(este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el día 2 de octubre de 2023)
lunes, 2 de octubre de 2023
Mayores
lunes, 6 de junio de 2022
España, ¿líder mundial de la economía senior?
(este artículo se publicó originalmente en el periódico El Economista el día 19 de mayo de 2022)
Sin embargo, todavía perviven
situaciones que o bien invisibilizan a los mayores o incluso los minusvaloran.
El conjunto de esos estereotipos, prejuicios y discriminación contra las
personas por su edad es lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha
definido como edadismo. Son una serie de creencias, valores y normas que
justifican un trato injusto hacia las personas según su edad. Además, esta
nueva lacra -está comprobado- afecta de forma negativa a la salud de las
personas mayores.
El creciente edadismo -avalado
por numerosos expertos e instituciones de prestigio en todo el mundo- lleva a
recomendar una serie de medidas para mejorar con políticas públicas la
accesibilidad, la movilidad, los cuidados, pero también la participación
política y en el mercado laboral de los mayores. Este consejo apunta a fomentar
la “amigabilidad” en los territorios para integrar a las personas mayores en la
vida social y comunitaria. En esta búsqueda, el Centro de Investigación
Ageingnomics ha promovido el informe Ranking de Territorios por la Economía
Senior, elaborado para ser una herramienta útil para las comunidades autónomas
españolas que, como es sabido, gestionan gran parte de las políticas públicas.
Este informe, usando datos
oficiales, evalúa en seis dimensiones a las comunidades autónomas para conocer
esa “amabilidad” con las personas mayores. Las dimensiones elegidas han sido
demografía, empleo, participación política, pensiones, espacios públicos y
servicios sanitarios. A su vez en cada dimensión se ha recopilado información
para cuatro indicadores, tan variados como -por citar solamente algunos-
esperanza de vida, tasa de actividad, electores mayores, pensión media, centros
de mayores o teleasistencia. Como resultado, se han logrado más de 400 datos
referidos a las comunidades autónomas españolas que han permitido establecer
una clasificación para cada uno de los 24 indicadores.
Esa veintena de indicadores
proporcionan una visión muy plural de lo amistoso que son los diferentes
territorios con los mayores y permiten establecer una base sólida con la que a
futuro se pueda medir su progreso y evolución en el tiempo de cara a alcanzar
las mejores condiciones objetivas para este grupo etario. Unos datos que no solo son representativos de
la situación de cada una de las comunidades autónomas, sino que reflejan
aspectos sobre los que las instituciones y la sociedad en conjunto tienen
capacidad de influencia y mejora.
Asturias, Castilla y León y
Galicia son los territorios con más personas mayores. Baleares, Navarra y
Galicia las que mayor esperanza de vida gozan. Rioja, Castilla y León y País
Vasco tienen la mayor esperanza de vida con salud. Los gallegos, baleares y
vascos a partir de los 65 años son los que tienen mayor esperanza de vida.
Madrid, Baleares y Murcia
encabezan la clasificación en la tasa de actividad de los mayores. En la tasa
de ocupación son Castilla y León, Asturias, y Cantabria. En desempleo senior
los mejores datos son de País Vasco, Comunidad Foral de Navarra y La Rioja. Los
territorios con más seniors autónomos son Cataluña, Madrid y Andalucía.
Castilla, Navarra y Murcia son
las comunidades que más diputados mayores tienen en sus parlamentos. Mientras
que Aragón, País Vasco y Valencia lideran la tabla de más consejeros en sus
gobiernos que superan los 55 años. En alcaldías encabezadas por seniors, los
mejores datos nos llevan a Valencia, Asturias, y Galicia. Y el mayor número de
posibles votantes seniors están en Andalucía, Cataluña y Madrid.
La pensión media más alta está en
País Vasco, Asturias y Madrid. La edad de jubilación más alta en Baleares,
Navarra y La Rioja. La cobertura mayor de planes de pensiones individuales se
da en Cataluña, Madrid y Andalucía. Los vascos, navarros y madrileños disfrutan
de los mayores patrimonios medios en sus planes de pensiones.
La mejor comunidad en centros de
mayores es La Rioja junto a Navarra y Baleares. En lo que se refiere a centros
de día, Extremadura, Cataluña y Navarra. Los centros residenciales están
liderados por Extremadura, Castilla y León y Aragón. La mayor cobertura de
viviendas para mayores está en País Vasco, Castilla La Mancha y Galicia.
En cuanto a teleasistencia los
mejores datos los encontramos en Madrid, Castilla La Mancha y Andalucía. Para
la ayuda a domicilio el ranking lo encabezan Madrid, La Rioja y Aragón. Las
plazas residenciales por habitantes tienen los mejores guarismos en
Castilla-León, Castilla La Mancha y Aragón. Por último, la tasa media de
cobertura de servicios asistenciales está liderada por Madrid, Castilla La
Mancha y Cataluña.
España está en disposición de
liderar una estrategia mundial para que el alargamiento de la vida suponga una
oportunidad económica a través de nuevos productos y servicios para los
mayores. Tenemos la mayor esperanza de vida del mundo junto a Japón; una
cultura de apertura gracias al turismo y un espíritu emprendedor que hemos
demostrado a lo largo de nuestra historia. Y como demuestran los datos mencionados
una pluralidad de comunidades autónomas bien posicionadas. Solo nos falta
acabar con la discriminación absurda de la vejez mediante más y mejores
políticas lideradas desde las Comunidades Autónomas para atraer y retener a las
personas mayores.
Iñaki Ortega y Juan Fernández Palacios. Centro Investigación Ageingnomics
sábado, 4 de junio de 2022
Procastinar es morir antes (y gastar más)
(este artículo se publicó originalmente en The Conversation y en el diario El Correo y El Diario de Navarra el día 1 de junio de 2022)
La longevidad es uno de los grandes logros de nuestra era. Vivimos más años y con más salud. En este artículo vamos a exponer diversos estudios que demuestran que aquellas personas que no toman a tiempo determinadas decisiones de autocuidado, tienen una mayor probabilidad de morir antes que los que sí lo hacen.
Procrastinación
es una palabra que viene del latín procrastinare (pro, adelante, y crastinus, referente
al futuro) y se utiliza para catalogar esas situaciones en las que se posterga
una acción, algo que se puede convertir en un hábito. Retrasar actividades que
deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o
agradables, puede llevar al extremo de rozar la psicopatología. Cuando hablamos
de cumplir años, procrastinar es empeñarse en no hacer ejercicio, fumar o no
cuidar la dieta. Sin embargo, existen otros factores relevantes.
En
1978, los investigadores Russell, Peplau y Ferguson, desarrollaron, en la
Universidad de California (UCLA), su famosa escala de soledad. Usada por servicios de
salud y bienestar geriátrico de todo el planeta, esta herramienta evalúa la
experiencia subjetiva de soledad en adultos en las facetas social, familiar y
de pareja.
El
vínculo de la soledad emocional con la aparición y agravamiento de enfermedades
mentales, coronarias y neoplasias ha sido confirmado por la literatura
científica. De forma resumida, investigaciones recientes apuntan a que
las personas que se sienten más solas tienen entre un 20 y un 40 % más de
posibilidades de fallecimiento prematuro. Pero no es igual para cualquier
soledad: la soledad emocional es considerada la de mayor impacto. Algunos
investigadores la definen como el número de personas a las que recurrir en una
situación de emergencia. Si está por debajo de dos, se sufre una soledad que es
mortífera.
Jubilarse
pronto no es la solución. La actividad es positiva. Las investigaciones sobre
las zonas azules del mundo (aquellos territorios
en los que viven las personas más longevas) identificaron un patrón común en
lugares tan dispares como Okinawa, Creta o Costa Rica. En todos ellos, los
ancianos centenarios seguían muy activos en trabajos vinculados al campo, al
mismo tiempo que su voz seguía siendo escuchada y respetada en la comunidad en
la que vivían.
Luchar contra la procrastinación, la mejor política de
salud pública
Un estudio reciente publicado en el British Medical Journal vincula el desarrollo de
demencia senil con la aparición previa de cuadros de comorbilidad (cuando
confluyen varias dolencias en el sujeto, como colesterol, triglicéridos o
hipertensión). Basta retrasar un año la aparición de cuadros de comorbilidad en
la franja de edad de entre 55 y 70 años para que disminuya un 4 % la
probabilidad de desarrollar algún tipo de demencia senil.
Por
tanto, actuaciones preventivas para mejorar la dieta, fomentar el ejercicio,
reducir el tabaquismo y el alcoholismo, así como evitar la soledad no deseada y
el estrés laboral, prolongarían la vida con salud y ahorrarían enormes gastos
al sistema sanitario.
Los
datos disponibles sobre la esperanza de vida predicen que cada vez habrá más
personas centenarias. Mientras unos superarán el siglo, otros morirán
prematuramente. Una llamativa dualidad en la que la varianza de la vida se irá
agrandando.
Por
eso no llama la atención el estudio Caminos de la personalidad hacia la mortalidad,
realizado por un equipo de investigadores alemanes, irlandeses y americanos que
llegan a la conclusión de que viven más años aquellos individuos con
personalidades propensas al orden y a la organización.
Usando
el modelo de los cinco factores de la personalidad,
podríamos deducir que las personas perezosas y que retrasan sus decisiones
mueren antes. Todo un reto para los poderes públicos, pero también para los
involucrados en la educación de los, ojalá, futuros longevos.
Iñaki Ortega es profesor de Universidad Internacional de La Rioja
Miguel Usabel es profesor de Universidad Carlos III
jueves, 30 de septiembre de 2021
Una nueva era (New Age)
Este artículo se publicó originalmente en el blog del centro de investigación ageingnomics de la Fundación MAPFRE el día 23 de septiembre de 2021
Esta nueva longevidad, al mismo
tiempo nos lleva a situaciones inéditas e insostenibles. El intervalo entre la
esperanza de vida media -83 años- y la edad legal de jubilación es de 16 años
que se convierten prácticamente en 20 años si se tienen en cuenta los años
reales de salida del trabajo -63- y en muchos más en el caso de aquellos que se
ven sometidos a una prejubilación o salida temprana por diferentes motivos. El
abandono del trabajo puede llegar a producirse, en estos últimos casos, a una
edad tan anticipada como los cincuenta y pocos años, lo cual alarga el periodo
sin trabajar desde entonces hasta el fallecimiento a más de 30 años, un tiempo
equivalente o incluso más largo al de toda la actividad a lo largo de una vida.
Pero además de un complejo reto
para cualquier sistema público de pensiones, como recuerda FEDEA en su informe
de junio de este año, lo anterior supone una demostración de poca inteligencia
ya que las empresas del mercado laboral desprecian la capacidad de producir de
millones de personas, solamente en España más de 15 millones de personas
mayores de 55 años que representan uno de cada tres españoles. Esto es un
sinsentido desde todos los puntos de vista: personal, económico y social. Hoy
la mayoría de las personas de entre 50 y 70 años tienen unas condiciones
físicas y mentales buenas. Junto a la esperanza de vida, crece la llamada
esperanza de vida con buena salud que hace aptas para la actividad a más
personas que nunca. El envejecimiento demográfico es en realidad un
rejuvenecimiento porque permite a más personas vivir más años en unas
condiciones mejores.
Estos años ganados a la vida no
han hecho más que empezar. Y avanzamos hacia una nueva era que nos permitirá
vivir más y mejor gracias a la tecnología. Este mes de septiembre el Word
Economic Forum (WEF) ha publicado el informe “Diseñando tecnologías de
inteligencia artificial para adultos mayores” en el que se afirma que la
inteligencia artificial (IA) probablemente sea una de las tecnologías más
transformadoras para el ser humano en un futuro próximo. Gracias a la IA,
afirman desde el WEF, podremos vivir una vida plena y robusta, aunque seamos
adultos mayores. Pero las aplicaciones de la IA no deben circunscribirse a la
dependencia o la salud, fruto de una visión paternalista del envejecimiento,
sino apoyar que los mayores puedan seguir trabajando o manteniendo un ocio
activo. Inteligencia artificial en forma de robots para ayudar en el trabajo, coches
autónomos para facilitar la movilidad y luchar contra la soledad o casas
inteligentes para no abandonar el hogar, son algunos ejemplos. Rafael Yuste,
catedrático español de la Universidad de Columbia defiende que por cada uno de
los escenarios distópicos sobre la tecnología que tanto oímos hay diez
beneficiosos. Por ejemplo, aplicar la neurotecnología en pacientes con la
enfermedad de Parkinson o con depresión a través de estimulación cerebral; en
personas sordas con implantes cocleares en el nervio auditivo que incorporan un
micrófono que recoge sonidos del exterior y estimulan zonas del cerebro para
que puedan oír. Son algunos ejemplos como también que en el futuro se espera
que este tipo de tecnología también se aplique a personas ciegas, así como otras
con Alzheimer a través del refuerzo de los circuitos neuronales de la memoria.
“Va a ser un cambio de la especie humana a mejor” según Yuste.
A mediados del siglo pasado
surgió un movimiento conocido como New Age que consideraba que habíamos
entrado en una nueva época de paz, bienestar y armonía mundial. El New Age
se extendió a la música, la literatura y hasta surgieron tribus urbanas que
seguían ese optimismo. La unión de la madurez de tecnologías disruptivas como
la IA junto a la revolución de la longevidad que vivimos desde hace unas
décadas, nos lleva a pensar que igual ahora sí es posible el ideal de bienestar
del New Age con esta nueva edad que vivirán las personas mayores.
Para leer el informe
completo del WEF
Para leer el informecompleto de FEDEA
Para leer el libro de Pascal Bruckner
Iñaki Ortega es doctor en
economía y profesor de la Universidad Internacional de la Rioja



