Mostrando entradas con la etiqueta Euskadi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Euskadi. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de octubre de 2021

El unicornio vasco

(este artículo se publicó originalmente en el diario El Correo el día 19 de octubre de 2021)


En la mitología los unicornios son animales invencibles luchando gracias a los poderes de su cuerno. Se les representa como un ser híbrido, con cuerpo de caballo y afilado cuerno de chivo. Las leyendas cuentan que todo aquel que bebiera de una poción mágica hecha con ese cuerno alcanzaba la vida eterna.

Los unicornios, en nuestros días han saltado de los cuentos a los manuales de economía. Un unicornio es una empresa emprendedora que consigue en los tres primeros años de su vida una capitalización superior a los mil millones de dólares. Esa “magia” la han logrado compañías como la chino-americana Zoom que hizo posible el teletrabajo y la enseñanza a distancia en pleno confinamiento o la alemana Zalando que hace fácil comprar moda por internet. Ambas son unicornios como también lo es AirBnB que ha revolucionado el turismo con su oferta de casas y habitaciones a precios asequibles. En España también tenemos unicornios que superan la valoración de un billón, usando la nomenclatura de dólares americanos. Cabify en el transporte de personas en las ciudades, Glovo en la comida a domicilio y Flywire en las transferencias de pagos internacionales, engrosan la lista de estos nuevos objetos de deseo a la que se ha unido recientemente Wallbox especializada en cargadores para coches eléctricos. Empresas con sede en Madrid, Barcelona y Valencia, pero a pesar de la querencia en estas latitudes a la mitología, todavía no hay unicornios vascos.

Se acaba de presentar el informe Spanish Tech Ecosystem que concluye que el ecosistema emprendedor español medido por la valoración de las nuevas empresas tecnológicas se ha quintuplicado desde 2015 precisamente por la aparición de unicornios españoles. Al extremo de que este estudio considera a España como el quinto país europeo con más potenciales unicornios. Seguro que en esa lista de futuras empresas milmillonarias hay algunas lideradas por emprendedores vascos pero los datos que arroja el informe es que Madrid y Barcelona están en el top ten de ciudades continentales con el mayor número de empresas que pueden convertirse en unicornios. Exactamente igual pasa con los fondos movilizados desde el capital riesgo para invertir en startups, Barcelona con 4.600 millones de euros acumulados desde 2015 lidera la lista en la que, tras Madrid, Valencia, Alicante y Palma de Mallorca, cuesta encontrar, pero aparece una ciudad vasca: Bilbao.

Para frotarse los ojos de incredulidad, pero la realidad es que ni en los cuentos de hadas podemos encontrar por aquí un unicornio vasco. La caída de las vocaciones emprendedoras -detectada por el informe GEM Euskadi desde hace muchos años, y la escasez de incentivos potentes para escalar globalmente los proyectos innovadores desde la CAPV explican este erial de empresas de altísimo potencial. Los casos de emprendedores vascos como Cesar Oteiza y José Poza que han conseguido exitosos desempeños, uno siendo cofundador de Idealista -expatriado en Portugal o Italia- y el otro con crecimientos no orgánicos hasta convertirla en MasMovil -con su sede social en San Sebastián-, nos animan a ser optimistas. A pesar de las leyendas, la magia no existe en la economía con los unicornios, pero sí las oportunidades. El País Vasco ha visto como nacían grandes bancos y reputados banqueros en su territorio. Tenemos la experiencia, el capital humano -pero también financiero- y un largo historial innovador para seguir siendo protagonistas. Hoy el BBVA es uno de los bancos más importantes de Europa, Kutxa es envidiada por su solvencia en todo el continente y el primer banco español CaixaBank es presidido por un vasco, ¿por qué no el primer unicornio de las finanzas tenga su sede en nuestra tierra?

Los casos de unicornios europeos de las finanzas en lo que se ha venido a llamar como fintechs, nos pueden inspirar. El neobanco Revolut desde el Reino Unido, Klarna en Suecia gestionando los pagos del comercio electrónico o los alemanes de N26 con su banco digital. Es verdad que emprendedores vascos como Asier Uribeechebarría de Finanbest han sido pioneros, pero para que no sea algo anecdótico, han de orquestarse de manera decidida todavía más acciones públicas y privadas que atraigan, retengan y escalen el talento local. Suecia tiene más unicornios que el Reino Unido, Spotify les abrió el camino con la música en internet. Ojalá que las finanzas abran la senda de decenas de unicornios vascos.

La Unión Europea se ha propuesto que esta década sea la “década digital” y esto conlleva un conjunto importante de inversiones en infraestructuras, capacitación y transformación de las administraciones y las empresas. Uno de los indicadores de cumplimiento del plan es que el número de unicornios debería duplicarse. Esperemos que las matemáticas no nos engañen y en el País Vasco cumplamos esas previsiones y no solamente porque el doble de cero es cero.

Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

lunes, 3 de noviembre de 2008

A Euskadi le falta una T


“A Euskadi le falta una T”




El pasado viernes 31 de octubre “Expansión” publicó un especial sobre la economía vasca titulado  “Listos para la carrera contra la crisis”. Entre las personalidades entrevistadas se encontraba Miguel Lazpiur, presidente de la patronal vasca Confebask, que afirmó textualmente que “Con todos los respetos al problema vasco, ahora mismo la solución al problema económico es prioritaria”.  Con mi mayor consideración  al señor Lazpiur y especialmente a todas las empresas que representa no puedo dejar de expresar mi desacuerdo con su afirmación.

El profesor americano, Richard Florida, uno de los gurús económicos del momento considera que en la sociedad post-industrial o del conocimiento los innovadores, “the creative class”; como les llama; son el principal motor económico. La clase creadora incluye intelectuales, artistas, ingenieros, directivos etc. En su libro “cities and creative class” incluye datos estadísticos que respaldan su idea de que las ciudades que atraen y retienen miembros de la clase creadora (talentos) prosperan mientras que las que no lo hacen se estancan. De acuerdo con sus conclusiones la mano de obra yo no sigue a las empresas sino que son las propias empresas las que siguen a la mano de obra. Tolerancia atrae a talento y el talento a empresas tecnológicas. El estudio de Cushman&Wakefield “European Citéis Monitor” de 2007 confirma que el factor más relevante para decidir el emplazamiento de una empresa es la disponibilidad de mano de obra cualificada y su importancia va en aumento pues en 2006 aparecía en segundo lugar. En consecuencia es esencial que exista un clima propicio para el éxito económico de los países que implica lo que el profesor Florida denomina 3 Ts: Talento (capital humano de calidad), Tolerancia (diversidad, calidad de vida...) y Tecnología (acceso a infraestructuras que faciliten los flujos de conocimientos, ideas y aprendizaje).


Lo más novedoso del profesor Florida no es señalar que la clave del éxito está en la Tecnología y el Talento ya que su aportación al desarrollo económico de las sociedades ya había sido estudiado por buen número de autores. Lo más original es que a diferencia del factor productivo tradicional, la tierra, no constituyen una simple dotación, un stock que viene dado por las características de una determinada sociedad sino un flujo. Se trata de elementos altamente móviles que se desplazan de un lugar a otro. La clave para atraer y retener tecnología y el talento está en la tolerancia y la calidad de vida. De esta manera las ciudades, las regiones abiertas, diversas, respetuosas y tolerantes serán las mas exitosas.
La clave, por tanto, según Lazpiur para afrontar con éxito los retos que impone la globalización a través de la mejora de la competitividad está en promover la libertad, la convivencia y la tolerancia en los territorios, en este sentido es alarmante la deriva que el País Vasco está siguiendo con ejemplos como la continuada “fuga de cerebros” o el éxodo de los mejores profesionales formados aquí hacia otras regiones de España y Europa.



Efectivamente la educación es fundamental y es una palanca de cambio de competitividad pero antes que ello ha de ser escuela de libertad y el propio Gobierno Vasco que en ese suplemento de Expansión vanagloria de su plan para acelerar el crecimiento económico                                                                                                     es el mismo gobierno que está impulsando una reforma educativa que fomenta un País cerrado en si mismo y atenta contra libertades fundamentales.

Hoy en plena crisis podemos seguir afirmando que La mayor amenaza para economía vasca es la misma que ha sufrido la sociedad vasca durante los últimos 40 años, el terrorismo de ETA. El coste del terrorismo para nuestra economía ha sido estudiado por importantes economistas vascos, simplemente quiero aportar un dato y abundar en la tesis de este articulo, en un tema en el que tradicionalmente los vascos a los largo de la historia hemos sido referentes: la capacidad de emprender. El informe GEM (Global Enterpreneurship Monitor) subvencionado por el propio Gobierno Vasco, pone de manifiesto como Euskadi es menos emprendedora que el resto de España y desde 2004, esta tendencia se ha venido incrementando medida a través de índice TEA (Total Entrepeneurial Activity).

Euskadi, como todos los territorios que aspiran a liderar el futuro, ha de migrar hacia un modelo económico donde prime el talento y la tecnología. Pero nada de ello se logra sin tolerancia y es a esa “T” a la que el presidente de Confebask no da importancia en su entrevista.

No tengo la menor duda de lo que el señor Lazpiur llama “el problema vasco” preocupa mucho a los mayores creadores de riqueza y empleo que son los empresarios. Esta falta de libertad ha taponado el crecimiento de nuestras empresas, provocando la huida de nuestros mejores profesionales y cortocircuitando la atracción de inversión. Aún así hemos resistido y por ello estoy seguro que cuando la tolerancia se instale en nuestro país nada podrá parar la economía vasca.


Iñaki Ortega Cachón
Es economista y secretario de innovación del PP País Vasco