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miércoles, 8 de julio de 2020

Enseñar a bailar al elefante, el reto de las grandes empresas españolas


(este artículo se publicó originalmente el 1 de julio de 2020 en el diario La Información)


Una analogía entre el mundo animal y el de la innovación ha servido para titular el informe que se ha presentado en el mes de junio de 2020 sobre emprendimiento corporativo promovido por Santander Universidades con un equipo de investigadores de varios centros españoles de enseñanza superior.  “Enseñando a bailar al elefante como una gacela” pretende conseguir que las empresas “desaprendan” la cultura de rigidez propia de una gran corporación en favor de una gestión ágil y un espíritu de innovación.  

En 2017 se conoció el primer informe sobre este fenómeno del emprendimiento en las grandes empresas. En aquella ocasión se tituló “Gacelas y Elefantes bailan sin pisarse” y también contó con el impulso del CISE (Centro Internacional Santander Emprendimiento). Se usó la metáfora de los animales inspirándose en el trabajo del investigador del MIT, David Birch, en el cual los elefantes se correspondían con compañías que cuentan con un tamaño que les procura seguridad y capacidad para conseguir ingentes recursos, aunque se ven lastradas por pesados organigramas y procedimientos. Las gacelas, por el contrario, son empresas muy pequeñas, jóvenes y vulnerables, pero gozan de una agilidad a la hora de innovar que les permite dar grandes saltos y alcanzar velocidades impensables para el elefante. El reto de ese informe fue demostrar con datos empíricos y casos reales que estas dos especies tan distintas podrían ensayar un baile sin que las gacelas -las startups- corriesen el riesgo de ser apisonadas por los 5.000 kilos del paquidermo -las multinacionales-.

Ahora la nueva entrega -firmado por Deusto Business School, ICADE y la Universidad Autónoma de Madrid- analiza las herramientas que hacen posible la colaboración entre emprendedores y grandes empresas, además de actualizar con una nueva encuesta, la fotografía del fenómeno del emprendimiento corporativo en nuestro país. El título del informe alude de nuevo a los animales precisamente porque demostrado que han empezado a danzar muchos elefantes con gacelas, urge enseñarle a perfeccionar su baile para evitar pisotones de consecuencias irreversibles. De nuevo los profesores firmantes se han apoyado en otro investigador, esta vez James Belasco de la Universidad de San Diego State, que en 1991 utilizó este símil en su libro “Enseñando a bailar al elefante” para enfatizar la necesidad de mantener vivo el espíritu de innovación en las grandes empresas. Las grandes compañías se comportan del mismo modo que los elefantes que raramente olvidan lo que aprendieron hace muchísimos años. Las corporaciones tienen que olvidar una cultura de gran empresa para volver a sentir el ansia de innovación de una startup.

Por supuesto que los elefantes han empezado a bailar con gacelas, pero por desgracia son pocos los que han perfeccionado esta danza. Los sucesivos informes para España del Global Entrrepreneurship Monitor (GEM) que lleva años midiendo la evolución del emprendimiento corporativo siguen mostrando un tono bajo del fenómeno en nuestro país. Año a año, como incidió Adriana Tortajada directora de innovación de Santander Universidades España no supera la cota del 2% de personas activas realizando procesos intraemprendedores o lo que es lo mismo no crecen los empleados que activan sus capacidades emprendedoras en organizaciones que promueven nuevos productos o servicios, nuevas líneas de negocios o nuevas empresas con la finalidad de generar valor y llegar a ser más competitivas. Estos indicadores nos sitúan lejos de la media europea, que está por encima del 5%, o de EE. UU. con un 8% lo que exige ir más rápido. Para ello el informe ha estudiado seis herramientas de fomento de la innovación (corporate venture capital, partenariado público-privado a favor del emprendimiento, intraemprendimiento, aceleradora global y el crowdsourcing) así como seis buenas prácticas seleccionadas (Ferrovial, Enagás, Telefónica, Ecoembes, MAPFRE y Repsol) que servirán de inspiración para que muchos más elefantes aprendan, siguiendo los pasos de otros congéneres, a bailar como gacelas. De esa manera muchas empresas españolas podrán mejorar su capacidad de innovación.

El emprendimiento como vehículo para la innovación se ha convertido en uno de los vectores de la nueva economía. Conscientes de ello, cada vez mayor número de grandes corporaciones en todo el mundo están adoptando la forma de pensar y los modelos de negocio de las startups como palanca de competitividad. Incubadoras, aceleradoras o fondos de venture capital son algunas de las herramientas que los responsables de innovación deben conocer y saber gestionar para aprovechar las oportunidades de colaboración con startups. Al mismo tiempo, las organizaciones tienen en sus manos canalizar el talento intraemprendedor de sus empleados y aprovechar el impulso que el sector público está dando al emprendimiento.
Pero no conviene olvidar que a pesar de que el emprendimiento corporativo ha pasado en unos pocos años de ser una realidad desconocida en las grandes empresas a convertirse en uno de los ámbitos de actuación más recurrentes en cualquier plan estratégico, todavía queda mucho camino por explorar.  Ante un escenario cada vez más cambiante y competitivo, las empresas incumbentes han visto en el emprendimiento corporativo una vía relativamente sencilla para adoptar los exitosos modelos de innovación característicos de las startups, ya sea tendiendo puentes de colaboración con éstas, mediante fórmulas de innovación abierta, o promoviendo el espíritu emprendedor de sus propios trabajadores, pero la tarea no es fácil y los fracasos superan a los éxitos.
Para llegar a estas conclusiones además de las bases de datos del informe GEM, el estudio ha encuestado en el año 2019 a una muestra representativa de 58 grandes empresas, que supone más del 65% de la capitalización del IBEX 35 con una facturación conjunta de 379.000 millones de euros. Las respuestas han permitido concluir a los investigadores que el 84,5 % de las grandes empresas promueve activamente el emprendimiento corporativo (una subida de cinco puntos frente al 2017) o que el 86% de ellas fomentan la innovación abierta frente al 23% del anterior informe.
Las grandes compañías tienen una tendencia, casi genética, a comportarse del mismo modo que los elefantes, no solo por su tamaño, sino por ser entidades de costumbres que raramente olvidan lo aprendido en el pasado. Muchas enseñanzas de antaño hoy ya no sirven; pero se siguen cumpliendo a rajatabla en las organizaciones, sin asumir que la economía ha cambiado radicalmente hacia una actividad sin apenas barreras de entrada y en la que las ventajas competitivas ya no se derivan del tamaño sino de la capacidad de innovación. Cuando una empresa decide abandonar su ritmo cansino y ponerse a bailar, está aprendiendo a comportarse como un agente tan diferente como son las startups. Bailando, los elefantes empiezan, por tanto, a parecerse a las gacelas.
Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la UNIR. Ha sido el coordinador del II Informe de Emprendimiento Corporativo en España.

domingo, 1 de diciembre de 2019

España, más fuerte que los españoles

(este artículo se publicó originalmente en el diario La Información el día 29 de noviembre de 2019)

La incertidumbre se ha instalado en España. La cercanía de un gobierno de Unidas Podemos-PSOE ha hecho saltar todas las alarmas por lo que supondría de empeoramiento de las condiciones para la actividad económica en nuestro país: más gasto público y por tanto más impuestos; más intervencionismo en detrimento de la necesaria libertad de empresa y más poder para el nacionalismo frente a la ansiada unidad de mercado. Lo peor es que llueve sobre mojado porque la crisis catalana ha trasladado al exterior la peor imagen inimaginable y a su vez, desde hace meses, no hay un organismo internacional que no presagie que la economía española se está enfriando. Si a lo anterior unimos un mundo que parece que se ha vuelto loco con el Brexit, los chalecos amarillos en Francia o los disturbios en Chile, Colombia o Bolivia pero también Hong Kong, nos acercamos a una tormenta perfecta.

Pero entre tanta mala noticia de nuevo la serendipia me ayuda a escribir este artículo y de paso ser optimista. La semana pasada tuve el placer de escuchar a un directivo honrado y discreto como es el presidente de Bankia recordar que España tiene las hipotecas más bajas de Europa o que las pymes españolas se financian de un modo más barato que las alemanas. José Ignacio Goirigolzarri ayuda a refrescar un discurso de otro directivo patrio al recoger el premio de directivo del año. José María Álvarez-Pallete explica siempre que puede y yo me empeño en replicarlo, que en los últimos 40 años, España ha multiplicado por 14 su gasto en educación, por 13 el gasto social y por 15 el PIB per cápita.  En estos pocos años de democracia, si los ponemos en relación con la larga historia de nuestra nación, se ha doblado la población activa, aumentado en siete millones las mujeres que trabajan y ocho veces el número de universitarios.

Por tanto, somos muy afortunados por vivir en España. Pero precisamente por ser españoles tenemos que convivir con la incertidumbre porque es consustancial a nuestra historia. Acaso la Transición fue un periodo tranquilo o el Siglo de Oro de nuestras letras estuve exento de conflictos. Estos días se han cumplido 200 años de la creación del Museo del Prado, una de las más importantes colecciones de arte de la humanidad. El viejo caserón del Paseo del Prado ha acogido estos dos siglos las más excelsas muestras de genialidad de españoles universales, pero a la vez vivido guerras civiles, golpes de estado, regímenes violentos y dictatoriales, magnicidios y la peor de las bandas terroristas de Europa. Pero triunfó la creatividad frente la fatalidad y hoy tenemos en Madrid las obras de Goya y Velázquez, pero ningún terrorismo vivo.

Todos los años, a pesar de los pesares, un organismo internacional certifica, por ejemplo, que nuestro país es el segundo más visitado del mundo o que disfrutamos de la red sanitaria universal con las mayores coberturas del mundo. Los españoles seguimos sorprendiendo con nuestra capacidad de trabajar en equipo bien sea para coordinar la mejor red de trasplantes de órganos del planeta o para ganar el campeonato del mundo de Baloncesto. 

Así es. La metáfora del deporte vuelve a venir al caso, hoy,  para el futuro de España. Hace unos pocos días, al mismo tiempo que medio país discutía con el otro medio por un gobierno, un puñado de españoles con humildad y superando las peores adversidades como es la muerte de un padre, nos volvieron a demostrar, esta vez ganando la Copa Davis de tenis, que España es más fuerte que los españoles. 

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la UNIR

domingo, 26 de julio de 2015

Galicia con Z

(este artículo fue publicado originalmente en el periódico La Voz de Galicia el día 26 de julio de 2015)


La generación Z‎ son los jóvenes nacidos entre 1994 y 2010 y representan ya el 25,9% de la población mundial. Han crecido con la crisis e internet de acompañantes. Hoy, todavía, están en las aulas del colegio o la universidad ‎pero en muy poco tiempo serán los actores principales de una nueva economía, de las nuevas profesiones y de un nuevo mundo que esta ya aquí. Aunque algunos piensen que las mega tendencias que las consultoras como Gartner se empeñan en trasladarnos son solo ciencia ficción, la movilidad, el big data o el internet de las cosas han llegado para quedarse. De hecho hoy ya hay más móviles en África que en Estados Unidos; el cibercrimen es con ventaja la mayor preocupación y ocupación de los Tribunales, y hay ya más cosas conectadas que personas en el mundo. 
  
Los hermanos mayores de los Z, la generación Y o también llamada del milenio ya están escribiendo este nuevo mundo y con sus disrupciones tecnológicas lo están haciendo posible. ‎Pero a la vez esos millennials han sufrido como nadie la funesta triada del desempleo juvenil, la precariedad y el fracaso escolar. Sin embargo y gracias a internet, quizás el invento más democratizador y generador de riqueza desde la empresa, han sido capaz de vencer a esos tres jinetes del apocalipsis con su regla de las 4 Cs. A saber: ‎ están dispuestos a cambiar de empleo o de ciudad, son más creativos y emprendedores,  tienen una propensión a la cooperación no en vano son los inventores de la economía colaborativa y por último una mayor preparación científico-técnica coherente con la complejidad de nuestra era digital. 
  
Galicia con su ecosistema de innovación ha querido ser consecuente con estos cambios. Durante los últimos años con un liderazgo compartido de la Xunta y el tejido empresarial y de conocimiento gallego, ha querido deshacerse de las viejas barreras, promover instituciones inclusivas y crear un nuevo sistema de incentivos a favor del emprendimiento y la inversión inteligente. 
  
La eliminación de las licencias, la promoción de la financiación no bancaria, la creación de Galicia Emprende o la red gallega de Viveros‎ de Empresa sin olvidar el pionero trabajo de innovación abierta con las aceleradoras de pymes como Open Future de Telefónica en la Ciudade da Cultura o la red para fomentar el emprendimiento en las universidades Iberoamericanas, RedEmprendia, de Santander Universidades, creada en la Universidad de Santiago de Compostela, son ejemplos del camino iniciado y del que ya miles de jóvenes millennials se están beneficiando y abonando el camino para la generación Z que trasformara definitivamente Galicia. 
  
Estas dos cohortes de edad comparten además una nueva escala de valores sustentada en la ética por encima del dinero, el deseo de cambiar el mundo con soluciones nuevas a problemas viejos y ‎la necesidad de cooperar frente a la feroz competencia del pasado. 
  
El futuro de Galicia está en los colegios. Hace más de un siglo  el economista austro-americano Schumpeter constató que  « la destrucción creativa de los emprendedores es la que hace que el mundo sea mejor» Hoy esos innovadores están a punto de egresarse y reescribir nuestra historia para mejor. Hagamos entre todos que eso sea posible. 

Iñaki Ortega es director de Deusto Business School en Madrid


Alfredo Bermúdez de Castro es director de operaciones de RedEmprendia