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lunes, 23 de mayo de 2016

El Mundo se mueve

(este artículo se publicó originalmente en el periódico EL MUNDO el día 22 de mayo de 2016)

En el mes de mayo la asociación gallega de la empresa familiar celebró en Santiago de Compostela su XVI Asamblea. Consolidados empresarios que representan cerca del 20% del PIB regional  y de sectores tan variados como el transporte, la banca, el agroalimentario, la siderurgia o el gran consumo se reunieron presididos por un sugerente lema: el mundo se mueve.
La idea de que la Tierra se mueve alrededor del Sol no fue completamente asumida hasta el siglo XVI gracias a un modelo matemático  presentado por el astrónomo Nicolás Copérnico que a su vez se apoyó en observaciones hechas con un telescopio unos años antes por el “padre de la ciencia”, el italiano Galileo Galilei. La Tierra no solo se mueve alrededor del Sol -traslación- en una órbita que da la vuelta completa en 365 días sino que también  lo hace sobre su propio eje -rotación- siendo un giro completo 24 horas. Estos dos movimientos dan lugar a las estaciones pero también al día la noche que guían la actividad en la Tierra desde tiempos inmemoriales. La Grecia Clásica estudió estos fenómenos desde siglos antes de Cristo pero tuvo que ser el científico polaco Copérnico, muchísimos años después, en pleno Renacimiento, quien lograse demostrarlo.
Que el mundo de la empresa se está moviendo en este momento es tan obvio como el día y la noche. Que todos los sectores de la economía están siendo reinventados por las innovaciones de los emprendedores con el impulso de la tecnología, es algo evidente como lo es diferenciar el verano del invierno en Nueva York. Pero al igual que la astronomía necesitó una teoría matemática que lo certificase, la economía y las empresas incumbentes necesitan rápidamente  de un modelo que les convenza que su mundo también se está moviendo y de un modo profundo, antes de que los cambios se lleven por delante sus empresas y sus viejas teorías.
En la ciencia económica llamamos modelo  a una representación simplificada de la realidad, que ayuda a la comprensión de sistemas reales más complejos. A la espera de que llegue el Copérnico de la economía de la empresa, la humilde aportación del profesor firmante de este artículo es fácil de explicar porque es meramente descriptiva. La disrupción de la tecnología ha permitido acceder, de modo universal, a todo el conocimiento acumulado a lo largo de la historia y ponerlo a disposición de los emprendedores que se han empoderado  ideando nuevos productos y servicios, nuevos modelos de negocio y hasta de consumo.
En la venta minorista con el e-commerce, en la música con las descargas online, en el turismo y el transporte con la economía colaborativa, en la automoción con los coches conectados, en la industria con la tercera revolución también conocida como el internet industrial, en la energía con las baterías autónomas en muy breve espacio de tiempo, en los medios de comunicación con las redes sociales y los robots de noticias, en la banca y los seguros con fintech e insurtech respectivamente, en la educación superior con los nuevos agentes online y los MOOCs, en el sector primario con el agrotech que tiene ya robots-tractores funcionando en los campos vallisoletanos, en los despachos de abogados que ven como la e-litigation ha conseguido resolver sin su intermediación más de 60 millones de casos en Estados Unidos, incluso en el mundo del trabajo las discusiones sobre las reformas laborales se quedan obsoletas con la llegada de los nuevos empleos que, como nos recuerdan en el Foro Económico Mundial, ni siquiera atisbamos la cantidad de nuevas profesiones que surgirán en los próximos años.
En Galicia, esos empresarios familiares reunidos para hablar de un mundo en movimiento, demostraron que a pesar de estar muchos de ellos en la tercera generación y alguno superar los 80 años, siguen teniendo el olfato de sus antepasados para saber detectar las oportunidades.
En la historia de la astronomía se enfrentaron el geocentrismo, que colocaba en el centro a la Tierra y el heliocentrismo, según el cual la Tierra y los planetas se mueven alrededor del Sol  que está en el centro del Universo. Tenemos que aprender del pasado de esta ciencia y no convertir el momento tan importante que vivimos en la economía,  en una lucha entre los empresarios y los emprendedores, entre los que están   -incumbentes- y los que llegan dando guerra –insurgentes-. Ni la economía gira solo alrededor de los empresarios ni tampoco únicamente alrededor de los emprendedores. Ni emprender es, como decía el fundador de la CNN Ted Turner, “lo que dicen que hacen nuestros hijos cuando están en paro” ni los empresarios usan chistera y puro para pisotear a los trabajadores.  La economía y nuestro mundo se mueven porque hay ideas que se ponen en marcha gracias a innovadores que puedes ser empresarios o emprendedores. Vivimos en un momento inédito en el que nunca fue tan fácil poner en marcha las ideas. Conciliando la fuerza de las empresas ya establecidas y el vigor de los nuevos agentes conseguiremos solucionar viejos problemas y así el mundo seguirá moviéndose pero además lo hará en la buena dirección.



Iñaki Ortega es director de Deusto Business School en Madrid y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja.

domingo, 26 de julio de 2015

Galicia con Z

(este artículo fue publicado originalmente en el periódico La Voz de Galicia el día 26 de julio de 2015)


La generación Z‎ son los jóvenes nacidos entre 1994 y 2010 y representan ya el 25,9% de la población mundial. Han crecido con la crisis e internet de acompañantes. Hoy, todavía, están en las aulas del colegio o la universidad ‎pero en muy poco tiempo serán los actores principales de una nueva economía, de las nuevas profesiones y de un nuevo mundo que esta ya aquí. Aunque algunos piensen que las mega tendencias que las consultoras como Gartner se empeñan en trasladarnos son solo ciencia ficción, la movilidad, el big data o el internet de las cosas han llegado para quedarse. De hecho hoy ya hay más móviles en África que en Estados Unidos; el cibercrimen es con ventaja la mayor preocupación y ocupación de los Tribunales, y hay ya más cosas conectadas que personas en el mundo. 
  
Los hermanos mayores de los Z, la generación Y o también llamada del milenio ya están escribiendo este nuevo mundo y con sus disrupciones tecnológicas lo están haciendo posible. ‎Pero a la vez esos millennials han sufrido como nadie la funesta triada del desempleo juvenil, la precariedad y el fracaso escolar. Sin embargo y gracias a internet, quizás el invento más democratizador y generador de riqueza desde la empresa, han sido capaz de vencer a esos tres jinetes del apocalipsis con su regla de las 4 Cs. A saber: ‎ están dispuestos a cambiar de empleo o de ciudad, son más creativos y emprendedores,  tienen una propensión a la cooperación no en vano son los inventores de la economía colaborativa y por último una mayor preparación científico-técnica coherente con la complejidad de nuestra era digital. 
  
Galicia con su ecosistema de innovación ha querido ser consecuente con estos cambios. Durante los últimos años con un liderazgo compartido de la Xunta y el tejido empresarial y de conocimiento gallego, ha querido deshacerse de las viejas barreras, promover instituciones inclusivas y crear un nuevo sistema de incentivos a favor del emprendimiento y la inversión inteligente. 
  
La eliminación de las licencias, la promoción de la financiación no bancaria, la creación de Galicia Emprende o la red gallega de Viveros‎ de Empresa sin olvidar el pionero trabajo de innovación abierta con las aceleradoras de pymes como Open Future de Telefónica en la Ciudade da Cultura o la red para fomentar el emprendimiento en las universidades Iberoamericanas, RedEmprendia, de Santander Universidades, creada en la Universidad de Santiago de Compostela, son ejemplos del camino iniciado y del que ya miles de jóvenes millennials se están beneficiando y abonando el camino para la generación Z que trasformara definitivamente Galicia. 
  
Estas dos cohortes de edad comparten además una nueva escala de valores sustentada en la ética por encima del dinero, el deseo de cambiar el mundo con soluciones nuevas a problemas viejos y ‎la necesidad de cooperar frente a la feroz competencia del pasado. 
  
El futuro de Galicia está en los colegios. Hace más de un siglo  el economista austro-americano Schumpeter constató que  « la destrucción creativa de los emprendedores es la que hace que el mundo sea mejor» Hoy esos innovadores están a punto de egresarse y reescribir nuestra historia para mejor. Hagamos entre todos que eso sea posible. 

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School en Madrid


Alfredo Bermúdez de Castro es director de operaciones de RedEmprendia