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domingo, 21 de enero de 2018

La letra que mide la alta capacidad

(este artículo fue publicado originalmente el día 19 de enero de 2018 en la revista Claves de Comunicación)

Cada año generamos más contenidos que todos los que se habían creado en 2.000 años de civilización. Recientemente, unos científicos cuantificaron la información disponible. Para medir esa ingente cantidad de información usaron zettabytes. Si no sabes qué es un zettabyte no pasa nada, quédate con que es sinónimo de alta capacidad. El prefijo de los zettabyte coincide con el nombre con el que se conoce a la cohorte de chicos y chicas educados con internet en sus hogares. Es decir, la llamada generación z, los nacidos a partir de 1994, fecha consensuada por los informáticos como el inicio del internet moderno. Irreverentes, inmediatos, son toda una incertidumbre para las marcas y empleadores, pero también para sus padres y profesores. Un zettabyte es un 1 byte seguido de 21 ceros. Está demostrado que a partir de cierta cantidad de ceros nuestra mente es incapaz de poner en perspectiva una cifra tan elevada. Si no entiendes los zettabytes pero tampoco a tus colegas de trabajo y clientes más jóvenes te animamos a que leas nuestro nuevo libro sobre la generación z.

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para entrar en el mundo del saber”. La frase, atribuida a Eisntein, no fue nunca tan cierta como con la generación que ha dejado antiguos a los millennials. Los chicos y chicas que hoy tienen veinte años no han considerado la tecnología como una asignatura, a diferencia de los que superamos la treintena. Para ellos, los conocimientos técnicos en programación, por citar un ejemplo, no suponen una obligación sino una expresión del mundo en el que se desenvuelven desde que tienen uso de razón. Si quieres comunicarte con ellos has de hablar su idioma, y su idioma hoy es la tecnología. Los expertos insisten en que entre 2030 y 2050 la ficción se hará realidad y la inteligencia artificial superará al ser humano. La automatización está penetrando en actividades tan humanas como el razonamiento o la percepción, desplazándose, por tanto, desde el sector manufacturero al de servicios. El blockchain dejará sin trabajo a los notarios. Los chatbots están ya vaciando de personal los departamentos de atención al público. La impresión aditiva cambiará la vida de las factorías. Por ello y volviendo al principio de esta brve reflexión basta con que recuerdes que zettabytes es una medida para almacenar datos y que además sus primeras letras son el apelativo con el que se conoce a una nueva generación. Ambos, esa medida y esos jóvenes son sinónimos de altas capacidades y ambos no se explican sin la importancia de los cambios tecnológicos. Así que no habrá más remedio que abrazar la tecnología de la mano de la nueva generación de clientes, empleados y ciudadanos.

Nuria Vilanova es presidenta y fundadora de ATREVIA

Iñaki Ortega es profesor y director de DEUSTO BUSINESS SCHOOL

martes, 14 de junio de 2016

Los millennials se han hecho mayores

(este artículo fue publicado originalmente en la revista Bez el 13 de junio de 2016)

Cuando creías que ya lo sabías todo porque te enteraste que los millennials no son lectores empedernidos de la saga de novelas Millennium de Stieg Larsson, ha aparecido una nueva generación, la llamada generación z, que te ha vuelto a dejar anticuado.

‎Los millennials también conocidos como la "generación y" son aquellos jóvenes nacidos entre finales de los setenta y mediados de los noventa del siglo pasado; su diferente forma de comportarse como empleados y consumidores hizo sonar todas las alarmas en las grandes empresas de medio mundo. Se les ha analizado desde todos los puntos de vista: cómo viajan, qué leen, si ahorran o no, su ocio, qué estudian y hasta qué comen. Pero el tiempo pasa inexorablemente también para esos jóvenes y ya está aquí la siguiente generación, son los nacidos entre 1994 y 2010. Y de nuevo son objeto de estudio porque como reza la sexta acepción de la palabra generación en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, son una cohorte de edad que han recibido una misma educación e influjos culturales que les ha hecho tener unos comportamientos afines.

La generación z, a diferencia de los millennials, se han educado y socializado con internet absolutamente desarrollado en sus casas y en los móviles de sus padres, con libre acceso para ellos desde que tienen uso de razón: son los verdaderos nativos digitales. En la red han encontrado respuestas a sus preguntas sin recurrir a padres o profesores y eso les ha llevado a ser autodidactas frente a la obsesión de los títulos académicos de la “generación y”.  A un clic tienen acceso a todo el conocimiento del mundo y además de la mejor forma que nunca antes se había dado: los tutoriales han jubilado las clases magistrales. Es por ello fácil de entender su irreverencia con la autoridad ya sea paterna, docente o incluso profesional. Poner en cuestión lo que dicen sus mayores ya no es un rasgo de inmadurez sino que es la forma de ser de una generación que sabe que domina las herramientas de la nueva economía y del nuevo mundo que ellos van a liderar.

Trabajar es un medio y no un fin en sí mismo, de modo y manera que a lo largo de su vida serán freelance, otras veces  trabajadores por cuenta ajena ‎y también buscarán meses sabáticos para disfrutar de un ocio cada vez más barato. Recientemente hemos conocido la encuesta a realizada a 8000 jóvenes por GAD3 con la Fundación Axa, los universitarios españoles quieren emprender cuando terminen de estudiar y por primera vez es una opción que compite con trabajar en una gran empresa o ser funcionario. Esa precocidad para el emprendimiento contrasta con los millennials que esperaban a tener experiencia y bastante más de 30 años para crear su primera empresa según nos dice el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM).

La inmediatez es también rasgo característico de estos adolescentes aprendida en su uso compulsivo de redes sociales y en la capacidad de las nuevas multinacionales, las llamadas GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) a responder rápida y eficazmente a sus demandas.


Esta generación ha dejado obsoleto el lema de la innovación de estos años "think out the box" porque la caja del conocimiento se ha roto, se ha dispersado libremente por la red y los jóvenes que están saliendo de las universidades tendrán que construir su propia caja‎, elegir e hibridar sus conocimientos y ser polímatas, tener varias habilidades. No es ciencia ficción y hoy ya para ser periodista hay que saber de tecnología como nos recuerda la revista Forbes y los periódicos de Vocento que ya utilizan robots para muchas de sus informaciones. Los nuevos abogados y consultores además de leyes y economía tendrán que dominar el mundo del hacking y las nuevas monedas basadas en la tecnología blockchain. ‎Agricultores que aplicarán algoritmos para que sus tractores sean autónomos o banqueros que utilizan la robótica para invertir el dinero de sus clientes. Qué decir de los profesores que ya estamos cambiando la tiza por las flipped classroom y los MOOCs.

Estos cambios se notan ya en las empresas. En poco tiempo hemos pasado de grandes corporaciones exigiendo a sus empleados la trasformación digital,  a trabajadores de la “generación z” exigiendo a sus empresas herramientas para poder aplicar todo su talento de nativos digitales. En plena década del masivo desempleo juvenil uno de los grandes problemas es la atracción y retención del nuevo talento. Los estadísticos e informáticos tienen tasas de empleabilidad total y los dobles grados en matemática y física han arrasado este año entre los chavales que quieren empezar la universidad.

Vivimos tiempos ‎de cambios rápidos y profundos así que si todavía crees que estás a la última porque has aprendido a usar Facebook y estas enganchado a Whastapp… te recomiendo que hables con chicos y chicas que están estudiando en la universidad ahora mismo, así lo hemos hecho en Deusto Business School y Atrevia en nuestra reciente investigación "Generación z. La última generación". Te sorprenderá saber que para ellos Facebook es cosa de padres porque “lo que de verdad funciona es Snapchat”.


Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor de Deusto Business School, en 2014 publicó el libro ”Millennials, inventa tu empleo” (Ediciones UNIR)

lunes, 23 de mayo de 2016

El Mundo se mueve

(este artículo se publicó originalmente en el periódico EL MUNDO el día 22 de mayo de 2016)

En el mes de mayo la asociación gallega de la empresa familiar celebró en Santiago de Compostela su XVI Asamblea. Consolidados empresarios que representan cerca del 20% del PIB regional  y de sectores tan variados como el transporte, la banca, el agroalimentario, la siderurgia o el gran consumo se reunieron presididos por un sugerente lema: el mundo se mueve.
La idea de que la Tierra se mueve alrededor del Sol no fue completamente asumida hasta el siglo XVI gracias a un modelo matemático  presentado por el astrónomo Nicolás Copérnico que a su vez se apoyó en observaciones hechas con un telescopio unos años antes por el “padre de la ciencia”, el italiano Galileo Galilei. La Tierra no solo se mueve alrededor del Sol -traslación- en una órbita que da la vuelta completa en 365 días sino que también  lo hace sobre su propio eje -rotación- siendo un giro completo 24 horas. Estos dos movimientos dan lugar a las estaciones pero también al día la noche que guían la actividad en la Tierra desde tiempos inmemoriales. La Grecia Clásica estudió estos fenómenos desde siglos antes de Cristo pero tuvo que ser el científico polaco Copérnico, muchísimos años después, en pleno Renacimiento, quien lograse demostrarlo.
Que el mundo de la empresa se está moviendo en este momento es tan obvio como el día y la noche. Que todos los sectores de la economía están siendo reinventados por las innovaciones de los emprendedores con el impulso de la tecnología, es algo evidente como lo es diferenciar el verano del invierno en Nueva York. Pero al igual que la astronomía necesitó una teoría matemática que lo certificase, la economía y las empresas incumbentes necesitan rápidamente  de un modelo que les convenza que su mundo también se está moviendo y de un modo profundo, antes de que los cambios se lleven por delante sus empresas y sus viejas teorías.
En la ciencia económica llamamos modelo  a una representación simplificada de la realidad, que ayuda a la comprensión de sistemas reales más complejos. A la espera de que llegue el Copérnico de la economía de la empresa, la humilde aportación del profesor firmante de este artículo es fácil de explicar porque es meramente descriptiva. La disrupción de la tecnología ha permitido acceder, de modo universal, a todo el conocimiento acumulado a lo largo de la historia y ponerlo a disposición de los emprendedores que se han empoderado  ideando nuevos productos y servicios, nuevos modelos de negocio y hasta de consumo.
En la venta minorista con el e-commerce, en la música con las descargas online, en el turismo y el transporte con la economía colaborativa, en la automoción con los coches conectados, en la industria con la tercera revolución también conocida como el internet industrial, en la energía con las baterías autónomas en muy breve espacio de tiempo, en los medios de comunicación con las redes sociales y los robots de noticias, en la banca y los seguros con fintech e insurtech respectivamente, en la educación superior con los nuevos agentes online y los MOOCs, en el sector primario con el agrotech que tiene ya robots-tractores funcionando en los campos vallisoletanos, en los despachos de abogados que ven como la e-litigation ha conseguido resolver sin su intermediación más de 60 millones de casos en Estados Unidos, incluso en el mundo del trabajo las discusiones sobre las reformas laborales se quedan obsoletas con la llegada de los nuevos empleos que, como nos recuerdan en el Foro Económico Mundial, ni siquiera atisbamos la cantidad de nuevas profesiones que surgirán en los próximos años.
En Galicia, esos empresarios familiares reunidos para hablar de un mundo en movimiento, demostraron que a pesar de estar muchos de ellos en la tercera generación y alguno superar los 80 años, siguen teniendo el olfato de sus antepasados para saber detectar las oportunidades.
En la historia de la astronomía se enfrentaron el geocentrismo, que colocaba en el centro a la Tierra y el heliocentrismo, según el cual la Tierra y los planetas se mueven alrededor del Sol  que está en el centro del Universo. Tenemos que aprender del pasado de esta ciencia y no convertir el momento tan importante que vivimos en la economía,  en una lucha entre los empresarios y los emprendedores, entre los que están   -incumbentes- y los que llegan dando guerra –insurgentes-. Ni la economía gira solo alrededor de los empresarios ni tampoco únicamente alrededor de los emprendedores. Ni emprender es, como decía el fundador de la CNN Ted Turner, “lo que dicen que hacen nuestros hijos cuando están en paro” ni los empresarios usan chistera y puro para pisotear a los trabajadores.  La economía y nuestro mundo se mueven porque hay ideas que se ponen en marcha gracias a innovadores que puedes ser empresarios o emprendedores. Vivimos en un momento inédito en el que nunca fue tan fácil poner en marcha las ideas. Conciliando la fuerza de las empresas ya establecidas y el vigor de los nuevos agentes conseguiremos solucionar viejos problemas y así el mundo seguirá moviéndose pero además lo hará en la buena dirección.



Iñaki Ortega es director de Deusto Business School en Madrid y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja.