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miércoles, 29 de junio de 2022

Asimetrías

 (este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 minutos el día 27 de junio de 2022)


Hay asimetrías de derechas y de izquierdas. Para el que ya se ha puesto en alerta pensado que este artículo va de política, le pido que por ahora se relaje porque estoy hablando de ciencia. En estadística cuando una curva tiene la misma cola por delante que por detrás entonces es simétrica o normal, pero si la cola es más larga por la derecha o por la izquierda se da la asimetría. En economía, las asimetrías son profundamente injustas porque impiden la competencia perfecta en la que todos los agentes tienen la misma información y por tanto un resultado justo final. En el arte clásico, la armonía de la simetría representaba el ideal de belleza plasmado en el famoso dibujo de Leonardo Da Vinci y la anatomía humana.

Simetría o si prefieren independencia es también lo que se nos pide, por ejemplo, a los profesores; ante mismas respuestas en un examen de dos alumnos, ha de haber idéntica nota para ambos. Igualmente en la justicia o hasta en las relaciones humanas, no es admisible que comportamientos similares tengan consecuencias dispares. No nos gusta la imparcialidad.

Por eso, y ahora sí atentos porque viene la parte política, resultan tan curiosas las asimetrías del actual gobierno de España. La tragedia de Melilla de este fin de semana con más de 25 inmigrantes fallecidos, es una “gran actuación” de nuestro vecino; cuando con un gobierno de otro color hubiera sido tachada como asesinatos supremacistas. Los acuerdos parlamentarios con los que no condenan el terrorismo de ETA, ahora es una demostración de la “capacidad de pactar con los diferentes”, pero hace unos años los mismos los catalogaban como una traición a las víctimas. Los indultos a los catalanes que quisieron acabar con el orden constitucional son “actuaciones de reconciliación”, que en otra época el mismo Pedro Sánchez las hubiera definido como antidemocráticas. Por no hablar de la factura de la luz que en su día con precios con los que hoy soñamos, los partidos que están en el gobierno calificaron como pobreza energética promovida por la derecha contra la que había que manifestarse. Ahora ni mú.

La lista es larga y les animo a que piensen conmigo. ¿Cómo hubieran reaccionado los socios de este gobierno ante la invasión en Ucrania si no estuvieran en el poder? Me temo que con infinitas pancartas y pegatinas de “No a la guerra”. Y con otro partido en Moncloa, ¿qué dirían de una joven ministra de derechas que pagase su niñera con fondos del gobierno? Políticos de izquierdas y sindicatos hablarían de la explotación de la aristocracia y no volvería a tener un cargo público en su vida.  Eso sí nada comparado a si un político de la derecha hubiese protegido a un abusador de menores desde su cargo público; estoy convencido que no habría sitio donde esconderse ante la virulencia de la reacción de los partidos que hoy nos gobiernan. Manifestaciones, escraches, actores y periodistas defenderían a la víctima sin descanso, pero ahora ¿dónde están? Qué difícil, por tanto, conseguir la simetría en las decisiones pero qué imprescindible es especialmente para gobernar no solo para tu partido sino para todos los españoles.

Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

 

lunes, 11 de septiembre de 2017

Alicia y los emprendedores (desterrando cinco mitos del emprendimiento)

(este artículo se publicó originalmente el día 10 de septiembre en el Heraldo de Aragón)

El efecto Reina Roja es una hipótesis que se usa en la teoría evolutiva para describir la necesaria adaptación continua de las especies para mantener el statu quo con su entorno. «Para un sistema evolutivo, la mejora continua es necesaria para mantener su ajuste a los sistemas con los que está evolucionando» es descrito de este modo el efecto por los académicos. El término está tomado de la obra de Lewis Carrol que inventó en su célebre Las aventuras de Alicia, el país de la Reina Roja. Alicia lo visita y la Reina le agarra de la mano y se ponen a correr a toda velocidad, la sorpresa de la niña es que a pesar de su esfuerzo no se mueven de su sitio. La Reina le explica que en su país no basta con correr para avanzar porque como su tierra se mueve hay que hacerlo pero mucho más rápido para no quedarse atrás o en el mismo sitio.

Vivimos en un momento de muchos cambios sociales y económicos que nos exigen movernos para no quedarnos desactualizados, precisamente por ello hace unas semanas Ibercaja organizó en la sede de la CEOE en Madrid un seminario en el que tuve el honor de participar para desterrar una serie de mitos sobre el emprendimiento ante una audiencia de directivos y empresarios.

Durante mucho tiempo se han tenido ancladas cinco percepciones sobre la actividad empresarial. A saber, innovar con éxito solo es posible en una gran empresa. Las generadoras de empleo son las grandes corporaciones. La colaboración entre pymes y multinacionales es una quimera. Los emprendedores son aprendices de empresarios y por último apoyar a las empresas y el emprendimiento es una cuestión que corresponde a los partidos de derechas. La velocidad de los cambios de los últimos tiempos nos ha impedido darnos cuenta que las cinco afirmaciones anteriores son ya cinco mitos falsos del emprendimiento que conviene desenmascarar no solo para salir de nuestro error sino sobre todo saber aprovechar el momento.

Primer mito. Solo se puede innovar en una gran empresa. Coincidiendo con la década de los años 70 se instauró en nuestra mentes que las multinacionales son las corporaciones más eficientes ya que por su tamaño pueden lograr economías de escala. En cambio las pymes son incapaces, por ejemplo, de innovar ya que carecen de esos ingentes recursos. Pero la globalización ha hecho migrar la ventaja competitiva hacia actividades basadas en el conocimiento. Además los cambios tecnológicos han reducido el papel de las economías de escala, aumentado la competencia en los mercados y mejorado la capacitación de los agentes económicos, lo que ha beneficiado a las nuevas empresas. Ejemplos se encuentran en todos los sectores y basta con echar un vistazo a las listas de las más importantes empresas para darnos cuenta que muchas de ellas no existían hace muy pocos años y han sido capaces de escalar innovando en sus productos y servicios desde la pequeña escala. Las conocidas como empresas GAFA, Google, Amazon, Facebook y Apple son un buen ejemplo de ello.

Segundo mito. Las pymes no crean empleo. La obsesión de los gobiernos por atraer las sedes de grandes multinacionales a sus territorios con todo tipo de incentivos con la esperanza de que esas inversiones reactivasen la economía y sobre todo el empleo llevó a situar en el imaginario de los ciudadanos a la gran empresa como el maná de la creación de puestos de trabajo. Pero no hace falta irse a los informes que desde los años 80 del siglo pasado publica la oficina del censo estadístico de Estados Unidos para certificar la falsedad de esa afirmación sino basta con leer el último boletín trimestral de Cepyme que acredita que las pymes crearon el doble de empleos que las grandes empresas de abril a mayo a junio de este año.

Tercer mito. Es imposible colaborar grandes y pequeñas empresas. Como si hablásemos de dos especies que no pueden convivir, las startups y las grandes empresas parecía que no podían trabajar juntas porque el poderío de las segundas acabaría con las primeras. Ha tenido que llegar el fenómeno del emprendimiento corporativo para darnos cuenta de lo equivocados que estábamos. Hoy las mayoría de las corporaciones se han  dado cuenta, como dijo hace muchos años el fundador de Sun Microsystems, que por mucho talento que tengas en tu empresa siempre habrá más y mejor fuera de ella. De hecho no existe hoy una gran corporación sin un programa de colaboración para innovar junto a startups.

Cuarto mito. Los emprendedores son jóvenes aprendices de la profesión de empresarios. De hecho las patronales han alimentado este mantra minusvalorando, torpemente, el término emprendedor que sin embargo goza de gran prestigio social. Torpemente porque ni son tan jóvenes, como confirma el informe GEM la media de edad de los emprendedores en nuestro país se sitúa en los 35 años; ni los sectores que eligen para emprender porque los dominan como nadie, por ejemplo la industria 4.0, parece que no tengan futuro. En los países más dinámicos del mundo lo tienen claro y los emprendedores son los referentes sociales.

Quinto mito. Apoyar el emprendimiento es una cuestión ideológica. Únicamente los llamados partidos liberales o de centro derecha están por potenciar a los emprendedores, sin embargo hace unos meses cuatro profesores de Deusto e Icade Business School nos lanzamos a analizar los programas electorales en materia de innovación y emprendimiento de los cuatro grandes partidos españoles: PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos. Nuestra investigación nos llevó a echar por tierra alguno de los estereotipos sobre los partidos de derechas e izquierdas en relación con la actividad emprendedora. Ni los más liberales en España están en contra de la intervención de lo público en la actividad económica, ni tampoco los cercanos a las posiciones más izquierdistas niegan el papel de las empresas como vehículo del progreso. Además todos esas fuerzas políticas apoyaban sin ambages la figura del emprendedor.

Al parecer la niña protagonista de Alicia en el país de las maravillas, tenía 11 años, precisamente esa es la edad que tienen los más jóvenes representantes de la generación que ha sustituido a los millennial, aquellos nacidos a partir del año 1994. Estos chicos y chicas de la denominada generación z no tendrán en sus cabezas estos cinco lastres respecto de la actividad emprendedora, de hecho ya eligen emprender como primera opción cuando les preguntas en qué les gustaría trabajar en el futuro. Una buena noticia para el futuro de nuestro país.

Iñaki Ortega es profesor de la Universidad de Deusto