Mostrando entradas con la etiqueta intraemprendiiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta intraemprendiiento. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2020

¿Eres elefante o gacela?

(este artículo se publicó originalmente el día 19 de julio de 2020 en el suplemento Actualidad Económica del periódico El Mundo)


Recuerdo de pequeño los domingos después de comer esos maravillosos documentales de National Geografic sobre la sabana africana en los que siempre la veloz gacela acababa siendo abatida por algún poderoso carnívoro. En cambio, el elefante, en manada y con su paso lento pero firme sobrevivía a los rigores de su ecosistema. Si entonces me hubieran dado a elegir entre ser gacela o elefante, mi opción sería una larga vida de paquidermo.

No he tenido la oportunidad de preguntar a los profesores Birch del Instituto Tecnológico de Massachusetts y Belasco de la Universidad de San Diego sobre sus aficiones de sobremesa, pero sí he leído sus artículos académicos sobre los emprendedores. Ambos han usado el símil con estos animales para ilustrar la relación entre corporaciones y emprendedores. A finales de los 70, David Birch sorprendió al mundo con su informe “Job generation process”, todo un hito en la superación del paradigma dominante de la gran empresa, demostrando que las nuevas y pequeñas unidades empresariales generaban en Estados Unidos la mayor parte del empleo neto. Para Birch, los elefantes son grandes multinacionales que sufren rígidas burocracias. Las gacelas, en cambio son empresas muy débiles -por pequeñas y jóvenes- pero tan ligeras que casi vuelan. Años más tarde el profesor Belasco quiso enfatizar la imperiosa necesidad de mantener vivo el espíritu de innovación en las grandes empresas en su libro “Enseñar a bailar al elefante”. Las grandes compañías se comportan del mismo modo que los elefantes, no solo por su tamaño, sino también por ser animales de costumbres que raramente olvidan lo aprendido en el pasado. Esas enseñanzas hoy ya no sirven; pero se siguen cumpliendo como si fuese religión en las grandes organizaciones, cuando las bases de la economía son radicalmente diferentes. Sólo olvidando esas obsoletas lecciones, el elefante aprenderá a bailar. 

Han pasado décadas desde la publicación de estos estudios y desde mis sentadas ante la televisión para ver documentales y ya no tengo tan claro si quiero ser elefante o gacela.   Los elefantes siguen siendo grandes compañías bien asentadas pero muy lentas; las gacelas, por el contrario, son startups que mueren en su mayoría en los primeros años de vida por muy disruptivas que sean. Pero mis dudas se acrecentaron aún más hace cuatro años cuando un grupo de académicos nos pusimos a investigar el fenómeno del emprendimiento corporativo o lo que es lo mismo la colaboración entre grandes empresas y emprendedores para innovar. La tesis de nuestra investigación se resumía en que solo cooperando (bailando) ambos animales podrían sobrevivir. En la nueva economía, el elefante no es tan fuerte y la gacela no es tan frágil. Nuestra encuesta a las más grandes empresas con operaciones en nuestro país así lo ha demostrado. El trabajo de campo realizado hace unos pocos meses constató que el 86% de esas grandes empresas usaban la innovación abierta frente al 23% que decían eso mismo hace apenas dos años. De nuevo el elefante volvía a jugar bien y ganaba la partida.

Pero en esas estábamos cuando apareció en el mes de junio de este año una noticia muy extraña. En el delta de Okawango (Bostwana) aparecieron 169 elefantes muertos sin razones aparentes. Los animales no tenían muestras de violencia, pero tampoco de enfermedad alguna. Los expertos alertaban de las consecuencias de estas muertes en la cada vez más exigua población de elefantes precisamente por la ansiedad causada de ver morir a tantos de su especie. Inmediatamente me puse a chequear el ranking de Bloomberg de las empresas más importantes. En apenas unas décadas se han evaporado la mayoría de los elefantes corporativos. No solo los elefantes mueren en África sino también en la bolsa americana. Ser grande ya no es garantía de nada y muchos de esos paquidermos empresariales empiezan a tener miedo; un miedo que las startups huelen y les impulsa a seguir saltando cada vez más lejos, cada vez más fuertes. Por eso, ahora, si tengo que elegir, escojo ser gacela.


Iñaki Ortega es profesor de Deusto Business School y director del II Informe de Emprendimiento Corporativo de Santander Universidades y CISE.

miércoles, 8 de julio de 2020

Enseñar a bailar al elefante, el reto de las grandes empresas españolas


(este artículo se publicó originalmente el 1 de julio de 2020 en el diario La Información)


Una analogía entre el mundo animal y el de la innovación ha servido para titular el informe que se ha presentado en el mes de junio de 2020 sobre emprendimiento corporativo promovido por Santander Universidades con un equipo de investigadores de varios centros españoles de enseñanza superior.  “Enseñando a bailar al elefante como una gacela” pretende conseguir que las empresas “desaprendan” la cultura de rigidez propia de una gran corporación en favor de una gestión ágil y un espíritu de innovación.  

En 2017 se conoció el primer informe sobre este fenómeno del emprendimiento en las grandes empresas. En aquella ocasión se tituló “Gacelas y Elefantes bailan sin pisarse” y también contó con el impulso del CISE (Centro Internacional Santander Emprendimiento). Se usó la metáfora de los animales inspirándose en el trabajo del investigador del MIT, David Birch, en el cual los elefantes se correspondían con compañías que cuentan con un tamaño que les procura seguridad y capacidad para conseguir ingentes recursos, aunque se ven lastradas por pesados organigramas y procedimientos. Las gacelas, por el contrario, son empresas muy pequeñas, jóvenes y vulnerables, pero gozan de una agilidad a la hora de innovar que les permite dar grandes saltos y alcanzar velocidades impensables para el elefante. El reto de ese informe fue demostrar con datos empíricos y casos reales que estas dos especies tan distintas podrían ensayar un baile sin que las gacelas -las startups- corriesen el riesgo de ser apisonadas por los 5.000 kilos del paquidermo -las multinacionales-.

Ahora la nueva entrega -firmado por Deusto Business School, ICADE y la Universidad Autónoma de Madrid- analiza las herramientas que hacen posible la colaboración entre emprendedores y grandes empresas, además de actualizar con una nueva encuesta, la fotografía del fenómeno del emprendimiento corporativo en nuestro país. El título del informe alude de nuevo a los animales precisamente porque demostrado que han empezado a danzar muchos elefantes con gacelas, urge enseñarle a perfeccionar su baile para evitar pisotones de consecuencias irreversibles. De nuevo los profesores firmantes se han apoyado en otro investigador, esta vez James Belasco de la Universidad de San Diego State, que en 1991 utilizó este símil en su libro “Enseñando a bailar al elefante” para enfatizar la necesidad de mantener vivo el espíritu de innovación en las grandes empresas. Las grandes compañías se comportan del mismo modo que los elefantes que raramente olvidan lo que aprendieron hace muchísimos años. Las corporaciones tienen que olvidar una cultura de gran empresa para volver a sentir el ansia de innovación de una startup.

Por supuesto que los elefantes han empezado a bailar con gacelas, pero por desgracia son pocos los que han perfeccionado esta danza. Los sucesivos informes para España del Global Entrrepreneurship Monitor (GEM) que lleva años midiendo la evolución del emprendimiento corporativo siguen mostrando un tono bajo del fenómeno en nuestro país. Año a año, como incidió Adriana Tortajada directora de innovación de Santander Universidades España no supera la cota del 2% de personas activas realizando procesos intraemprendedores o lo que es lo mismo no crecen los empleados que activan sus capacidades emprendedoras en organizaciones que promueven nuevos productos o servicios, nuevas líneas de negocios o nuevas empresas con la finalidad de generar valor y llegar a ser más competitivas. Estos indicadores nos sitúan lejos de la media europea, que está por encima del 5%, o de EE. UU. con un 8% lo que exige ir más rápido. Para ello el informe ha estudiado seis herramientas de fomento de la innovación (corporate venture capital, partenariado público-privado a favor del emprendimiento, intraemprendimiento, aceleradora global y el crowdsourcing) así como seis buenas prácticas seleccionadas (Ferrovial, Enagás, Telefónica, Ecoembes, MAPFRE y Repsol) que servirán de inspiración para que muchos más elefantes aprendan, siguiendo los pasos de otros congéneres, a bailar como gacelas. De esa manera muchas empresas españolas podrán mejorar su capacidad de innovación.

El emprendimiento como vehículo para la innovación se ha convertido en uno de los vectores de la nueva economía. Conscientes de ello, cada vez mayor número de grandes corporaciones en todo el mundo están adoptando la forma de pensar y los modelos de negocio de las startups como palanca de competitividad. Incubadoras, aceleradoras o fondos de venture capital son algunas de las herramientas que los responsables de innovación deben conocer y saber gestionar para aprovechar las oportunidades de colaboración con startups. Al mismo tiempo, las organizaciones tienen en sus manos canalizar el talento intraemprendedor de sus empleados y aprovechar el impulso que el sector público está dando al emprendimiento.
Pero no conviene olvidar que a pesar de que el emprendimiento corporativo ha pasado en unos pocos años de ser una realidad desconocida en las grandes empresas a convertirse en uno de los ámbitos de actuación más recurrentes en cualquier plan estratégico, todavía queda mucho camino por explorar.  Ante un escenario cada vez más cambiante y competitivo, las empresas incumbentes han visto en el emprendimiento corporativo una vía relativamente sencilla para adoptar los exitosos modelos de innovación característicos de las startups, ya sea tendiendo puentes de colaboración con éstas, mediante fórmulas de innovación abierta, o promoviendo el espíritu emprendedor de sus propios trabajadores, pero la tarea no es fácil y los fracasos superan a los éxitos.
Para llegar a estas conclusiones además de las bases de datos del informe GEM, el estudio ha encuestado en el año 2019 a una muestra representativa de 58 grandes empresas, que supone más del 65% de la capitalización del IBEX 35 con una facturación conjunta de 379.000 millones de euros. Las respuestas han permitido concluir a los investigadores que el 84,5 % de las grandes empresas promueve activamente el emprendimiento corporativo (una subida de cinco puntos frente al 2017) o que el 86% de ellas fomentan la innovación abierta frente al 23% del anterior informe.
Las grandes compañías tienen una tendencia, casi genética, a comportarse del mismo modo que los elefantes, no solo por su tamaño, sino por ser entidades de costumbres que raramente olvidan lo aprendido en el pasado. Muchas enseñanzas de antaño hoy ya no sirven; pero se siguen cumpliendo a rajatabla en las organizaciones, sin asumir que la economía ha cambiado radicalmente hacia una actividad sin apenas barreras de entrada y en la que las ventajas competitivas ya no se derivan del tamaño sino de la capacidad de innovación. Cuando una empresa decide abandonar su ritmo cansino y ponerse a bailar, está aprendiendo a comportarse como un agente tan diferente como son las startups. Bailando, los elefantes empiezan, por tanto, a parecerse a las gacelas.
Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la UNIR. Ha sido el coordinador del II Informe de Emprendimiento Corporativo en España.

martes, 19 de diciembre de 2017

Emprender en una empresa es un cuento

(este artículo se publicó originalmente en el número de lanzamiento de la revista GLOBAL SQUARE el 12 de diciembre de 2017)

Si no le suena el cuento de “El elefante y la gacela”, no se preocupe porque no es tan conocido como “La cigarra y la hormiga” de La Fontaine que tanto nos repitieron nuestros padres. Tampoco lo firma el fabulista español Samaniego que nos dejó inolvidables piezas como “La gallina de los huevos de oro”. Este cuento de animales africanos, no existía hasta hace unos meses, pero ha servido para ilustrar el informe que tres universidades españolas hemos realizado por encargo del Centro Internacional Santander Emprendedores, sobre el estado del emprendimiento corporativo en España. Aunque por su novedad no hay consenso siquiera sobre el término, el emprendimiento corporativo es el conjunto de iniciativas que desarrollan las organizaciones para crear valor y mejorar su capacidad competitiva, bien mediante el impulso de actividades emprendedoras de origen interno (intraemprendimiento), bien mediante la incorporación de conocimiento externo, por ejemplo startups, susceptible de sinergias internas y nuevas oportunidades de negocio (innovación abierta). Un nuevo concepto que sin embargo está siendo ya usado por la mayoría de las grandes empresas con sede en España como lo demuestra las 43 corporaciones que reconocen que utilizan el emprendimiento corporativo y facturan en conjunto el equivalente al 21% PIB español, representando más del 53% de la capitalización del IBEX 35.
“Un joven elefante que vivía en la sabana observaba diariamente con admiración la agilidad con la que la ligera gacela sorteaba obstáculos e incluso ataques de los temidos leones.  Los acrobáticos saltos de la gacela se le asemejaban a los pasos de un baile de salón amenizado por los acordes de Chopin. El paquidermo decidió dedicar  varias semanas a practicar giros y pasos de baile hasta que una mañana le propuso ansiosamente al antílope bailar juntos. La gacela dudó porque los cinco mil kilos de su amigo  frente a sus solo cincuenta eran demasiada diferencia pero el entusiasmo del joven elefante terminó por convencerla. Los dos animales comenzaron a bailar como si de un vals se tratase y en el primer giro de la danza, la pata del elefante se posó, por error pero con toda la fuerza de sus cinco toneladas de peso, en la frágil columna de la gacela que murió aplastada en el acto”.
Lo que precede este párrafo es una fábula. Un género compuesto por una composición literaria breve con intención didáctica en la que los personajes son animales que presentan características humanas. Esas enseñanzas o aprendizajes que lo definen aparecen siempre al final del cuento y se conocen popularmente como moraleja. No traslades a los demás tus culpas, es la moraleja en la recordada fábula “La zorra y las uvas” y en  “El león y el ratón” se aprende a nunca despreciar las promesas de los pequeños porque puede que un día se cumplan.
Las metáforas con el mundo animal en la literatura económica no son nuevas: los tigres asiáticos a principios de este siglo para referirse a las entonces emergentes potencias asiáticas de Corea, Singapur, Taiwán y Hong-Kong; los PIGS, acrónimo acuñado por medios anglosajones para referirse peyorativamente a los países mediterráneos acuciados hace unos años por problemas de déficit y balanza de pagos, son solo algunos ejemplos. En el campo del emprendimiento, en el año 1979, el profesor del MIT David Birch sorprendió al mundo con su informe “Job generation process”, al atreverse a poner en entredicho el paradigma dominante a favor de la gran empresa.  Birch demostró que las nuevas y pequeñas unidades empresariales generaban en Estados Unidos la mayor parte del empleo neto y explicó estas dinámicas de creación y destrucción de puestos de trabajo, utilizando para ello analogías zoológicas que aunque han pasado décadas siguen hoy muy vigentes. Los elefantes vienen a corresponderse con compañías bien asentadas, que cuentan con un tamaño que les procura seguridad y capacidad para conseguir ingentes recursos, aunque se ven lastradas por pesados organigramas y procedimientos. Las gacelas, por el contrario, son empresas muy pequeñas, jóvenes y vulnerables, pero gozan de una agilidad a la hora de innovar que les permite dar grandes saltos y alcanzar velocidades impensables para el elefante. Por último, ya en nuestros días, los unicornios se han traído de la mitología al mundo de la inversión, para definir las nuevas empresas que tienen una valoración de 1000 millones de dólares. Linkedin, Uber o Airnbn son ejemplos de esos unicornios tan deseados por los fondos de inversión.
También las moralejas han estado presentes en la doctrina económica y tras dos años de estudio el informe sobre emprendimiento corporativo que he tenido el honor de coordinar y que ha llevado por subtítulo “elefantes y gacelas bailan sin pisarse” ha dado lugar a cuatro enseñanzas. La primera es que este  fenómeno ha pasado en unos pocos años de ser una realidad desconocida en las grandes empresas a convertirse en uno de los ámbitos de actuación más recurrentes en cualquier plan estratégico. Ante un escenario cada vez más cambiante y competitivo las organizaciones ven en el emprendimiento corporativo una vía para adoptar los exitosos modelos de innovación disruptiva de las startups, ya sea tendiendo puentes de colaboración con estas mediante fórmulas de innovación abierta o promoviendo el espíritu emprendedor de sus propios trabajadores.  Esta investigación permite aportar algunas claves para facilitar que las empresas incumbentes y las emergentes trabajen juntas a fin de que las primeras innoven y sean más competitivas y las segundas logren alcanzar unas altas cotas de escalabilidad.  En segundo lugar y gracias al contraste entre dos encuestas hechas a intraemprendedores y a los propios directivos, hemos demostrado que el masivo apoyo al emprendimiento corporativo en España manifestado por las empresas  muestra más deseos que realidades. La tercera enseñanza es que la existencia de exitosos programas en multinacionales españolas demuestra que a pesar de la juventud del fenómeno ya hay buenas prácticas que permiten abonar el camino para los que empiezan ahora. La última lección aprendida  es que son muchos los obstáculos a sortear para implantar estrategias efectivas de innovación abierta e intraemprendimiento en las grandes corporaciones porque además de las dificultades propias de hacer crecer negocios emergentes se encuentran inercias de las grandes empresas que no respetan las peculiaridades del mundo startup.
En la vida real es muy difícil que dos especies tan distintas puedan ensayar una danza, al menos no sin que la gacela, corra un alto riesgo de ser apisonada por las toneladas del elefante. Pero lo que en principio solo podría ocurrir en un cuento, que bailen ambos animales, sí puede convertirse en una realidad en el ecosistema empresarial. En última instancia es el propósito que ha llevado a los autores de esta investigación ha sido precisamente ese: demostrar con datos empíricos y casos reales que grandes empresas y emprendedores han empezado a bailar en España al son del mismo compás y que, a pesar de algunos pisotones inevitables, todo apunta a que formarán un gran tándem. Hace unos días en la sede la Fundación Rafael del Pino se pudo escuchar a los consejeros delegados de empresas de sectores tan dispares como Enagás, Telefónica, CAF o Vocento comentar su fructífero trabajo con emprendedores. Explicaron cómo, no sin dificultades, los elefantes están empezando a bailar sin pisar a las gacelas. Hace unos años el profesor del MIT Clayton Christensen vaticinó que las empresas diseñadas en el siglo XX para triunfar, están abocadas a fracasar en el siglo XXI, salvo que adopten la mentalidad startup. Por ello y si queremos que nuestro cuento además de tener final feliz nos ayude a afrontar el futuro de nuestra economía con más garantías, tendremos que escribir un nuevo final en el que el elefante aprenda a bailar poco a poco con la gacela sin hacerle daño. De modo y manera que un día, no muy lejano, ambos anímales deleiten a toda la sabana bailando armónicamente.

Iñaki Ortega es profesor de la Universidad de Deusto y ha coordinado el Informe sobre Emprendimiento Corporativo en España promovido por CISE y Santander Universidades

domingo, 29 de octubre de 2017

La fábula del elefante y la gacela que quieren bailar juntos

(este artículo fue publicado originalmente el domingo día 29 de octubre de 2017 en el periódico El Mundo)

Un joven elefante que vivía en la sabana africana observaba con admiración todos los días la agilidad con la que la gacela sorteaba obstáculos e incluso ataques de los temidos leones.  Los acrobáticos saltos de la gacela se le asemejaban a los pasos de un baile de salón amenizado por los acordes de Chopin. El paquidermo decidió dedicar  varias semanas a practicar giros y pasos de baile hasta que una mañana le propuso ansiosamente al antílope bailar juntos. La gacela dudó porque los cinco mil kilos de su amigo  frente a sus solo cincuenta eran demasiada diferencia, pero el entusiasmo del joven elefante terminó por convencerla. Los dos animales comenzaron a bailar como si de un vals se tratase y en el primer giro de la danza la pata del elefante se posó por error, pero con toda la fuerza de sus cinco toneladas de peso, en la frágil columna de la gacela, que murió aplastada en el acto.

Esta fábula ha servido para ilustrar el informe que tres universidades españolas hemos realizado por encargo del Centro Internacional Santander Emprendedores (CISE) con el apoyo de NEORIS, sobre el estado del emprendimiento corporativo en España. Este  fenómeno  ha pasado en unos pocos años de ser una realidad desconocida en las grandes empresas a convertirse en uno de los ámbitos de actuación más recurrentes en cualquier plan estratégico. Ante un escenario cada vez más cambiante y competitivo las organizaciones ven en el emprendimiento corporativo una vía para adoptar los exitosos modelos de innovación disruptiva de las startups, ya sea tendiendo puentes de colaboración con éstas mediante fórmulas de innovación abierta o promoviendo el espíritu emprendedor de sus propios trabajadores. Nuevo concepto que sin embargo está siendo ya usado por la mayoría de las grandes empresas con sede en España.

La investigación, que ha llevado por subtítulo elefantes y gacelas bailan sin pisarse, permite aportar algunas claves para facilitar que las empresas incumbentes y las emergentes trabajen juntas a fin de que las primeras innoven y sean más competitivas y las segundas logren alcanzar unas altas cotas de escalabilidad. Así, tras dos años de estudio, hemos formulado nueve aprendizajes,  recomendaciones basadas en experiencias exitosas de colaboración entre startups y corporaciones. 

La primera es la imprescindible implicación de la alta dirección en el impulso del emprendimiento corporativo. El alineamiento con los objetivos de la compañía es la segunda. El siguiente consejo es que el emprendimiento corporativo solo es una apuesta segura a largo plazo. Aprender de otros, pero desarrollar una política de emprendimiento corporativo adaptada a la propia organización y dotar a la organización de personas con conocimientos y competencias que les permitan acompañar y entender a startups e intraemprendedores, son la cuarta y la quinta. Buscar sinergias en el ecosistema emprendedor local así como hacer un esfuerzo por evangelizar a toda la organización también se hace necesario.  Como octava lección se recomienda  apoyar a los intraemprendedores con recursos, tiempo y garantías de carrera profesional. Una última reflexión para las empresas que operan en industrias de alta tecnología: al hilo de la velocidad a la que avanzan el cambio en modelos de negocio así como las fórmulas de innovación abierta, la figura del Chief Entrepreneur Executive no tardará en extenderse entre todas aquellas que aspiren a mantenerse líderes.

El sentido común nos dice que difícilmente dos especies tan distintas podrían ensayar una danza, al menos no sin que la gacela corra un alto riesgo de ser apisonada por la envergadura del elefante. Pero lo que en principio solo podría ocurrir en una fábula, sí puede convertirse en una realidad en el ecosistema empresarial. El propósito que ha llevado a los autores de esta investigación ha sido precisamente demostrar con datos empíricos y casos reales que grandes empresas y emprendedores han empezado a bailar en España al son del mismo compás y que, a pesar de algunos pisotones inevitables, todo apunta a que formarán un gran tándem.

Como recordaba recientemente el Foro Económico Mundial, del grado de desarrollo del ecosistema de emprendimiento corporativo dependerá cada vez más la competitividad de los países. Por ello y si queremos que nuestra fábula además de tener final feliz nos ayude a afrontar el futuro europeo con más garantías tendremos que escribir un nuevo final en el que nuestro elefante aprenda a bailar sin prisas con la gacela para que sus torpezas no pongan en peligro la vida del antílope. De modo y manera que un día ambos animales nos deleiten bailando sin pisarse ni hacerse daño.

Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor universitario


viernes, 28 de abril de 2017

Elefantes y gacelas bailan sin pisarse

(este artículo fue publicado originalmente en el diario El Economista el día 25 de abril de 2017)


A finales de los años 70, el profesor del MIT David Birch sorprendió al mundo con su informe Job generation process, el cual supuso un hito en la superación del paradigma dominante a favor de la gran empresa, al demostrar que las nuevas y pequeñas unidades empresariales generaban en Estados Unidos la mayor parte del empleo neto. Birch explicó las dinámicas de creación y destrucción de puestos de trabajo, utilizando para ello metáforas del mundo animal que ofrecieran una idea gráfica del tamaño y agilidad del tipo de organizaciones que operaban en el mercado laboral. Aunque han pasado décadas desde esa publicación  las analogías zoológicas utilizadas por el profesor americano siguen hoy muy vigentes con la irrupción de la llamada industria 4.0. Los elefantes vienen a corresponderse con compañías bien asentadas, que cuentan con un tamaño que les procura seguridad y capacidad para conseguir ingentes recursos, aunque se ven lastradas por pesados organigramas y procedimientos. Las gacelas, por el contrario, son empresas muy pequeñas, jóvenes y vulnerables, pero gozan de una agilidad a la hora de innovar que les permite dar grandes saltos y alcanzar velocidades impensables para el elefante. Cesce se ha atrevido a cuantificar el número de empresas gacelas en nuestro país en 485 que han originado cerca de 180.000 puestos de trabajo en los últimos cuatro años, la mayor parte contratos fijos, y con tasas de crecimiento de su facturación de un 240%.

Tras dos años de estudio por parte de un partenariado de universidades, una consultora y el apoyo del Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), en mayo se conocerán las conclusiones del informe sobre el estado del emprendimiento corporativo en España.  Aunque por su novedad no hay consenso siquiera sobre el término, ya que se usa indistintamente innovación abierta o incluso intraempendimiento además de emprendimiento corporativo. Sobre la definición del mismo se ha optado por aquella que se refiere a un conjunto de iniciativas que desarrollan las organizaciones para crear valor y mejorar su capacidad competitiva, bien mediante el impulso de actividades emprendedoras de origen interno, bien mediante la incorporación de conocimiento externo susceptible de sinergias internas y nuevas oportunidades de negocio.
Una de las lecciones aprendidas es que este  fenómeno  ha pasado en unos pocos años de ser una realidad desconocida en las grandes empresas a convertirse en uno de los ámbitos de actuación más recurrentes en cualquier plan estratégico. Ante un escenario cada vez más cambiante y competitivo en disciplinas como la ciberseguridad, la impresión aditiva, el big data o el cloud las organizaciones industriales ven en el emprendimiento corporativo una vía para adoptar los exitosos modelos de innovación disruptiva de las startups, ya sea tendiendo puentes de colaboración con estas mediante fórmulas de innovación abierta o promoviendo el espíritu emprendedor de sus propios trabajadores.  Esta investigación permite aportar algunas claves para facilitar que las empresas incumbentes y las emergentes trabajen juntas a fin de que las primeras innoven y sean más competitivas y las segundas logren alcanzar unas altas cotas de escalabilidad.  
Como recordaba recientemente el Foro Económico Mundial junto al Global Entrepreneurship Monitor en Europe’s Hidden Entrepreneurs Entrepreneurial Employee Activity and Competitiveness in Europe, del grado de desarrollo del ecosistema de emprendimiento corporativo dependerá cada vez más la competitividad de los países. Conscientes de ello, los autores del estudio no hemos querido dejar de formular nueve recomendaciones basadas en experiencias exitosas de colaboración entre startups y corporaciones.  La primera es la imprescindible implicación de la alta dirección en el impulso del emprendimiento corporativo. El Alineamiento con los objetivos de la compañía es la segunda. El siguiente consejo es que el emprendimiento corporativo solo es una apuesta segura a largo plazo. Aprender de otros, pero desarrollar una política de emprendimiento corporativo adaptada a la propia organización y dotar a la organización de personas con conocimientos y competencias que les permitan acompañar y entender a startups e intraemprendedores, son la cuarta y la quinta. Buscar sinergias en el ecosistema emprendedor local así como hacer un esfuerzo por evangelizar a toda la organización también se hace necesario.  Como octava lección se recomienda  apoyar a los intraemprendedores con recursos, tiempo y garantías de carrera profesional. Una última reflexión para las empresas que operan en industrias de alta tecnología: al hilo de la velocidad a la que avanzan el cambio en modelos de negocio así como las fórmulas de innovación abierta, la figura del Chief Entrepreneur Executive no tardará en extenderse entre todas aquellas que aspiren a mantenerse líderes.
El título de este artículo es el mismo que el del subtítulo del estudio sobre emprendimiento corporativo elaborado por la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de la Rioja  y Neoris lideradas por Deusto Business School. Todos sabemos que difícilmente dos especies tan distintas podrían ensayar una danza, al menos no sin que la gacela, de apenas 60 kilos, corra un alto riesgo de ser apisonada por los 5.000 kilos del paquidermo. Pero lo que en principio solo podría ocurrir en una fábula, sí puede convertirse en una realidad en el ecosistema empresarial. En última instancia, el propósito que ha llevado a que CISE encargase este trabajo ha sido precisamente ese: demostrar con datos empíricos y casos reales que grandes empresas y emprendedores han empezado a bailar en España al son del mismo compás y que, a pesar de algunos pisotones inevitables, todo apunta a que formarán un gran tándem.

Iñaki Ortega es doctor en economía y director de Deusto Business School