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jueves, 28 de diciembre de 2017

Bitcoin, Benzema y otros elefantes en la habitación

(este artículo se publicó originalmente el día 25 de diciembre de 2017 en el diario La Información dentro de la columna #serendipias)

Esta semana me he acordado varias veces de la frase en inglés “el elefante en la habitación”. La expresión alude a un tema espinoso que todo el mundo conoce pero del que nadie se atreve a hablar, con lo cual se hace el silencio y se finge que no existe. El modismo también se aplica a un problema o riesgo obvio que ninguna persona quiere discutir. Se basa en la idea de que sería imposible pasar por alto la presencia de un elefante en una habitación. Por ello las personas que simulan que el paquidermo no está, han elegido evitar lidiar con el enorme problema que implica su simple asunción.
Elephant in the room es definido por el diccionario de Cambridge como un problema obvio sobre el que nadie quiere discutir y se ha incorporado al idioma español como una expresión metafórica que hace referencia a una verdad evidente e incómoda que es ignorada. El origen de la expresión viene de un famoso cuento de la India. Al parecer fue usado por los budistas y los hindúes como parábola en sus religiones para enseñar que no todo es fácil de explicar y que no todos vemos lo mismo siempre.
En un templo en medio de las junglas más profundas de la India, vivían cuatro jóvenes monjes y su sabio maestro. Un día los discípulos se pusieron a discutir sobre cómo era Dios. Cada uno tenía su propia versión, mientras uno decía que era "bueno", los otro decían que era "severo" o "justo", menos su viejo profesor quien permanecía en silencio. Cansado de la discusión y viendo la oportunidad de enseñarles algo, les pidió que se pusieran una venda en los ojos y entraran en una habitación para explicar que había dentro. Cada uno tenía asignado un sitio y no podían moverse de él. Los cuatro monjes entraron intrigados y tras cinco minutos salieron y contaron lo que pensaban que había dentro de la habitación usando para ello solo el tacto. El primero habló de una serpiente, el segundo creyó estar en un enorme barco porque tocó unas velas. En cambio para el tercero solo había un cuarto vacio porque posó sus manos en una rugosa pared. Por fin, el último tenía claro que dentro había un árbol con un ancho y húmedo tronco.
El maestro sonreía mientras les quitaba las vendas. Cuando los hizo pasar a la habitación sus alumnos no se lo podían creer. Ahí había un enorme elefante. La serpiente era la trompa, las velas del barco eran las orejas, la pared era la tripa y el tronco del árbol una pata. Entonces el anciano maestro les explicó: “Alumnos míos, cada uno habéis podido observar al elefante desde un punto de vista. Si hubierais escuchado a vuestros compañeros en vez de creer que cada uno de vosotros tenía toda la razón quizás lo hubierais adivinado. Cada uno tiene su verdad, pero mejor que pelearos, es más fácil hablar y conocer esa verdad desde todas sus perspectiva”.

En apenas tres días la casualidad hizo que apareciesen varios de esos elefantes en España. El jueves 21 de diciembre las elecciones catalanas pusieron al PP frente a la realidad de que en la comunidad autónoma de España más rica, tiene un apoyo residual entre otras razones por un candidato que no parece el más adecuado. El viernes 22 de diciembre el bitcoin se desplomó un 30% tras haber alcanzado en solo 11 meses una revalorización del 1.400%. La polémica criptomoneda llegó a perder en algún momento de ese día la mitad de su valor e hizo que se les cayera la venda de los ojos a miles de inversores en todo el mundo. La última serendipia se produjo el sábado 23 de diciembre cuando el Real Madrid fue humillado en el Santiago Bernabéu por su eterno rival. El FC Barcelona demostró a los directivos del club madrileño y a los millones de espectadores que siguieron “el clásico” que la zaga merengue tiene un problema que ya no puede obviarse.

Rajoy tiene un elefante en su habitación con el PP catalán desde hace años. El bitcoin ha sido capaz de movilizar billones de dólares pero como el elefante de la expresión nadie entiende la tecnología que lo soporta. Benzema no marca los goles que un club como el suyo necesita pero su entrenador no ve el elefante a pesar de la evidencia.

No solo el idioma inglés recurre a los elefantes para explicar situaciones complejas como las vividas esta semana. De hecho en castellano es muy popular la locución “elefante en una cacharrería” utilizada para poner de manifiesto el daño que puede ocasionar la inadecuada presencia de alguien en unas  determinadas circunstancias. Su origen está en el imaginario popular haciendo alusión a los posibles destrozos que podría causar ese paquidermo en una pequeña tienda con muchos estantes. El Partido Popular, la comunidad inversora mundial y Florentino Pérez tendrán que elegir entre la expresión inglesa o la española, pero parece que es más fácil reconocer el problema que acabar actuando tarde y torpemente.

lunes, 4 de diciembre de 2017

La lechuza que desde León llegó a todo el mundo pasando por Bilbao



(este artículo se publicó originalmente el día 4 de diciembre de 2017 en el diario La Información dentro de la columna #serendipias)


Esta semana El Heraldo publicó una noticia haciéndose eco de la ley de autónomos aprobada este otoño por el Congreso de los Diputados. Las nuevas ayudas para los emprendedores, repasadas en el artículo del periódico, llevaron a concluir al redactor que la nueva  norma coadyuvará a consolidar la tendencia al alza del emprendimiento en nuestro país. El diario aragonés, para ello, citaba el capítulo español del informe Global Entrepreneurship Monitor, conocido por sus siglas GEM, que con datos de 2016 reflejaba que la mitad de los españoles consideran emprender como una buena opción profesional.

El GEM utiliza un indicador propio para medir el emprendimiento en un territorio y poder comparar la capacidad de emprender de unos países con otros. Así, la tasa TEA, refleja el número de personas involucradas en un determinado año en actividades de emprendimiento. A su vez define el emprendimiento, a efectos de facilitar su medición, como el proceso de 42 meses desde que una persona tiene una idea, la pone en marcha y lanza una nueva empresa. En España el TEA es de algo más de 5 puntos, es decir que cinco de cada 100 personas en edad de trabajar están implicadas en la creación de startups. La bondad del GEM es que nos permite la comparación, por ejemplo,  con territorios de alta tradición emprendedora como Estados Unidos que está en el grupo de cabeza del ranking global con una TEA de 13. La distancia que aún nos separa del país de Silicon Valley no ha de desanimarnos sino al contrario servirnos de inspiración, por ejemplo alguna de las cuestiones que el propio informe cita como claves para generar un ecosistema emprendedor dinámico. El economista Paul Reynolds, padre del GEM, ha escrito mucho sobre la importancia de una cultura nacional que propicie las nuevas vocaciones empresariales. Situar en la cúspide de los valores patrios a los empresarios y su capacidad de arriesgar e innovar se consigue de muchas maneras pero sin duda una de ellas es conociendo y difundiendo las historias personales que hay detrás de los fundadores de empresas de éxito

Es difícil encontrar un ciudadano americano que no conozca la biografía de Steve Jobs o Mark Zuckerberg porque en la televisión, cine y hasta en los colegios los creadores de Apple y Facebook, como en su día los fundadores de Ford o Coca-Cola, son paradigmas a imitar. Por desgracia, como nos recuerda un reciente informe del Círculo de Empresarios, en nuestro país la imagen de los empresarios en los libros de texto es francamente mejorable y son pocos los ejemplos de emprendedores nacionales citados en las aulas.

También esta semana tuve el honor de compartir en Deusto Business School un largo café de tres horas con la presidenta de Eulen, María José Álvarez que tuvo como hilo conductor la trayectoria vital de su padre, fundador de la empresa familiar. La historia de David Álvarez es de esas biografías que solo de escucharlas en un colegio generarían cientos de vocaciones empresariales. Cualquiera puede imaginarse el efecto multiplicador que se lograría, en términos de nuevos emprendedores, si además la televisión, la literatura, el cine o la redes sociales se hiciesen eco de la vida de este español nacido una aldea de León que tras crear una pequeña empresa en Bilbao consiguió construir lo que es hoy Eulen: una corporación global del sector de la externalización de servicios que ofrece sus servicios en más de 30 países.
Crémenes es un pequeño pueblo de la parte leonesa de los Picos de Europa que vio nacer a David Álvarez en el año 1927. Pronto sus padres emigraron al industrial Bilbao en busca de las oportunidades que la localidad leonesa, gran parte del año aislada por la nieve, les negaba. Pero ya en la capital vizcaína el joven David tuvo que abandonar sus estudios de ingeniería para traer dinero a casa. Y en lugar de colocarse en cualquier taller, aprovechando sus estudios comenzó a dar clases particulares a jóvenes que preparaban los exámenes de reválida en Valladolid para hacer regularizar sus estudios universitarios todavía no oficiales en Bilbao. La fama de buen profesor le llevó a crear la Academia Minerva que hizo posible durante diez años que cientos de estudiantes oficializaran sus títulos y de paso que David Álvarez ganase la amistad de los influyentes padres de esos jóvenes cachorros de los industriales vascos. Pero en los años 60, Bilbao logró ser distrito universitario y con ello el servicio que prestaba dejó de tener sentido lo que llevaba inexorablemente a la quiebra a la academia. Un día pensando en voz alta qué hacer con su vida, David Álvarez recibió por casualidad un consejo de la empleada que limpiaba de madrugada su academia que le cambió la vida. La señora le explico que solo había una empresa que limpiaba todas las oficinas del pujante tejido empresarial vizcaíno. Ni corto ni perezoso abandonó corriendo la academia para recorrerse uno a uno los comercios de la Gran Vía ofreciéndoles la limpieza de los castigados escaparates por el sirimiri vasco. La imbatible oferta junto a las dotes comerciales del leonés le llevaron a tener como clientes ese día a todos las tiendas de la arteria comercial del Bocho. Nació entonces Central de Limpieza El Sol. De ahí a limpiar con la ayuda de sus amigos las oficinas de Iberduero, el gigante de la energía. Abrir delegaciones con la llegada de la democracia en 15 comunidades autónomas fue el siguiente paso sin olvidar conseguir ser el pionero en los servicios de vigilancia con la nueva ley de seguridad privada. 20 años después del fortuito consejo de la limpiadora, la empresa pasó a llamarse Eulen, marca ideada por encargo a una empresa de marketing que no significaba nada pero que tenía buena sonoridad para ser recordada. La nueva empresa mantuvo la imagen de la lechuza que también estaba presente en la academia por ser el símbolo con el que se representaba a la diosa de la templanza. 

Hoy Eulen está presente en 14 países, da empleo a más de 70.000 personas, tiene de clientes a las empresas más importantes del mundo y ofrece servicios en ámbitos tan diversos como el trabajo temporal, el telemarketing, la salud, la seguridad, la limpieza, el mantenimiento o el medio ambiente.

Detrás de la historia de éxito de Eulen hay un emprendedor que construyó su empresa sobre los valores del esfuerzo y el sacrificio pero también pensando mas allá de los resultados. El padre de la actual presidenta de Eulen defendió que las personas eran siempre más importantes que los beneficios cuestión esta que sus empleados disfrutaron durante los más de 50 años que estuvo al frente de la compañía.

Ninguno de estos valores descritos fueron casualidad pero en esta columna siempre ponemos el acento en la serendipia y el texto de hoy no será la excepción. María José Álvarez apuró su último cigarro en la puerta de Deusto explicándome la cara de sorpresa que se les quedó a todo el clan familiar hace unos pocos años cuando un amigo les contó que Eulen en alemán es el plural de Búho. Ese mismo viejo búho que dibujó David Álvarez en el cartel de la humilde Academia Minerva porque ya entonces sabía que solo la prudencia y la sabiduría, que representa la lechuza, eran las claves del éxito.