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martes, 13 de septiembre de 2016

Panamá, Soria y los nuevos empleos

        (este artículo fue publicado originalmente el 13 de septiembre de 2016 en el diario El Economista)
"John Doe ‎finalizó su manifiesto destacando la importancia del acceso ciudadano al conocimiento y a la información, anunciando con optimismo que ha comenzado una nueva era y que la próxima revolución será digitalizada" Estas palabras podrían ser las de cualquier gurú de la llamada industria 4.0 que pontifica sobre cómo nuestro empleo lo ocupará un robot. Pero no es así. John Doe no es profesor de Harvard ni candidato al nobel de economía, es simplemente el pseudónimo que utilizó la fuente anónima que desveló los papeles de Panamá en abril de este año. Esa frase fue su motivación última para desatar una tormenta global causada por el descubrimiento de miles de empresarios y políticos que ocultaban bienes en sociedades opacas.
Los papeles de Panamá han vuelto estos días a la actualidad con el posible nuevo trabajo del ex ministro Soria en el Banco Mundial. Aprovechemos la polémica para poner algo de luz al sombrío panorama que se nos pinta, esta vez con la llegada de la inteligencia artificial y otras disruptivas tecnologías. Los primeros meses del 2016 estuvieron marcados por la difusión por parte del periódico alemán Süddeutsche Zeitung  de una gigantesca base de datos del bufete Mossack Fonseca con información de personalidades, entre ellas el señor José Manuel Soria, que presuntamente habrían defraudado al fisco usando sociedades residenciadas en el istmo centroamericano. Casi a la vez en el tiempo y en el espacio, el Foro Económico Mundial desde Davos, Suiza, alertaba de que la mitad de los empleos actuales serán sustituidos por robots‎ en menos de una década.
Pero qué tiene que ver los papeles de Panamá y un ministro cesante con la llamada tercer revolución industrial. Pues mucho y si continúan leyendo lo descubrirán. Porque para que los papeles de Panamá se convirtieran en noticia mundial fueron necesarias algunas cuestiones, inéditas hasta ese momento, que están muy relacionadas también con el nuevo empleo que viene y habrá que cumplir para no caer en el foso de la llamada brecha digital:
‎1. Manejo de la Tecnología‎. La cantidad ingente de información “robada” del bufete panameño solo pudo purgarse gracias al uso del big data. Los periodistas involucrados en la investigación han tenido que ser a la vez tecnólogos para responder con éxito al desafío de bucear en esas bases de datos con millones de registros.‎  En el futuro próximo la mayoría de profesiones se hibridaran con la tecnología, tendremos periodistas-tecnólogos así como abogados-programadores o economistas-matemáticos‎.
2. Autónomos, startups y grandes empresas trabajando juntos. 400 periodistas de 109 medios tan diferentes como la BBC o Le Monde pero también decenas de profesionales independientes y nuevos medios de comunicación todos movilizados en el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que lideró el trabajo de la exclusiva. El fenómeno wikipedia llegará a multitud de especialidades usando el potencial del crowdsourcing, también conocido como conocimiento abierto. Las empresas pasarán de tener sus laboratorios de I+D protegidos por patentes a fichar expertos en innovación abierta.
3. Economía colaborativa.  De igual a igual, P2P (peer to peer) lo llaman los expertos. En el proceso de descubrir estas sociedades off shore, no importó colaborar a medios que eran competidores o de lugares tan diferentes como Alemania y Nigeria o Canadá y Bolivia por citar solo algunos de los 76 países en los que se publicó la investigación de este fraude masivo. La economía colaborativa ha llegado para quedarse y desembarcará cada año a más industrias como ya estamos viendo que ha ocupado los medios de comunicación pero también la hotelera o la del trasporte. ‎La propiedad dejará paso al uso, y nos igualaremos con las empresas fabricando desde casa. Como ha pronosticado Jeremy Rifkin seremos "prosumidores", productores y consumidores a la vez y las grandes corporaciones querrán atraer a ese tipo de nuevos profesionales
4. Fin social. Ni la "garganta profunda" ni los medios de comunicación del casopanameño buscaban ganar dinero con la denuncia. Pero tampoco querían que les fuese gravoso y buscaron conjuntamente la vía de hacer sostenible económicamente el objetivo último de evitar la evasión fiscal. La innovación social será una potente fuente de generación de igualdad de oportunidades con los emprendedores sociales liderando el proceso. La RSC de las empresas dejará de ser asistencialismo para situarse en el core business de las compañías y los que tengan esas habilidades encontrarán trabajo rápidamente. Lo social vuelve a primera plana porque la sociedad se ha empoderado y el poder ya no podrá actuar a su libre albredio. La candidatura de Soria decayó por‎que hoy las sociedades tienen memoria.

5. Colaboración público-privada. Toda la información fue puesta a disposición de las autoridades competentes por parte del consorcio privado de investigación dando lugar a investigaciones gubernamentales en una treintena de países. La existencia de verdaderos ecosistemas de conocimiento en los territorios donde cooperen las administraciones públicas, las universidades y las empresas será sinónimo de dinamismo económico. Pasará a la historia el laissez faire pero también el colectivismo. 
En definitiva, nunca podrá sustituir una máquina a un trabajador que sea capaz de inventar eficiencias en procesos sobre la base de sus contactos y experiencias previas en otras empresas o sectores. La interacción entre personas será una barrera insalvable para robots frente a los trabajos manuales y repetitivos en los que será muy fácil irrumpir para la inteligencia artificial.

La desazón que sienten muchos ciudadanos en todo el mundo por el temor a perder su empleo ante la catastrofista amenaza de la irrupción de la tecnología llevó hace unas semanas al mismísimo presidente Obama a pedir calma y a armarse de conocimiento para esa batalla. Por mi parte solo me atrevo a pedir a los lectores preocupados que se apliquen el cuento de los papeles de Panamá ycomprueben si están a tiempo de adaptarse a ser tan buen profesional como tecnólogo,  a tener las habilidades necesarias para pactar con el diferente yconciliar lo económico con lo social. Pero también no olviden que mentir tiene siempre consecuencias porque está sociedad ya no olvida. Es el mundo que viene.

Iñaki Ortega es doctor en economía y Director de Deusto Business School

domingo, 13 de marzo de 2016

Todo el mundo puede cambiar el mundo

(este artículo se publicó en el periódico El Norte de Castilla el día 13 de marzo de 2016)


Estos días en Madrid, en cualquier estación de metro o de autobús, puede verse una campaña organizada por la red mundial de emprendedores sociales, Ashoka, con el lema “Todo el mundo puede cambiar el mundo”. Esta ONG pretende llamar la atención sobre la capacidad trasformadora de los emprendedores. Hoy, gracias a la tecnología y usando el vehículo de una nueva empresa, es más fácil que nunca encontrar soluciones a los problemas que acechan nuestras sociedades. No desaprovechar este momento es un reto que todos los territorios han de saber aprovechar haciendo posible, lo que se ha venido a llamar, un ecosistema emprendedor.

Se trata  de ‎alinear los diferentes agentes que intervienen en el proceso por el cual una idea de un emprendedor se convierte en realidad. El camino de un proyecto innovador a una empresa viable es harto complicado, por ello para que eso ocurra, se necesita que todos los elementos que acompañan ese proceso estén perfectamente orquestados. Pero Castilla y León es una región con singularidades evidentes como la dispersión poblacional, la dimensión geográfica y el envejecimiento, que lo hacen más difícil que en otros lugares. Por eso, es tan imprescindible, conseguir ese ecosistema emprendedor con todos los eslabones de la cadena funcionando perfectamente para que nadie, ninguna idea, se quede por el camino.

Por suerte Castilla y León disfruta de todos los elementos para que la capacidad innovadora de sus habitantes pueda desarrollarse en su entorno.


1. Un tejido empresarial colaborativo. Existe una cada vez mayor conciencia de cooperación para escalar nuevos proyectos innovadores entre empresas de nuestro territorio. Diez, son los clúster constituidos sobre sectores de especialización inteligente, un número importante de multinacionales que han confiado en la estabilidad y paz social que otorga Castilla y León y una
creciente clase empresarial regional con indubitable voluntad de
crecer.

2. Un sistema financiero inclusivo. La crisis del sector no ha hecho mella en la cultura ahorradora de nuestra comunidad. Y el proyecto hecho ya realidad de creación de una plataforma financiera, la Lanzadera Financiera de Castilla y León, que agrupa a dieciocho entidades financieras y a la propia Junta de Castilla y León para garantizar financiación, cobertura y capital semilla a todos los
emprendedores, es una excelente noticia.

3. Infraestructuras inteligentes. La extensión de Castilla y León demanda la
existencia de infraestructuras a disposición de las ideas surgidas de los emprendedores. Ocho universidades en Valladolid, Salamanca, León, Burgos, Segovia y Ávila que dan cobertura a todas las disciplinas universitarias de nuestra tierra. Parques científicos- tecnológicos, viveros de empresas, incubadoras y otras infraestructuras de universidades, cámaras de comercio, Junta de Castilla y León, Ayuntamientos y Diputaciones, garantizan espacios y capital inteligente para hacer crecer sus startups. En este sentido, la Junta de Castilla y León ya ha dado el primer paso de este ejercicio garantizando a los emprendedores de base tecnológica espacio gratuito en sus Parques Tecnológicos durante el primer año.

4. Instituciones volcadas con el emprendimiento. Hace unos meses el veterano inversor español, Rodolfo Carpentier, pionero en la creación de aceleradoras de startups, puso el dedo en la llaga al afirmar que en nuestro país a los políticos les ha dado por besar emprendedores en lugar de besar niños. Bonita foto. No es Castilla y León una excepción en este sentido, cada capital de provincia, cada villa o pueblo de cierta dimensión, cada diputación e institución se ha dotado de un  plan de creación de empresas. No creemos que esto sea malo per se, de hecho mejor le hubiera ido a nuestro país si en lugar de la burbuja inmobiliaria hubiéramos apostado por los emprendedores. Pero sí  echamos de menos una coordinación real, ya que una cosa es actuación en campaña electoral y otra bien distinta es una estrategia real para facilitar la creación y crecimiento de empresas, un plan que pasa por poner a trabajar en la misma dirección a los agentes que acabamos de mencionar.

Es ahí donde se sitúa la creación de la red de innovación y emprendimiento de Castilla y León que pretender agrupar a todos estos agentes para crear un verdadero ecosistema regional para
emprendedores en torno a cuatro ejes: los emprendedores de base tecnológica, los emprendedores sociales, los emprendedores rurales –vitales para la fijación poblacional en nuestros pueblos- y los emprendedores inclusivos que buscan la autogeneración de empleo por necesidad.

El emprendimiento ha representado la capacidad de cambiar las cosas a lo largo de la historia. Tiene, según el informe GEM, el potencial suficiente para reducir la brecha entre los problemas y las soluciones. Eso sí, siempre y cuando sea capaz de evolucionar desde sus formas más primarias: autoempleo y emprendimiento de necesidad, hacia proyectos empresariales basados en la innovación, como auguró el siglo pasado el economista austriaco-americano Schumpeter.

‎Por ello no vemos ningún lugar más idóneo que Villarcayo, Almazán, Babia, Guardo, Tordesillas, Toro o Sanchonuño pero también Burgos, Salamanca, Valladolid o Segovia por solo citar algunas poblaciones de esta tierra para defender el lema de los innovadores sociales que citábamos al principio de nuestro artículo: “Todo el mundo puede cambiar el mundo”.

Iñaki Ortega, es doctor en economía y Director de Deusto Business School en Madrid


Carlos Martín Tobalina, es Director General de Industria y Competitividad de la Junta de Castilla y León.