestra sociedad ha calado la percepción de que es una anomalía el empleo silver. Por eso conviene recordar que muchos cientos de miles de mayores de 55 años siguen trabajando por cuenta ajena, que otros ya son contratados puntualmente para trabajos esporádicos en la gig economy, también conocida como economía de los pequeños encargos. Cada vez más mayores se convierten en emprendedores sin que la edad sea un impedimento para iniciar una nueva actividad (de hecho, ya hay más emprendedores de más de 50 años que de menos de 30 años). Otro grupo importante desarrolla tareas de voluntariado, bien en el seno de sus propias familias o en instituciones de proyección social; y muchos desearían seguir realizando un trabajo formal, quizá a tiempo parcial, en el mismo o en otro sector de la actividad empresarial y con un salario redefinido.

Pero como explica el experto Valentín Bote, en nuestra mente sólo existen dos posibilidades, como si de computación se tratase, el 0 y el 1, donde 0 es no trabajar y 1 es tener trabajo a jornada completa con horario fijo. Tenemos que pasar página de ese anacronismo porque en una larga vida tendremos varias carreras y, por lo tanto, nuestra relación laboral será variada, con modalidades de trabajo semipresencial, teletrabajo o para varios clientes. No seremos asalariados, sino que venderemos nuestros servicios profesionales a varias compañías. En consecuencia, hay opciones más allá del contrato a tiempo completo.

Desgraciadamente, este deseo, tan loable como necesario, no encuentra en la sociedad, la empresa y los gobiernos la suficiente sensibilidad. El dividendo demográfico que suponen los trabajadores sénior no podrá serlo mientras no se eliminen algunos estereotipos respecto a los trabajadores mayores, que un estudio de la Fundación Laboral San Prudencio puede ayudar a echar por tierra.

Los sénior no son más absentistas, pero sí son más disciplinados, no tienen resistencia a aprender cosas nuevas, ni son menos productivos ni tienen más accidentes. En cambio, sí son más leales y tienen más experiencia y ética en el trabajo. Por ello se necesita luchar contra ese mantra que minusvalora el talento sénior, precisamente difundiendo lo contrario. Empresas de todo el mundo contratan y promocionan a personas mayores y han de conocerse esas buenas prácticas para que otros las sigan: Carrefour en Francia, Mercedes-Benz en Alemania, Ikea en Suecia, ISS en Dinamarca, Metlife en Estados Unidos, Hyundai en Corea o Toyota en Japón, pero también Cuatrecasas y MAPFRE en España.

Esta tarea nos ha de implicar a todos y, además, no tiene porqué ser aburrida. En nuestra mano está por ejemplo promocionar el talento sénior y divertirnos con películas como El Becario (2015), con Robert de Niro salvando una empresa con más de 70 años. Ojalá surjan más largometrajes como The company men (2010), en la que Tommy Lee Jones reinventa con éxito su carrera profesional tras ser despedido por su edad; o Sully (2016) con Tom Hanks aterrizando de emergencia un avión repleto de pasajeros en el río Hudson el mismo día que le jubilaban, a pesar de estar en plenas facultades. En España hace un par de años Carlos Iglesias puso a los emprendedores sénior en la agenda con @buelos (2019). Un paso más en la buena dirección de visibilizar el empleo silver

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la UNIR

 


domingo, 3 de enero de 2021

Edadismo laboral

 (este artículo se publicó originalmente en El Correo el día 2 de enero de 2021)


El año 2020 ha terminado con un triste récord de prejubilaciones. Nunca hubo tantas personas con cincuenta años que hayan tenido que salir de su empresa. Grandes corporaciones de la banca o la energía, en un clima de paz social, han aprovechado la pandemia para reducir plantillas. Al mismo tiempo sindicatos y empresarios también se han puesto de acuerdo en criticar al ministro Escrivá por querer acabar con la jubilación forzosa. Todos ellos defienden el relevo generacional para reducir el desempleo juvenil pero como demostró el trabajo empírico de los profesores Munnell y Yanyuan de la Universidad de Stanford, retrasar la jubilación no provoca ningún tipo de desplazamiento de empleo. El otro argumento que usan es la supervivencia, puesto que la crisis y la digitalización han hecho aflorar un exceso de personal. Pero donde no hay lógica económica es que el ajuste recaiga exclusivamente sobre los trabajadores mayores. Es simplemente una demostración de edadismo, término acuñado por el gerontólogo Robert Butler para definir la discriminación contra las personas de más edad.

Estos días también el Banco de España ha informado que el 40% de los trabajadores se prejubila antes de alcanzar la edad legal, lo que no ayuda precisamente a sanear la Seguridad Social y ralentiza el proceso de alinear la edad de retiro con la demografía. Es sabido que las prejubilaciones son un pacto que permite cobrar pensión sin perder beneficios: el trabajador no pierde, la empresa gana porque reduciendo gastos es más competitiva, pero qué pasa con la economía y por tanto con el bien común.

El envejecimiento es imparable y la cohorte entre los 55 y 70 años, representa ya un 19,4% de la población total frente al 8,8% de los jóvenes de entre 16 y 24 años, esa brecha seguirá aumentando sin freno en las próximas décadas. Al mismo tiempo la realidad socioeconómica de los seniors -como recuerda el Círculo de Empresarios y la Fundación Trasforma- está afectada no solo por procesos de prejubilación y de reemplazo por trabajadores de menor edad, sino también por mayores tasas de paro, especialmente de larga duración, que afectan negativamente a su futuro y elevan el gasto en protección social.

Que no haya talento senior trabajando puede también afectar negativamente al crecimiento. Entre 2018 y 2033, según CaixaBank, la caída de la fuerza laboral reduciría 0,4 puntos el crecimiento anual español. Asimismo, según el Índice Edad de Oro de la consultora PwC, prolongar la vida activa de los mayores (hasta alcanzar tasas de ocupación en torno al 78% que disfruta Nueva Zelanda frente al 53% español), representaría un incremento de más de 15 puntos del PIB nacional. Pero y he aquí la paradoja, los emprendedores de más de 55 años no dejan de aumentar superando ya a los menores de 30 años, como indica el informe GEM. Con su propia empresa los seniors demuestran lo que no les permite el mercado laboral, una cultura del esfuerzo, experiencia para adaptarse a los cambios o destreza para resolver problemas.

Estamos a tiempo de frenar esta sangría de bienestar para lo que es imprescindible un pacto por el talento senior y contra el edadismo. Un acuerdo -esta vez sí- de todos, que pase por desincentivar la jubilación anticipada y fomentar la ampliación voluntaria de la vida laboral; rediseñar las políticas activas de empleo dando mayor peso a la formación continua; flexibilizar las condiciones laborales con nuevos modelos de carrera profesional y medidas fiscales para favorecer el reclutamiento, la promoción y la retención de trabajadores de mayor edad.

Iñaki Ortega es profesor de Deusto Business School

lunes, 2 de noviembre de 2020

Que emprendan ellos

(este artículo se publicó originalmente el dia 2 de noviembre de 2020 en el diario 20 Minutos)


En los últimos doce meses han desaparecido más de 800.000 puestos de trabajo en las empresas españolas, pero al mismo tiempo el empleo público aumentó para 108.500 personas. Estos datos oficiales de la pasada semana se unen a los que conocimos hace menos de un mes que certificaban que la covid19 se había llevado por delante 21.900 puestos de dirección del sector privado a la vez que -inopinadamente- crecían los directivos públicos en 6.100 posiciones, en una gran mayoría nombramientos políticos. Pero por si este mazazo para los valientes que deciden cada año emprender no fuese suficiente, el presupuesto del gobierno para 2021 prevé, en plena crisis, una mayor presión fiscal para empresas y autónomos; en cambio los sueldos de los funcionarios se beneficiarán de una subida y habrá recursos para nuevas ofertas públicas de empleo.

Hace un siglo, en un momento en el que España también se encontraba en una encrucijada, Miguel de Unamuno escribió la lapidaria frase “que inventen ellos”. El escritor estaba inmerso en una polémica con Ortega y Gasset sobre la necesidad de mejorar el sistema de ciencia patrio y dejó claro con esa expresión que por estos lares no estábamos por la labor de investigar y conseguir patentes como nuestros vecinos franceses, italianos o alemanes. El triste argumento de Unamuno fue que ya nos beneficiaremos del esfuerzo de otros porque los inventos acaban llegando siempre.

Ahora, si actualizamos ese debate, parece que España está lanzando el mensaje a sus ciudadanos “que emprendan otros”. Si en plena recesión solo crecen los empleos públicos, los funcionarios ven que sus remuneraciones suben, pero los empleo privados se destruyen por cientos de miles y los autoempleados pagaran más impuestos por emprender, el mensaje es atronador “todos funcionarios” que ya emprenderán los chicos de Silicon Valley.

Si el adagio de Unamuno fue coherente con el retraso español del siglo pasado me temo que estos mensajes desincentivadores para las personas emprendedoras no traerán nada bueno para nuestro país. Los emprendedores son algo más que unos soñadores que quieren desafiar lo establecido con sus nuevas empresas. Conviene recordar el informe GEM -firmado por reputados investigadores- que sitúa en el emprendimiento la palanca del desarrollo de las sociedades. Aquellos países que fomentan las vocaciones innovadoras se benefician de la trasferencia de conocimiento de estas personas emprendedoras lo que a la postre permite el crecimiento de tejido empresarial y un más eficiente entorno competitivo. También permite ciudadanos más preparados para afrontar situaciones adversas a las que inevitablemente estamos abocados.

El economista Daniel Lacalle en su último libro lo ha definido como capitalismo social frente al capitalismo de amiguetes en el que para medrar has de estar cerca del poder. El emprendimiento es una expresión de ese capitalismo social en el que se tiene en cuenta la responsabilidad, el mérito y la recompensa; donde no todo lo resuelve el Estado, sino que el impulso individual en sana competencia provoca bienestar y cohesión social. Así que, por favor y a pesar de los pesares, sigamos emprendiendo.

 

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la UNIR

miércoles, 2 de octubre de 2019

De Elcano a Cabify. España emprendedora

(este artículo se publicó originalmente en el diario La Información en la sección serendipia el día 1 de octubre de 2019)

El éxito de España en el siglo XVI ha inspirado a muchos economistas, no solo patrios, para explicar conceptos como el emprendimiento, la inversión, la innovación e incluso las multinacionales. Todavía con la resaca del 500 aniversario de la primera vuelta al mundo liderada por Juan Sebastián Elcano, se acerca la efemérides del 12 de octubre lo que me lleva a recordar que el descubrimiento de América es considerado uno de los primeros grandes emprendimientos de éxito de la Humanidad. Si definimos al emprendedor como aquella persona que acomete con resolución una empresa dificultosa o azarosa, pocas tareas son tan hercúleas como las que lideraron Cristóbal Colón o Elcano con la ayuda de Magallanes.
Los economistas sitúan el antecedente de las primeras empresas multinacionales en las compañías de indias europeas pero también en la “empresa” de los Reyes Católicos y Colón que permitió atravesar el Océano Atlántico y crear “delegaciones” de España en numerosos territorios americanos, que se han mantenido cinco siglos después gracias al legado del idioma castellano. En el II informe sobre el estado del emprendimiento corporativo en España que en breve verá la luz, los investigadores de Deusto Business School situamos también el germen de las hoy muy codiciadas startups globales en las expediciones españolas del siglo XV. Solamente se explica, dice el estudio promovido por el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE),  la aparición del emprendedor global por la globalización y el auge del emprendimiento, Las nuevas empresas globales nacen como tal también gracias a la disrupción de internet (los expertos lo sitúan en el año 1994 con el código abierto de la red de redes) que democratiza el acceso a la tecnología y permite la desaparición de las barreras de entrada en una gran mayoría de industrias y países del mundo. Los emprendedores globales se apoyan en las startups (empresas nacientes con alto componente tecnológico) que fundan para “seducir” en sectores tradicionales a los clientes a lo largo y ancho del mundo. Efectivamente se empieza a hablar de estas empresas a finales del siglo pasado pero el pinchazo de la burbuja de las puntocom -unos pocos años después- ralentiza el fenómeno por la desconfianza en su solvencia. Pero conforme avanza el siglo y comienzan a aparecer referentes de esta nueva tipología como UBER en Estados Unidos o Spotify en Europa, las startups globales se convierten en el objeto de deseo de las grandes corporaciones. Términos como born global o unicornios, se usan también también para referirse a estas empresas. Una empresa born global es aquella que nace con el objetivo de internacionalizarse, de convertirse en global desde su nacimiento y para ello se diseñan, es decir que nacen con un plan de negocio, una plantilla y una localización social que lo facilite. Un unicornio, inspirándose en el tan buscado animal mitológico, es una empresa muy poco común que consigue en los tres primeros años de vida una capitalización global superior a mil millones de dólares. Airbnb, Dropbox o la española Cabify en la industria del turismo, la tecnología o el trasporte respectivamente, son ejemplo de startups globales a la vez que unicornios. A la vista de lo anterior podemos concluir que las hazañas españolas de hace cinco siglos tenían mucho de unicornios y sin duda eran empresas globales. Juan Sebastián Elcano, Francisco Pizarro o Cristóbal Colon y Juan de Antonio, el fundador de Cabify, a pesar de que les separaron 500 años, no eran tan diferentes.
El reciente informe dirigido por el economista jefe de Arcano, “España. Nación Emprendedora” comienza explicando cómo el éxito de la nao Victoria, al ser el primer barco que dio la vuelta al mundo, es una buena práctica de innovación. Ignacio de la Torre argumenta que la hazaña de Elcano se basó en tres pilares que al día de hoy se mantienen para cualquier gran innovación. A saber, ecosistema de conocimiento, financiación abundante y recursos humanos emprendedores. Este mismo informe recuerda la frase del CEO de Intel cuando fue cuestionado por la rentabilidad de sus disruptivos planes. “¿Alguién se hubiera atrevido a preguntar a Cristobal Colón por la rentabilidad de descubrir América”. Pero 500 después, el ecosistema español tiene unas carencias que leyendo las recomendaciones de Arcano hay que trabajar intensamente no para volver a ser referentes sino simplemente para sobrevivir. Facilitar la inversión en startups con cambios regulatorios e incentivos fiscales; fomentar la unidad de mercado y las ayudas públicas a la I+D+i; adaptar el sistema educativo a la cuarta revolución industrial y acercar las Fuerzas Armadas al mundo educativo y empresarial, entre otras cuestiones.
Por ello, tampoco a nadie debe sorprenderle que en 2012 en el contexto de un ambicioso paquete de medidas de apoyo al emprendimiento en España, el gobierno promoviese una herramienta financiera para ayudar a las empresas nacientes con el nombre de la reina que financió las innovaciones españolas de su siglo de oro.  Desde entonces el Fondo Isabel La Católica proporciona capital a business angels y otros inversores no institucionales con el objetivo de financiar empresas innovadoras a través de coinversiones. El fondo está gestionado por el FEI -Fondo Europeo de Inversiones- y representa el capítulo español de una iniciativa paneuropea -el European Angels Fund- que tiene como propósito promocionar y apoyar la colaboración internacional entre los llamados ángeles inversores y los vehículos patrimoniales de ahorro e inversión (family offices) contribuyendo a que estos inversores no institucionales se conviertan en una verdadera alternativa de capital para emprendedores y empresas de carácter innovador. El Fondo Isabel La Católica, por tanto, trabaja conjuntamente con los business angels ampliando su capacidad inversora en España invirtiendo con ellos pero sin interferir en la toma de decisión ni en la gestión de las inversiones.
Estos días hemos conocido que el Presidente Sánchez con motivo de su discurso en la Asamblea de Naciones Unidas «ha hecho las Américas». Reunido con los más importantes fondos de inversión del planeta les manifestó las ventajas de invertir en nuestro país. Buena noticia si los pactos postelectorales no lo impiden. Hasta entonces quedémonos con algunos nuevos «descubridores españoles» que con sus startups están encadilando a inversores y grandes empresas. Gas2Move desde Madrid en el trasporte ecológico de última milla, los bilbainos de Ubikare en los servicios médicos a domicilio para el envejecimiento y los hispano-filipinos de Ringteacher con la enseñanza online de idiomas.

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la UNIR

domingo, 23 de junio de 2019

600.000 valientes

(este artículo se publicó originalmente el día 17 de junio en el diario 20 minutos en la sección de opinión)



De vez en cuando hay buenas noticias. Hace unas semanas se presentó el informe GEM que mide la actividad emprendedora en más de setenta países de todo el mundo. Entre los muchos datos que recoge este estudio quiero destacarte uno que me ha alegrado, el emprendimiento femenino. En España hoy son más de 600.000 mujeres las que desafían diariamente los obstáculos para abrir y hacer crecer un negocio. Una cifra que cada año crece consiguiendo reducir la brecha de género en el emprendimiento. De hecho al día de hoy casi hemos conseguido alcanzar la paridad y hay 9 mujeres que emprenden por cada 10 hombres que lo hacen. Además, y este dato es relevante, las mujeres que optan por ser nuevas empresarias, en un 70% son emprendedoras de oportunidad, o lo que es lo mismo que no emprenden por necesidad -porque no tiene otra opción para trabajar- sino porque han encontrado una idea y apuestan por ella. Estos negocios de oportunidad son los que más valor aportan a la sociedad ya que son innovadores y permiten expandir la economía y generar empleo y riqueza.

Pero todavía una mujer que emprende se enfrenta a demasiadas trabas que nos impiden bajar la guardia a pesar de la positiva evolución. Insuficientes instrumentos de financiación, normas que penalizan el riesgo de las aventuras empresariales o esteriotipos culturales que desincentivan estas vocaciones femeninas. A este respecto un reciente estudio de la consultora francesa Malt ha demostrado que la gran mayoría de los trabajadores por cuenta propia en España lo son por elección propia entre otras cosas porque les ayuda a la conciliación y permite una flexibilidad de la que no disfrutan los que no son freelance.

Nuestro país ha padecido como mínimo durante los últimos 18 años -fecha del primer informe GEM- la falta de mujeres emprendedoras, ese talento desaprovechado nos ha impedido disfrutar del conocido como efecto «purple pound». Los anglosajones llaman «libra morada», a los beneficios de incorporar a tantas mujeres como hombres a la actividad económica. Con esas nuevas empresas no solo se conseguirá reducir el desempleo femenino sino darles autonomía y además ayudar a cebar la economía con más consumo, inversiones y exportaciones. Quizás te estás preguntando la razón por la que se tinta de este color los beneficios de la incorporación de la mujer. La respuesta es a la vez un homenaje a esas 600.000 valientes emprendedoras españolas. En pleno auge de la industrialización, hace más de 100 años en Nueva York, una fábrica textil se incendia y mueren quemadas cientos de trabajadoras ya que las puertas estaban bloqueadas para evitar el absentismo. De la factoria en llamas unas columnas de humo morado pudieron verse a cientos de kilómetros de Manhattan; en la combustión se habían mezclado los tejidos rojos que fabricaban esas mujeres con el hollín de las chimeneas. Esas víctimas, desde donde estén, sonreírán al ver tantas mujeres españolas emprendiendo libremente.

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la UNIR

lunes, 15 de octubre de 2018

Yucatán (México), un ejemplo de ecosistema emprendedor que funciona


(este artículo se publicó originalmente en el periódico mexicano Diario de Yucatán el día 10 de octubre)


El emprendimiento goza de una buena salud en Yucatán y puede incluso servir de ejemplo para otras regiones. No es una aseveración gratuita. Por el contrario, está sólidamente basada en el estudio y análisis realizado por una serie de investigadores internacionales que cada año elaboran informes sobre temas monográficos tales como: emprendimiento y género, educación y formación emprendedora, emprendimiento rural, emprendimiento de alto potencial de crecimiento, financiamiento del emprendimiento, emprendimiento social o emprendimiento corporativo, entre otros, en el informe, denominado GEM (Global Entrepreneurship Monitor).

Este informe ha constatado en esta última edición, tal como lo ha venido haciendo desde 1999 y analizando más de cincuenta países del mundo, que el grado de madurez y las características del emprendimiento están relacionados con las fases de desarrollo y la competitividad de los países y que el estado de las condiciones del entorno para emprender, influyen en los valores, percepciones, capacidades y actitudes emprendedoras de la población.

Así, la actividad emprendedora viene condicionada y determinada por los factores del entorno en el que los emprendedores desarrollan su actividad. Estas condiciones o elementos determinantes pueden actuar como limitantes o potenciadores de la actividad empresarial y a la vista de los buenos resultados obtenidos en el GEM, parece obvio concluir que Yucatán goza de estos condicionantes. Para cerca del 60% de los encuestados en el estudio, el emprendimiento se considera como buena elección de carrera profesional. Un dato nada desdeñable ya que el simple hecho de que un tan alto porcentaje de la población lo perciba así supone la creación de mayores vocaciones emprendedoras, lo que se traducirá, sin duda, en mayor creación de empresas

Además de la contribución de la educación a esta percepción del emprendimiento como salida profesional, los resultados en los epígrafes Alto estatus de los emprendedores con éxito y la Atención de los medios a los emprendedores obtienen resultados tan notables que suponen elementos coadyuvantes claros en el impulso del ecosistema emprendedor.

Las principales fortalezas del ecosistema emprendedor yucateco son las Políticas del gobierno, los Programas del gobierno, la Dinámica del mercado interno y la Educación emprendedora en media, superior y universidad. De hecho, en estas categorías el ecosistema emprendedor yucateco se encuentra por encima de las valoraciones obtenidas por el promedio de los 10 mejores ecosistemas emprendedores del mundo. Es igualmente notorio que las distancias en Políticas del gobierno y Programas del gobierno son muy grandes, con respecto al promedio mundial, lo que sugiere una buena disposición de la política pública en Yucatán en favor de las actividades emprendedoras.

Por contra, las áreas de mejora las encontramos sobre todo en Impuestos y burocracia, en Educación emprendedora en edades tempranas y en Apertura del mercado interno.

En la comparación del ecosistema emprendedor yucateco con el promedio mundial, observamos que tan solo en tres categorías queda por debajo (Infraestructura comercial y de servicios, Impuestos y burocracia y Educación emprendedora en edades tempranas), quedando por encima en el resto.

Los resultados yucatecos se encuadran en la edición del GEM de 2017, que analiza un total de 54 países. La valoración global promedio de todos ellos ascendió en esta edición a un 4.60 (en una escala del 1 al 9), por lo que la valoración promedio de los ecosistemas emprendedores en el mundo es ligeramente negativa. En la muestra de 2017, solo hay 12 países que llegan al aprobado: Holanda (6.15), Indonesia (5.88), UAE (5.78), Estonia (5.66), Suiza (5.53), Canadá (5.41), China (5.08), Taiwán (5.06), Luxemburgo (5.05), Malasia (5.04), Francia (5.04) y Qatar (5.03). El estado de Yucatán ostenta el siguiente lugar en el ranking mundial, ocupando el décimo tercer lugar, con una valoración global de su ecosistema de 4.98.

GEM recomienda como de vital relevancia estudiar el ecosistema emprendedor, o lo que es lo mismo analizar la fotografía de las condiciones del entorno para emprender de cara al diseño de las actuaciones de las instituciones en este terreno. Y la cultura emprendedora yucateca juega un papel fundamental sobre la actividad empresarial incipiente ya que una percepción positiva de los empresarios y de su actividad favorece que más y más personas opten por iniciar una actividad empresarial y alienta a quienes han dado este paso a perseverar en sus esfuerzos.

A pesar de que es importante incidir en las áreas de mejora (que son como ya se ha señalado anteriormente Impuestos y burocracia, Educación emprendedora en edades tempranas y en Apertura del mercado interno, especialmente) hay motivos para el optimismo al recordar que el ecosistema emprendedor yucateco se encuentra en el 25% de mejores ecosistemas emprendedores, por delante de países como Alemania, el propio México, Japón o Reino Unido, por ejemplo.

No hay que olvidar, en todo caso, que la situación de Yucatán se ha visto favorecida por actuaciones público-privadas en México en los últimos años que como la creación en 2013 del Instituto Nacional Emprendedor (INADEM) o el impulso que grandes empresas, como CEMEX, han dado a sus estrategias de innovación de la mano del emprendimiento corporativo. Algunos estados mexicanos, como ha sido el caso de Yucatán, han imitado estas actuaciones y han dedicado recursos técnicos, humanos y financieros al desarrollo del ecosistema emprendedor que para los expertos de todo el mundo es la garantía de un mejor futuro.

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y miembro del equipo investigador GEM

viernes, 21 de septiembre de 2018

Logroño y los emprendedores, a examen

(este artículo se publicó originalmente en el diario La Rioja el 19 de septiembre de 2018)

Tal como advertía a sus alumnos el físico y matemático lord Kelvin allá por el siglo XIX, “lo que no se define no se puede medir; lo que no se mide, no se puede mejorar; lo que no se mejora, se degrada siempre”. Con esta premisa en mente, un grupo de docentes e investigadores han evaluado a la ciudad de Logroño en una de las actuaciones más arraigadas en materia de políticas de emprendedores como son las subvenciones a nuevos empresarios. El compromiso con la transparencia del ayuntamiento de la capital riojana a la hora de medir sus actuaciones de apoyo al emprendimiento y una nueva herramienta desarrollada a tal efecto por Deusto Business School e Ibermática, con financiación de la Fundación COTEC, han hecho posible este examen, cuyas conclusiones se presentaron en la Universidad de La Rioja  el pasado 14 de septiembre en el XII Workshop de investigación basado en el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM).

Las políticas públicas de apoyo a la creación de empresas han experimentado desde el cambio de milenio un importante desarrollo en los países avanzados. La cada vez más nítida relación entre competitividad y actividad emprendedora reflejada, entre otros, por los trabajos enmarcados en el informe GEM ha llevado a los gobiernos a incrementar los instrumentos de impulso dirigidos al colectivo de los nuevos empresarios. España no ha sido una excepción, pues, impelidas por la necesidad de buscar soluciones al fuerte alza del desempleo que tuvo lugar durante la crisis, las administraciones públicas llegaron a poner en marcha más de 2.500 plataformas de apoyo a los emprendedores.

Son muchas las ocasiones en las que los gestores públicos reciben críticas desde diferentes sectores por las ayudas proporcionadas a incentivar el emprendimiento en detrimento de otros colectivos. Sin duda la ausencia de esfuerzos de una evaluación rigurosa destinada a valorar los resultados no ha ayudado a defender el gasto público en emprendimiento.

Siendo honestos, no es que hasta ahora las diferentes administraciones no hubieran realizado intentos de medir el retorno de sus ayudas al emprendimiento, pero lo cierto es que éstas, cuando se han realizado, no han contado con un marco homogéneo y verdaderamente cuantificable. A su vez en nuestro país y otros del entorno, la cultura anglosajona de la evaluación ha brillado por su ausencia cuando en cualquier área de intervención administrativa hoy se considera esencial tanto desde el punto de vista de la responsabilidad en la gestión pública como de la operatividad. Lo primero es una exigencia para el buen funcionamiento de un sistema democrático, pues sin información difícilmente la ciudadanía podrá enjuiciar la labor de sus gobernantes; lo segundo es un principio básico para buscar el alineamiento de los objetivos con los resultados, asegurando la mejora continua.

Conscientes de ello,  hemos querido diseñar una nueva herramienta destinada precisamente a cubrir este déficit en materia de rendición de cuentas y que es en gran medida la causa de que estas políticas de impulso a empresarial hayan sido puestas en tela de juicio en nuestro país. Bautizada como ROIpe (acrónimo de return on investment de las políticas de emprendedores), la herramienta está concebida para medir la eficiencia de las políticas públicas de apoyo a los emprendedores en base al impacto que estas tienen en los ingresos públicos. Accediendo a este instrumento a través del sitio web (www.roiemprendedores.com), los responsables de las administraciones públicas pueden identificar de una manera fácil e intuitiva los tributos, cotizaciones sociales y otros ingresos públicos que las nuevas empresas beneficiarias de sus programas generan y contrastarlos con los costes en incurridos en la gestión de los mismos. El resultado viene expresado en forma de razón matemática que sintetiza la contribución neta de las actuaciones de impulso empresarial al sostenimiento del gasto público. 

Como se ha señalado, uno de las primeras actuaciones enjuiciadas por la herramienta ROIpe ha sido la subvención para la creación de microempresas del Ayuntamiento de Logroño. Creada en 2012,  esta línea de ayudas se ha venido convocando anualmente hasta contabilizar en 2017 más de 2,7 millones de euros desembolsados. Los responsables municipales siempre han sido conscientes de que la medida tenía un efecto de estímulo notable en la creación de empresas -1.042 nuevos negocios desde la primera convocatoria- y  puestos de trabajo  –1.330 empleos–, y aunque hacían un seguimiento de la supervivencia de los proyectos -88% al final del primer año y en torno al 70% al final del segundo-, desconocían el impacto neto que esta tenía sobre las arcas públicas.

Precisamente el análisis presentado en el congreso científico de este mes en Logroño recoge los resultados de  ampliar la evaluación en términos de ROIpe. Lo cual ha supuesto poner en relación el incremento de la tributación y las cotizaciones sociales que han propiciado, a través de las nuevas actividades empresariales, las dos primeras convocatorias de la subvención con los costes que su gestión ha supuesto para las arcas municipales, a fin de poder valorarla no solo en términos de eficacia, sino también de eficiencia. A la luz de este ejercicio de evaluación, el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Logroño para apoyar a los nuevos empresarios ha tenido un retorno neto positivo en el erario público. Si en la primer convocatoria del programa el retorno de inversión de la primera convocatoria fue de 1:1, es decir por cada euro invertido por las arcas de Logroño se obtuvo un retorno económico de la misma cantidad; en la segunda convocatoria este ratio subió a 1:21.

De este modo, cabe concluir que la subvención es una medida sostenible para las arcas públicas de la capital riojana. Todo ello al margen del efecto dinamizador que tiene sobre el comercio de proximidad y sin entrar a evaluar otros aspectos de dimensión económica como el efecto multiplicador sobre otras actividades o el ahorro en el gasto público en caso de emprendedores o trabajadores que salgan del desempleo gracias a los nuevos negocios, aspectos extremadamente relevantes para cualquier administración bien gestionada. Enhorabuena al Ayuntamiento y a los emprendedores de Logroño no solo por ser pioneros en este ejercicio de evaluación, sino en demostrar que su actividad económica es muy rentable también socialmente.

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la UNIR

 Iván Soto  es el coordinador del informe ROIpe para COTEC, Ibermática y Deusto Business School