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lunes, 27 de mayo de 2024

Romper la cuarta pared

(este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el 27 de mayo de 2024)

En el teatro, la cuarta pared es ese muro invisible que se crea en una función entre el actor y los espectadores. Aunque no hayas oído hablar de esa pared, es el secreto que explica la magia del teatro, pero también del cine y la televisión. Es esa frontera que hace que el actor interprete, olvidando que tiene público delante y jamás se dirija a los asistentes, haciendo perder la ilusión de la función. Al mismo tiempo, gracias a esa pared también actúa respetando a la audiencia, nunca dándoles la espalda o siguiendo siempre los movimientos de la cámara y los micrófonos en las películas.

El origen de esta imaginaria cuarta pared nace con el renacimiento del teatro. Un escenario tiene una pared del fondo, dos laterales y esta cuarta que separa a los actores del público. Una frontera mágica que hace que obre el milagro de una ficción creíble.

En las ciencias escénicas se habla incluso de romper la cuarta pared cuando los actores se dirigen al público e interactúan con él. Rompen esa barrera para recuperar una conexión con la audiencia. Algo inimaginable en los conciertos de hace dos siglos, hoy es común las canciones coreadas por los asistentes o preguntas respondidas por la masa. También numerosas series o videojuegos se han apuntado a la moda de hablar al público rompiendo el encanto de la pared invisible. Ahora la economía y la política también quieren romper esa cuarta pared, para reconectar con la ciudadanía.

La semana pasada el gobierno español aprobó la compatibilidad del cobro del subsidio de desempleo con una nómina en un trabajo por cuenta ajena. Parado y empleado a la vez, dos ingresos al mismo tiempo. La medida trae su causa en la evidencia de que las personas que cobran el paro no tienen incentivos para buscar trabajo. Con este incentivo económico, dos abonos en el banco, mucha gente podrá salir del desempleo. Un gobierno de izquierdas rompe la pared que les separa con sus oponentes que llevaban años defendiendo la medida y sobre todo con la sociedad que se beneficiará de la acción. Igualmente, el mismo gabinete ha promovido que pueda también cobrarse la pensión y seguir trabajando o en el pico inflacionario se rebajó el IVA de productos básicos, por no hablar de las ayudas a los autónomos del campo. Se rompe la pared económica e ideológica para conectar con las audiencias que votan.

Romper la cuarta pared también explica muchas de las decisiones del presidente Pedro Sánchez. Su carta en la red social X para reflexionar cinco días o su entusiasta apoyo a la causa palestina. Sánchez quiere interactuar con el público/votante directamente, sin partidos políticos ni medios de comunicación. Nos habla como marido y como padre. Una persona con cara y ojos que sufre ante las ofensas a su mujer, un español que no soporta tantos cadáveres de niños en Gaza. La pared rota, aunque para ello eche por tierra los usos y costumbres de la democracia, la diplomacia o las relaciones internacionales. La pared se cae para que el público le crea, poco importa la bondad de lo defendido o la coherencia con lo prometido, lo importante es el aplauso/voto.

Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

martes, 30 de abril de 2024

Un ego desbocado

(este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el día 29 de abril de 2024)

Abraham Maslow ha pasado a la historia por su famosa pirámide de las necesidades. Este psicólogo dedicó su vida al estudio de la salud mental, aunque dónde se hizo archiconocido fue en el ámbito empresarial gracias a su jerarquía de las motivaciones plasmada en la pirámide que lleva su nombre. La teoría en cuestión defiende que conforme los humanos satisfacemos nuestras necesidades más básicas podemos aspirar a deseos más elevados. Eso explica la motivación tan fuerte que muchos líderes tienen para alcanzar el éxito. En la base de la pirámide se sitúa lo fisiológico (comer o dormir) y a continuación la seguridad, es decir la garantía de que no vas a morir por un ataque o una enfermedad. En la parte central está la necesidad de afiliación o lo que es lo mismo la amistad y sentirse querido. La cúspide del poliedro tiene a las necesidades más vinculadas al ego de las personas: el reconocimiento y la autorrealización. Los humanos una vez que tenemos todas las necesidades anteriores cubiertas, nos mueve el reconocimiento, tener éxito, ganarnos el respeto de la sociedad. Y la autorrealización que es el estadio más alto que puede alcanzarse ya que permite diferenciar lo falso de lo real y así lograr estar satisfecho con uno mismo.

Este ego para la psicología no es algo bueno ni malo, es simplemente cómo nos reconocemos a nosotros mismos. De hecho, siguiendo la pirámide de Maslow es una fórmula contrastada para crecer profesionalmente. Aspirar a pasar de un estadio a otro de la pirámide es una motivación para cualquier persona y para muchos profesionales. Quiero ser reconocido o aspiro a ser feliz mueven las carreras de muchas personas de éxito. El ego es por tanto como un caballo en el que te montas y te permite avanzar rápido. Escalas posiciones con menor esfuerzo que el resto y sin darte cuenta, movido por la confianza en ti mismo y por tus logros, alcanzas la cúspide. Un buen caballo ese ego que te lleva lejos.

Pero Maslow alerta de que cuando no se consigue la autorrealización, el deseo de reconocimiento por sí mismo, el pensar únicamente en tus deseos o el atosigar con tus cuitas a todo hijo de vecino, solo lleva al disgusto, el cinismo y la depresión. Es como si el caballo del que hablamos, se desbocase. Y es el ego el que marca el ritmo del trote y la dirección. Sin nadie quien dirija a ese caballo, sin una correa que embride a ese ego, acaba convirtiéndose en una pesadilla para el jinete y para todo el que está alrededor. Todos reconocemos a ese líder con el ego mal embridado que solamente te habla de su carrera profesional y logros, sin saber nada de la tuya. Ese supuesto amigo que consume horas y horas explicando sus dolencias y no pregunta por tu salud jamás. Esos colegas de trabajo del que sabes hasta el último detalle de su fin de semana porque, sin duda, es mejor que el tuyo. Qué decir de esos jefes que solo ven culpables a los demás de su nefasta gestión. Y tantas personas que, movidas por un ego desmadrado, acaban generando problemas a su alrededor por cuestiones meramente personales que deberían arreglar en su intimidad.

En la empresa y visto lo visto estos días en la política española, urge domar nuestros egos para que nos lleven a la armonía y no al desgobierno que vaticinó Maslow.


Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

viernes, 1 de marzo de 2024

Kennedy tenía razón

 (este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el 19 de febrero de 2024)


El que fuera ministro de Podemos, Alberto Garzón anunció hace unos días su fichaje por una agencia de lobby. Al día siguiente tuvo que renunciar por las presiones de sus colegas de ideología, muchos de ellos hoy en Sumar. Me temo que no solo en la cabeza de los militantes de izquierdas, sino en una parte importante de la sociedad, la actividad del lobby es una de las menos honorables. Pero no siempre fue así.

Corría el año 1869 y un héroe de guerra presidía los Estados Unidos de América. El general Ulysess S. Grant había liderado el ejército unionista que había vencido a los esclavistas en la guerra de secesión. El militar acostumbrado al trato con la leva se resistió a encerrarse en las cuatro paredes de la Casa Blanca y todas las tardes las pasaba en el Hotel Willard a escasos metros de la residencia oficial. Con un puro en una mano y en la otra un whisky, paseaba por el lobby del hotel deseando escuchar a unos y otros. Rápidamente la costumbre del 18º presidente americano se hizo conocida y personas de todo el país comenzaron a presentarse en el recibidor del hotel para trasladar sus cuitas. La leyenda cuenta que Grant no tomó la decisión de irse al hotel sino su mujer, harta del fuerte olor de los habanos. Sea como fuere, ciudadanos de toda condición vieron una oportunidad para trasladar directamente al mandatario, sin intermediarios, sus demandas en todo lo relativo a las políticas públicas. Vecinos aislados que reclamaban una línea de ferrocarril, comerciantes ahogados por los precios de los monopolios o viajantes atracados por forajidos trasladaban sus propuestas de nuevas regulaciones e inversiones en seguridad en estos ratos de cigarros y licores.

Pasaron los años y la Casa Blanca se amplió con la famosa Ala Oeste, los presidentes dejaron de visitar el vestíbulo del hotel, pero el término de lobista se consagró para referirse a aquellos que defienden sus intereses ante la administración pública. En Europa no tuvimos un Hotel como el Willard, pero todas las cámaras legislativas, sea en el Reino Unido o en España y ahora en Bruselas, tienen sus lugares de encuentro en los que los políticos se cruzan con periodistas, colegas o representantes de sectores afectados por alguna regulación. Esos salones conocidos como lobbies en el mundo anglosajón, en castellano son los salones de los pasos perdidos y los encontramos en el Senado y el Congreso de Madrid, pero también en Uruguay o Perú. Grandes vestíbulos de entrada a las cámaras de representantes donde se cruzan los pasos de los visitantes con los de los políticos.

Desde Grant a John F. Kennedy muchos presidentes se alojaron en la Casa Blanca, exactamente diecisiete, pero a pesar del tiempo, JFK como el militar, quiso hablar de los lobistas. Son aquellos “que me hacen entender un problema en 10 minutos, mientras que mis colaboradores tardan tres días”. Esos encuentros fugaces con los gobernantes y la necesidad de explicar en poco tiempo problemas complejos, exigían altas dotes de comunicación y de conocimientos para sintetizar propuestas de cambios legislativos.

Los años han pasado y las leyes regulan esta actividad, miles de profesionales trabajan en este sector que no dejará de crecer mientras lo haga el impacto de lo público en la actividad privada. Una economía de mercado dinámica necesita herramientas y profesionales confiables que permitan la colaboración público privada desde el respeto mutuo. Antes de lo de Garzón y después.

Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

lunes, 6 de septiembre de 2021

Volver

 

(este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el día 6 de septiembre de 2021)


“Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos. Van marcando mi retorno (…) Y aunque no quise el regreso. Siempre se vuelve (…) Volver. Con la frente marchita (…) Sentir. Que es un soplo la vida” El tango Volver tiene muchos años, casi un siglo, pero estos días de septiembre la canción interpretada por la voz de Carlos Gardel, con esa letra y la lenta melodía se me antoja más actual que nunca.

Veo a mis hijos suspirando a todas horas por la vuelta al colegio, a mi familia con el vértigo de afrontar los problemas de la vida cotidiana que las vacaciones atemperaron, a mis amigos resignados ante el nuevo abrazo de la rutina y yo mismo con el mismo cuerpo que se te queda cuando coges un avión a las 6 de la mañana.

Pero no somos los únicos que volver nos causa tristeza como la canción del mismo nombre. Los cientos de miles de despedidos por el fin de la campaña de turismo saben de lo que hablo. También los autónomos y las pymes que ven con pánico cómo la factura de la luz no deja de subir. Y los miles de damnificados por la gota fría de septiembre que se repite todos los años a pesar de tanto big data e inteligencia artificial. Los socios del gobierno de España que saben que les espera un curso de navajazos con peleas intestinas, los bancos españoles que tienen que seguir cerrando sucursales y echando a gente a la calle, los jóvenes que saben que no encontrarán trabajo porque viven en el país con mayor tasa de desempleo juvenil de Europa, los empresarios españoles que ya se les ha amargado el primer café de septiembre con la subida de los costes salariales que se unen a la inflación galopante. Y uno de cada dos españoles que cada noche mira con pánico ese horrible invento que es el despertador.

Pero, mucho peor vuelta al cole tienen los millones de catalanes que sufrirán en unos días una Diada que les recuerda que no son queridos en su propia tierra.  Esas víctimas del terrorismo que no dan crédito a lo pronto que se ha olvidado que dieron la vida por su país y a nadie le importa ya que se jalee impunemente a los asesinos etarras. O el presidente Biden que en breve estará en el veinte aniversario de los atentados del 11 de septiembre y que tendrá que justificar a sus compatriotas que de nuevo Afganistán es refugio de la yihad. Una pesadilla casi como la que afronta la Ministra Teresa Ribera que ha de explicar la factura de la luz que no ha dejado de subir a pesar de la claridad de sus ideas cuando estaba en la oposición.

Dicen que el tango es un pensamiento triste que se baila. Bailemos con el nuevo curso porque igual de ese modo se nos va la nostalgia. Algunos padres de niños pequeños, que no me oiga nadie, ya bailan porque la guardería ha vuelto a abrir y necesitaban vacaciones de las vacaciones.

Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

lunes, 2 de marzo de 2020

Breve historia de un político francés


(este artículo se publicó originalmente el 27 de febrero de 2020 en el diario La Información)


Un joven y dinámico analista francés es nominado como candidato a alcalde de París por otro joven y dinámico financiero del mismo país. Ambos, atractivos personajes, forman parte de un joven partido que ha jubilado a la vieja clase política gala. Usando los códigos de la generación millennial, este nuevo partido ha acabado en Francia con la tradicional forma de votar, o bien a la derecha, o bien a la izquierda. Apoyado masivamente por los nacidos a partir del año 1980 -los menores de cuarenta años- este nuevo movimiento despierta también la ilusión de un electorado harto de los desmanes de la élite política.

Benjamin Griveaux y Emmanuel Macron son los nombres de nuestros protagonistas. Ambos participaron en la creación del nuevo movimiento político “En Marcha” que ha revolucionado la política en el país vecino. Benjamin acabó formando parte del Gobierno de la República de Francia que preside, aún hoy, Emmanuel. Pero, rápidamente deja su puesto de portavoz gubernamental para preparar el asalto a la Alcaldía de Paris, feudo de los socialistas durante la última década y quizás el último reducto de la vieja política.

“En Marcha” que comparte iniciales con Emmanuel Macron (toda una declaración de intenciones) ha tenido la habilidad de conectar de un modo increíble con el pueblo francés; en apenas un año desde su creación en 2016, gana las elecciones y corona a su líder como el presidente más joven de la historia de Francia. Su secreto reside, en parte, en utilizar los códigos de los millennials franceses, precisamente porque la nueva forma digital de comunicarse es tan potente que ha acabado contagiando al resto de generaciones. Todos hoy somos un poco millennials y Macron con su equipo supieron leerlo a tiempo. Me explico.


Los millennials y más aún los jóvenes de la generación posterior, los llamados Z, han forjado su personalidad, se han educado y socializado a través de Internet. Y el uso masivo que hacen de la red de redes ha hecho que la unidad de medida del tiempo se haya acelerado de tal manera que lo que las anteriores generaciones aspirábamos a tener en un mes, ellos lo tienen en un minuto. Música, amigos, compras, viajes se consiguen ahora casi de forma inmediata. Además, son irreverentes por naturaleza y se lo cuestionan todo, porque gracias a Internet acceden de modo inmediato a un conocimiento casi infinito. Pero lo más llamativo es que millennials y Z han tenido una increíble capacidad de contagiar esa inmediatez e irreverencia a los que no pertenecemos a su generación. De modo y manera que en estos momentos una gran mayoría de la población piensa, consume y hasta vota con la mentalidad millennial, en Francia y también en el resto del mundo.

Pero volvamos a nuestra breve historia, porque cuando toda parecía que iba sobre ruedas, el brillante candidato a la alcaldía de París anuncia -este mes de febrero- su retirada de la cita electoral, a raíz de la difusión de un vídeo de contenido sexual. Para complicarlo todo es un artista ruso, Piotr Pavlenski, asilado en Francia, quien reivindica la difusión de los documentos para denunciar la hipocresía de Griveaux. "Alguien que se apoya en la permanencia de los valores familiares, que dice querer ser el alcalde de las familias y pone siempre como ejemplo a su mujer y a sus hijos, pero es todo lo contrario”. Fin de la historia y de la fugaz carrera de nuestro protagonista.

La misma semana que sucedía todo esto tuve la suerte de acudir a una conferencia de Charo Sádaba de la Universidad de Navarra. La decana explicaba a los padres asistentes cómo gestionar los conflictos con nuestros hijos ante la todopoderosa llegada de la tecnología a sus vidas. Puso de manifiesto que Internet no es un parque de atracciones para nuestros hijos, sino que son muchos los riesgos que ella resumió en las tres Cs. A saber: contenidos, contactos y conductas. Materiales de alto contenido sexual que se intercambian con el sexting; delincuentes que se ocultan tras falsos contactos con el grooming y conductas de acoso con el bulling.

Inmediatamente la serendipia se apareció con toda crudeza al recordar la noticia de la dimisión del político francés precisamente por sextear, que así recomienda la Fundéu que se use el verbo sexting o el envío de contenido sexual vía Internet. Cómo es posible que el mago de la política francesa, que es capaz de llevar a El Elíseo a Macron por su capacidad de conectar con las nuevas generaciones “muera” probando su propia medicina. Con los mensajes a su amante demostró que aunque sabía ganar elecciones usando Internet, poco había aprendido de lo realmente importante. La red de redes como recuerda Sádaba es también una potente escuela para entrenar valores como la prudencia y la fortaleza.

Hasta aquí la breve historia de un político francés que no supo gestionar los riesgos de los nuevos formatos de comunicación. Griveaux también demostró que, a pesar de su brillante estrategia digital, todavía está en párvulos en saber usar Internet racionalmente.

lunes, 11 de junio de 2018

Pedro Sánchez, un jinete sobre un elefante


(este artículo se publicó originalmente el 11 de junio de 2018 en el diario La Información en la columna semanal #serendipia)

El profesor Jonathan Haidt de la Universidad de Nueva York es un psicólogo americano considerado por la revista Foreign Policy uno de los principales pensadores del momento. En el libro La rectitud de la mente explica su teoría de los fundamentos morales a través de un estudio muy detallado del comportamiento moral para concluir que los juicios morales basados en la rectitud del comportamiento no son una invención social, sino innatos al ser humano.

“Las intuiciones vienen primero, el razonamiento estratégico viene después”. Para explicar este principio usa la metáfora de un jinete (razonamiento) montado en un elefante (intuición). El jinete es la racionalidad consciente –la corriente de palabras e imágenes de las cuales somos del todo conscientes. El elefante es el otro 99% de nuestros procesos mentales que ocurren fuera de nuestra consciencia pero que en  realidad gobiernan la mayor parte de nuestro comportamiento.


Porque imaginémonos cómo sería nuestra vida si en cada momento, en cada situación, elegir lo correcto para hacer o decir fuese como elegir la mejor lavadora entre diez opciones, minuto a minuto, día tras día. Acabaríamos locos o dedicando tiempo increíble a decisiones que no lo merecen. Por ello el razonamiento requiere de las pasiones. Pero también, en sentido contrario, la gente sigue cometiendo estupideces como fumar o comer en exceso sabiendo que es perjudicial para la saludo. El profesor neoyorkino se inspira en  la escuela la economía del comportamiento de los premios nobeles Khaneman y Thaler para concluir que no siempre tomamos las decisiones más racionales a pesar de tener la información adecuada.

Ahora llevémoslo a la actualidad política española donde el lado emocional es un elefante (fuerte y pesado, compuesto por 171 escaños y ocho partidos unidos por su odio al PP) y por otro lado la parte racional, un jinete, de nombre Pedro Sánchez.  El jinete ha dirigido con  pericia al elefante estos días, nombrando un gobierno atractivo y capacitado. El paquidermo que es lento por naturaleza no ha reaccionado o por lo menos nadie se ha dado cuenta.

La metáfora de Haidt continúa un poco más que la hasta ahora breve historia del gabinete Sanchez y para el profesor, por muy hábil que sea el jinete que dirige al elefante, termina teniendo poco control sobre el animal, que es robusto e impulsivo.
En otras palabras, nuestras emociones suelen determinar nuestras decisiones, pero nuestro lado racional puede guiarnos en el camino correcto. La teoría de los fundamentos morales no nació para explicar las ideologías sino las variaciones en el razonamiento moral de las culturas a lo largo de la historia, pero la fascinación de Haidt sobre la política y sus análisis sobre los partidos americanos lo hicieron posible.

Jonathan Haidt se crió y educó rodeado de liberales (izquierdistas en el lenguaje político de los Estados Unidos) por eso es considerado como muy cercano al partido demócrata, sin embargo ha defendido que «hay que despertar bruscamente a los progresistas porque entienden mucho peor a los conservadores de lo que los conservadores les entienden a ellos». Haidt es un soplo de aire fresco que ayuda a ver más allá del humo del partidismo americano. La esencia de la democracia está en continuo intercambio de ideas opuestas, no con el objetivo de que una venza a la otra, sino de escuchar todas las perspectivas, respetar la pluralidad y lograr encontrar un punto medio donde todas las partes salgan satisfechas. Por eso Haidt nos pide que no perdamos el tiempo en discutir con el jinete sino más bien encontrar la manera de cautivar al elefante, porque si se mueve no hay quien lo pare, como se ha visto con la moción de censura. Hoy nos ciega todavía la destreza de Pedro Sánchez en sus primeros pasos como presidente del Gobierno pero no debemos olvidar el elefante que le ha llevado a la Moncloa. Ese elefante, como todos los de su especie, no olvida y si se pone en marcha se llevará todo por delante incluso al habilidoso jinete.




martes, 13 de septiembre de 2016

Panamá, Soria y los nuevos empleos

        (este artículo fue publicado originalmente el 13 de septiembre de 2016 en el diario El Economista)
"John Doe ‎finalizó su manifiesto destacando la importancia del acceso ciudadano al conocimiento y a la información, anunciando con optimismo que ha comenzado una nueva era y que la próxima revolución será digitalizada" Estas palabras podrían ser las de cualquier gurú de la llamada industria 4.0 que pontifica sobre cómo nuestro empleo lo ocupará un robot. Pero no es así. John Doe no es profesor de Harvard ni candidato al nobel de economía, es simplemente el pseudónimo que utilizó la fuente anónima que desveló los papeles de Panamá en abril de este año. Esa frase fue su motivación última para desatar una tormenta global causada por el descubrimiento de miles de empresarios y políticos que ocultaban bienes en sociedades opacas.
Los papeles de Panamá han vuelto estos días a la actualidad con el posible nuevo trabajo del ex ministro Soria en el Banco Mundial. Aprovechemos la polémica para poner algo de luz al sombrío panorama que se nos pinta, esta vez con la llegada de la inteligencia artificial y otras disruptivas tecnologías. Los primeros meses del 2016 estuvieron marcados por la difusión por parte del periódico alemán Süddeutsche Zeitung  de una gigantesca base de datos del bufete Mossack Fonseca con información de personalidades, entre ellas el señor José Manuel Soria, que presuntamente habrían defraudado al fisco usando sociedades residenciadas en el istmo centroamericano. Casi a la vez en el tiempo y en el espacio, el Foro Económico Mundial desde Davos, Suiza, alertaba de que la mitad de los empleos actuales serán sustituidos por robots‎ en menos de una década.
Pero qué tiene que ver los papeles de Panamá y un ministro cesante con la llamada tercer revolución industrial. Pues mucho y si continúan leyendo lo descubrirán. Porque para que los papeles de Panamá se convirtieran en noticia mundial fueron necesarias algunas cuestiones, inéditas hasta ese momento, que están muy relacionadas también con el nuevo empleo que viene y habrá que cumplir para no caer en el foso de la llamada brecha digital:
‎1. Manejo de la Tecnología‎. La cantidad ingente de información “robada” del bufete panameño solo pudo purgarse gracias al uso del big data. Los periodistas involucrados en la investigación han tenido que ser a la vez tecnólogos para responder con éxito al desafío de bucear en esas bases de datos con millones de registros.‎  En el futuro próximo la mayoría de profesiones se hibridaran con la tecnología, tendremos periodistas-tecnólogos así como abogados-programadores o economistas-matemáticos‎.
2. Autónomos, startups y grandes empresas trabajando juntos. 400 periodistas de 109 medios tan diferentes como la BBC o Le Monde pero también decenas de profesionales independientes y nuevos medios de comunicación todos movilizados en el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que lideró el trabajo de la exclusiva. El fenómeno wikipedia llegará a multitud de especialidades usando el potencial del crowdsourcing, también conocido como conocimiento abierto. Las empresas pasarán de tener sus laboratorios de I+D protegidos por patentes a fichar expertos en innovación abierta.
3. Economía colaborativa.  De igual a igual, P2P (peer to peer) lo llaman los expertos. En el proceso de descubrir estas sociedades off shore, no importó colaborar a medios que eran competidores o de lugares tan diferentes como Alemania y Nigeria o Canadá y Bolivia por citar solo algunos de los 76 países en los que se publicó la investigación de este fraude masivo. La economía colaborativa ha llegado para quedarse y desembarcará cada año a más industrias como ya estamos viendo que ha ocupado los medios de comunicación pero también la hotelera o la del trasporte. ‎La propiedad dejará paso al uso, y nos igualaremos con las empresas fabricando desde casa. Como ha pronosticado Jeremy Rifkin seremos "prosumidores", productores y consumidores a la vez y las grandes corporaciones querrán atraer a ese tipo de nuevos profesionales
4. Fin social. Ni la "garganta profunda" ni los medios de comunicación del casopanameño buscaban ganar dinero con la denuncia. Pero tampoco querían que les fuese gravoso y buscaron conjuntamente la vía de hacer sostenible económicamente el objetivo último de evitar la evasión fiscal. La innovación social será una potente fuente de generación de igualdad de oportunidades con los emprendedores sociales liderando el proceso. La RSC de las empresas dejará de ser asistencialismo para situarse en el core business de las compañías y los que tengan esas habilidades encontrarán trabajo rápidamente. Lo social vuelve a primera plana porque la sociedad se ha empoderado y el poder ya no podrá actuar a su libre albredio. La candidatura de Soria decayó por‎que hoy las sociedades tienen memoria.

5. Colaboración público-privada. Toda la información fue puesta a disposición de las autoridades competentes por parte del consorcio privado de investigación dando lugar a investigaciones gubernamentales en una treintena de países. La existencia de verdaderos ecosistemas de conocimiento en los territorios donde cooperen las administraciones públicas, las universidades y las empresas será sinónimo de dinamismo económico. Pasará a la historia el laissez faire pero también el colectivismo. 
En definitiva, nunca podrá sustituir una máquina a un trabajador que sea capaz de inventar eficiencias en procesos sobre la base de sus contactos y experiencias previas en otras empresas o sectores. La interacción entre personas será una barrera insalvable para robots frente a los trabajos manuales y repetitivos en los que será muy fácil irrumpir para la inteligencia artificial.

La desazón que sienten muchos ciudadanos en todo el mundo por el temor a perder su empleo ante la catastrofista amenaza de la irrupción de la tecnología llevó hace unas semanas al mismísimo presidente Obama a pedir calma y a armarse de conocimiento para esa batalla. Por mi parte solo me atrevo a pedir a los lectores preocupados que se apliquen el cuento de los papeles de Panamá ycomprueben si están a tiempo de adaptarse a ser tan buen profesional como tecnólogo,  a tener las habilidades necesarias para pactar con el diferente yconciliar lo económico con lo social. Pero también no olviden que mentir tiene siempre consecuencias porque está sociedad ya no olvida. Es el mundo que viene.

Iñaki Ortega es doctor en economía y Director de Deusto Business School

miércoles, 17 de agosto de 2016

270

(este artículo se publicó originalmente el día 17 de agosto en los periódicos del grupo Vocento)

Pitágoras situó en el número 7 un cúmulo de increíbles cualidades para ser considerado como mágico. El 666 solo con ser mencionado en una oscura sala de cine te provoca un demoniaco escalofrío. El 10, para los que disfrutamos hace muchos años viendo jugar al futbol a Maradona, nos evoca nuestra infancia y esa mítica camiseta albiceleste. Incluso algún colega matemático todavía se empeña, para demostrar su memoria, en recitar la interminable lista de decimales  del número π. Los números han generado atracción desde que alguien hace 37.000 años grabase en un hueso los primeros ordinales. Nuestra particular lista de números mágicos podría completarse con el 3, por la Santísima Trinidad o el 13 por la mala suerte entre otros muchos pero este año en el planeta Tierra vamos a tener que incorporar el 270.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos están alcanzando velocidad de crucero con las celebraciones de las convenciones del partido demócrata y el republicano en estas últimas semanas.  El número mágico con el que sueñan los candidatos y sus equipos de campaña es el 270.  Según la Constitución americana, cada uno de los Estados solo puede elegir a un candidato, de modo y manera que el total de los votos asignados al Estado y basados en los censos de población, irá a parar a una u otra candidatura ganadora.  Es decir, o consigues todos los votos o ninguno.

Según la última encuesta publicada por el Toss-up Map 2016, la candidatura de Hillary Clinton cuenta con 217 votos electorales a su favor. Entre los Estados que serán favorables a la candidatura de Clinton, destacan los de la costa oeste con California a la cabeza sumando 55 votos electorales, y el Estado de Nueva York con 29 votos, donde la señora Clinton fue senadora.  Le faltarían 53 votos para alcanzar el número mágico.

La candidatura de Donald Trump tiene 191 votos asegurados.  Prácticamente todo el sur con Texas a la cabeza con 38 votos, y todo el mid-west, con Estados grandes en extensión, pero bajos en población, como, Montana, Nebraska o Kansas.  Al polémico empresario le faltarían 61 votos para alcanzar los ansiados 270 votos.

Teniendo en cuenta lo anterior los equipos de campaña están dedicando todo sus recursos e imaginación a influir sobre los Estados indecisos que más peso tienen sobre los futuros votos electorales. El territorio con dudas por excelencia, que ya decidió pasadas elecciones presidenciales, y que tiene el mayor número de votos de este grupo es Florida con 39.  Le sigue Pensilvania con 20 votos, Carolina del Norte con 15 y Virginia con 13. 

Es ahí donde se va a desarrollar la batalla a pesar de lo que pensemos desde Europa con nuestra visión sesgada sobre la realidad americana que se circunscribe a ambas costas. A día de hoy y según diferentes estudios demoscópicos quedan 130 votos a repartir de dichos Estados indecisos.
No es casualidad que el equipo de Clinton haya celebrado su convención en Filadelfia, la capital de Pensilvania, en busca de protagonismo para alcanzar los 20 votos de los phillies.  La elección de Tim Kaine, en el ticket con Hillary Clinton como candidato a vicepresidente, tampoco es gratuita si tenemos en cuenta que fue gobernador de Virginia y al mismo tiempo un referente en la populosa y cada vez más influyente  comunidad hispana.                                                      
Por otro lado, la estrategia del equipo de Trump parece ir encaminada a robarle los Estados de Illinois y Michigan a los demócratas aprovechando los malos tiempos que atraviesa la industria de automoción en esos lares, culpabilizando de dicha situación a las decisiones tomadas por la administración Obama en la que Hillary fue Secretaria de Estado.

La pelea política por alcanzar los 270 se presenta apasionante.  Serán los temas escogidos para ganar la batalla en dichos Estados, los fallos ajenos así como la presencia física y en medios, los que decidan el futuro del país más influyente del mundo.

Una vez que el número 3 ha desaparecido como esperanza de los observadores europeos y se ha desvanecido absolutamente la opción del ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, como tercero en liza, solo nos queda encomendarnos a los poderes mágicos de los números y que quien alcance el 270 consiga que la capacidad de influencia de Estados Unidos de América sirva para conseguir un mundo más humano.


Iñaki Ortega es director de Deusto Business School y profesor de la Universidad Internacional de la Rioja UNIR.

Gregorio Bustos es directivo de empresa y  actualmente está cursando un posgrado en Harvard Kennedy School of Government

domingo, 14 de agosto de 2016

La economía de lo raro

(este artículo se publicó originalmente en el diario económico CINCO DÏAS día 12 de agosto de 2016)

Este verano en España, sin tener en cuenta el culebrón de los pactos, estamos sufriendo dos polémicas que tienen mucho que ver con el libro que el economista americano Steven Levitt público en 2005 con el título de Freaknomics. La negativa a ponerle el nombre de Lobo a un niño en un registro de Madrid y las meteduras de pata de un candidato a presidir la primera potencia del mundo que tiene el mismo nombre que un célebre, por torpe, personaje de Disney están protagonizando las noticias estivales. 

Steven D. Levitt, es un prestigioso economista de Harvard que junto al periodista Stephen J. Dubner publicaron un libro rápidamente se convirtió en un bestseller y que podríamos traducir como La economía de lo raro‎. En el libro dedicaron su sexto capítulo al original asunto de los patrones socioeconómicos de los distintos nombres de las personas. ‎Los autores defienden y demuestran en su manual infiriendo datos desde modelos económicos, la importancia que tiene el nombre en el futuro de un bebé.‎ Estudiando los nombres de miles de californianos llegaron a la conclusión que aquellos niños con nombres menos vinculados a la raza negra tenían más posibilidades de éxito, incluso si el análisis se hacía solo teniendo en cuenta a niños de color. Su conclusión es que Si un Estado quiere velar por el bienestar de un niño, más que prohibir ciertos nombres, tiene que procurar que todos los niños tengan acceso a las mismas oportunidades. Con una buena educación, hasta alguien llamado Lobo podrá hacer algo grande en la vida.


Lo que nos lleva a la segunda noticia del verano. Las supercherías de Donald Trump, siguiendo la teoría anterior, tienen mucho que ver con la decisión que tomaron sus padres cuando le bautizaron en el año 1946 con el mismo nombre que el famoso pato de Disney. Conviene recordar que la primera aparición del pato Donald fue en el año 1934 y que en los años 40 ya era todo un fenómeno en estados unidos del que no se pudieron abstraer los padres del polémico empresario al ponerle su nombre. El Pato Donald es un personaje de Disney, caracterizado como un pato blanco que generalmente viste una camisa de estilo marinero y un sombrero. Donald suele intentar ver las cosas con positivismo y alegría, aunque la mayoría de las veces acaba montando en cólera cuando se le tuercen las cosas. Uno de sus movimientos más característicos es su singular manera de saltar sobre uno de sus pies cuando se enfada, a la vez que grita de manera incoherente.


‎Así ha debido reaccionar el candidato Trump en la intimidad al ver que sus colegas republicanos le afeaban en masa sus desprecios a la familia del soldado americano de origen musulmán o cuando los economistas cercanos al partido del elefante se han hartado de criticar sus alegatos en contra de la economía de mercado, por no mencionar lo que los cientos de miles de votantes latinos del partido de Bush le han hecho saber por sus xenófobos comentarios. Al igual que al personaje de la factoría Disney a Trump no le basta con ser ocurrente para que la gent‎e le siga sino que, como se está viendo y sin duda leeremos en lo que queda de campaña, sus frivolidades le están saliendo muy caras. La economía de lo raro también fructifica en nuestro personaje cuando vemos como inopinadamente toda la izquierda mundial acaba coincidiendo con el icono de la derecha ultramontana americana en su odio al nuevo acuerdo de libre comercio entre Europa y USA conocido por sus siglas en inglés TTIP

“Es poco probable que el nombre marque diferencia alguna, pero los padres al menos pueden sentirse mejor al saber que, desde el principio, hicieron todo lo posible" concluyen Levitt y Dubner, en algún momento de su estudio. Así lo debieron de pensar los señores Rodham cuando pusieron a su hija el nombre de origen latino, Hilaria, que significa "la que es alegre", y que como pronostica esta "teoría de lo raro" puede ser todo un indicio de que nos alegrará con políticas a favor de la igualdad de oportunidades, la apertura de fronteras al libre comercio y la defensa de un orden mundial más humano. Lo raro no es malo per se sino que lo raro, por incoherente, sería echar por tierra años de envidiadísimas políticas de apoyo a la atracción de talento que han hecho de Estados Unidos de América desde hace más de un siglo el mejor lugar del mundo para poder poner en marcha un proyecto empresarial y personal. Lo raro crece en nuestro mundo, lo acabamos de explicar en el caso americano pero también con el Brexit, o con los millones de jóvenes persiguiendo pokemon por las ciudades o con nuevos partidos políticos como el Movimiento Cinco Estrellas en Italia. Pero lo raro siempre tiene explicación e incluso la economía puede ayudarnos a entender que en ocasiones la frivolidad tiene consecuencias irreparables.

Iñaki Ortega es doctor en economía y profesor de la Universidad de Deusto


lunes, 6 de julio de 2015

Ecosistema emprendedor



(este artículo fue publicado originalmente en América Economía el día 23 de junio de 2015)

La Real Academia de la Lengua define ecosistema como la comunidad de seres vivos cuyos procesos vitales se relacionan entre sí y se desarrollan en función de los factores físicos de un mismo ambiente. El término proviene de la biología y fue acuñado en 1930 por el botánico inglés Roy Clapham. La gran aportación del concepto residía en que los ecosistemas forman una serie de cadenas que muestran la interdependencia de los organismos dentro del sistema; si se rompe un eslabón, es muy difícil recuperarse.

Durante los últimos años la economía mundial ha vivido una mejora evidente de la estabilidad económica y política, un interés creciente por reformas económicas y un crecimiento considerable fundamentalmente centrado en las economías emergentes. Sin embargo, tanto los salarios como la calidad de vida en muchos países en vías de desarrollo todavía muestran una distancia sustancial con respecto al mundo desarrollado.

Durante mucho tiempo se pensó que la prosperidad económica en un territorio solo podría llegar a través de una gran intervención: una inversión mastodóntica, la llegada de una multinacional, la organización de un gran evento internacional, incluso mediante la promulgación de una nueva ley o un cambio de gobierno. La realidad es tozuda y la experiencia de territorios dinámicos como Corea, Dinamarca o Canadá demuestra que los cambios no vienen de arriba sino de muchas pequeñas actuaciones sistémicas, que los anglosajones llaman bottom-up.

El emprendimiento representa esa capacidad de cambiar las cosas y ha mostrado a lo largo de la historia, tal y como atestigua el informe mundial Global Entrepreneurship Monitor/GEM, el potencial suficiente para reducir esa brecha siempre y cuando sea capaz de evolucionar desde sus formas más primarias, basadas en la necesidad que caracterizan las experiencias emprendedoras de los países emergentes.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través de su agencia de innovación, el Fondo Multilateral de inversiones (FOMIN), lo tiene muy claro, y por ello lleva años colaborando con los países de la región para incentivar emprendimientos dinámicos, promover una cultura ad hoc, potenciando redes de inversores ángeles, incubadoras y aceleradoras que liberen el talento innovador; sin olvidar los programas para desarrollar las fuentes de financiamiento y las inversiones en fondos de capital semilla y emprendedor (venture capital, en ingles).

Por suerte para nuestra región, el apoyo a los emprendedores es hoy una de las prioridades de prácticamente todas las instituciones públicas y privadas. Pero apoyar a las nuevas empresas no significa que todo lo que se haga en materia de emprendimiento esté bien hecho. La positiva experiencia de la capital de España, Madrid, junto con el estudio de los ecosistemas emprendedores más exitosos de todo el mundo y el riesgo de una cierta burbuja en este terreno por la inflación de actuaciones, nos lleva a recomendar el seguimiento de la regla de las cuatro Es para todos aquellos que quieran ayudar a los nuevos empresarios.

Primera E. Estorbos. El introductor de la Ilustración en lengua castellana, Melchor Gaspar Jovellanos, dejó escrito que la más importante tarea de las leyes era levantar los estorbos que impedían que la actividad económica fluyese. Más de dos siglos después de su cita, eliminar obstáculos a los emprendedores ha de ser la principal tarea de cualquier programa en la materia. Por ello la primera pregunta que se debe hacer a los emprendedores es cómo se les puede hacer la vida más fácil, eliminando estorbos que les impidan crecer.

Segunda E. Emprender ligero. La multinacional japonesa TOYOTA aplicó los principios de lean manufacturing para, a través de su productividad, convertirse en la empresa líder en automoción. Las más exitosas empresas en Estados Unidos han adaptado esos principios de Japón para hacer viables sus compañías, y lo han llamado lean startup. Podríamos traducirlo al castellano como “emprender ligero” puesto que la clave para estos visionarios es no malgastar recursos en proyectos que no se sabe si tendrán respuesta positiva por parte del mercado. Emprender ligero permite cambiar el rumbo del proyecto sin grandes trastornos. Ellos lo llaman iterar o pivotar el plan de negocio. Esa coherencia ha de aplicarse también a los recursos dedicados a los emprendedores por las instituciones: programas ligeros que solo crecen si son exitosos, es decir si tienen respuesta positiva de los beneficiarios, que es la validación del mercado.

Tercera E. Ecosistema. Como hemos mencionado los ecosistemas de la naturaleza son una serie de cadenas de interdependencia. En economía los ecosistemas emprendedores son la clave para que las nuevas empresas surjan y finalmente generen empleo. Cualquier programa de intervención en este terreno ha de fortalecer ese ecosistema y no romper el equilibrio entre sus agentes, a saber instituciones del conocimiento, administraciones públicas, grandes empresas y los propios emprendedores. Buscar el rédito a corto plazo y el protagonismo unilateral es síntoma de que no se está respetando la tercera E.

Cuarta E. Evaluar resultados. De poco servirá nada de lo anterior si no disponemos de métricas objetivas que nos permitan saber si las actuaciones de apoyo a emprendedores están eliminando obstáculos, reforzando los agentes del ecosistema y lo más importante, si están logrando retorno social en términos de empleo o bienestar social. Monetizar los resultados de los programas de apoyo a emprendedores también es imprescindible para que los financiadores de los programas de apoyo vean que son rentables socialmente.

Innovar, validar y pivotar. Esa misma filosofía lean que practican las startups es la que mejor explica la evolución de Madrid Emprende a lo largo de sus diez años de andadura. Lo que empezó siendo una pequeña agencia del Ayuntamiento de Madrid centrada en la construcción de infraestructuras empresariales, se ha convertido, gracias al aprendizaje y la iteración continua, en un referente internacional en materia de emprendedores. Un ecosistema es la suma de muchos, y en este caso han sido cerca de 150 entidades públicas y privadas las que han hecho posible que se haya apoyado a más de 150.000 emprendedores y empresarios, o que Madrid se haya convertido en una de las ciudades de la Unión Europea con más espacios dedicados a los nuevos empresarios, con una tasa de supervivencia del 90% de las empresas instaladas en sus incubadoras, teniendo muy presente que cada euro invertido en esas infraestructuras se ha recuperado multiplicado por dos en impuestos recaudados.

Es precisamente la diferencia entre ecosistemas que funcionan y los que no lo que ha propiciado nuestra búsqueda de sistematización de un proceso de transferencia de buenas prácticas. Al no ser entornos equiparables, Europa y Latinoamérica-Caribe, es imprescindible adaptar las estrategias de éxito a las particularidades concretas de cada ecosistema, ya que al tener diferentes características, la implantación de la agenda no obtendría los resultados esperados.

Las nuevas empresas de la economía digital que están cambiando hoy la economía global, ponen de manifiesto que los cambios empiezan desde abajo y que los emprendedores no han dejado de ser, como afirmó el siglo pasado el economista austriaco Schumpeter, los protagonistas de la actividad económica por su capacidad para prever el futuro.

Al igual que la biología nos habla de ecosistemas, los principios de la física nos dicen que el agua siempre empieza a hervir por abajo. En economía los emprendedores, aquellos que el FOMIN/BID busca fomentar y fortalecer, con su capacidad innovadora, perseverancia, ilusión y conciencia social, son el motor que, desde abajo, puede promover el cambio hacia una sociedad más sostenible en Latinoamérica y Caribe.

Por Iñaki Ortega Cachón, Doctor en Economía y Director de Deusto Business School en Madrid. Fue Director General de Madrid Emprende de 2005 a 2014 y Susana García Robles, Oficial Principal de Inversiones a cargo del Grupo de Financiamiento en Etapas tempranas, Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN)/Banco Interamericano de Desarrollo (BID)