(artículo publicado en el diario 20 Minutos el día 27 de abril de 2026)
Este viejo dilema es usado por los economista para ilustrar un principio clave de la ciencia social. Los recursos son escasos, por tanto, hay que elegir a qué dedicarlos. Si un país invierte en seguridad, es decir gasta más en sus presupuestos en defensa -léase tanques- quedarán menos ingresos para dedicar a otras cuestiones, por ejemplo, gasto social u otros bienes básicos, de ahí lo de mantequilla que era un elemento clave de la alimentación de la población cuando se acuñó la frase que titula este artículo.
Al parecer en los años 30 del siglo pasado, en pleno proceso de entreguerras, Alemania apostó por rearmarse para lo cual necesitaba hacer fuertes inversiones, aunque eso fuese a costa de la escasez de alimentos. Las autoridades defendían por aquel entonces que “la alternativa era entre el hierro de los cañones y los tanques que hacen fuertes a los países, o bien la manteca que solo engorda a la gente”. Una década después el profesor y Nobel de economía Samuelson ilustró sus manuales de economía con esta expresión para de una manera sencilla hacer entender qué es el coste de oportunidad. Básicamente que el dinero es finito, y si lo dedicas a una cosa, dejas de hacer otras
Ahora de nuevo la expresión “tanques o mantequilla” ha vuelto a la actualidad. En Ucrania han resuelto la disyuntiva con un préstamo de la Unión Europea que le permitirá seguir gastando en cientos de miles de drones para defenderse de Rusia sin que sus ciudadanos pierdan sus pensiones o su sistema público de salud. Estados Unidos también tiene una encrucijada porque su guerra en Irán le supone millones de dólares cada día por tener a su ejército en Oriente Medio que hay que financiar con deuda o impuestos a una población que empieza además a sentir el alza de los precios. Por aquí también se aplica la famosa dicotomía: desde el gobierno americano ya se habla de expulsar a España de la OTAN por la posición de Pedro Sánchez de no querer colaborar en la operación especial de Irán. Pero el presidente español considera que su discurso pacifista le otorga más apoyos de cara a las siguientes citas electorales. De nuevo el concepto de coste de oportunidad aparece: el enfrentamiento con a los aliados occidentales por no apoyar un aumento de gasto en defensa, otorga votos, pero la consecuencia es que esos socios dejarán de traer inversiones a nuestro país. Si para Trump la cuestión es “tanques o votos” para Sánchez será “pancarta o mantequilla”.
En mis clases explico que este dilema de lo que gasto en una cosa no lo puedo gastar en otra, se resuelve haciendo más grande la propia economía. Si se logra crecer lo suficiente el PIB habrá recursos para todo. Parece fácil en el gráfico que pinto en la pizarra, mucho más complejo en la realidad.
Iñaki Ortega es doctor en economía en UNIR y LLYC

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