domingo, 25 de mayo de 2025

Hay canas que no se pueden ocultar

 (este artículo se publicó en la revista Estrategias de Inversión el 24 de mayo de 2025)


Las canas son el resultado del paso del tiempo, el primer síntoma externo de que nos hacemos mayores. Surgen por la pérdida de melanina en el pelo y todos hacia los 55 años, con el pelo gris, comenzamos a formar parte de la cohorte que se conoce como generación plateada (silver generation), precisamente por el color plata de las canas. Las mujeres (y algunos hombres) las ocultan y es muy respetable, aunque en este artículo lo que busco en enseñar el efecto de las canas en las mujeres en el mercado laboral. Un efecto muy poco estético.

Las diferencias que existen entre hombres y mujeres han sido un tema habitualmente abordado en los análisis de todo tipo desde sociales a educativos pasando siempre por los laborales. Sin embargo, el cruce de edad y género no ha tenido la misma consideración; de hecho, podemos considerar como inédito el estudio de medición de la presencia de la mujer mayor de 55 años en el mercado laboral que ha promovido el centro de investigación Ageingnomics de la Fundación MAPFRE.

Las conclusiones del mismo no son alentadoras porque evidencian que persisten cinco importantes brechas entre los hombres y las mujeres seniors. En concreto esas cinco diferencias perjudican a las mujeres de 55 años de la siguiente manera: trabajan menos que los hombres de su edad, tienen menores salarios que ellos, mayores tasas de desempleo, hay muchas menos mujeres gerentes que hombres senior y también menos mujeres emprendedoras de 55 años. Todo esto tiene un impacto en las pensiones de esas mujeres que al tener menores bases de cotización optan a unas más bajas pensiones que los hombres.

Si ponemos el foco en cada una de las anteriores, aunque sea someramente se entenderá mejor cómo la discriminación contra las mujeres en el mercado laboral es mayor entre el colectivo de los seniors.

En lo referente al empleo de las mujeres seniors, si usamos como indicador la tasa de actividad, es decir el porcentaje de mujeres que trabajan, el análisis de la cohorte de 55 a 69 años permite concluir que, en este grupo de edad la brecha de género es evidente teniendo tasas de trabajo por cuenta ajena las mujeres inferiores en casi 10 puntos a los hombres. En el caso de que usemos la tasa de desempleo el resultado es que el paro femenino senior es cinco veces mayor que el de los hombres.

En el trabajo por cuenta propia sucede que está mucho más extendido entre los hombres que entre las mujeres. Hay solo 365.000 mujeres autónomas frente a 673.000 hombres trabajando por cuenta propia. Este diferencial se mantiene en todas las cohortes de edad de la población sénior, pero crece la brecha conforme avanzan los años de vida laboral y nos acercamos a la edad de jubilación legal.

La brecha salarial entre hombres y mujeres prácticamente es nula en las edades inferiores a los 44 años, pero a partir de esa edad es de dos cifras siendo un 27% entre los seniors de mas de 65 años. Sin duda, la discriminación salarial de las mujeres senior estropea el avance que ha experimentado nuestro país en este campo.

Por último, es especialmente significativa la diferencia que existe en la categoría de directores y gerentes a partir de los 55 años. No son muchos porque, lógicamente, los puestos de la alta dirección son reducidos (239.800), pero hay dos veces y media más hombres (172.900) que mujeres (66.900) en esta categoría, cuando como todos sabemos hay más mujeres que hombres a partir de los 55 años.

Al mismo tiempo nuestro informe detecta algunos datos para la esperanza. Hay más mujeres seniors funcionarias que hombres y en general tienen una mayor preparación las mujeres de esa edad. También las tasas de crecimiento de la población activa senior femenina son mayores que las de los hombres y lo mismo sucede con su ratio de emprendimiento, lo que puede indicar un mejor futuro.

En cualquier caso, lo que toca ahora es no ocultarlo (como las canas) y seguir contando este edadismo de la mujer senior del que tan poco se habla. 

Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

sábado, 24 de mayo de 2025

Chinches en la economía

 (este artículo se publicó originalmente en el periódico económico La Información el 21 de mayo de 2025)



Las imágenes han dado la vuelta al mundo. El aeropuerto de Madrid, capital del país del planeta que junto a Francia más turistas recibe, asolado por una plaga de insectos como pulgas y chinches. El aeropuerto Adolfo Suarez Madrid-Barajas es la joya de la corona del auge del turismo español, con más de 66 millones de pasajeros en 2024 y unas modernas infraestructuras fruto de gravosas inversiones de los últimos años y no menos baratas minutas a arquitectos de renombre como Rogers o Lamela. Luminosos pasillos, limpias salas de espera, cúpulas coloridas y espectaculares, así como la mejor restauración y comercio para la puerta de entrada a España. Como dejó escrito Oscar Wilde "nunca hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión", de modo y manera que en la retina de los visitantes queda grabada para siempre su primera visión de nuestro país, un lugar moderno y atractivo.

Pero todo se ha torcido. Primero fueron unos pocos que usaron Barajas como hogar. Las ventajas eran evidentes, un lugar seguro y limpio a salvo de las inclemencias del tiempo. Seguramente detrás de esos primeros sintecho de aeropuerto había una historia de un viaje truncado por la fatalidad o una petición de asilo fallido, ahora es todo muy diferente. Medio millar de personas malviviendo en recovecos de las terminales, drogadictos, alcohólicos o enfermos con patologías variadas conviven seguramente con asilados y otros que les ha abandonado la fortuna o les persiguen deudas pendientes de todo tipo. Pronto comenzaron los problemas de salubridad con olores y suciedad acumulada que han propiciado la colonia de insectos que ha llamado la atención de los medios de comunicación.

Mientras las administraciones han discutido sobre quién tenía la competencia para actuar, la noticia de los chinches ha corrido como la pólvora. Trabajadores con ronchas de picotazos o videos del desastre subidos por turistas. El Ayuntamiento de Madrid defiende que solo puede intervenir, por ley, con las personas sin hogar empadronadas o censadas por los servicios sociales madrileños. Casi cien personas han atendido de dicho perfil pero quedan 400 en el limbo de las competencias entre cinco ministerios, los de Transportes, Interior, Derechos Sociales, Migraciones y Sanidad. 

El gestor del aeropuerto, AENA cuyo capital mayoritario depende del Estado, optó por pedir responsabilidades a la ciudad para que actuara seguramente porque en el Gobierno no tienen claro quién hace qué. El acuerdo que acabamos de conocer era de manual, basta con tomar el nombre y apellidos de cada sin hogar para con esa filiación saber qué institución ha de actuar. Y no será por normas porque -y solo citando dos- desde la Estrategia Nacional para la Lucha Contra el Sinhogarismo en España de 2023 a la Constitución Española del 1978 establecen respectivamente que la competencia en la atención a los sinhogar y a los solicitantes de asilo es del Estado.

Cada día alrededor de 200.000 pasajeros llegan a Barajas. Turistas españoles y de todo el mundo pero también muchos que viajan por motivos profesionales. A nadie se le escapa que muchos de ellos son inversores, de ocio o en activo, que toman buena nota de la situación. De nuevo, resuena la frase "nunca hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión" y pronto sabremos -a la luz de las cifras de Inversión Extranjera Directa (IED) del Banco de España- si el escritor inglés tiene razón también en este asunto.

Dejo para la reflexión del lector si hay otros chinches en la economía española que espanten a los inversores. Si la reciente consulta popular de la OPA bancaria, los cambios en la presidencia en Telefónica o las normativas que lesionan la productividad con costes añadidos como las 37,5 horas son o no como esas plagas, lo conoceremos también muy rápidamente. Por suerte, la contabilidad nacional es muy fiable, para bien y para mal.


Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

jueves, 15 de mayo de 2025

El león peruano

 (este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 minutos el 12 de mayo de 2025)


Hay dos opciones para afrontar lo que viene. O esconderse o plantarle cara. No es sencillo porque no sabemos exactamente qué es lo que está por llegar. Intuimos que tiene que ver con la tecnología y con la inteligencia artificial. Prevemos que perderemos nuestro empleo y de poco servirá nuestra formación. Sentimos que la polarización con sus mejores amigos, las noticias falsas y la censura, han acampado en nuestro entorno. Pero esta semana hemos encontrado una certeza, un ejemplo para saber cómo encarar este futuro tan incierto. El nuevo Papa.

León XIV no ha dejado de lanzar mensajes desde el jueves de la fumata blanca. Ha sido ágil y audaz. Ágil porque en apenas cuatro días ya ha puesto sobre la mesa los asuntos que marcarán su papado: la paz y la unidad. Y ha practicado la audacia al situar la inteligencia artificial en el mismo plano que supuso la revolución industrial hace 130 años cuando el anterior Papa de nombre León denunció la explotación obrera.

Robert Prevost ha elegido y nos muestra el camino para el nuevo liderazgo. Nada de ocultarse en la relativa comodidad en la que vivimos o resguardarnos en la cómoda prudencia de no saber qué pasará. Atreverse a poner nombre y apellidos a las amenazas es el primer paso de valentía para vencerlas. El odio entre nosotros que lleva a los conflictos armados tiene una parte previa que es la polarización y ha de vencerse con la audacia de querer construir puentes, pero también de la mano de la tecnología.

Nos tenemos que ir acostumbrando a este nuevo Papa cuyo nombre elegido nos va a recordar los tiempos de revoluciones, desigualdad y populismo del último pontífice con este nombre: León XIII que gobernó la Iglesia desde 1878 a 1903. Y no solo eso. Cada vez que veamos su gesto conciliador en una iglesia, también veremos a ese león de su nombre. Valiente, poderoso y con determinación. Y nos recordará que para este tiempo que nos ha tocado vivir se necesitan personas que lideren los países, las empresas o sus propias vidas con esos valores.

Científicos y espirituales. Su formación en matemáticas y en leyes le permite conocer mejor nuestro mundo, pero la complementa con el estudio de una moral que está por encima de la ciencia como es la teología.

Fuertes y a la vez integradores. El apoyo recibido por el nuevo Papa de todas las corrientes de la Iglesia en el cónclave ha sido espectacular. Se puede ganar el apoyo de tus iguales sin machacar al rival.

Audaces sin renunciar a la tradición. Situar la inteligencia artificial como una de las prioridades de su papado es coherente con sus antecesores Francisco, Benedicto XVI o Juan Pablo II, que tuvieron la pobreza, la evolución y el diálogo como mantras.

Con los pobres y con los poderosos. No es incompatible. Sus años en las misiones de Perú no le impidieron practicar los cambios para los necesitados desde las estructuras del poder al ser obispo, prior o cardenal.

Por tanto, qué mejor símbolo para tener presente en estos tiempos que ese poderoso león que no se esconde, sino que afronta con valentía lo que está por venir.

Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

miércoles, 30 de abril de 2025

El Papa Pop

(este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el día 28 de abril de 2025)

Se ha ido como llegó. El papa Francisco dirigió las primeras palabras de su pontificado sin oropel alguno, de blanco, con cruz de plata y zapatos de conductor. Y una de sus últimas imágenes, unos pocos días antes de morir, en silla de ruedas con un sencillo poncho y sin los hábitos papales –ni siquiera el solideo en la cabeza– nos indicaba cómo quería ser recordado, como un anciano más, frágil, pero con tanta fe como para ir a rezar a la iglesia. Un pastor de barrio que no cedió ante el lujo vaticano.

Bergoglio siempre manejó a la perfección la comunicación no verbal, que no olvidemos que es la que más impacto tiene, en especial ahora con tanta información que genera al mismo tiempo tanta desatención. Un Papa que en su primer día de ejercicio en febrero 2013 se presentó en una humilde pensión a pagar la cuenta pendiente de los días que estuvo hospedado a la espera de que un nuevo cardenal ocupase el trono de San Pedro. Un pontífice que tres días antes de morir dona sus ahorros a una humilde fábrica de pasta montada por presidiarios.

Un Papa que en su primer viaje oficial se empeñó en llevar en su mano un viejo maletín de cuero negro al subir las escaleras del avión –a pesar de que su equipo ya lo había colocado en la cabina–. Un pontífice que un día antes de morir recibe al segundo hombre más poderoso de la tierra, su némesis, el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, a pesar de que sus fuerzas apenas le daban para exhalar un breve saludo. Fotografías aseguradas y grabadas en las retinas de medio mundo.

Desde el principio hasta el final, Francisco ha buscado comunicar con sus gestos. Muy consciente de la era pop que le tocó vivir, en la que la imagen es la reina de la comunicación. También, quiso epatar con sus palabras y sus textos, siempre con temas de moda. Pasarán a la historia sus encíclicas como laudato si –dedicada al medio ambiente– o fratelli tutti –en el que glosa la amistad para luchar contra la soledad y las guerras–.

Por supuesto acaparó también titulares con sus palabras gruesas sobre la homosexualidad («hay que ayudar con psiquiatría a los niños gais»); las familias numerosas («no tenemos que reproducirnos como conejos») o sobre la economía de mercado («el capitalismo mata»). Y cómo no, con las redes sociales y la televisión. El primero que estuvo en Twitter, Instagram o YouTube y el que nunca se cansó de dar entrevistas por muy controvertidos o polarizados que fuesen los periodistas.

Cuántos directivos de organizaciones mucho más pequeñas que la Iglesia deberían aprender de su valentía y genialidad para manejar las herramientas del momento y así trasladar el mensaje del catolicismo del siglo XXI. A modo póstumo, este fin de semana, se cobró su último gran triunfo en su propio funeral: la foto de Donald Trump y Volodomir Zelenski en la catedral de San Pedro, que puede cambiar el destino de la guerra en Ucrania. Descanse en paz un Papa bueno, un buen Papa.

Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC


jueves, 24 de abril de 2025

¿Nos roban los mayores?

 (este artículo se publicó originalmente en el periódico económico La Información el 23 de abril de 2025)

En las últimas semanas son varios los informes que han destacado el aumento de la renta de los mayores españoles. Sin duda una buena noticia, pero que se ha trasladado a la opinión pública con la coletilla de que eso agranda la brecha generacional. El silogismo es claro: alta renta de los jubilados y aumento de las pensiones = menores ingresos para los jóvenes.


Para luchar contra esta falsedad que ensombrece el avance social que los españoles hemos logrado, conviene recordar algunas verdades que a base de no repetirlas se han olvidado.

La situación económica desahogada de los mayores es el sueño de cualquier sociedad a lo largo de la historia. Durante miles de años, la edad provecta suponía dejar de producir y por tanto depender de la familia cuando no de la beneficencia. Envejecer era en esos siglos garantía de miseria. Hoy la renta de los mayores les garantiza no solo no depender de nadie -con una renta mediana por encima de sus pares europeos- sino al contrario ayudar a sus descendientes, de hecho, un 60% de los españoles de más de 55 años trasfiere renta a sus hijos. Por no hablar del trabajo no remunerado en cuidados de los mayores con sus nietos que hace posible que cada día en España puedan trabajar miles de padres con hijos menores.

El aumento de los gastos pensionarios no supone que los mayores no aporten a la economía sino al contrario ya que la solvencia de esta cohorte de edad es un motor que aporta ingresos a la demanda agregada y por tanto oportunidades de empleo a los más jóvenes. No puede obviarse que son más de 4 millones de seniors los que siguen trabajando y por tanto pagando impuestos, más de un millón los que son autónomos contribuyendo a las arcas de la seguridad social. Pero por si fuera poco los mayores de 55 años protagonizan casi el 40% de todo el consumo del país, en especial en disciplinas como el turismo, el ocio y la alimentación que mueven la economía de nuestro país. Los mayores no son los culpables de que cada vez haya menos jóvenes por mor de la nueva pirámide poblacional y ni mucho menos de que las empresas ofrezcan empleos más precarios que hace décadas o que cada vez se grave el trabajo con mayores impuestos. Tampoco que la vivienda se haya vuelto inaccesible y ni mucho menos de que los jóvenes hayan balanceado ocio y trabajo. Sí son responsable de haber trabajado más años y con más valor añadido que ninguna generación a lo largo de la historia, sí también de haber logrado -gracias a la incorporación de la mujer al mercado laboral- que por primera vez haya más de dos ingresos en los hogares de los seniors y sí -por último- de haber conseguido financiar sus hogares con hipotecas a doble dígito y el sudor de su frente que con una probabilidad alta heredarán sus descendientes.
Por eso, querido lector, cada vez que leas eso de la batalla generacional, te ruego que tengas presente todo lo anterior y no caigas en la trampa de buscar víctimas y culpables en función de la edad del DNI. Las respuestas a la desigualdad no están en las pensiones o en las canas, al contrario esos conceptos son la garantía de una sociedad digna. Pero me temo que explicar la precariedad de las cohortes más jóvenes daría para otro artículo en que los aludidos ya no serían los mayores sino las políticas públicas y también las empresariales.

Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

martes, 15 de abril de 2025

Nunca se calla

 (este artículo se publicó originalmente en el periódico 20 Minutos el día 14 de abril de 2025)


Seguro que tienes uno cerca. Puede aparecer en tu vagón de tren y estar dos horas hablando sin parar en voz alta. Es el mismo que en la sala de espera del médico explica la evolución y síntomas de su enfermedad con todo lujo de detalles. Es posible que te coja por banda en una fiesta el tiempo que le plazca para contar lo bien que le va la vida, aunque apenas sepa quién eres y logre que te quedes sin bebida. Le reconocerás porque habla –casi grita– por teléfono para todo el restaurante, sus videoconferencias en la oficina a todo volumen impiden que nadie haga nada más y los cumpleaños de sus niños son radiados por él como si fuese la final de la liga de fútbol.

En las cenas es el único que habla e interrumpe sin rubor tus intentos de meter baza, cuando toca hacer ejercicio es el que mejor conoce ese deporte y sus trucos sin ahorrarse el mínimo detalle. Y pobre de ti si te pilla en la máquina del café porque es una proeza librarte de su perorata antes de media hora.

Dice que es tu amigo pero no sabe nada de tu vida aunque tú conozcas hasta el nombre del tabernero del bar de su pueblo, el de los amiguitos de sus sobrinos y las andanzas de sus socios. No sabe dónde vives, qué familia tienes, qué haces en tus vacaciones o si vas a cambiar de trabajo. Porque jamás te pregunta por ti y cuando lo hace... ¡cuidado! Es una excusa para responderse a sí mismo durante tanto tiempo como los discursos de Fidel Castro.

Y acaba consiguiendo que tires la toalla. En la bici ya no hablas, solo le escuchas sus rollos que repite sin pudor alguno, en el metro ha logrado que te pongas unos cascos para no oírle, en familia solo juegas con los niños, en las reuniones acabas optando por mimetizarte como si fueras un mueble más de la oficina y en las quedadas tienes una risa impostada como congelada. Te ha quitado la energía con esas charlas interminables sobre sus viajes, series y, cómo no, el penúltimo pódcast que no has de perderte por nada del mundo. Definitivamente te ha anulado y acabas sintiéndote transparente.

Pero un día dices basta y le interrumpes. Y sientes una satisfacción que no conocías que te lleva a hablar más. Y le cuentas a quien se tropiece contigo el último viaje y luego el argumento completo del libro que estás leyendo. Cada vez te gusta más lo que sientes y ya no puedes dejar de hablar a tus amigos y a cualquiera que tengas cerca sobre todo lo que te pasa porque todo ello es muy importante y todo merece la pena que la gente lo oiga. Lo tuyo es siempre mucho más interesante. Y vuelves a ser feliz aunque a veces reconozcas como familiar el gesto de los que asienten mientras te escuchan.

Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

lunes, 14 de abril de 2025

Raro, raro, raro

 (este artículo se publicó originalmente en el Periódico de Cataluña y otros diarios de Prensa Ibérica el 13 de abril de 2025)

En economía se usa el concepto de raro cuando un bien es escaso y por tanto su cantidad disponible está por debajo de la demanda. Donald Trump ha hecho popular este término con las tierras raras al incluirlas en sus condiciones para la paz en Ucrania. El presidente de Estados Unidos ha exigido el control de esas tierras raras para seguir apoyándoles militarmente: defiende que es simplemente la contraprestación por el gasto militar del Ejército norteamericano desde la invasión rusa. Conviene recordar que en la doctrina económica no solo son raros los bienes como esos terrenos con minerales que se usan en la fabricación de móviles, placas solares o en resonancias magnéticas, sino también habilidades que exigen una super especialización. Esa destreza para las negociaciones, de las que se ufana el 47º inquilino de la Casa Blanca. La pericia para mercadear, en el caso de esas minas ucranianas es discutible, porque explotar esas tierras no será fácil ni barato y muchas de ellas están en territorio ocupado por los rusos. Pero, sobre todo, el Día de la Liberación pondrá a prueba esa supuesta cualidad divina que tiene Trump para los acuerdos mercantiles.

Era septiembre de 1943 y en el barrio de Arguelles de Madrid nacía en el seno de una acomodada familia un bebé con tanto pelo y tan azabache que su padre, un simpático médico, dijo en voz alta delante de la madre y el personal sanitario "raro, raro, raro". Esta frase ha pasado a los anales de la televisión porque quien la pronunció era el doctor Julio Iglesias Puga, padre de Julio Iglesias, quizá el artista español más famoso de todos los tiempos. Dos décadas después, el padre del cantante, dijo de nuevo "raro, raro, raro" al escuchar los planes de su hijo de abandonar la carrera de Derecho por la farándula. Pero la frase se hizo archiconocida muchos años después, siendo ya un anciano cuando consideró así a todos esos maridos que decían que no habían sido infieles.

No sabemos lo que dijo el padre de Trump al ver nacer a su hijo, tampoco su opinión sobre que eligiese la política frente a una exitosa carrera empresarial, o al respecto de la monogamia (que practicó toda su vida), pero sí estoy seguro que los aranceles a Europa, lugar donde nacieron sus padres, le habrían resultado "raro, raro, raro". Más allá de sus lazos afectivos y de sangre con Alemania y Escocia, Fred Trump fue un exitoso empresario inmobiliario que promovió apartamentos para las personas de todo el mundo que fueron a trabajar el siglo pasado a la gran manzana. Para Fred -y para cualquiera- es raro promover una voladura del sistema de libre comercio del que tanto se ha beneficiado Estados Unidos, si además esa decisión trae consigo las siguientes consecuencias:

1. Desazón en los estados agrícolas e industriales. Allá dónde más votos obtuvo Trump, más se van a resentir del cierre del libre comercio con despidos y bancarrotas de negocios.

2. Caída de la bolsa y colapso de la deuda. El mercado ha respondido con inéditas pérdidas bursátiles comparables a los días peores días de la historia los mercados de capitales.

3. Reserva Federal. El supervisor económico americano ha aseverado que esta política traerá un auge de los precios y una recesión.

4. Ruina de sus amigos. Los colegas de las grandes tecnológicas que asistieron a su toma de posesión. Amazon, Google, Facebook y Tesla han perdido cientos de miles de millones por la decisión de su aplaudido presidente.

5. Maltrato a sus socios estratégicos. No solo Europa sino Corea del Sur y Japón, históricos aliados de Estados Unidos frente al comunismo y expansionismo chino, han sido vejados con los nuevos aranceles.

6. Incomodidad a sus aliados políticos globales. Los partidos nacionalistas de todo el mundo que adoraban a Trump ven ahora como los aranceles lesionan su discurso de patriotas.

7. Rusia. Para colmo, solo Rusia, el histórico enemigo americano, queda fuera del castigo arancelario.

El tiempo quitó la razón al doctor Iglesias Puga sobre la fealdad raruna de su hijo al nacer y acabó convirtiéndose, según subrayó la revista People en 1978, en el hombre más atractivo del mundo. Tampoco acertó al poner en cuestión por rara su carrera musical a la luz de la aparición año tras años del cantante en la lista de Forbes de los más ricos.

Por eso quizás en el futuro nos pueda pasar lo mismo con la rareza de la patada en el tablero arancelario del presidente americano. Quien sabe si en unos años se hablará del acierto de la medida y se escriba en los libros de historia como otro New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt en el siglo XX y el "América para los americanos" de finales del XIX con el presidente James Monroe. Hasta entonces no tenemos otro remedio que repetir "raro, raro, raro". 

Iñaki Ortega es doctor economía en UNIR y LLYC